29 de julio de 2015

!Compañero! de Máximo Gorki

No hay comentarios:
"Cuándo?- se preguntaron, y comprendieron que esto dependía 
de su voluntad, porque ellos pueden aproximar la fecha 
de su libertad, como alejar su llegada".


Recientemente se ha cumplido el 79 aniversario de la muerte del escritor comunista y soviético Maximo Gorki.

El intelectual y revolucionario ruso fue obligado a exiliarse de Rusia tras su participación en la Revolución de 1905, y volvería a su pais para participar en los acontecimientos que llevarían a la liberación de la clase trabajadora y campesina rusas del yugo de la opresión de la clase capitalista y a la creación del primer estado socialista de la historia, la URSS.

Que mejor que uno de sus cuentos más representativos, tanto de su pensamiento como de la realidad contra la que él lucho y contribuyó a transformar, para recordar su memoria.

"¡COMPAÑERO!", DE MÁXIMO GORKI

En medio del triste y vano afanarse entre dolores y desventuras, en la confusa convulsión de la avidez de la necesidad insatisfecha, en el fango del bajo egoísmo, por los subterráneos de las casas, donde vivía aquella miseria que había creado la riqueza de la ciudad, giraban invisibles soñadores, solitarios llenos de fe en la humanidad, aislados de todos; inquietos predicadores de rebelión, chispas sediciosas del lejano fuego de la verdad.

Llevaban consigo a los subterráneos, secretamente pequeñas semillas, fructíferas siempre, de una doctrina simple, bella y elevada, austeramente, con una brillante luz en los ojos, o dulcemente y con amor, sembraban aquella verdad evidente y deslumbradora en los oscuros pechos de los hombres esclavos, transformados por la fuerza de los avaros y por la voluntad de los crueles, en instrumentos ciegos y taciturnos de lucro.

Y esos hombres oscuros y esclavos, desconfiados aún, prestaban oído a la música de las nuevas palabras, música agradable que su corazón invocaba confusamente hacía ya mucho tiempo. Levantaban poco a poco la cabeza, e iban rompiendo las cadenas de las hábiles mentiras con que les tenían oprimidos la violencia de los potentados.

A su vida, llena de animosidad callada y reprimida; a sus corazones, envenenados por innumerables ofensas; a su conciencia, a aquella existencia difícil y triste, llena de amarguras, de humillaciones, de dolores, llegaba una palabra simple y serena: ¡Compañero!...

La palabra no era nueva para ellos; la habían oído y pronunciado alguna vez, pero hasta aquel momento había tenido un significado vacío, sin calor de humanidad, como todas las palabras conocidas que se pueden olvidar sin sentimiento.

Pero ahora aquella palabra, clara y fuerte, tenía otro sonido, otra emoción, otra alma; se sentía en ella algo de rudo, de deslumbrador, de poliédrico, como un brillante. La aceptaron y comenzaron a pronunciarla con cautela, meciéndola con dulzura en el corazón, acariciándola, como una madre que arrulla y mece a su hijito en la cuna.

Cuanto más profundamente penetraba en el alma serena de la palabra, tanto más serena, significativa y clara les parecía.

-¡Compañero!- decían.

Sentían que esta palabra había venido para unir a todo el mundo, para realzar a todos los hombres a la altura de la libertad, para ligarlos con nuevos vínculos: vínculos fuertes de estimación recíproca, de estimación y deseo por la libertad del hombre, por su redención. Cuando esta palabra se grabó en el corazón de los esclavos, éstos empezaron a dejar de serlo, y un día anunciaron a la ciudad y a todas sus actividades otra gran palabra humana:

 -¡No quiero!

Entonces la vida se detuvo, porque ellos, los esclavos son la fuerza que da movimiento. Se detuvo la corriente de agua, el fuego se apagó, la ciudad cayó en las tinieblas y los aparentemente fuertes se sintieron niños.

El miedo se apoderó del alma de los violentos y se vieron en la necesidad de cubrir su animosidad contra los rebeldes, inciertos y aterrorizados ante su fuerza, que despertaba.

El espectro horrible del hombre se levantó ante ellos, y sus hijos lloraron.

Las casas y los templos, rodeados por las tinieblas, se confundieron en un caos de piedras y de hierro con alma; un silencio siniestro llenó las calles; la vida se detuvo, porque la fuerza que la hacía desenvolverse se había conocido a sí misma; el hombre esclavo había encontrado la palabra adecuada, mágica, invencible, para expresar su voluntad; se había libertado de la opresión y había reconocido su fuerza, fuerza de creador.

Los días eran días de angustia para los poderosos, para aquellos que se creían dueños de la vida. Cada noche valía por mil, tan espesas eran las tinieblas, tan mezquinamente brillaban las luces, en la ciudad muerta.

Esta ciudad, creada por los siglos, inmenso monstruo que bebía la sangre de los hombres, se presentó entonces ante ellos su monstruosa nulidad, como un mísero amasijo de piedras y de madera. Las ventanas de las casas, frías y tristes, permanecían cerradas, y por las calles caminaban atrevidamente los verdaderos dueños de la vida. También ellos tenían hambre, y más que los otros, pero estaban acostumbrados a ella, y los sufrimientos del cuerpo no eran para ellos tan agudos como para los potentados ni apagaban el fuego de su alma. Ardía en ellos la conciencia de su propia fuerza y el presentimiento de la victoria brillaba en sus ojos.

Caminaban por las calles de la ciudad aquella presión melancólica y angosta donde habían vivido despreciados, donde habían sido ultrajados y veían la inmensa importancia de su trabajo, lo cual les hacía concebir el sagrado derecho que tenían de ser dueños de la vida, de ser sus creadores. Entonces, con energía nueva, con refulgente claridad, se les presentó la palabra capaz de vivificar y unificar:

-¡Compañero!

Resonó entre las mentidas palabras del presente como un anuncio del porvenir, de una nueva vida abierta a todos igualmente.

-¿Cuándo?- se preguntaron, y comprendieron que esto dependía de su voluntad, porque ellos pueden aproximar la fecha de su libertad, como alejar su llegada.

Stalin y Gorki
La prostituta, hasta ayer bestia medio hambrienta, que esperaba con angustia en la oscura callejuela la llegada de alguien que se le acercase y comprase sus forzosas caricias por una cuantas monedas, también oyó aquella palabra, pero, sonriendo, turbada, no se decidía a repetiría. Un hombre de los que hasta entonces no se había encontrado jamás, se le acercó, le puso una mano sobre el hombro y le dijo con tono fraternal:

-¡Compañera!

Y ella sonreía tímidamente para no prorrumpir en un llanto de alegría. Porque era la primera vez que su corazón ultrajado sentía el gozo de una caricia tierna y plena de emoción. En sus ojos, que ayer miraban en mundo descaradamente con la expresión estúpida de un animal hambriento, brillaron las lágrimas de una primera felicidad pura. Este gozo, de la comunión de los abyectos con la gran familia de los trabajadores brillaba por doquiera en las calles de la ciudad, en tanto que, más fríos y más siniestros, los observaban los túrbidos ojos desde las casas cerradas.

El mendigo, al que por alejarlo se le lanzaba una mísera moneda, precio de la compasión de los hartos, oyó también esta palabra, y le pareció la primera limosna capaz de suscitar algo de gratitud en su pobre corazón, corroído por la miseria.

El cochero, joven ridículo, a quien los señores golpeaban en la espalda para que trasmitiese el golpe al caballo extenuado, este hombre golpeado tantas veces, ensordecido por el ruido de las ruedas sobre el empedrado, dijo también al transeúnte, abriendo los labios a una sonrisa franca:

-¿A dónde te llevo, compañero?

Dijo, aunque con miedo, tiró de los bridas pronto a escapar, y se puso a mirar al transeúnte, no sabiendo disimular en el rostro, ancho y rojo, la sonrisa jovial y alegre.

El transeúnte le miró con ojos benévolos y respondió, inclinando la cabeza:

-¡Gracias, compañero! Puedo ir a pie, no está lejos.

-¡Oh! ¡Madre inmaculada!.., -exclamó el cochero reanimado, giró sobre su asiento silbando alegremente y partió riente, satisfecho.

Los hombres caminaban en grupos por las aceras, y, entre ellos, como una chispa, se inflamaba cada vez con más frecuencia la gran palabra destinada a unir al mundo.

-¡Compañero!

Un polizonte de espesos bigotes, pensativo, se acercó con aire de importancia a la multitud que en la esquina de una calle rodeaba a un viejo orador, y después de haber escuchado largo rato un discurso, dijo, cohibido, lentamente:

-Están   prohibidas   las   reuniones...separaos… señores

Y después de un momento de silencio, miró al suelo y dijo en voz baja;

Lenin y Gorki jugando al ajedrez en Capri, 1908
-¡Compañeros!...

En los rostros de aquellos que llevaban esta palabra en el corazón, que la habían dado carne y sangre y emoción, y su alto significado de llamada a la unión, brillaba el sentimiento de orgullo de los jóvenes creadores, y se observaba que la fuerza que ellos ponían en esta palabra no podía ser destruida jamás.

Ya se reunían contra ellos turbas grises y ciegas de hombres armados que formaban silenciosas filas regulares; la enemiga de los violentos se preparaba a rechazar las ondas de la justicia.

Y en  las calles  estrechas, angostas, tortuosas de la inmensa ciudad, entre los muros fríos y silenciosos, erigidos por la mano de creadores desconocidos, creían cada vez más y se maduraba la gran fe de los hombres en fraternidad de todos con todos:

-¡Compañeros!

Acá y allá se encendía un pequeño fuego llamado a ser una llama que abrasará la tierra con el vívido sentimiento de la fraternidad de todas las gentes.

Abrasará toda la tierra y quemará y reducirá a cenizas el odio y la crueldad que nos deforma; abrazará todos los corazones y los fundirá en uno sólo: el corazón de los hombres justos y nobles en una familia indisoluble, libre y trabajadora.

En las calles de la ciudad muerta, creada por esclavos; en aquellas calles donde reinaba la crueldad, creció y se esforzó la fe en el hombre, en su victoria sobre sí mismo y sobre los males del mundo.

Y en el caos confuso de la vida agitada y privada de alegrías, como estrella luminosa, como faro del porvenir, brilló la palabra simple, sencilla, profunda, como el corazón:

-¡Compañero!
 ****************************

28 de julio de 2015

Alemania quiere empobrecer este y sur de Europa para poder competir con China con mano de obra barata

No hay comentarios:
                   
"Lo esencial para el imperialismo es la rivalidad de varias grandes potencias que tienden a la hegemonía, es decir, a la conquista de territorios, no tanto por ellas mismas sino para debilitar al adversario y socavar su hegemonía" (Lenín)
En la fase imperialista del capitalismo las relaciones entre los diferentes eslabones de la cadena económico-ideológica internacional están en permanente interrelación, y lo que sucede en uno afecta indefectiblemente a los demás, y viceversa. Por eso, podemos encontrar explicaciones al austericidio que se está perpetrando en Europa en base a esa lucha por la hegemonía y el auge de nuevas potencias económicas que, además de ser necesarias para el propio funcionamiento del capitalismo, es decir, de que ese conflicto interimperialista es intrínseco al propio desarrollo del capitalismo hasta su destrucción final, obligan a los estados en conflicto, y a sus grandes corporaciones monopolísticas, a reaccionar para mantenerse en liza. Es obvio decir que actualmente esa lucha por la hegemonía mundial no se reduce, aunque no lo excluye, la conquista territorial, sino que la fuerza del capital financiero, es especial la deuda externa o las imposiciones económicas bajo amenaza o, simplemente, el cambio de gobierno simulando revoluciones o directamente organizando golpes de estado, tiene un gran protagonismo en el conflicto, además de las herramientas tradicionales e internas de, por ejemplo, aumentar la productividad y el beneficio, en especial, la ofensiva contra los trabajadores, para posicionarse mejor en la competencia internacional.

Así, mientras el capitalismo chino de bandera roja explota salvajemente a sus trabajadores como base de su enorme crecimiento industrial, y Estados Unidos a pesar de su caída en picado sigue controlando la mayor parte de los recursos económicos y de la riqueza mundial, Europa intenta mantener el ritmo chino emulandolo recortando todo lo que pueda el coste de la fuerza de trabajo. Algo que tras la caida de la Unión Soviética se empezó a aplicar con gran eficacia (para las empresas) en el este de Europa, donde los trabajadores llevan sufriendo recortes sociales y recibiendo como media 300-400 euros de salario las últimas dos décadas.

En definitiva, se trata de lo que podríamos llamar "la rumanización de Europa", es decir, en recortar drásticamente el gasto público, centrándose en el gasto social, y rebajar los salarios a los niveles más bajos posibles, siguiendo el modelo aplicado en los antiguos paises socialistas. En la dirección de este proceso se encuentra Alemania, la economía más avanzada de la Unión Europea, y la principal beneficiaria de la austeridad y de la existencia y obligaciones creadas a los estados por el euro y, por lo tanto, también de la concepción racista (el racismo siempre tiene una base económica y, por supuesto, de clase) de la división de Europa entre paises ricos y paises-periferia laboral.

Ese permanente reajuste entre los estados, la necesidad inherente a las leyes de desarrollo del capitalista de la competencia entre potencias, hizo que el enorme poder que tuvo Estados Unidos tras la caída de la URSS acabara cayendo por sí mismo, provocando el crecimiento de otras que pusieran en jaque su hegemonía mundial; a la vez, la desaparición del teórico estado de los trabajadores, que tuvo una importante función de freno al desarrollo capitalista en lo referido al ajuste de derechos y salarios de la clase obrera de los paises con un régimen capitalista, provocó también que la competencia interimperialista pudiera hacerse libremente dando vueltas de tuerca sobre estos.

Lógicamente eso lleva, a su vez,  a la profundización de las contradicciones y conflictos sociales y a una necesaria contraofensiva de la clase trabajadora que, no obstante, se está haciendo esperar.

En este sentido, es interesante lo que explica el sociólogo Ramón Grosfoguel, de la Universidad de Berkeley, en una entrevista publicada recientemente en Público:

"El capital financiero alemán de cara al siglo XXI necesita periferia. Alemania siempre fue un imperio que perdió la batalla de las periferias en África, Asia y América Latina. Por eso mira hacia el Este de Europa, que es su periferia histórica, y al Sur de Europa como su nueva periferia de cara al siglo XXI. Sin periferias no tienen como competir frente al ascenso de China y frente a los Estados Unidos. ¿Y qué pasa? El Sur de Europa en los últimos veinte años “se ha hecho muy caro” en sus costes de producción y en su mano de obra frente a la competencia del capital financiero alemán en relación con China. De ahí la política de austeridad del capital financiero alemán vía la troika para pauperizar el Sur de Europa y así producir mano de obra barata"

Son las palabras del citado Ramón Grosfoguel, de la Universidad de Berkeley, que sostiene que el capital financiero alemán está empobreciendo el Sur de Europa conscientemente mediante la política de austeridad, con el fin de reducir costes laborales y competir con China (país que, como se sabe, tras la bandera del comunismo esconde una explotación brutal de la fuerza de trabajo, con derechos mínimos y salarios pírricos, política que, lógicamente, le ha convertido en segunda potencia económica mundial y en el segundo estado con más multimillonarios del mundo).

En su análisis del austericidio perpetrado en Europa en los últimos años, y en relación con la situación de los famosos paises PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España), que bajo esa consigna racista ("el racismo siempre es institucional", dice el autor, que luego también nos describe los cuatro genocidios-epistemógicos que forman la base del racismo actual), esconde esa intención de convertirlos en periferia económica de Alemania, tal como ya se ha hecho en los paises del este (Rumanía, Polonia, Bulgaria...), en los cuales ya se ha ganado esa batalla, estando sometidos sus trabajadores a más de dos décadas de salarios paupérrimos de 200-300 euros.

En cuanto a España, y ante la pregunta de por qué en España no ha triunfado una Marie Le Pen, responde que "Eso es una falacia. La extrema derecha española está en el Partido Popular. En el PP están todos los discursos de Marie Le Pen, pero camuflados, como si fuera la derecha clásica. Y si hay dudas, solo hace falta echar un vistazo a las políticas aplicadas en los últimos cuatro años".

La entrevista completa a continuación:

***

Bajo la dirección de Alemania, ¿estamos viviendo un enfrentamiento entre el Norte y el Sur de Europa?

Sí, eso ha quedado claro estos días. Pero esta división lleva produciéndose desde el siglo XVII, cuando el Sur de Europa estaba visto como un lugar inferior justo después de la guerra de los Treinta Años, cuando Ámsterdam desplaza a España y a la península Ibérica del centro del sistema-mundo creado a partir de la expansión colonial en 1492. El Sur vive una especie de alienación mental: por un lado están subordinados a los poderes del Norte, y por otro ejercen de Norte poderoso en relación a otros lugares del planeta. Se ven a ellos mismos como parte del Norte, aunque con muchas contradicciones. Incluso después de veinte años de ilusión de la Unión Europea, el Norte de Europa no mira al Sur como un igual.

La competencia entre potencias imperialistas es intríseca al capitalismo
“O el Sur se descoloniza, planteándose otro proyecto geopolítico y económico más allá del capitalismo imperialista occidental, o va a seguir arrodillado dentro de Europa”

En el Norte utilizan términos como PIGS y dicen que la causa de la crisis son los países del Sur, porque son vagos, perezosos y corruptos. Como si en el Norte no existiera la corrupción, como si la corrupción fuera un atributo del Sur europeo. No reconocen que la causa de la crisis es el pillaje del capital financiero internacional. Pero no es nada nuevo. Es el mismo discurso que ha empleado Occidente para explicar la pobreza en África, América Latina y Asia.

Es un discurso totalmente racista que ha estado siempre ahí desde hace cuatrocientos años, y que vuelve a emerger ahora con fuerza a partir de la crisis. O el Sur de Europa se descoloniza y se asume como Sur de una vez por todas, planteándose otro proyecto geopolítico y económico más allá del capitalismo imperialista occidental, o va a seguir arrodillado dentro de Europa.

¿Por qué dentro de la misma UE tenemos tres Europas con un nivel de vida muy diferente? Me refiero a Europa del Norte, Europa del Sur y Europa del Este…

El capital financiero alemán de cara al siglo XXI necesita periferia. Alemania siempre fue un imperio que perdió la batalla de las periferias en África, Asia y América Latina. Por eso mira hacia el Este de Europa, que es su periferia histórica, y al Sur de Europa como su nueva periferia de cara al siglo XXI. Sin periferias no tienen como competir frente al ascenso de China y frente a los Estados Unidos. ¿Y qué pasa? El Sur de Europa en los últimos veinte años “se ha hecho muy caro” en sus costes de producción y en su mano de obra frente a la competencia del capital financiero alemán en relación con China. De ahí la política de austeridad del capital financiero alemán vía la troika para pauperizar el Sur de Europa y así producir mano de obra barata. En las actuales negociaciones, Grecia cede y aún así los alemanes le ponen más restricciones, porque lo que se quiere en el fondo es que acaben de salir.

En el último referéndum de Grecia, las opciones de la papeleta eran NO-SÍ, pero dentro de la UE.

Lo que me parece increíble es que los líderes griegos hayan ido a una negociación con la troika sin saber que la agenda alemana es sacarlos del euro y, peor aún, sin una hoja de ruta de salida del euro como plan B ante el fracaso de quedarse dentro de la eurozona en condiciones dignas. Al menos esto es lo que Varoufakis ha reconocido públicamente. Lo que ocurrió muestra que si vas a luchar contra la troika, tienes que tener una hoja de ruta de salida del euro y de reinsertar tu país en otros bloques económicos y geopolíticos en el mundo. No es posible, después de la imposición alemana sobre Grecia y la claudicación de Tsipras, pensar en una política de izquierda que no tenga como agenda una hoja de ruta para salir del euro. Dentro del euro y de la Unión Europea, no es posible una política fuera de las lógicas austericidas de la troika. Ese es el mensaje que han impuesto y que no piensan modificar. Dado el ascenso de la derecha y la extrema derecha en el Norte, una política de izquierda antitroika y antineoliberal tiene que asumir la salida del euro; y esto solamente se logra si se hace un giro descolonial, asumiéndote como parte del Sur y dejando la ilusión europea de una vez por todas.

En Europa del Este llevan décadas de austeridad. Los trabajadores ganan 300 euros al mes… ¿Se les considera menos europeos?

Por supuesto, ya tienen conquistada Europa del Este. Ahora toca el Sur. ¿Por qué? Porque de cara al desafío que representa China, el capital financiero alemán necesita una periferia laboral en Europa, reproducir las condiciones laborales de China en Europa.

Has hablado del racismo del Norte contra el Sur. En Europa aumentan los partidos de extrema derecha. En España no hay una Marie Le Pen, ¿crees que hay menos racismo?

Eso es una falacia. La extrema derecha española está en el Partido Popular. En el PP están todos los discursos de Marie Le Pen, pero camuflados, como si fuera la derecha clásica. Y si hay dudas, solo hace falta echar un vistazo a las políticas aplicadas en los últimos cuatro años. Ellos son la extrema derecha en la práctica; en sus políticas tienes racismo, austeridad, lógicas neoliberales salvajes, lo tienes todo. El PP camufla la extrema derecha y, en este sentido, es peor que los partidos de extrema derecha, cuyo discurso es directo.

¿Entonces cómo se manifiesta el racismo en la vida cotidiana de uno?

El racismo es siempre institucional. En las actuales sociedades, cuando se define el racismo, se piensa que es un problema de prejuicios y estereotipos. La idea de que el racismo se limita a un grupo de personas con prejuicios es muy problemática, porque reduce todo a unos extremistas minoritarios en la sociedad. De este modo, lo que hay que hacer es educar a estos extremistas para que cambien, pero el resto de la sociedad está bien. Y eso no es así.

“El racismo es un cáncer terminal de la civilización occidental, porque está organizando desde dentro y de forma transversal todas las formas de dominación de la existencia humana”

El racismo es una práctica institucional. Es decir, para que haya racismo no basta con que haya gente con prejuicios, tiene que haber instituciones que lleven a la práctica estos prejuicios. Cojamos por ejemplo a la policía: si hacen un examen de tolerancia, tal vez muchos policías pasen este examen. Pero cuando se aborda el funcionamiento de la policía como institución, uno detecta que, en función del barrio, utiliza distintos métodos de actuación.

El problema no es el extremista con prejuicios sino que las propias instituciones normativas de las sociedades occidentalizadas están construidas sobre prácticas racistas hacia inmigrantes o minorías. Estas prácticas las encuentras en el mercado de trabajo, en la ausencia de derechos ciudadanos, en la falta de acceso a recursos, etc. El racismo es un cáncer terminal de la civilización occidental, porque está organizando desde dentro y de forma transversal todas las formas de dominación de la existencia humana.

¿Cuáles son los marcadores del racismo?

El racismo tiene muchos marcadores. El color de la piel, la identidad religiosa, étnica, nacional… El color de la piel es el más habitual debido a la historia del secuestro masivo de africanos por parte de los imperios europeos y su desplazamiento forzado a las Américas para ser esclavizados. Pero el racismo no se relaciona solo con el color. Los grupos que padecen racismo institucional están sujetos en cualquier momento a la violencia o a políticas de despojo de recursos. La opresión de clase se vive también de forma diferente si se pertenece a un grupo afectado por el racismo o no. En una compañía de aviones de Estados Unidos o de Francia, un obrero gana unos 150 euros a la hora, trabaja ocho horas al día y, si hay un conflicto con la compañía, puede acudir a un Tribunal u organizar una marcha en la calle, y sabe que esa noche regresará a casa vivo a dormir. En cambio, los obreras de un grupo que sufre opresión racial, y digo obreras porque el 90% del proletariado mundial son mujeres del Tercer Mundo, ganan uno o dos dólares al día. Y no trabajan ocho, sino catorce o dieciséis horas al día. Estas mujeres, si intentan hacer una huelga o llevar a esta compañía a un Tribunal, saben que se juegan la vida porque en las “zonas del no-ser” el sistema gestiona los conflictos con violencia y desposesión. Por ejemplo, las maquiladoras en Estados Unidos o en Asia. Pero eso no pasa solo en México, en Marruecos o en el llamado Tercer Mundo. Eso pasa dentro del mundo occidental, en sus ciudades globales, donde hay zonas de manufactura con mano de obra migrante que intenta reproducir los costes de China.

Consideras que la Universidad occidentalizada y el pensamiento que produce y difunde es racista, sexista y eurocéntrico…

Mi pregunta es: ¿cómo es posible que solo el pensamiento de hombres de cinco países, como Francia, Reino Unido, Alemania, Estados Unidos e Italia constituya la base del pensamiento actual? No se dio por un proceso natural sino que se basa en cuatro genocidios-epistemicidios: la conquista del Al Ándalus, la conquista de las Américas contra los indígenas americanos, la conquista de África y la esclavización masiva de africanos, y la quema de brujas. Estos cuatro genocidios-epistemicidios son constitutivos a la estructura racista y sexista del mundo moderno occidental. En el momento en que Descartes dice “yo pienso, luego existo”, ese “yo” no podía ser un judío, un musulmán, un africano, ni un indígena. Y, tras la quema de brujas, tampoco podía ser una mujer. El “yo pienso, luego existo” está precedido por 150 años de “yo conquisto, luego existo”, mediado por el “yo extermino, luego existo”. No es solo “yo conquisto” e impongo una estructura de poder, es que además “yo extermino” a personas y conocimientos, destruyo a seres humanos y los conocimientos de estos para destruir su memoria y erigirme como la única autoridad de pensamiento.

27 de julio de 2015

Miguel Enriquez y el MIR: PUEBLO, CONCIENCIA, FUSIL

1 comentario:
Miguel Enriquez fue uno de los fundadores del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) chileno, surgido  de una ruptura de todos los sectores revolucionarios con la política formal de la época, tras el la tercera derrota de Allende en las urnas en 1964, que significó el triunfo de Frei. En la nueva formación había marxistas (como la Vanguardia Revolucionaria Marxista, de Miguel Enríquez y Bautista Van Schowen), anarquistas, cristianos (como Maroto y Clotario Blest), trotkistas (Partido Obrero Revolucionario), maoístas (del PC revolucionario) y otros grupos sociales, incluidos mapuches, campesinos, pobladores e intelectuales.

Durante dos años, subsistieron en una unidad instrumental, pero la lucha concreta hizo que se definieran por posiciones marxistas revolucionarias y salieran del MIR los trotkistas y las anarquistas en el Congreso de 1967. En esencia, la disputa principal que dio lugar a su nacimiento fue su rechazo a la via parlamentarista del Partido Socialista y de los comunistas, que se demostrara en septiembre de 1973 el gran error de Allende y la Unidad Popular.. Los integrantes del MIR sabían con creces que el poder no se puede conquistar mediante unas elecciones burguesas, y que solo un proceso revolucionario puede crear las circunstancias para la toma del poder de la clase obrera.

En todo caso, Miguel Enríquez y el MIR fueron los grandes olvidados de la lucha revolucionaria chilena tras el triunfante golpe de estado de septiembre de 1973,  mitificándose el intento fracasado  de Allende de llevar a cabo una revolución por vias democráticas, algo que se ha demostrado imposible en todas las experiencias históricas, mientras se cubria un manto de silencio ante las propuestas del que, sin embargo, siguió luchando tras el triunfo golpista contra el capitalismo y la dictadura hasta su muerte.

El MIR fue creado en 1964 y a inicios de 1966, Enríquez viajaría a China integrando una delegación de la Federación de Estudiantes de Concepción, donde toma contacto con el maoismo, y durante su regreso visita Perú donde se reune con difererentes organizaciones sindicales y políticas influenciadas por los avances de la Revolución China, el ejemplo de la resistencia vietnamita y el proceso descolonizador y antimperialista. 

En 1971 el presidente Allende le ofreció un puesto en su gobierno, pero Enriquez y el MIR, al contrario que el Partido Comunista de Chile, defensor como Allende de la via parlamentaria, declinó con delicadeza el ofrecimiento explicándole que si bien el MIR compartía gran parte del programa de la UP, no cree posible llevar a cabo ese cambio revolucionario en los marcos de la institucionalidad existente y mediante un proceso gradual de reformas, ya que la derecha no las respetaría y recurriría al boicot y la violencia para derrocar su gobierno. Por lo tanto, era necesaria la movilización directa de las masas y crear una capacidad de defensa armada en el movimiento popular, atrayendo a los militares progresistas. Allende no compartía esta politica y se equivocó, como sabemos.

Aun asi, en las elecciones de 1973 participaria en las elecciones apoyando a la Unidad Popular de Allende, junto al propio Partido Socialista, el Partido Comunista y otros partidos de la izquierda chilena, aunque dejando claro que únicamente como forma de defender al gobierno frente a la ofensiva de la ultraderecha, dirigida por Estados Unidos.

Sin embargo, Enriquez, que siempre tuvo claro que la unica manera de defenderse de la burguesia era pasar a la ofensiva, armar a los obreros para hacer la revolucion para instaurar una dictadura del proletariado, afirmaba que "Participaremos en las elecciones buscando ganar la fuerza para hacer entrar en crisis al parlamento y al orden burgués (...)"No nos hacemos falsas ilusiones. Ni con las elecciones los trabajadores conquistarán el poder, porque la burguesía no está dispuesta a acatar las mayorias parlamentarias, ni toda la fuerza del pueblo se expresará en los resultados electorales. Sabemos que las elecciones nunca resuelven por sí mismas los problemas de las clases, solo los plantean"

En junio de 1973, cuando se produjo el "tancazo", en el que un grupo de militares intentó tomar el poder rodeando el Palacio de La Moneda con sus tanques, las banderas rojinegras del MIR ondearon junto a la bandera chilena y las banderas de los partidos de toda la izquierda, cuando miles de hombres y mujeres del pueblo rodearon el palacio  para defender al compañero presidente y exigir castigo a los golpistas.

Este fue un momento decisivo que determinó la derrota del proceso revolucionario, porque el MIR no se decidió a repartir las armas al pueblo -que uniformados izquierdistas estuvieron dispuestos a entregar- por temor a provocar un enfrentamiento con el gobierno y dividir el movimiento popular, ni el gobierno aprovechó esta victoria para intervenir dentro de las FF.AA. y sancionar y destituir a los golpistas. Dos meses después, Pinochet y sus secuaces darían el golpe definitivo que pillaría al pueblo chileno desarmado.

 La Declaración de Principios del MIR aprobada en el Congreso Constituyente de 1965 expresaba que:

"Las directivas burocráticas de los partidos tradicionales de la izquierda chilena defraudan las esperanzas de los trabajadores; en vez de luchar por el derrocamiento de la burguesía se limitan a plantear reformas al régimen capitalista, en el terreno de la colaboración de clases, engañan a los trabajadores con una danza electoral permanente, olvidando la acción directa y la tradición revolucionaria del proletariado chileno. Incluso, sostiene que se puede alcanzar el socialismo por la "vía pacífica y parlamentaria", como si alguna vez en la historia de las clases dominantes hubieran entregado voluntariamente el poder".

En su artículo VII:

"El MIR se organiza para ser la vanguardia marxista-leninista de la clase obrera y capas oprimidas de Chile que buscan la emancipación nacional y social. El MIR se considera el auténtico heredero de las tradiciones revolucionarias chilenas y el continuador de la trayectoria socialista de Luis Emilio Recabarren, el líder del proletariado chileno. La finalidad del MIR es el derrocamiento del sistema capitalista y su reemplazo por un gobierno de obreros y campesinos, dirigidos por los órganos del poder proletario, cuya tarea será construir el socialismo y extinguir gradualmente el Estado hasta llegar a la sociedad sin clases. El MIR rechaza la teoría de la "vía pacífica" porque desarma políticamente al proletariado y por resultar inaplicable, ya que la propia burguesía es la que resistirá, incluso con la dictadura totalitaria y la guerra civil, antes de entregar pacíficamente el poder. Reafirmamos el principio marxista-leninista de que el único camino para derrocar el régimen capitalista es la insurrección popular armada".
Un año después del golpe de estado de septiembre de 1973 Enriquez fue asesinado por fuerzas militares en Santiago, tras haberse convertido en el lider del principal grupo de resistencia armada contra la sangrienta dictadura de la CIA a través de sus títeres del ejército.



La siguiente canción fue un homenaje de Silvio Rodriguez a Miguel Enríquez, interpretada en el concierto ofrecido en Barcelona dos años después de su muerte en combate, "Canción sobre la indecisión"; uno de sus versos define con claridad el destino de la frustrada Revolución Chilena: "Por un fuego que no ves a tiempo, puede no salir el sol".



Y por último, compartimos el himno del MIR, cuyo lema, "PUEBLO, CONCIENCIA, FUSIL", dejaba claro cuál es el único camino posible para la emancipación de la clase trabajadora: el del combate.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...