8 de agosto de 2020

RBC: La pandemia se está expandiendo en la India (CIAGPI)



La Red de Blogs Comunistas (RBC) comparte a continuación una importante y reciente declaración del Comité Internacional de Apoyo a la Guerra Popular de la India (CIAGPI) respecto a la situación actual del país y de los presos políticos en el contexto de la pandemia. Destaca en su mensaje la idea de que el coronavirus, lejos de amortiguar las contradicciones entre el imperialismo y el pueblo, las aviva e incrementa:
...................

"La pandemia se está expandiendo en India. Es el tercer país del mundo después de Estados Unidos y Brasil. En las últimas horas, ha habido 30 mil infecciones, el total de casos es de 1 millón y las muertes son de 24 mil. Los estados más afectados son Maharashtra y Tamil Nadu, seguidos de Karnataka. El nuevo bloqueo decidido por el régimen fascista afecta a 12 estados, incluido Bihar. Estos son los estados más pobres. Al mismo tiempo, Bangalore también se ve afectado, que es el centro tecnológico más desarrollado de la India, donde se encuentran las oficinas centrales de Microsoft, Apple y Amazon. Más de 3 millones de trabajadores han perdido sus empleos y están llegando a sus aldeas. 

Red de Blogs Comunistas: Comunicado del Comité Internacional de Apoyo a la Guerra  Popular en la India
El sistema de salud en la India muestra todo su atraso para una gran población y la ausencia de atención médica real.

El Partido Comunista de la India maoísta ha estado luchando desde abril para defender las condiciones de las masas. El portavoz del Comité Central calificó al coronavirus como un "arma biológica" que tiene sus raíces en las políticas imperialistas. Solicitó que al menos el 10% del producto interno bruto se destinara a la nutrición y la salud de las masas; Denunció que el gobierno de Modi no dudó en continuar la exportación proimperialista de medicamentos químicos a los Estados Unidos, a pesar de las dramáticas necesidades de las masas indias.

Es en este contexto que un drama en el drama está compuesto por presos políticos que, además de ser víctimas de la represión fascista del gobierno, arriesgan sus vidas y su salud en las cárceles del régimen.

El PCI (Maoista) pidió la liberación inmediata de Varavara Rao, un artista intelectual revolucionario, conocido y apreciado por las masas indias, y del profesor Saibaba, una figura prominente de la oposición democrática revolucionaria al régimen de Modi y al sistema indio servidor del imperialismo.

La lucha contra la represión y la liberación de estos prisioneros políticos es parte de la resistencia de las grandes masas populares en lucha, y al mismo tiempo es parte de la denuncia del gobierno de que usa la fuerza policial, usando el lockdown, en contra de las masas y que nada hace por la seguridad de los médicos, trabajadores y trabajadoras de la salud.

Por esta razón, hoy más que nunca es necesario desarrollar la denuncia del gobierno de Modi, intensificar la solidaridad con las masas indias que luchan y han tomados las armas, ampliar la demanda de la liberación inmediata de Varavara Rao y Saibaba en todos los países.

El Comité Internacional de Apoyo para la Guerra Popular en India siempre ha estado involucrado en esta batalla y hoy llama urgentemente a una nueva fase de movilización. A través de la represión de estos dos intelectuales, un número impresionante de militantes, profesores, estudiantes y artistas, miembros de organizaciones democráticas se ven afectados; El terrorismo de estado se practica contra la libertad de prensa, de opinión en un país donde el régimen aprueba leyes racistas y discriminatorias, como la última sobre ciudadanía que afecta a millones de musulmanes.

El desarrollo de la pandemia también convierte las cárceles en trampas mortales.

Por lo tanto, el Comité pide un nuevo día internacional de información, acción y solidaridad para el 28 de julio, el día en que se desarrolla la gran acción de los maoístas y los luchadores de la guerra popular durante la semana de los mártires de la revolución.

El Comité hace conocer propio en este dia los numerosos documentos que circulan en India y en todo el mundo en apoyo de esta batalla.
În India, Guvernul Delhi înființează centre COVID-19 în săli de banchete

Más de 130 intelectuales de renombre han firmado una apelación alegando que el deterioro de las condiciones de salud del profesor Saibaba y Varavara Rao y el brote de Covid en las cárceles ponen en peligro sus vidas y exigen su libertad inmediata bajo fianza. Documentos de la misma naturaleza están firmados en Bangladesh y por grupos de diputados en el mismo parlamento indio. 

En vista de esto, el Comité pide algunos objetivos inmediatos:

-difundir estos documentos por todos los medios en internet;

-organizar un mail bombing para el día 28 enviado a la prensa internacional, a las embajadas indias, a los ministros de asuntos exteriores y de justicia del mayor número de gobiernos, al Parlamento Europeo, a la Corte Internacional de Justicia;

-organizar asambleas, manifestaciones y todo tipo de acciones que, junto con mensajes de solidaridad, permitan ampliar el frente de movilización; En particular, para esta última tarea hacemos un llamamiento a todas las organizaciones políticas y sociales que se ocupan de la prisión, la represión, la solidaridad internacional e internacionalista.

Estas son iniciativas que ya están en marcha en algunos países en los últimos meses. Lo que se pregunta en el día internacional es su concentración, socialización que puede desarrollar una campaña prolongada con el objetivo de obtener resultados concretos durante estos meses caracterizados por la pandemia".

4 de agosto de 2020

La huída del rey

La imagen puede contener: una o varias personasParafraseando a Valle-Inclán, "cuando un Borbón se va, no se va por rey, sino por ladrón", aunque, analizando la historia de España, decir Borbón y ladrón en la misma frase no es más que una redundancia malsonante, más por el apellido que por el adjetivo. En realidad, los tres últimos reyes Borbones se escaparon de España por ladrones, cualidad que les debe venir de familia, como otros tantos vicios y faltas.

Juan Carlos I, Borbón rey de España por la gracia del terrorista genocida y dictador Franco, garante de la continuidad del franquismo maquillado como democracia, no es una excepción en tal malhadada familia, sino la norma. Su supuesto amor a España se reduce a los beneficios económicos que chupa de ella, es decir, de la sangre, el sudor y el trabajo de los españoles; y, como se ha podido ver, como toda su familia, no han tenido reparo en recurrir a la sangre si sus súbditos se niegan a que vivan sin dar palo al agua.

Ahora, acosado por fín por algo de justicia (extranjera, por supuesto, que la española ni es justicia ni es na), la Casa Real, esa gravosa organización delictiva, intenta que la huída del rey emérito parezca una renuncia, un sacrificio, una acción por el bien de la patria, en lugar de la vulgar huída de un delincuente. Y los medios de comunicación españoles, en vez de investigar y proclamar la verdad, como debe hacer la prensa democrática, aplaude y hace genuflexiones ante tal servicio a España.

Sin embargo, la realidad es otra: Juan Carlos, y la Casa Real española con él, han empezado a verle los pies del lobo y se temen del futuro mordisco. Después de años de vergonzosa impunidad, de llevar una vida de lujos y derroches a costa del erario público, de convertir la institución real en un negocio privado en base a comisiones, a regalos y a chanchullos varios, empieza a salir a flote toda la mierda que los capos Borbones han dejado en los últimas décadas (si algo han hecho bien los Borbones en la historia de España ha sido solo eso, cagarse en sus súbditos).

El rey emérito, Juan Carlos de Borbón y Franco, huye, escapa, se escabulle de la justicia ahora que ha perdido la impunidad total que nos impusieron en la Constitución del 78, la última ley franquista. Se va como lo que siempre fue y nos intentaron ocultar sus bufones de la prensa: como un ladrón, un delincuente y un sinverguenza. Y estos términos son aplicables también a sus cómplices, como su propio hijo, hoy también rey Borbón por la gracia de Franco.

La imagen puede contener: texto
Con la complicidad de los partidos políticos, incluyendo a Podemos, en vez de arrestarle o, al menos, quitarle el pasaporte para que esté disponible ante la policia y la justicia, se aplaude su gesto o se justifica a la Casa Real, como siempre se han ocultado o reido sus delitos continuos.

El rey no se va por el bien de España. Por el bien de España tiene que ponerse a disposición judicial y ser juzgado, devolver todo lo que ha ganado ilícitamente y contarnos todos sus negocios sucios y corruptos que, como es evidente, no son individuales, aunque el fuera durante años del capo jefe de la mafia real a la que ningún español ha votado. Por el bien de España, los Borbones tienen que irse (si se aplicara la justicia, con seguridad a la cárcel), y esta vez que sea para siempre.

3 de agosto de 2020

Mujeres guerrilleras de la Revolución Mexicana

El papel de la mujer en la Revolución mexicana fue extraordinariamente importante, aunque muchas veces se tienda a mantener en el olvido. No obstante, cómo dirían más tarde Lenin o Mao, sin la participación de la mujer trabajadora y campesina ninguna revolución puede llegar a ningún lado. Las trabajadoras y campesinas mexicanas lo demostraron con creces luchando contra la tiranía y con el fin de que la tierra fuera para quien la trabajara, codo a codo con los líderes revolucionarios más conocidos, como Emilio Zapata o Pancho Villa.

Al lado de estos nombres, también merecería estar, sin duda alguna, la guerrillera Petra Herrera, que dirigiría al ejercito revolucionario en la batalla de Torreón, en mayo de 1911, y que finalmente crearía su propio batallón de mujeres ante la negativa de Pancho Villa a nombrarla general.

Compartimos a continuación algunas fotos de aquellas mujeres mejicanas que demostraron, también entonces, como había pasado ya en la Revolución Francesa, en la Comuna de París o como tendría lugar después en Rusia o en China, que en la lucha contra la tiranía y la opresión, en la guerra de clases, hombres y mujeres son ante todo camaradas con un objetivo común y claro: el final de toda explotación de un ser humano por otro.
Petra Herrera, "la Generala"
Petra Herrera, "la Generala"


Petra Herrara, "la Generala"




29 de julio de 2020

El 9 Termidor: el golpe de estado reaccionario contra el pueblo revolucionario de Francia y los jacobinos (según la biografía de M. Robespierre del soviético Albert Manfred)

El 28 de julio de 1794 (10 de Termidor según el calendario revolucionario francés), serían guillotinados los miembros del Comité de Salvación Pública cuya principal figura era el conocido como "el incorruptible", Maximilien de Robespierre, el amado por los sants-culottes y por los más desfavorecidos del pueblo.

La detención de Robespierre,  Emile Larcher
El día anterior, 9 Termidor, la burguesía daba un golpe de estado contra el pueblo francés acabando con el proceso revolucionario que había alcanzado sus máximas cotas con la dirección del Comité de Salvación Pública de Robespierre, Saint Just y Couthon.

El golpe de la reacción contra la revolución lo cuenta magistralmente el autor soviético Albert Z. Manfred, en una de las mejores biografías de Maximilien Robespierre, que formaba parte de su obra “Tres retratos de la Revolución Francesa”, editada por Editorial Progreso (Moscú), en 1979. Reproducimos el relato tras esta entradilla.

Como resumen, en estas últimas horas de Robespierre, Manfred nos cuenta como el pueblo de París salió a la calle a defender a los revolucionarios contra los enemigos de la Revolución, a pesar de que, posiblemente debido a su falta de organización y a las maniobras de los reaccionarios, finalmente los privilegiados se salieron con la suya.

Esto supuso, como afirmaba el propio Robespierre en el momento de su detención, "la muerte de la República y el comienzo del reinado de los bandidos", ya que, como explica el autor del libro que tratamos, la burguesía, una vez se había derrocado del poder a la aristocracia y minado el feudalismo con el apoyo del Pueblo, se convirtió en la clase dirigente y necesitaba frenar el proceso revolucionario que, bajo la batuta de Robespierre, Saint Just, Couthon o Marat, había llevado a las masas populares  y a los más desfavorecidos a sus más altas cotas de libertad y derechos.

Vedeți imaginea sursăSin embargo, faltaba todavía mucho para que se alcanzara la madurez política y que las condiciones sistémicas, iniciadas entonces con el triunfo de la burguesía contra el feudalismo, hicieran que apareciera el sujeto revolucionario capaz de dar un paso más en la lucha contra toda explotación, el proletariado, surgido en el capitalismo y destinado a acabar con él. El propio Marx, como también más tarde Lenin, estudiaron el ejemplo del pueblo francés, especialmente la figura de Robespierre y los jacobinos, considerando que, en resumidasd cuentas,  habían errado al intentar instaurar la igualdad en el plano político sin que el desarrollo social y económico lo permitiera. La República democrática solamente era posible si se superaban las desigualdades sociales típicas del régimen burgués. El gobierno jacobino fue, no obstante, un ensayo de lo que podría ser una futura sociedad regida por los principios del proletariado y solamente plausible cuando lo permitiese el desarrollo de las fuerzas productivas.

Por ello, tanto los revolucionarios bolcheviques, como también las masas populares francesas con ansías de justicia y libertad posteriores al 9 Termidor, en la Comuna de París, en la Resistencia Francesa, en los actuales "chalecos amarillos", se han inspirado en la Revolución y en los jacobinos, teniendo por seguro que la Revolución Francesa, especialmente el periodo representado por la dirección de Robespierre, fue un paso de gigante en la historia de la lucha de clases y en el camino hacia un mundo sin privilegios, sin explotadores y explotados y pleno de Igualdad, libertad y fraternidad.

Para terminar, ni que decir tiene que la denigración brutal de la figura de Robespierre por la burguesía y el capital no es más que otra muestra más del odio que tienen sus representantes por todos los que dirigieron al pueblo en su lucha contra los privilegios y las minoriás parasitas, como sucedió después con Lenin, Stalin, Mao o cualquier otro líder revolucionario que haya puesto en jaque el dominio de la minoria burguesa parasitarias sobre las masas trabajadoras productivas.

--------------------
 Fragmento del estudio sobre Maximilien Robespierre, de Albert Z. Manfred, sobre los últimos días del líder revolucionario:

"El Debate en la Convención se reinició en la mañana del 9 termidor (27 de julio) en la repleta sala de sesiones de la Convención. En esos últimos días de julio en París hacía mucho calor. Desde la mañana el calor era bochornoso. Pero  de todos modos, a pesar de esa atmósfera sofocante, la sala de sesiones,  las galerías estaban abarrotadas de gente que esperaba en silencio. 

Vedeți imaginea sursăSaint-Just subió a la tribuna sereno, seguro de sí mismo. Comenzó el informe con un tono frío y reservado: había subido a la tribuna para desenmascarar a los conspiradores y revelar todos sus delitos...

Collot d‟Herbois presidía la sesión. Había participado en las reuniones  nocturnas y era cómplice de la conspiración urdida en secreto. Antiguo  actor profesional y autor de muchas tragedias y dramas que el repertorio teatral no ha conservado, no pudo sobreponerse al vanidoso orgullo  por el papel realmente decisivo que ese día le asignó la historia. En esos  momentos Collot d‟Herbois todavía desconocía las consecuencias que  para él mismo tendrían los acontecimientos de esa memorable mañana  brumosa de julio y se esmeraba, con la sincera inspiración de un actor  embriagado por su primer papel importante.

No permitió que Saint-Just pronunciara las palabras decisivas.  Los conspiradores, actuando según el plan que habían preparado escrupulosamente de antemano, en la increíble atmósfera de confusión y ruido creada por ellos en la sala, se sucedían uno tras otro en la tribuna. Collot d‟Herbois, abusando de sus atribuciones de presidente de la sesión, interrumpió la intervención de Saint-Just y le concedió la palabra a Billaud-Varenne, quien fue sucedido por Tallien. Manchado de la cabeza a los pies por la sangre de sus víctimas, acusado de malversación,  soborno y robo, ese delincuente, ya excluido del Club de los Jacobinos,  no comenzó a hablar de sus delitos, sino que con fingida indignación 
empezó a “protestar” contra la tiranía de Robespierre y Saint-Just, y la  propensión de éstos al terrorismo. Los conspiradores se apresuraron a  culpar de sus propios delitos a los dirigentes del Gobierno revolucionario. Robespierre trató inútilmente que le concedieran la palabra.

—Por última vez, presidente de los asesinos, exijo la palabra, exclamó  Robespierre dirigiéndose a Collot d‟Herbois. Pero este acalló su voz  con la campanilla. Los cómplices nocturnos habían acordado, ante todo,  no concederle de ninguna manera la palabra ni a Saint-Just ni a Robespierre.
Saint-Just seguía sobre la tribuna, puesto que no había podido hacer uso  de su derecho a la palabra. Tampoco había podido leer el informe que  había preparado. Sacudía entre sus manos las hojas que había escrito.

Saint-Just observaba esa representación meticulosamente preparada, esa farsa de mala calidad, en la que se podía predecir de manera inequívoca cada una de las acciones siguientes.

¿Por qué permitió tan fácilmente, sin discutir, que ese despreciable  Tallien le negara con insolencia su derecho a la palabra? ¿Quizás esperaba que le llegara su tumo? ¿Por qué tanta paciencia?  Jamás conoceremos las respuestas a estas preguntas. Con una sonrisa  burlona y despectiva en los labios  Sobre la tribuna se sucedieron Billaud-Varenne, Vadier, Barére.  Sus intervenciones fueron vagas y ninguno se decidió a decir lo principal; les faltaba valor para hacerlo. Sólo cuando un tal Louchet, un insignificante al que nadie conocía, desde arriba, quizás desde las galerías, demandó a gritos el arresto de Robespierre, la sala quedó estupefacta durante un instante. Reinó el silencio. Luego los conspiradores, mediante ruidosas exclamaciones y aplausos, en una situación de creciente caos y confusión, apoyaron con entusiasmo la propuesta de Louchet. Ese era su objetivo principal.

Más tarde Collot d‟Herbois afirmó que la Convención votó esa proposición. Eso puede ser cierto o no. El famoso N° 311 del Moniteur, que fue el primero en relatar los acontecimientos del 9 termidor, no esclarece estos detalles. Más tarde Gérard Wlater trató de comparar los testimonios del Moniteur con los datos del Courrier de l’Egalité y de otras fuentes, pero estuvo muy lejos de ser el primero en intentar reconstruir un cuadro más completo de aquellos tristemente célebres sucesos históricos. Sin embargo, incluso después de ese estudio, respecto a ellos siguen existiendo aspectos imprecisos, contradictorios y confusos. ¿Pero acaso estos detalles tuvieron un significado esencial?

Por otra parte hay que admitir como algo perfectamente verosímil el  hecho de que “el pantano”, que constituía la amplia mayoría de los  miembros de la Convención y siempre seguía a aquellos que eran más  fuertes, “el pantano”, que hasta el día anterior había aplaudido a Robespierre, el 9 termidor, después de todo lo ocurrido, se virara a favor de los enemigos del Incorruptible, e incluso que, en caso de necesidad,  votara con ligereza contra él. 
Vedeți imaginea sursă
Ese día el sentimiento fundamental que determinaba la conducta de lo  miembros de la Convención era el miedo; el miedo unía y cohesionaba  a toda la mayoría antirrobespierrista que se distinguía tan claramente en  la sala. En esta partida, en la que estaban en juego las cabezas, la propuesta del desconocido Louchet fue aprobada de manera tan unánime ante todo porque significaba que las cabezas que caerían no serían las de ellos, las de los delincuentes y sus cómplices, las de toda esa banda de malhechores, que temblaba ante la perspectiva de tener que responder por todas sus fechorías y crímenes, sino las de sus acusadores.Los conspiradores aplaudían y emitían fuertes gritos. No podían ocultar la alegría que los dominaba por haber logrado llevar a cabo con éxito  esa operación increíblemente difícil, casi irrealizable. Su regocijo era  enorme, igual que el de los piratas que se apoderan de un navío y envían al cadalso a aquellos que poseen las pruebas irrefutables de sus  delitos. 

Augustin, el hermano menor de Robespierre, declaró que compartiendo las virtudes de su hermano quería también compartir su suerte.  “Exijo  el decreto de acusación”. Esta exigencia fue satisfecha de inmediato.  También fue decretado el arresto de Saint-Just, Couthon, Lebas. Ya  antes se había decretado también el arresto de Hanriot y de Dumas,  presidente del Tribunal Revolucionario.

“La República ha muerto. Ha comenzado el reinado de los bandidos” —dijo Robespierre al descender hacia la reja de la Convención. Eran las seis de la tarde. El presidente declaró suspendida la sesión
hasta las siete


Pero en esa hora, en la que los conspiradores se convirtieron en los  rectores de los destinos de la República, en sus dirigentes, en los intérpretes de la voluntad del pueblo, cuando sin ocultar su júbilo celebraban ruidosamente su victoria con una suculenta cena, mientras alzaban sus embriagadoras copas de vino, en esa hora de su triunfo y su éxtasis ocurrió lo imprevisible.

Ante todo, al Comité de Seguridad General, a disposición del cual habían quedado los arrestados, no le resultó fácil recluirlos en las cárceles.  Robespierre fue enviado a la cárcel de Luxembourg, pero el jefe de la  prisión, al enterarse de quién era el preso que le enviaban, se negó a  recluirlo. ¿Encerrar a Robespierre en la prisión? ¡Jamás lo consentiría!  Fue necesario trasladar a Robespierre al edificio de la Prefectura de  Policía. Allí lo aceptaron, pero con todas las muestras del más profundo  respeto. Algo similar ocurrió también con Couthon, con Saint-Just y  con Lebas.

Pero lo principal no fue eso. El pueblo de París, los sans-culottes de la capital, la gente sencilla de los barrios populares, los soldados, los artilleros, al enterarse de lo ocurrido se alzaron en defensa de Robespierre y sus compañeros. La Comuna de París, el Club de los Jacobinos y varias secciones declararon ilegales los actos de los conspiradores, que se escudaban con el nombre de la Convención, y llamaron al pueblo a sublevarse. El pueblo liberó a los líderes de la Revolución que se encontraban en diferentes lugares de reclusión y los trasladó, por separado, al edificio de la alcaldía, sede de la Comuna de París. 

Fue una insurrección popular que surgió espontáneamente, sin dirigentes, sin ningún plan de acción (no podía haber plan puesto que la sublevación fue espontánea).   Durante toda la noche del 9 termidor los platillos de la balanza oscilaron inclinándose hacia una u otra parte.

Hubo un momento en que la balanza pareció inclinarse a favor del pueblo insurrecto. Hanriot, quien inicialmente había sido arrestado por los  gendarmes, fue liberado por Coffinhal y comenzó a agrupar con rapidez  a las fuerzas armadas. Los artilleros y la Guardia Nacional se pronunciaron contra los sediciosos de la Convención. La superioridad militar  estaba claramente del lado del pueblo. Hubo un momento en que los  conspiradores creyeron que todo estaba perdido para ellos. Durante la  sesión nocturna a Barras, investido de plenos poderes, le comunicaron  que Coffinhal, al mando de una numerosa columna de fuerzas armadas,  avanzaba hacia la Convención. Efectivamente, Coffinhal, con el apoyo  de las tropas leales, sin encontrar resistencia, avanzaba con rapidez.  Pero en el último momento, en lugar de arrestar a los conspiradores, ya  listos para dispersarse, se dirigió hacia el Comité de Salvación Pública, lo ocupó, pero al no encontrar allí ni a Amar ni a Vadier, comenzó a buscarlos y luego ordenó a las tropas regresar a la plaza de la Alcaldía.

Se cometieron muchos errores, fallos burdos, pero lo principal fue que  se perdió tiempo. Fleuriot-Lescot y Payan se sentían seguros en las  maravillosas salas con altos techos decorados del edificio de la Alcaldía  y perdieron mucho tiempo redactando llamamientos al pueblo. Pero en  esas horas decisivas de la historia lo que hacía falta no eran llamamientos ni palabras, sino acciones. Miles, o quizás decenas de miles de personas —soldados, artilleros armados, miembros de la Guardia Nacional, sans-culottes, trabajadores— permanecían en la plaza frente a la Alcaldía, esperando la orden de pasar a la acción. 

Los conspiradores no perdieron tiempo. Comprendían perfectamente que otra vez estaban en juego sus cabezas. Escudándose con el nombre de la Convención aprobaron una resolución que declaraba fuera de la ley a Robespierre y a sus compañeros. Ese acto bandidesco los liberaba de la necesidad de juzgar a los dirigentes del Gobierno revolucionario, que era lo que más temían. Para ellos lo más terrible era que Robespierre y Saint-Just tuvieran oportunidad de hablar y relatar la verdad. Enviaron emisarios a todas las secciones burguesas de París, a todas las unidades militares que les eran leales.

Enviaron emisarios a todas las secciones burguesas de París, a todas las unidades militares que les eran leales. Aproximadamente a las once de la noche en la sala de la Alcaldía se reunieron Maximilien de Robespierre, su hermano menor, Saint-Just, Lebas, Hanriot; más tarde fue traído Couthon. Los líderes revolucionarios estaban de nuevo en libertad, todos juntos, entre amigos, y en la plaza los defendía el pueblo.

Estatua del revolucionario francés Maximilien Robespierre,
de la escultora rusa Beatrice Y. Sandomirskaya (1894-1974).
Fue inaugurada el 3 de noviembre de 1918 y destruida
 cuatro días más tarde por los contrarrevolucionarios
Aparentemente los platillos de la balanza habían vuelto a inclinarse de manera brusca y la historia universal estaba a punto de realizar uno de sus virajes más vertiginosos.

Por lo visto, durante cierto tiempo Robespierre permaneció estupefactoo cuando vio que el pueblo, guiado por su acertado instinto, había comprendido de qué lado estaba la verdad, se incorporó a la lucha, dispuesto a empezar todo de nuevo.

Se ha escrito que, supuestamente, durante sus últimas horas Robespierre se sintió atormentado por las dudas cerca de la legalidad de sus actos. Mathiez demostró de manera irrefutable el carácter infundado d esas afirmaciones.221 No era la Convención “legal”, sino esos líderes revolucionarios, declarados fuera de la ley por la misma, los que representaban a la Revolución en esas últimas horas de su existencia. Cuando hubo que firmar un llamamiento al ejército surgió la interrogante: ¿a nombre de quién firmarlo? “A nombre de la Convención, ¿acaso ella no está siempre donde estamos nosotros?” —exclamó Couthon. “No —respondió Robespierre después de una breve reflexión—, mejor será a nombre del pueblo francés”. Durante sus últimas horas de vida siguieron siendo los mismos de siempre: grandes revolucionarios, libres de todo tipo de dogmas jurídico-formales, para los que el nombre del pueblo francés estaba por encima de las instituciones constitucionales más prestigiosas.

Pero ya era tarde. A causa de una traición una de las unidades de las tropas contrarrevolucionarias penetró en el edificio de la Alcaldía e irrumpió en la sala donde estaban reunidos los líderes de la Revolución. El gendarme Merda con un disparo de pistola le destrozó la mandíbula  a Robespierre. ¿Podían seguir resistiendo? Por lo visto, no tenía sentido. Así lo comprendieron los presentes en la sala. Lebas se pegó un tiro. El hermano menor de Robespierre saltó por la ventana, pero no se mató, sólo se lastimó. Todo había terminado. Sólo Saint-Just permaneció pensativo e indiferente. Por casualidad su mirada se posó sobre una tarja de mármol, que adornaba una de las  magníficas salas de la Alcaldía, que con letras de oro tenía tallado el texto de la Declaración de los derechos del hombre. Después de leer las primeras líneas (él se sabía de memoria también todas las siguientes) dijo con el mismo tono pensativo: “Pero a pesar de todo, esto lo hice
yo...”

¡Se los llevaron a todos! Las salas de la Alcaldía quedaron vacías. Muy  tarde por la madrugada estalló la tormenta que desde hacía mucho se  aproximaba. 

Al día siguiente, sin juicio previo, Robespierre y sus compañeros, tanto  los vivos como los muertos, veintidós personas en total, fueron guillotinados en la Plaza de Gréve. Un día después, el 11 termidor, también sin juicio previo, fueron ejecutadas otras setenta y una personas. Se les acusó de formar parte del círculo de Robespierre.

Todo había culminado. La República había sido derrotada. Caía el telón. La tragedia romana había terminado. Ahora empezaba una nueva representación, comenzaba una nueva pieza: la historia prosaica y trivial del dominio de los negociantes, los especuladores, los malversadores, los ladrones, los asesinos, las prostitutas, los falsificadores de monedas, los cazadores de millones ajenos, convertidos en señores importantes y venerables, que dirigían la nueva sociedad e incluso intentaban a veces impartir algunas lecciones de moral".

16 de julio de 2020

Las llamas de París, ballet sobre la Revolución Francesa

Cierre de aniversario del Ballet de Camagüey con La llama de París ...Parece que a Stalin le encantaba este ballet.“Las llamas de París”; se trataba probablemente de uno de los ballet preferidos por todos los revolucionarios bolcheviques , quienes asistían con regularidad a las funciones del Bolshoi.

Solía representarse en cada aniversario de la Revolución de Octubre, pues era considerado un ballet de actualidad, siendo entendida la Revolución francesa como “actual” por los bolcheviques y por los trabajadores soviéticos, uno de los principales pasos de la evolución dialéctica de la historia hacia el fin de toda explotación del hombre por el hombre.

La obra, con coreografía de Vasili Vainonen y música de Boris Asafiev, se había estrenado en Leningrado en 1932. En un principio, se pensó en titularla “Fiesta de la Revolución francesa” o “Triunfo de la República”. Finalmente, se eligió “Las llamas de París” donde se narra especialmente el episodio del 10 de agosto de 1792,l a toma del Palacio de las Tullerías por los Marceliers y su marcha victoriosa en París. La trama se toma del libro de Félix Gras Les Marceliers

El ballet "Las llamas de París" es en si mismo revolucionario, pues, por primera vez en el decurso del arte de la danza, el principal personaje no es un individuo o varios, sino el “Pueblo” de forma coral, el colectivo, lo que en términos coreográficos significa el cuerpo de baile.




26 de junio de 2020

No ser ganado, un poema del escritor bielorruso Yanka Kupala

Monumento en honor a Yanka Kupala, en Minks

Kupala, cuyo nombre real era Ivan Daminikavich Lutsevich, fue uno de los más importantes escritores en lengua bielorrusa, de cuyo renacimiento en el siglo XX es considerado una figura capital. Kupala colaboró activamente en la creación de la República Socialista Soviética de Bielorrusia, una de las cuatro repúblicas fundacionales de la URSS. Kupala tradujo al bielorruso la obra de poetas rusos, ucranianos y polacos, entre ellos Alexander Pushkin y Taras Shevchenko, así como La Internacional de Eugène Pottier.

Recibió la Orden de Lenin en 1941 por su poema Ад сэрца (Desde el corazón). Con ocasión del septuagésimo aniversario de la muerte del poeta el próximo 28 de junio, presentamos la traducción de su poema “Хто ты гэткi?” (¿De dónde vienes?, 1908), que el grupo de ska-punk bielorruso Lyapis Trubetskoy ha musicalizado recientemente con el título de su último verso, “Не быцьскотам” (No ser ganado).

En un conciso y sencillo diálogo de ocho preguntas y ocho respuestas, Kupala muestra los orígenes humildes de un campesino llegado a la ciudad y su intención de mantener ante todo la dignidad humana, definiendo este verso en pocas palabras el objetivo del socialismo y la lucha por un mundo sin explotación.

Compartimos a continuación, aprovechando que ahora se celebra el 78º Aniversario de la muerte del poeta comunsita, el poema "¿De dónde vienes?" (versión traducida por Sin Permiso) y su versión musicalizada del grupo también bielorruso Lyapis Trubetskov, "No ser ganado".



Escudo de la República Socialista Soviética de Bielorrusia ...
Escudo de la República Socialista Soviética de Bielorrusia
¿De dónde vienes? 
Del campo.

¿Y qué quieres?
Mejor suerte.

¿Y qué suerte?
Pan, sal. 

¿Y qué más?
Tierra, libertad.

¿Y dónde naciste?
En mi aldea.

¿Y dónde bautizado?
Junto al arado.

¿Y consagrado?
Con sudor y sangre. 

¿Y qué quieres ser?
No ser ganado.





Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...