18 de noviembre de 2014

Agustín Gómez Arcos: el escritor que jamás se tragó el cuento de la Transición

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Agustín Gómez Arcos fue un escritor que jamás aceptó la continuidad del franquismo bebiendo el brebaje de la farsa democrática, y por ello fue excluido de la historiografía literaria, tanto durante la dictadura militar como durante el propio proceso de transición política. Jamás aceptó la imposiciòn de la monarquía franquista, personificada en Juan Carlos de Borbón, heredero del General Franco, porque “los políticos olvidan, los escritores no”; una monarquía que hoy sigue arrastrando el testigo del fascismo en la figura de Fernado VI de Franco.

La ignorancia de su obra en España no fue óbice para que su triunfo en Francia le hiciera allí un escritor de prestigio, y como tal, tras su muerte en 1998, fuera enterrado en su país de acogida en el cementerio de Montmartre, reservado a las grandes personalidades, junto a Emilio Zola, Dumas, Héctor Berlioz y Nijinski.

Gómez Arcos jamás abrió la mano a cambio de privilegios como gran parte de los intelectuales y, también, los propios líderes del propio Partido Comunista, que aceptaron, en nombre de esa aberración que fue y sigue siendo "la conciliación nacional", el olvido de los crímenes de los fascistas y, con ello, a los millones de víctimas del golpe de estado, la Guerra Civil y la represión salvaje y metódica durante 40 años de terror.

Como dice uno de los versos del poema del escritor almeriense, que compartimos a continuación, todavía no se ha pasado "la factura al Culpable", y esto solo se conseguirá cuando usemos nuestra rabia "para cargar fusiles y fusiles y cargar corazones y futuros".

Imagina tus manos
y mis manos,
y las manos de todos,
su multitud de dedos
para contar los muertos de mi España
y poner la factura al Culpable.

Imagina mi boca
con tu boca
y las bocas de todos
su multitud de lenguas
para gritar venganza, no justicia,
que justicia no calma
los vencidos.

Imagina tus ojos
Y mis ojos
Y los ojos de todos
su multitud de horas
para buscar la culpa al Asesino
y mirarle la muerte
sin descanso.

Imagina la culpa
de su culpa,
su multitud de culpas,
la vejez de su culpa
enterrada en el Valle de las Culpas
Valle de los Caídos
por mal nombre.

Imagina mi rabia
con tu rabia
y la rabia de todos
la multitud de rabias
para cargar fusiles y fusiles
y cargar corazones
y futuros.

Agustín Gómez Arcos

17 de noviembre de 2014

Galeria de arte online sobre el mundo del trabajo

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 Vendimia en Arlés: miseria humana, de Paul Gauguin

En este artículo se recopilan las obras que la revista del INSHT Erg@nline ha venido publicando en su sección "El trabajo en el arte", que recogen la visión de diversos artistas sobre el mundo del trabajo.

Con idea de facilitar su consulta se han creado dos índices: uno cronológico, como el usado hasta ahora, con la particularidad de agrupar las obras por siglos; y otro índice simulando la planta de un museo, donde encontraremos las obras agrupadas con un criterio abierto relacionado con el sector económico en el que se agrupa la actividad mostrada en la obra.

Para obtener más información sobre la obra y su autor puede acceder al número del Erg@nline correspondiente.

Ir a la web de la galería de arte de: ERG@nline

Segador con fondo rojo, de Kasimir Malevich

La fragua, de Goya

Los explotadores, de Diego Rivera


Tomado de La espina roja

13 de noviembre de 2014

México: Narcoestado asesino

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Desde el año 2000, cuendo el jefe del gobierno era Vicente Fox, hasta hoy, en México se han perpetrado unas 100.000 ejecuciones relacionadas con las mafias del narcotráfico, según ha informado Judith Galarza, Secretaria Ejecutiva de la Fundación Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos y Desaparecidos: “México es una tumba, es el mismo modelo que están aplicando y le aplicaron a los colombianos. En todo el territorio hay cientos de fosas clandestinas, y ha habido más de 100.000 asesinados en 12 años”.

En las últimas dos décadas se han contabilizado más de 50.000 detenciones y desapariciones, y durante el tiempo de gestión del Presidente Enrique Peña Nieto se han sumado más de 330 casos de agresiones a defensores de los derechos humanos en México. Esta es una realidad que ocultan los medios de propaganda privados, que en su mayoría están alineados con la política de Peña Nieto, orientada a favorecer los intereses de quienes realmente ostentan el poder en México, las mafias del narcotráfico y las grandes multinacionales, principalmente estadounidenses. Un modelo que coincide como calcado del colombiano, donde Estados Unidos también tiene un papel esencial en el negocio de la droga y de la muerte.

En este contexto se produjo la masacre contra los 43 estudiantes normalistas del pasado 26 de septiembre, asesinados por orden del estado mexicano en Iguala, estado de Guerrero. Aunque fue la gota que movilizó a la opinión internacional abriendo los ojos de la realidad política de México, en realidad su asesinato no fue un hecho excepcional, sino un acto indeseablemente cotidiano en vecino del sur de Estados Unidos.

Aquel día, 26 de septiembre, fueron asesinados seis estudiantes, y 43 fueron "desaparecidos". Ahora ya se sabe la verdad: el estado mexicano ordenó su muerte:

“La policía se los llevó (…) El Ejército y la Policía Federal Preventiva hizo una especie de bloqueo para que nadie pasara hasta que terminará la represión, hubo muchos heridos, pero se llevaron a 43 personas porque no cabían más en las camionetas.” Los estudiantes habían organizado una movilización que tenía entre sus objetivos sabotear una reunión en Iguala, en la que el hoy ex alcalde pretendía presentar a su esposa como posible candidata para sustituirlo en el cargo.

Los 43 estudiantes desparecidos tenían entre 19 y 25 años, y en su mayoría campesino indígenas, de procedencia humilde, que se estaban formando como profesores bajo una visión socialista, humanista, para retornar a sus comunidades de orígenes y seguir así trabajando en sus comunidades. De hecho, las escuelas normales son casi la única opción en Mexico para los más pobres, y están en el punto de mira del gobierno, porque son creadores de conciencia social, de semilla de lucha.

Hoy ya se sabe qué les hicieron a los 43 estudiantes desarmados, tal y como ha confirmado el procurador general de la República: los desaparecidos el pasado 26 de septiembre en el estado mexicano de Guerrero fueron secuestrados por la policia de Iguala, asesinados y después quemados en el basurero de Cocula. Algunos de ellos estaban inconscientes, aún vivos. Los asesinos hicieron guardia para asegurarse de que el fuego durara horas –más de 12–, arrojaron piedras, neumáticos y gasolina a los cuerpos. Alrededor de 15 de las víctimas murieron por asfixia. Los restos están tan calcinados que no todos van a poder ser identificados: el objetivo de los criminales era no dejar el menor rastro, y prueba de ello es que quemaron hasta las ropas de los que participaron en la matanza de los estudiantes.

No se trata, repetimos, de un hecho aislado. Es el pan de cada día de un país en el que la ley la imponen los narcotraficantes, con la colaboración de las autoridades y las fuerzas del orden; un estado donde, los que mandan, es decir, las multinacionales realizan sus negocios, legales o ilegales, bajo la protección de una clase política corrupta y criminal, de un gobierno que se confunde y entremezcla, como sucede en cualquier régimen donde rige la barbarie capitalista, con las grandes corporaciones criminales, a las que sirven y a las que pertenecen.

12 de noviembre de 2014

Recopilación de carteles e imágenes del movimiento obrero en Japon (años 20-30 del siglo XX)

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Compartimos a continuación el excelente trabajo realizado por el blog camarada Victoria Oprimidos, sobre el movimiento obrero en Japón en los años 20-30 del siglo XX. Se trata de una recopilación de carteles y otras imágenes de movimientos antifascistas y comunistas, organizados en una interesante presentación: 

8 de noviembre de 2014

We want the wall back: queremos el muro de vuelta

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We want the wall back , Queremos el muro de vuelta. No como sujeto físico, como acto defensivo de los trabajadores contra la agresión de los herederos del nazismo, sino como acto simbólico, paredón donde los combatientes por una humanidad sin explotación del hombre por el hombre pongan fin definitivamente a las bestias que atesoran privilegios y riquezas a costa de la miseria de los que trabajan.

25 años después, y tras la extensión por toda Europa, incluyendo los paises de la antigua Unión Soviética, del salvaje neoliberlismo que ha sometido bajo su bota a la clase obrera europea, hay que reconstruir cuanto antes el muro antifascista. Desde que fue derribado, en aquel aciago 9 de noviembre de 1989, la clase trabajadora de ambos lados del antiguo muro no para de sufrir constantes agresiones contra sus derechos y dignidad. No obstante, se trataba del muro de carga que soportaba el peso de las escasas conquistas laborales y sociales que había alcanzado la clase obrera occidental en la Europa pisoteada por la barbarie de los pocos, además de ser el muro de contención que protegía de la amenaza de la barbarie capitalista a los obreros del otro lado.

El muro de Berlín solo debería haber caído para que el Socialismo se extendiera hacia los países sometidos a la dictadura del capital, y no viceversa. Representaba la garantía contra el fascismo, y su derrumbe significó que los delincuentes económicos volvieran a tomar el poder en los países socialistas y que no tuvieran ya límite alguno para sus tropelías en los países capitalistas.
 

Por eso, dos décadas después del final del muro antifascista, no hay duda de que los obreros de toda Europa deberían volver a ponerlo en pié, aunque esta vez alrededor de las cárceles donde habría que haber encerrado a todos los fascistas, también a los de la parte occidental, hace mucho tiempo (y cuando digo fascistas, me refiero tanto al fascista sincero, al que no esconde sus intenciones y desprecio hacia la clase obrera, como al que lo ha disimulado desde la Segunda Guerra Mundial tras el maquillaje democrático).

La República Democrática de Alemania nació como consecuencia de la creación, el 23 de mayo de 1949, de la República Federal de Alemania por parte de las potencias capitalistas, herederas y continuadora de la ideología de la Alemania Nazi; es decir, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia. Esta acción unilateral de las potencias capitalistas, como muchas otras que plasmaban la división de Alemania a largo plazo, violaba de forma flagrante los acuerdos de Postdam con la Unión Soviética, en los que se decía que todas las decisiones tomadas respecto a Alemania debían hacerse por consenso. Este consenso debía llevar al objetivo de la unificación de Alemania y a la celebración de un tratado de paz. Sin embargo, el 2 de diciembre de 1946, los Estados Unidos y Gran Bretaña, en una clara agresión contra la URSS y el socialismo,  unieron sus dos zonas de influencia, haciendo saltar por los aires el consenso al que se refería el tratado de Postdam. En mayo de 1947 en esta Bizona se estableció un Consejo Económico, un comité ejecutivo y otros organismos independientes como un Tribunal Supremo y un Banco Central. En 1948 se incorporó también la zona de influencia francesa y nació la Trizona. El 20 de junio de 1948, las potencias occidentales hicieron una reforma monetaria independiente, se interrumpieron las relaciones económicas con la parte bajo influencia soviética, y la práctica del comercio con dicha zona pasó a hacerse, de hecho, entre  dos estados independientes.

Poco tiempo después el militarismo imperialista formó la OTAN bajo la égida de EE.UU e incorporó a la RFA a esta organización criminal. En respuesta a ello, la RDA ingresó al Pacto de Varsovia, acuerdo militar de los países socialistas creado después de la OTAN, como respuesta a esta evidente agresión contra el Socialismo, continuadora de las políticas nazis hacia la Unión Soviética.

La RFA, que pretendía ser reconocida como única representante de toda Alemania, no reconoció a la RDA como estado y usó Berlín para intentar descomponer el estado socialista. Promovió un embargo, estableció campos especiales para empujar la emigración de ciudadanos de la RDA hacia el Oeste, drenando personal calificado, diseñó políticas de erosión económica usando un tipo de cambio especial, facilitó una militarización desaforada de Berlín Occidental, donde los servicios de inteligencia realizaban permanentes operaciones de desestabilización del «enemigo». Todo esto se llevaba adelante aprovechando el hecho que en ese sector no había frontera estatal entre los dos estados alemanes. Se generaron así momentos de confrontación con riesgos de convertir la guerra fría en guerra abierta.

Aún una vez creada la RFA y posteriormente, y como consecuencia, la RDA, Stalin en 1952 y Beria en 1953 ofrecieron, bajo la premisa de la desmilitarización, (para ello la Unión Soviética estaba dispuesta a retirar sus tropas de la RDA), una Alemania unida, democrática, desmilitarizada y neutral, como ocurriría en 1955 con Austria, que también estaba bajo ocupación compartida. Pero las potencias capitalistas no estaban dispuestas a retirarse de la RFA, porque ya habían planeado una política de bloques con la creación de la OTAN, que perseguía la confrontación con la Unión Soviética y continuar con los planes nazis de destruir el comunismo.
 
http://2.bp.blogspot.com/_R9NLeq97GZg/S_B0e0pgoSI/AAAAAAAAHvY/8YGVmEQOudM/s1600/OTAN.JPG
En 1958, la Unión Soviética propuso también que Berlín Occidental se convirtiera en una ciudad libre y desmilitarizada, con un status reconocido internacionalmente, con independencia garantizada por todas las partes. El sentido de esta propuesta era superar ese peligroso foco de conflictos. Se instaló una Conferencia en Ginebra en 1959, pero la propuesta fue dejada caer por las potencias occidentales.

En medio de ese desarrollo de crecientes tensiones, en 1961, el Pacto de Varsovia, resolvió el establecimiento formal de la frontera entre los dos estados: la RDA y la RFA.

Ese es el origen del Muro: es la instalación de los límites fronterizos entre dos estados, miembros de dos bloques militares enfrentados tras la política agresiva y violenta de los continuadores de las políticas nazis hacia la Unión Soviética y el Socialismo.

Un político alemán federal, de reconocidas posiciones reaccionarias, Franz Josef Strauss, escribió años después de los hechos que "con la construcción del muro, la crisis, ciertamente de un modo no positivo para los alemanes, pudo considerarse no solo bajo control sino efectivamente cerrada".

Estos innumerables actos de agresión llevaron al gobierno de la RDA en 1961 a construir el muro antifascista de Berlín. Las razones fueron muchas pero destacamos las siguientes:

- Miles de personas vivían en Berlín Este disfrutando de alquileres bajos y alimentos baratos sin pagar impuestos al Estado, pero iban a trabajar al oeste donde los sueldos eran más altos y dejaban el producto de su trabajo en beneficio de la RFA.

- Luego estaban los contrabandistas occidentales que se hacían ricos a costa de la RDA, cambiaban sus marcos del oeste por los del este, entraban en la RDA, compraban objetos como cámaras fotográficas y las revendían en la RFA más caras.

- Había también que cortar la fuga de cerebros que se formaban en la RDA con todos los costes que ello supone y que luego se iban a trabajar a la RFA, país que obtenía el fruto de su trabajo; en la RFA remuneraban de forma desigual a los trabajadores según su formación profesional, pagaban muy bien a los empleados con una formación profesional muy alta, pero no hacían lo mismo con los trabajadores sin cualificación. Consecuencia: en la RDA se quedaban los trabajadores menos cualificados y a la RFA iban a trabajar los mejores cualificados.

Todo esto y aún más, supuso en diez años la pérdida de 35 mil millones de marcos para la
RDA que se podían haber invertido en un aumento de la calidad de vida de sus trabajadores.

Por todo ello, la construcción del muro fue un éxito, sobre todo a corto y medio plazo, porque la economía se estabilizó al cortarse la sangría de recursos financieros y humanos y empezó  a crecer más rápidamente que en la RFA. Gracias al muro, la RDA no sucumbió política y económicamente y llevó a los países capitalistas a mitigar su política de confrontación contra los países socialistas y a un grado de distensión entre Estados Unidos y la URSS, que de no ser así, podría haber acabado en una guerra directa con las consecuencias desastrosas que ello hubiera tenido.
 

A largo plazo, el muro tuvo unas consecuencias muy negativas para el movimiento comunista y los países socialistas. La propaganda burguesa lo convirtió, ocultando las verdaderas causas de su origen, en símbolo de la supuesta tiranía comunista en los países del este de Europa, y su caída fue vista como una victoria del capitalismo sobre el comunismo. Los burgueses y sus gobiernos no tardaron en lanzarse a proclamar el fin de la historia, debido a que la demolición del muro se llevó por delante a la RDA y a todo el bloque de influencia soviética. 

Finalmente, en 1989, como consecuencia de la constante agresión occidental, pero, sobre todo, y esto es lo que han de entender los comunistas con vistas a organizar la respuesta a los desmedidos ataques de la clase explotadora en todo el mundo,  a causa del triunfo del revisionismo interior en los paises socialistas, donde se había erigido una élite precapitalista con carnet del partido, que fue la que estuvo encantada del retorno al capitalismo, tras haber previamente olvidado y desactivado la esencia de todo sistema comunista, es decir, la movilización de las masas, la pervivencia constante de la lucha de clases, el muro de Berlín cayó, y con él todos los estados de los trabajadores, desde la RDA, Albania, Rumania o la propia URSS, provocando un terremoto social que afectaría a la clase obrera mundial.

Por lo tanto, queda claro quienes fueron los que querían dividir Alemania y qué fines buscaban. Pero no todo salió como el capitalismo deseaba, ya que no se puede borrar la memoria de la gente, y esta memoria se transmite a las generaciones siguientes que siguen siendo explotadas por el capitalismo.

La clase trabajadora, hoy, sufre todavia las consecuencias de aquel final: la clase capitalista, relajada ya y sin enemigo a la vista, lleva a cabo una ofensiva contra la clase obrera brutal, recortando salarios, derechos y, sobre todo, toda la dignidad que había conquistado más de un siglo de lucha. No obstante, mientras los trabajadores occidentales ven como su relativo "bienestar" desaparece por momentos, los de los paises socialistas, que vivieron la experiencia de una sociedad sin desempleo, con las necesidades y derechos básicos cubiertos y que garantizaba una vida cultural, tiempo libre y trabajo estables (a pesar de que no era realmente una sociedad totalmente socialista, por la desmovilización intencionada de las masas), echan cada vez más de menos, después de que muchos picaran el anzuelo del mito del paraiso capitalista en los años 90, los tiempos socialistas. Recientemente, por ejemplo, en la actual Alemania, en la parte que fue antes de 1989 socialista, la nostalgia de los tiempos del muro es cada vez más poderosa.

Por ello, cada vez más trabajadores piden el regreso del muro: un muro, no como sujeto físico, como acto defensivo de los trabajadores contra la agresión de los herederos del nazismo, sino como acto simbólico, paredón donde los combatientes por una humanidad sin explotación del hombre por el hombre pongan fin definitivamente a las bestias que atesoran privilegios y riquezas a costa de la miseria de los que trabajan. Un muro que encierre para siempre a todos aquellos que creen que la libertad es vivir a su capricho, a su antojo, en lugar de estar basada sobre los dos pilares esenciales para que podamos hablar de libertad humana, y no de la libertad de las bestias: la solidaridad y la igualdad.

!Queremos que vuelva el muro! We want the wall back! !Libertad, igualdad y fraternidad!
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