16 de septiembre de 2018

Eran obreros (Erik Axel Blomberg)

Imagini pentru Erik Axel Blomberg
Erik Axel Blomberg (17 de agosto de 1894 - 8 de abril de 1965) fue un periodista y poeta socialista sueco, siendo uno de los temas centrales de sus obras la vida de los trabajadores y las injusticias sociales de su época.

Blomberg formó parte de la conocida como Escuela proletaria sueca, cuyos principales representantes fueron, aparte de él mismo, Jan Fridegård , Ivar Lo-Johansson y Vilhelm Moberg.

Uno de sus más conocidos poemas es Gravskrift ('Epitafio'), escrito después de los matanza de Ådalen, en 1931, cuando cinco obreros fueron asesinados por el ejército sueco en una huelga en aquella ciudad.. El poema está grabado en la lápida de las cinco víctimas y se convirtió en uno de los poemas políticos suecos más famosos.

Imágenes de la manifestación obrera durante la huelga de Ådalen, previa
a la matanza

Epitafio (Eran obreros) 

Aquí yace 
un obrero sueco.
Caído en tiempo de paz.
Desarmado, indefenso.
Fusilado
por balas desconocidas.

Su único crimen fue el hambre.
No lo olvidéis jamás.

Erik Blomberg

China: trabajadores y estudiantes en lucha en Shenzhen

Un grupo de más de 50 activistas estudiantiles, que apoyaban la lucha de los trabajadores despedidos por la empresa Jasic Technology por intentar organizar un sindicato, en la ciudad china de Shenzhen, fueron detenidos en una redada policial matutina en su alojamiento de la cercana ciudad de Huizhou.
 
Fuentes cercanas al incidente afirmaron que entre los detenidos estaban Lan Zhiwei, Yu Kailong y Yu Weiye, tres trabajadores que habían sido liberados bajo fianza de un arresto masivo anterior, así como los activistas estudiantiles Yue Xin, Zhan Zhenzhen, y Feng Ge de la Universidad de Beijing, y varios otros estudiantes de la Universidad de Renmin y la Universidad de Nanjing.

Dos representantes de los trabajadores y Gu Jiayue, una estudiante miembro de la Federación de Mujeres de Sindicatos de China y de la la Federación de Mujeres de China, también fue arrestada.

Los estudiantes forman parte de una creciente coalición de activistas sindicales, grupos de izquierdas y maoístas de China, junto con miembros de otros grupos de trabajadores, que se han encontrado en la causa común de la lucha de los trabajadores de Jasic.

El conflicto, que comenzó a mediados de julio , ha llegado a las clases populares chinas y planteado cuestiones importantes, como el derecho de los trabajadores a organizarse en un sindicato clasista, por no decir la del actual desequilibrio de poder entre el trabajo y el capital que ha conducido a una minoria a una riqueza masiva. y el aumento de la desigualdad en China.

Los trabajadores de Jasic Technology Co Ltd., en Shenzhen, un fabricante privado de equipos de soldadura industrial que cotiza en la Bolsa de Valores de esta ciudad, vienen protestando desde hace mucho tiempo por sus bajos salarios, malas condiciones de trabajo y prácticas de gestión abusivas. 
Foto de Chinaworker.info

Ya en mayo de 2018, un grupo de trabajadores de la fábrica decidió que la mejor manera de contrarrestar los abusos de la dirección era sindicalizarse y buscar la ayuda de la federación sindical local del distrito de Pingshan.

Sin embargo, la administración no lo aceptó, y, con el apoyo de las autoridades políticas de la ciudad, decidieron establecer un sindicato empresarial que excluyera específicamente a los activistas.

El pasado 16 de julio, varios trabajadores fueron despedidos y luego golpeados por matones. Cuando intentaron ingresar nuevamente a la fábrica el 20 de julio, la policía intervino y los trabajadores fueron arrestados.

Los trabajadores de Jasic y los que les apoyan transmitieron la noticia de las detenciones en las redes sociales y los detenidos pronto fueron liberados. Sin embargo, los activistas continuaron realizando protestas regulares fuera de la fábrica y ante la comisaria de policía, lo que llevó a que la policía de Shenzhen detuviera a otras 30 personas el 27 de julio por supuestas "peleas".

Sin embargo, estas detenciones solo generaron más apoyo para los trabajadores, jugando la activista estudiantil Shen Mengyu un papel importante, al exigir la liberación de todos los detenidos y presionar al sindicato local para que interviniera. Varios de los detenidos fueron liberados a principios de agosto, pero 14 de ellos continúan bajo custodia y Shen fue secuestrada por desconocidos el 11 de agosto. Se cree que está bajo arresto domiciliario en algún lugar de Shenzhen.
Imagini pentru Shenzhen struggle
Algunas organizaciones maoístas y otros militantes retirados del Partido Comunista llegaron a Shenzhen y sumaron sus voces en apoyo de la lucha de los trabajadores.

"Este es un gran momento en el despertar de los trabajadores. Pueden ser pocos en número, pero no se dan cuenta de lo que han logrado. Este es un punto de inflexión para la resistencia de los trabajadores chinos ", contaba Song Ying, un maoísta de 67 años de Zhengzhou, al South China Morning Post .

La coalición de grupos maoístas y de estudiantes provoca una gran preocupación a las autoridades, que ahora intentan silenciar sus voces, tanto a través de la censura de internet como de la acción policial directa.

Sin embargo, a menos que las autoridades aborden realmente el problema real en juego en la disputa de la fábrica Jasic, que es la falta de un sindicato de clase que represente los verdaderos intereses de  las protestas volverán a estallar tarde o temprano en este o en otro lugar.

*Se trata de la traducción al castellano del articulo China: maoists and students in struggle, publicado recientemente en el blog Maoistroad.

10 de septiembre de 2018

Jaque al Rey !No me toques los borbones! (Ska-P)



"Jaque al Rey", Ska-P

¡No me toques los borbones!

No me enconen los cuentos ni la ciencia ficción
Soy jefe del estado sin ganar elección
Que me cuentas peon, mi vida es el copón
Me apellido Borbón

No me cuentes tus penas que voy a bostezar
No se lo que es un pico ni lo que es madrugar
Que me cuentas peon, mi vida es el copón
Me apellido Borbón

Me apellido Borbón (Que me cuentas peon)
Me apellido Borbón (Mi vida es el copón)
Que me cuentas peón, mi vida es el copón
Me apellido Borbón

¡No me toques los borbones!

Mañana Arabia
Luego a Pekín
Soy emisario de mi país
La gran empresa
Me adorara
Por mis servicios
Todos a bailar

¡JAQUE AL REY!
La tercera esta en camino ya
¡JAQUE AL REY!
Para ti, para mí, para el rey
¡JAQUE AL REY!
La tercera se puede palpar
¡JAQUE AL REY!
Para ti, para mí, fuera el rey

Me importa una mierda si te van a desaucear
Yo duermo en la zarzuela o el palacio real
Que me cuentas peon, mi vida es el copón
Me apellido Borbón

Me apellido Borbón (Que me cuentas peon)
Me apellido Borbón (Mi vida es el copón)
Que me cuentas peón, mi vida es el copón
Me apellido Borbón

[Puente]
Yo como jefe del estado español
Garantizo que la ley sera igual para todos
Garantizo la unión del país
El respeto a la democracia y a la Constitución
La libertad de expresion
El respeto de los derechos humanos
La separacion de poderes
Y por supuesto el bienestar de mi pueblo
¡Ole, ole!

¡JAQUE AL REY!
La tercera esta en camino ya
¡JAQUE AL REY!
Para ti, para mi, para el rey
¡JAQUE AL REY!
La tercera se puede palpar
¡JAQUE AL REY!
Para ti, para mí, fuera el rey

Fuera el rey

Gracias al dictador
Gracias al dictador
Gracias al dictador, por la gracia de Dios
Soy una institución

Gracias al dictador (gracias al dictador)
Gracias al dictador (gracias al dictador)
Gracias al dictador, por la gracia de Dios
Y a su constitución

¡JAQUE AL REY!
Ni reyes ni amos
¡JAQUE AL REY!
Ni esclavos ni lacayos

¡JAQUE AL REY!
Ni reyes ni amos
¡JAQUE AL REY!
Ni esclavos ni lacayos

¡JAQUE AL REY!
Ni reyes ni amos
¡JAQUE AL REY!
Ni esclavos ni lacayos

¡JAQUE AL REY!
Ni reyes ni amos
¡JAQUE AL REY!
Para ti, para mí, fuera el rey

Aislar al pez del agua: Una práctica genocida en la India (por La Gaceta de los Miserables)

En el siguiente artículo publicado en La Gaceta de los Miserables, Adolfo Naya, antropólogo social y sindicalista, autor del libro Operación “Cacería Verde” en la India: Las prácticas sociales genocidas de la estrategia de contrainsurgencia “Corazones y Mentes”. UNO Editorial, analiza una de las estrategias centrales de todo genocidio y la aplica a la persecución de los líderes de los movimientos sociales y populares en la India por el gobierno fascista de Modi.

Imagini pentru naxalitas
Explica como "En el año 2009 el Gobierno de la India inició en los Estados de Chhattisgarh, Jharkhand, Orissa, Bihar, Bengala Occidental, Andhra Pradesh, Telengana y Maharashtra una operación militar denominada “Cacería Verde”, cuyo objetivo declarado es eliminar a la guerrilla maoísta o Naxalitas", siendo "la eliminación y detención de líderes sociales, sindicales, estudiantiles o activistas políticos" una de las tácticas centrales de toda estrategia represiva contra la contrainsurgencia:

"Para ello se inspira en la estrategia de contrainsurgencia “Corazones y Mentes” del Mariscal británico Gerald Templer, que posteriormente sintetizó Sir Robert Thompson sobre la experiencia adquirida durante las campañas de contrainsurgencia en Malasia y Vietnam"

Una de las prácticas genocidas aplicadas en el marco de esta operación es la eliminación y detención de líderes sociales, sindicales, estudiantiles o activistas políticos. Para ello se inspira en la estrategia de contrainsurgencia “Corazones y Mentes” del Mariscal británico Gerald Templer, que posteriormente sintetizó Sir Robert Thompson sobre la experiencia adquirida durante las campañas de contrainsurgencia en Malasia y Vietnam. Parte de esta estrategia es la siguiente:

“El Gobierno debe dar prioridad, no al aplastamiento de la guerrilla, sino a la liquidación de la subversión política que le da cobertura. Con la destrucción de la infraestructura política se trata de “aislar al pez del agua”, evitando el contacto de la población con la organización clandestina” ( González Calleja, Eduardo (2002) La violencia en la política: perspectivas teóricas sobre el empleo deliberado de la fuerza en los conflictos de poder. ).

En la India actual el gobierno de Modi aplica esta persecución de cualquier movimiento de protesta con la táctica, que tan bien conocemos en España, de identificarla con el terrorismo, y que al final se aplica con detenciones arbitrarias, falsos positivos o, directamente, con asesinatos, selectivos o en masa, contra minorias, movimientos políticos o contra todo aquel que se niegue a apoyar el genocidio del gobierno contra la insurgencia. 

La criminalización del maoísmo y de la revolución naxalita, que sigue poniendo en jaque a la dictadura capitalista hindú,  hace que, finalmente, todo periodista, escritor, abogado, activista, estudiante o campesino que simpatice con ellos o que, simplemente, critique al gobierno, acaba siendo objetivo de las fuerzas paramilitares al servicio del régimen.


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Aislar al pez del agua: Una práctica genocida en la India (La Gaceta de los Miserables)
Por Adolfo Naya¹.
Desde la época colonial hasta la rebelión naxalita de 1967, y así hasta nuestros días, los diferentes gobiernos de la India han perseguido a todos los grupos que se oponían a la opresión, a la explotación y a la expansión capitalista, especialmente a las comunidades Adivasis y a los Dalits. En el año 2009 el Gobierno de la India inició en los Estados de Chhattisgarh, Jharkhand, Orissa, Bihar, Bengala Occidental, Andhra Pradesh, Telengana y Maharashtra una operación militar denominada “Cacería Verde”, cuyo objetivo declarado es eliminar a la guerrilla maoísta o Naxalitas.
“Aislar al pez del agua” es una práctica muy común en todos los genocidios. También llama la atención sobre ello Bauman (2016) cuando afirma que el primer objetivo del genocidio es “decapitar” a sus dirigentes y centros de autoridad, para de este modo eliminar la cohesión y la capacidad de mantener su identidad, perdiendo así su capacidad de defensa, y su destrucción como entidad autónoma y unida.
“La estructura interna del grupo se derrumbará y éste se convierte en un conjunto de individuos a los que se puede ir cogiendo de uno en uno para incorporarlos a la nueva estructura administrativa o reunirlos a la fuerza en una categoría subyugada y segregada, dominada y vigilada directamente por los administradores del nuevo orden.” (Bauman, 2016)
Esta persecución también se sirve de la técnica “Guerrilla Cazador-Asesino”. Una de sus actividades fundamentales, señala el profesor de Estrategia Militar Joe Celeski (2010), es la de “cazar” objetivos concretos de personas individuales u “objetivo de alto valor” para descabezar a la organización insurgente, así como a los líderes de las organizaciones que pueden dar apoyo, tanto político como logístico.
Así mismo, se crean los medios de contra-organización, que consisten en acciones de identificación, infiltración y “neutralización” de las organizaciones políticas insurgentes, utilizando para ello el sabotaje, la detención o la “neutralización” de los “enemigos” del brazo político, en combinación con una campaña contra-ideológica. También se crean “seudo-organizaciones” que adoptan la apariencia de la guerrilla para tener acceso a las áreas de operaciones del “enemigo” y llevar a cabo sus objetivos.
En el 2012,  la ONG Human Rights Watch denunciaba el acoso y represión que sufría la población y las defensoras de los derechos humanos bajo la Operación “Cacería Verde”:
“Las trabajadoras de derechos humanos y activistas, en particular aquellas que hablan contra los abusos de las fuerzas gubernamentales, temen ser etiquetadas como “maoístas” por poder ser detenidas o peor. Las activistas locales reconocen que entran en contacto con los maoístas: trabajar en lugares remotos de Chhattisgarh, Orissa, Jharkhand y Andhra Pradesh hace que sea inevitable. Las fuerzas de seguridad del Estado, frustrados por su incapacidad para realizar un seguimiento de los combatientes maoístas que se deslizan en los bosques en los estados contiguos, a menudo dirigen sus ataques contra los “blandos” objetivos de los aldeanos de las zonas que apoyan a los maoístas y activistas que critican los abusos policiales y políticas estatales”.
A principios del año 2016, varios medios de comunicación comenzaron a hablar  de la “Misión 2016” como una continuación de la Operación “Cacería Verde”. Aunque no declarada,  uno de sus objetivos principales era la de acabar y destruir la red urbana de apoyo del PCI (Maoísta).  Así se refería la revista india Frontline:
“Según esta red, de acuerdo con la maquinaria de seguridad detrás de “Misión 2016”, consta de maoístas clandestinos y simpatizantes maoístas. Los aportes realizados por  las fuerzas de seguridad apuntan a cortar el “oxígeno” del PCI (Maoísta) para acabar con los simpatizantes maoístas urbanos y por lo tanto “asfixiar” a los maoístas. El problema con esta premisa es que cualquiera que esté en desacuerdo con la versión del Estado, de la democracia o el nacionalismo, o que plantea preguntas sobre violaciones de derechos humanos por las fuerzas militares y paramilitares o simplemente se niega a tomar partido en la guerra desplegada, se marca como maoísta. Los reporteros, investigadores, activistas, abogadas y estudiantes se adaptan fácilmente a esta simple definición de un simpatizante maoísta que merece ser exterminado”.
También en 2016 el gobierno del Primer Ministro Modi inició la campaña “Make in India”, a través de la cual ensalza el poderío económico del país legitimando el continuo “desarrollo” en zonas de grandes riquezas naturales. Apoyado en este discurso “criminaliza” a quienes se oponen a tal “desarrollo”, sea por la vía armada o por la vía pacífica.
Imagini pentru insurgencia naxalita
Por otra parte, está llevando a cabo una campaña de ensalzamiento “nacional” y de la religión hindú, a la cual pertenece el Primer Ministro Modi. Ataca las minorías religiosas -en especial la musulmana-, y tacha de “anti-patriotas” o “anti-nacionalistas” a todo aquel que se muestre contrario a las políticas desarrolladas por el Gobierno contra los naxalitas, Adivasis, Dalits, o contra quienes están a favor del derecho de autodeterminación de pueblos como Jammu-Cachemira, Manipur o Assam, realizando una “caza de brujas” contra activistas de derechos humanos, profesores, intelectuales, abogados, sindicalistas, periodistas y estudiantes  que se manifiesten en ese sentido.
Un caso paradigmático es el del profesor de literatura inglesa en la Universidad de Delhi GN Saibaba. Destacado intelectual y defensor irrenunciable de los derechos del pueblo, padece la parálisis del 90% de su cuerpo, agravada por una pancreatitis aguda, y se desplaza en silla de ruedas. Su papel activo en denunciar  la Operación “Cacería Verde”  y las atrocidades cometidas por el Estado indio contra Adivasis y Dalits, lo ha llevado a ser acusado por el gobierno de “peligroso maoísta”, conspiración para cometer un “acto terrorista” y “pertenencia a una organización terrorista”. El 7 de marzo de 2017 el profesor GN Saibaba y otros cinco activistas sociales fueron condenados a cadena perpetua por su relación con los maoístas.
El 6 de junio de 2018 eran detenidos el abogado del profesor, Surendra Gadling; el activista de los derechos de los Dalits, Sudhir Dhawale; la profesora Shoma Sen, el sindicalista campesino Mahesh Raut y el defensor de derechos humanos Rona Wilson. El 13 de agosto, el conocido líder estudiantil de  la JNU de Delhi, Umar Khalid, sufría un intento de asesinato cuando iba a participar en una Conferencia. Este estudiante ya había sido detenido en febrero de 2017, acusado de “sedición” por unas protestas en la Universidad. Y el 28 de agosto de 2018 fueron detenidos los abogados Arun Ferreira y Sudha Bharadwaj, el poeta e intelectual Varavara Rao, el intelectual y defensor de los derechos humanos Gautam Navlakha y el activista de derechos humanos Vernon Gonsalves.
A la vista de estos hechos, resulta bastante evidente que los ataques que están teniendo lugar en la India contra la “disidencia política” son parte de las prácticas sociales genocidas promovidas por el gobierno en su plan de eliminación de la “parte rebelde”, es decir, de las que resisten y practican otra manera de ver las relaciones sociales y económicas. Es la guerra de clases aplicada en su fase superior, el genocidio (Naya, 2018).

¹Adolfo Naya Fernandez. Antropólogo social y sindicalista, autor del libro Operación “Cacería Verde” en la India: Las prácticas sociales genocidas de la estrategia de contrainsurgencia “Corazones y Mentes”. UNO Editorial.
Referencias:
Bauman, Zygmunt (2016) Modernidad y Holocausto. Madrid: Ediciones Sequitur.
Celeski, Joseph D. (2010) Hunter-Killer Teams:Attacking EnemySafe Havens. Florida: The JSOU Press Hurlburt Field.
González Calleja, Eduardo (2002) La violencia en la política: perspectivas teóricas sobre el empleo deliberado de la fuerza en los conflictos de poder. Editorial CSIC.
Naya Fernandez, Adolfo (2018) Operación “Cacería Verde” en la India: Las prácticas sociales genocidas de la estratexgia de contrainsurgencia “Corazones y Mentes”. UNO Editorial.

La invasión de Afganistán y el negocio del opio

Desde la invasión de Afganistán por la OTAN en 2001, encabezada por Estados Unidos, la producción de opio en el país no ha hecho más que multiplicarse, según el Servicio Federal de Control de Drogas de Rusia, alimentando con ello el crimen organizado y la muerte generalizada.

El jefe de FSKN, Viktor Ivanov, explicó la clarificadora tendencia en una conferencia celebrada el
Marines norteamericanos cuidando de la cosecha
pasado mes de marzo en la ONU, sobre drogas en Afganistán. El crecimiento del opio en Afganistán aumentó un 18 por ciento, de 131 000 hectáreas a 154 000, según las estimaciones de Ivanov.

"La heroína afgana ha matado a más de un millón de personas en todo el mundo desde que comenzó la 'Operación Libertad Duradera' y más de un billón de dólares se han invertido en el crimen organizado transnacional a partir de la venta de drogas", dijo Ivanov según Counter Current News.

Antes de la invasión de Afganistán, la producción de opio fue prohibida por los talibanes, aunque en parte todavía subsistido cuando se perpetró la invasión. y fueron los únicos que han estado a punto de acabar con la producción de la tan, para los occidetentales, deseada flor en Afganistan. En el año 2000, poco antes de la invasión, se impuso con éxito una prohibición al cultivo de amapola. El resultado: el mundo se quedó sin heroína, cuya oferta mundial se desplomó un 75%.

Como consecuencia, y tal como pasara en la Guerra del Opio que Inglaterra declaró a China a mitad del siglo XIX para controlar el negocio que la dió nombre, a la Casa Blanca y Bruselas les entró el miedo ante la caída del mercado de heroina, un fructífero negocio que llena los bolsillos de los grandes capitalistas del mundo entero. 

Estados Unidos y sus aliados han sido acusados ​​de alentar y ayudar en la producción de opio y el tráfico de drogas dentro de la región. Ivanov afirmó que solo alrededor del 1 por ciento del rendimiento total de opio en Afganistán fue destruido y que "la comunidad internacional no ha logrado frenar la producción de heroína en Afganistán desde el inicio de la operación de la OTAN".
Imagini pentru el gran negocio de las drogas para el capitalismo
Se cree que Afganistán produce más del 90 por ciento del suministro mundial de opio, que luego se utiliza para fabricar heroína y otras drogas peligrosas que se despachan en grandes cantidades en todo el mundo. La producción de opio proporciona a muchas comunidades afganas unos ingresos importantes, sobre todo en un país empobrecido y devastado por la guerra.

Según las cifras oficiales de la ONU, el comercio de opio contribuyó con alrededor de 2.300 millones de dólares estadounidenses o alrededor del 19 por ciento del PIB de Afganistán en 2009.

Alrededor del 43 por ciento de las drogas producidas en Afganistán se mueven a través de Pakistán, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito.

Según los informes, el Grupo de Estado Islámico ha asumido recientemente la producción y el tráfico de opio. En noviembre , se estimó que el grupo islamista estaba ganando más de $ 1 mil millones del comercio de opio. En realidad, no son más que los nuevos gestores del negocio que sobre todo enriquece a las mafias occidentales,

Las ganancias, por supuesto, también van a los cárteles internacionales de la droga y los bancos de blanqueo de dinero, a través de los cuales las corporaciones y grandes magnates capitalistas, con la complicidad de sus gobiernos, llenan sus bolsillos mientras mantienen su apariencia de legalidad.

7 de septiembre de 2018

Dos poemas de Varavara Rao

La Policía del régimen fascista de la India arrestó recientemente al poeta y militante comunista Varavara Rao, junto con, al menos otros, cuatro activistas en diferentes partes del país. La excusa esta vez es una carta supuestamente enviada por estos militantes en Puna, en la que se hablaba de la posibilidad de atentar contra el presidente Modi durante uno de sus mítines.
Imagini pentru varavara rao
Varavara Rao

Otros detenidos son la  letrada Sudha Bharadwaj, cuya organización, PUCL, criticó que los arrestos son una "caza de brujas por parte del presente Gobierno". También organizaciones como Amnistía Internacional (AI) y Oxfam calificaron, en un comunicado conjunto, de "alarmante" la campaña de arrestos y alertaron de que estos actos "amenazan los valores básicos de los derechos humanos". Unos derechos humanos que en la India del gobierno genocida de Modi son papel mojado.

Varavara Rao es el presidente de Viplava Rachayitala Sangham [Asociación de Escritores Revolucionarios] y Coordinador del Foro por la Alternativa Política, militante activo contra la represión del gobierno de Modi contra toda protesta social y política, en especial contra la campaña de terror contra el naxalismo (conocida con el expresivo nombre de "Cacería Verde"), y uno de los más renombrados líderes del movimiento por una verdadera democracia en la India. Él mismo había declarado anteriormente a su detención que “Modi assassination letter is fake" ("el asesinato de Modi es un fake"), denunciando que la invención de la supuesta carta por parte del gobierno era una nueva mentira para facilitar la represión contra el movimiento popular y revolucionario de la India, especialmente frente al auge de la Revolución Naxalita.

Desde aquí queremos declarar nuestro apoyo a los detenidos y nuestra admiración por el pueblo de la India en lucha contra el capitalismo y el imperialismo con la traducción de dos poemas de Varavara Rao:  "No para proteger" y "El bardo":

No para proteger

Tanto en Telegu* como en inglés
se dice que "policía" significa "guardianes" ...
Si tu haces "travesuras"
("travesuras" significa rebelarse contra los mayores)
la policía te llevará;
"Ten cuidado, la policía significa demonio",
me decía mi madre en mi infancia.
De hecho, sus palabras se hicieron realidad.
Las armas en manos de la policía no sirven para proteger a las personas,
sino para detenerlas y dispararlas.
El bastón blanco de los ciegos
inspira a la policía a usar sus lathis*
para golpearnos, no para guiarnos.
En realidad,  ahora me doy cuenta 
de que este gobierno no hace más que
suministrar ácido y agujas  a prisioneros ciegos.

*telegu: la segunda lengua mas hablada de la india, principal en los territorios controlados por los naxalitas.
*lathis: bastón de bambú tradicional de la policia hindú. Hoy se siguen llamando igual a las más eficaces porras usadas por las fuerzas policiales para reprimir al pueblo.

El bardo

Cuando la orden es injusta
y se hinchan los campos de nubes
estrangulando la garganta
ni la sangre a borbotones
ni las lágrimas formando remolinos en la tormenta
que transforman la llovizna en diluvio,
pueden limpiar los lamentos de agonía de una madre
de puntillas tras los barrotes de la prisión
o la voz de la misiva del poeta.

Cuando el palpitar de la lengua
percibe la esclavitud en el aire
y suena el vuelo de los misiles en la batalla
ven un enemigo en el poeta
Le encarcelan,
le ponen la soga al cuello.
Aunque el poeta en su notas,
al respirar a través de las masas
mira en equilibrio gravitacional
diseminado en la tierra
desafiando a la muerte
como levanta el patíbulo miserable
el verdugo imperialista.

25 de agosto de 2018

Rebelión en el puerto, del escritor socialista rumano Alexandru Sahia

Alexandru Sahia fue un escritor comunista rumano, nacido en la provincia de Dambovita, en la Rumania de 1908, que tuvo una vida breve, pero intensa, muriendo en 1937. Pese a esa muerte prematura (no tenía aun treinta años), fue considerado como un exponente de la generación de escritores y periodistas de entre'guerras comprometidos con la lucha contra el fascismo y a favor de la lucha de la clase trabajadora por su emancipación. No obstante, fue militante del Partido Comunista de Rumania y miembro fundador de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética. Igualmente, fue el primer escritor rumano que dejó por escrito su experiencia de su viaje a la URSS en 1934, con motivo de un encuentro de escritores antifascistas celebrado aquel año en Moscú.
Imagini pentru alexandru sahia
Hábil y decidido en el ejercicio de la función periodística, y aunque su producción no fuera abundante,  obras como Rebelión en el puerto, que traducimos al castellano en esta entrada,  La usina viviente o  Lluvia de junio, han sido estimadas como ejemplos clásicos de la literatura rumana de inspiración proletaria.

A continuación, compartimos aquí uno de sus textos, Rebelion en el Puerto , donde retrata las condiciones miserables de los estibadores rumanos a las puertas de la Segunda Guerra Mundial, condenados a la pobreza más absoluta por el régimen burgueso-latifundista dirigido por el entonces rey Carol II, y obligados a trabajar a destajo en las condiciones inhumanas de los puertos sin apenas derechos. Rebelión el el Puerto se publicó en la Revista Bluze Albastre (Camisas Azules), nr.4, del 31 de julio de 1932.  

La historia contada por Sahia nos recuerda, entre otras cosas, lo mucho que les ha costado a los trabajadores a lo largo de la historia conquistarlos y lo rápido que se pueden perder sin organización y sin estar dispuestos a luchar para mantenerlos para sí mismos y para las próximas generaciones. 

Lamentablemente, Alexandru Sahia fue víctima de la pobreza y murió de tuberculosis antes de ver su sueño cumplido, aquel por el cual escribió y luchó durante toda su breve vida: la proclamación del Socialismo por la clase trabajadora, frente a una realidad en la que, como se denuncia en Rebelión en el Puerto, escrito en 1932, los estibadores rumanos no podían ni siquiera enterrar a las víctimas de la explotación y de sus miserables condiciones de trabajo con la dignidad que se merecían. Faltaban todavía dieciseis años para que los trabajadores rumanos, entre ellos, por supuesto, los estibadores, conquistaran su emancipación tras la proclamación de la República Popular Rumana, en 1948.



*****

REBELIÓN EN EL PUERTO, Alexandru Sahia 

Amarrados en el puerto, los vapores aullaban desesperados, gimiendo bajo el peso de su carga.

Se hacían señales, se chillaban, pero nadie se acercaba a la orilla. Un grupo de soldados y algunos funcionarios del puerto corrían como locos de un lado a otro.


Estibadores en el Puerto de Braila
Los trabajadores, sin embargo, se habían  retirado lejos del muelle y esperaban.

Las órdenes ya no eran obedecidas y la bandera del puerto estaba rota en mil pedazos; no ondeaba ya cuando el trabajo se interrumpió.

-¿Crees, camarada, que no van a dejarnos enterrarlo tal cómo queremos nosotros?

El preguntado calla. Alto, con anchas espaldas y brazos macizos, miraba al vacío mientras su labio inferior no dejaba de temblar.

-Te he preguntado, camarada Mihail, para conocer tu opinión. Eres la persona más adecuada para encargarte de este problema. Has conducido el sindicato muchos años y, al fin y al cabo, Galaciuc ha sido un buen camarada.

El camarada Mihail seguía sin responder.

Su labio tiritaba cada vez de forma más evidente y parecía que sus pómulos se movían. Se notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo para controlarse, apretando los dientes, aunque no lo consiguiera. Finalmente, habló:

-Espera, amigo Simeon, espera. Sé que te es muy difícil esperar. Pero para poder sacar algo en claro tienes primero que rumiar, mordiéndote los labios si es necesario. Lo que te quiero decir es que acumules fuerzas, no las tires por la borda. De otra forma no se puede. La lucha final tendremos que llevarla a cabo pronto, no queda mucho- dijo.

.-Sí, claro, la lucha final va a tener lugar. Desde hace veinte años me controlo, me aguanto las ganas, pero no debe tardar ya mucho - habló  el flaco y enclenque Simeon,  estirando su delgado cuello con los ojos humedecidos, elevando la voz y a balbuceando.

-Te entiendo, camarada Simeon - le respondió Mihail - comparto tu opinión, ya que cualquier movimiento de revuelta en las filas de los trabajadores no puede más que traer bien a la causa proletaria. Tenemos, sin embargo, que organizarnos. Cuánto mejor organizados estemos para enfrentar la lucha, más seguro y más cercano estará el triunfo. Por ejemplo, en este caso, queremos que Galaciuc sea enterrado con nuestro homenaje, parando el trabajo unas horas; seguramente no lo conseguiremos. Somos aproximadamente 200 brazos, pero un regimiento de cañones espera a las afueras de la ciudad. Por supuesto, no vamos a renunciar al combate aunque sean pocas las posibilidades de éxito. Sé que muchos de nosotros caeremos. Moriremos, pero en sacrificio por la causa obrera, por Elizabeta Galaciuc y sus hijos -

Una franja del horizonte se deslizaba sobre las orillas del Danubio. Del color de la sangre, un rojo ardiente que bañaba simbólicamente tanto la tierra como el agua. Pájaros blancos volaban sobre el agua, cayendo con su pecho desde los mástiles sobre la brillante superficie del rio.

En el despacho del capitán, cuatro estibadores del comité sindical negociaban desde hacía unas horas el funeral de Galaciuc. Los trabajadores pedían abandonar el trabajo y poder acompañar al cuerpo del camarada por las calles de la ciudad hasta el cementerio. Pero los autoridades de la ciudad se opusieron rotundamente. No se podía permitir una manifestación obrera, prohibidas por la ley; además, el comandante del puerto no toleraba que se abandonara el trabajo solo para enterrar a un estibador, mientras en el muelle esperaban dos cargueros llenos de piedra.

A las tres, la comitiva mortuoria tenía que empezar su desfile solidario. Las autoridades, no obstante, lo habían prohibido, exigiendo la vuelta al  trabajo. Los obreros, a pesar de ello, habían abandonado sus puestos. Todos los esfuerzos de la capitanía para que regresaran a su actividad fracasaron. Las amenazas enérgicas, las enormes multas, los castigos con aumentos de jornada, nada convenció a los huelguistas.

Su decisión era también una protesta contra la forma en la que los funcionarios del puerto trataban a los trabajadores. Galaciuc era ya el sexto que caía desde el puente y moría ahogado. Las peticiones y quejas realizadas tantas veces ante la capitanía no habían obtenido resultado alguno, porque un puente más resistente era caro.

En un chamizo, dentro del ataud de madera podrida alzado sobre unos sacos vacíos, esperaba el cuerpo de Galaciuc. Hinchado de agua, con labios morados, parecía estar gordo y satisfecho.

De vez en cuando, Elizabeta Galaciuc, su mujer, pasaba por la cara del cadáver una hoja de lampazo para espantar a las moscas, mientras lloraba sin parar, como una niña. Habría deseado poder parar, pero no podía.

-Si tampoco hoy le enterramos, ¿cómo haremos para comprar más velas para una nueva vigilia?-
Rudolf Schweitzerr, Estibadores en el Puerto de Braila
preguntó.

Y entonces se echó a llorar con más fuerza.

-!El sindicato! !Tenemos dinero ahorrado en el sindicato! - se oyó la voz ronca de alguno de los trabajadores apoyados sobre el montón de carbón

-!Ah! El sin-di-ca-to, el sin-di-ca-to - repitió quejándose Elizabeta llorando

Junto a ella estaban Avram y Marcu, los hijos de Galaciuc, ambos tan rubios como esmirriados. Miraban la tripa hinchada de su padre sin poder entender cómo pudo haber tragado tanta comida.

Afuera se escuchaba un creciente alboroto, griterío, maldiciones. Los que estaban sentados sobre los montones dieron un respingo y se dirigieron a la salida. Elisabeta abrazó a los niños asustada e, instintivamente, se giró hacia el muerto como buscando una salida. Gritaba; gritaba sin saber por qué. Sus dos chavales, con los pies descalzos, ambos en los huesos y con la ropa hecha jirones, también chillaban, asustados.

Los obreros entraron en tropel en la chabola,  haciendola bandearse. De repente, se hizo el silencio. Los lamentos y llantos de la familia Galaciuc dejaron helados a todos. Rompió el hielo Mihail, acercándose al ataud y descubriéndose:

-Amiga Elizabeta, Entendemos tu desesperación. Sin embargo, tienes que intentar controlarte. La desgracia que ha caído sobre ti puede caer sobre la esposa de cualquier otro obrero. Déjame decir ahora otra mala noticia. Los cuatro camaradas que han ido a hablar con los jefes no han podido conseguir la garantía de que podemos acompañar al féretro de Galaciuc hasta el cementerio. Pero no pasa nada, nosotros igual te vamos a acompañar. Solo te pedimos que tengas confianza en nosotros.

Elizabeta miraba como atontada al gentío que se agolpaba a su alrededor, sintiendo como los dos niños aterrados se apretaban con fuerza contra sus enjutos muslos.

-!Los niños! !Cuidad a los niños! !Son los hijos de Galaciuc! - dijo desesperada, moviendo la cabeza, ahogada en lágrimas.

Seis hombres se adelantaron, alzando el ataud sobre sus hombros. Más de una centena de trabajadores los siguieron formando una columna, detrás de la familia Galaciuc.

Ya había anochedido. La calle que unía la ciudad con el puerto se abría frente a ellos recta como un rayo luminoso marcado por las farolas eléctricas.

La columna avanzaba silenciosa y tranquila; ni siquiera la mujer de Galaciuc lloraba ya. Se sentía cansada, sostenida sobre los brazos de dos obreros.

-!Oid, camaradas!- gritaba de vez en cuando con una voz casi inaudible - !Necesitamos un sacerdote, no quiero sin un sacerdote!.

-Seguro que sí- respondía alguien para tranquilizarla - se nos va a unir en el camino, ten calma.

Sin embargo, nadie había pensado en ello antes. Un cura y, seguramente, uno orondo ¿Qué sentido tendría una panza entre estibadores hambrientos? El puerto enterraba a sus muertos sin clérigo desde hacía dos años. Así, el convoy formado solamente por obreros, la viuda y sus hijos demostraba su dignidad. Solo las mujeres sometidas a la superstición pensaban en un cura, pero no se les hacía caso.

La noche había caído totalmente. Los focos daban una luz débil, gris, que solo matizaba la oscuridad !Qué triste y taciturna parecía la columna de obreros! Acompañaba a un camarada fallecido, pero cada uno iba pensando en  la dureza de su propia vida.

Elizabeta Galaciuc llamaba a sus hijos, que apenas se atrevían a responder salvo tirando débilmente de su ropa.

-Tenéis hambre, lo sé !Esperad, que no queda mucho! - les decía, pensando en cómo podía calmar sus ganas.

En el silencio, se espezaron a escuchar pasos rítmicos, producidos por un calzado pesado.

-!Deteneos!- alguien gritó.

Todo el mundo se paró, enmudeció, escuchando tensos. El ruido crecía y se hizo evidente lo que iba a suceder: !el ejército había llegado!

!Paraos! !El ejército, viene el ejército! -  gritó de nuevo la misma voz:

Los manifestantes se revolvieron, les entró el pánico. Sin embargo, todos corrieron a proteger el
ataud, creando una barricada de hombres tras la cual, quedaron los Galaciuc. Ahora ya no se avanzaba, sumidos en la espera. La tensión se mascaba en el ambiente, al acecho de la lucha inevitable, aunque lo que se defendía fuera solamente el cuerpo de un estibador ahogado.

Los soldados se iban acercando. Solo unos metros separaban a ambos bandos. En uno, estaban los campesinos, con uniforme militar; en el otro, también campesinos, pero con el mono azul de trabajo. Una voz poderosa sobresalía, la de Mihail:

-!Qué nadie se mueva! !Defended a los niños! !Que no sean golpeados los niños! -animaba con voz poderosa.


Foto de estibadores descargando en el Puerto de Galati
Elizabeta y los dos niños rubios fueron llevados a un cobijo más seguro. Junto a ellos, el féretro.

En la calle, el combate había empezado. Los soldados golpeaban con furia, corrían los insultos, se apretaban los dientes... Tras los primeros disparos al aire todo se transformó en un caos.  Los trabajadores estaban rodeados por todos lados, pero Mihail continuaba jaleándolos:

-!Que nadie retroceda! Así, !Adelante!

No obstante, todos los esfuerzos eran en vano. Las culatas de los fusiles arreaban con violencia, mientras los obreros no tenían ni siquiera piedras. Muchos se encontraban ya en el suelo, desgañitándose al ser pisoteados por las botas militares. Los soldados empujaban continuamente a los estibadores, cercados, hacia la ciudad, a golpe de bayoneta, entre protestas e injurias.

Finalmente, reinó el silencio en ambos lados, mientras en el borde de la calle segúia esperando el ataud del estibador, vigilado por la viuda y sus hijos.

De la oscuridad aparecieron dos siluetas; las de Mihail y Simeon. Ambos se arrodillaron ante la familia de Galaciuc. Elizabeta sollozba, pero los obreros no.

-Volvamos al puerto, camarada Elizabeta. El ataud no puede quedarse aquí - dijeron mientras se limpiaban con el brazo el sudor y la sangre de su frente.

La mujer no decía nada. Se levantó ausente, tirando de Avram y Marcu, medio dormidos. Los trabajadores alzaron de nuevo la caja sobre sus hombros. La marcha ahora volvía sobre sus pasos, insegura en la oscuridad. Ya nadie lloraba.

Elizabeta Galaciuc caminaba como ida. No se daba cuenta de si sus hijos, que casi tenía que arrastrar, se quejaban o callan. Preguntó algo, pero nadie la contestó. Puede que nadie la escuchar o que su pregunta no tuviera ningún sentido.

El disminuido grupo se detuvo. Mihail vió que Simeon estaba cansado. Dejaron el ataud sobre el suelo para poder descansar.

-En cualquier caso- preguntó Simeon agotado- teníamos que luchar ¿Te entristece lo que ha pasado?

Mihail no respondió, y Simeon no siguió preguntando.

Los dos barcos cargados de piedra hicieron sonar sus sirenas, pero con seguridad tampoco iban a poder zarpar al día siguiente. 

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