2 de octubre de 2016

Primero de Octubre, Nicolás Guillén

El 1 de octubre de 1949 se proclamaba en Pekin la República Popular China, un triunfo no solo de los trabajadores y campesinos chinos, sino para toda la clase obrera mundial frente al capitalismo y la explotación.

En Primero de octubre, el poeta cubano Nicolás Guillén homenajea este glorioso triunfo revolucionario, la victoria de los oprimidos contra la dominación extranjera y la explotación del incipiente capitalismo local y la del imperialismo internacional.  El poeta comunista nos muestra en sus versos la transición de una China “endémica”, colonial, "en un mastil de sangre la bandera extranjera", a una China fuerte (“gran serpiente”, "mariposa de acero"). 

En un mínimo de versos el autor transmite la transformación de China, tras la proclamación por Mao Tse Tung el 1 de octubre de 1949 de la República Popular, en un país donde son los trabajadores y campesinos chinos revolucionarios los que construyen su propio futuro: "Enciende el pueblo ahora, su lámpara y su aurora":

PRIMERO DE OCTUBRE 
(coplas a la manera popular china)

Recuerdo cuando China
era una bestia fina
y endémica. La mano
hambrienta en cada esquina.
Recuerdo cuando era
 humo de adormidera.
En un mástil de sangre,
la bandera extranjera.
Recuerdo la sumisa
Corte de la Sonrisa,
y el push-push con el cónsul,
(un cónsul en camisa).
Enciende el pueblo ahora
su lámpara y su aurora.
Arde la calle; es una
gran serpiente sonora.
Trueno de agua marina
alza cantando China:
brazo de sueño y musculo, 
marfil y trenza fina.
El estandarte obrero
saluda al limonero;
liban la miel del loto
mariposas de acero.

Nicolás Guillén, 1959
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