29 de agosto de 2016

Sinfonía Nº 12 "1917" de Dimitri Shostakovich

La Sinfonía Nº 12 en Re menor Op. 112, subtitulada «1917» fue estrenada en Leningrado el 1 de octubre de 1961 por la Orquesta Filarmónica de Leningrado,  bajo la dirección de Yevgeny Mravinski.

Desde los años treinta el compositor comunista Shostakovich había anunciado su intención de componer una obra épica para homenajear la figura de Lenin. «Ya sea una sinfonía, una cantata, un oratorio o un poema sinfónico, es lo mismo. No lo tengo previsto, pero sí sé que dar cuerpo a la imponente imagen del hombre más importante de un tiempo tan complejo como el que hemos vivido necesita del uso de todos los recursos creativos posibles».

Imagini pentru lenin shostakovich
Finalmente, compuso la obra en 1961, elaborando una obra descriptiva, en la que cada movimiento es un cuadro alusivo a la revolución que llevó al triunfo bolchevique.

El primer movimiento "Petrogrado Revolucionario" (Moderato-Allegro-Più mosso-Allegro), entronca con su anterior sinfonía, ya que como tema principal usa la conocida canción "La Varsoviana" para describir el ánimo inflamado e imparable de los habitantes de la ciudad alzada, así el tema secundario se enfrenta al primario describiendo un panorama de acciones populares que, al final, concluyen con la explosión del tema principal en un enfático todo orquestal que transmite la idea del triunfo revolucionario.

El segundo movimiento (Allegro continuando-Adagio) se denomina "Razliv" y hace referencia al lugar donde se encontraba el cuartel general de Lenin a las afueras de Petrogrado, en el golfo de Finlandia. Un oscuro adagio de aproximadamente 14 minutos basado en la marcha funeral por los caídos en la Revolución de la 11ª sinfonía, en el que se nos pinta un frío y desolado paisaje del duro invierno ártico.

"Aurora" es el nombre del tercer movimiento (Adagio continuando-Allegro), de corta duración, de unos 4 minutos, cuyo protagonista es el acorazado de la armada imperial del mismo nombre. Sus disparos sobre el Palacio de Invierno fueron la señal de inicio de la revolución bolchevique del ’17. Con su estilo propio e inconfundible, las cuerdas en pizzicato describen la determinación de la marinería, determinación que se nos ofrece aumentada con la incorporación de nuevos grupos instrumentales, confluyendo de nuevo en las notas de la revolucionaria La Varsoviana. El final del scherzo está a cargo, por supuesto, de la percusión, simulando el cañoneo sobre el palacio.

El cuarto movimiento recibe el nombre de "El triunfo de la Humanidad" (Allegro continuando-Allegretto-Moderato) y trata de representar la construcción de una sociedad socialista guiada por Lenin. De aproximadamente 11 minutos trasmuta la marcha funeral del segundo movimiento en una marcha triunfal que progresivamente va acercándose a un final apoteósico.

Una obra impresionante e inmortal del compositor revolucionario, homenaje a Lenin y al triunfo revolucionario del pueblo ruso en aquel glorioso octubre de 1917.

28 de agosto de 2016

Los naxalitas echan a la multinacional minera Tata Steel de Bastar

La multinacional Tata Steel ha abandonado su plan de instalar una planta de producción de 5.5 millones de toneladas anuales de acero en el distrito de Bastar en Chhattisgarh.
La compañía había firmado un Acuerdo con el gobierno de Chattisgarh en junio 2005 para establecer la planta con una inversión estimada de 19, 500 rupias. 

Como la propuesta no se terminó en la fecha, el acuerdo se había extendido hata junio de 2016. Debido a los problemas para la instalación por la continua hostigación de la guerrilla naxalita, la compañía no pidió otra extensión.

El jefe de proyecto de Tata Steel, Anand Sinha, informó a Business Standard que la compañía ha decidido abandonar el proyecto de la planta de acero en Bastar. El retraso en la asignación de la tierra por las agencias del gobierno, debido a la resistencia de la población y las actividades de los naxalitas, fue la razón de la decisión de terminar el proyecto,

La compañía había seleccionado un sitio a cerca de Lohandiguda, en el distrito de Bastar, cercano a las zonas de control de los guerrilleros naxalitas. El proyecto necesitaba casi 2000 hectárea de terreno, en el área de 10 pueblos de la zona. Dado que esta área está reservada como “área tribal”, la compañía no podía comprar la tierra directamente de los aldeanos.  Por esta razón, el gobierno tenía que procurar la tierra y luego asignar a la compañía.  

Imagini pentru naxalitasEn general, los campesinos rechazaron el proyecto desde el principio, tanto por su evidente amenaza a su estilo de vida tradicional como porque suponía el final de su forma de subsistencia, tanto si eran obligados por el gobierno a vender sus tierras como por la contaminación de las aguas subterráneas y destrucción del entorno natural que supondría la instalación de la empresa minera.

En la zona se encuentra una importante mina, que fue también asignada a la compañía, con una estimación de una reserva de 108 millones de toneladas de mineral de hierro de alta calidad. La empresa, sin embargo, no pudo terminar el trabajo de excavación minera a tiempo debido a las constantes acciones de los naxalistas, lo que le ha hecho anular el acuerdo con el servil gobierno. 

El rechazo popular a la mina en manos de una multinacional minera era, también, debido a que los recursos que deberían pertenecer a los propios trabajadores del campo iban a parar a los de unos capitalistas que jamás habían pisado aquella tierra.

27 de agosto de 2016

Mueren al menos ocho militares en una acción del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP)

Imagini pentru ejercito del pueblo paraguayoOcho militares murieron hoy en una acción llevada a cabo por el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), en Horqueta, en el norte de Paraguay, una de las zonas donde opera la guerrilla.

Todos los fallecidos integraban una patrulla de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), contingente de militares y policías creado por el Gobierno precisamente para combatir al EPP. La patrulla realizaba tareas de control en un camino vecinal en el que se había colocado un artefacto explosivo, que fue detonado al paso del vehículo.

Cinco de los militares fallecieron en el acto, mientras que los otros murieron cuando eran trasladados a un hospital regional.

El portavoz de la FTC, Raúl Pereira, explicó a Efe que, además de la explosión del artefacto, hubo varios disparos contra el vehículo en el que se desplazaba la patrulla militar.

El Gobierno paraguayo reconoce medio centenar de muertos en los enfrentamientos con el EPP, además de varios secuestros, desde su fundación, en 2008.

El Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) es un grupo armado autodefinido marxista-leninista que opera en algunos distritos del noroeste de Paraguay, especialmente en el departamento de Concepción, Según el propio gobierno, siguen ganando adeptos en la zona desde su fundación, probablemente por el ilimitado apoyo del Estado paraguayo a las multinacionales y el expolio de las tierras de los agricultores locales y de los recursos.

El Gatopardo y sus dos alternativas de gobierno, artículo de Jean Paul Marat

Remarcable articulo del camarada Jean Paul Marat para Diario 16, que reproducimos al final de esta entrada; ante los llamados encelados de la progresia de PODEMOS e IU a formar un gobierno de "izquierdas" al no tan lejos en el tiempo, apenas unos meses, "partido de la casta" o "partido de los bancos", se pregunta "¿En qué instante el PSOE pasó de ser “la misma mierda” que el PP a izquierdizarse para convertirse en un socio apetecible para Podemos e IU?"
Imagini pentru unidos podemos
Iglesias y Garzón, dando la espalda a los trabajadores

Muy al contrario, y a pesar de las reiteradas y cíclicas campañas mediáticas para dar apariencia democrática a este régimen de cimientos franquistas, "la realidad es que “las apuestas por la izquierda” de las que habla Garzón nunca se han dado en España desde el inicio de la transición hasta hoy".

También recuerda al gurú de la falsa izquierda española, Julio Anguita, preguntándose qué le ha hecho cambiar de opinión, siendo que "clamaba cual profeta tronitronante sobre las famosas alternancias de liberales y conservadores del siglo XIX, que equiparaba a PSOE y PP, así como sus famosas “dos orillas”", cuando ahora no duda en "dar todo su apoyo a un Unidos Podemos que hará de muleta del PSOE, cuando en su día se negó a que IU lo fuera". Claro que Anguita, no hay que olvidarlo, un gran camaleón político de la "España democrática", tampoco dudó en apoyar la continuidad del franquismo allá en el 78 y en traicionar a todos los comunistas y republicanos que lucharon, tuvieron que exiliarse, pasarón años en la cárcel o murieron luchando contra el régimen criminal que al final se transformó, por arte de birlibirloque, en "ejemplo democrático" para el mundo.

Resulta, pues, que el vocero de la "lucha de castas" (que no de clases) y el líder del colaboracionista Partido Comunista de España, o de su versión "ciudadanista" y "conciliadora", Izquierda Unida, respectivamente Iglesias y Garzón, se llenan la boca de piropos y halagos al PSOE de las grandes reformas laborales, del golpe constitucional para garantizar el deficit por orden de Bruselas, o el de los bombardeos "humanitarios"  a Serbia, Libia, Afganistán o Siria.

Y así, el autor llega a la única conclusión posible, ajena a este circo que ya Marx y Engels definieron con certeza allá por mitad del Siglo XIX, en su Manifiesto Comunista: "El gobierno del estado es pura y simplemente el consejo de administración de los negocios comunes de la burguesía", y la única salida a este laberinto es la respuesta a la pregunta con la que Marat termina su artículo: "¿No será ya el momento de que los trabajadores se organicen al margen de esa doble cara de Jano, cuyos lados tanto se parecen, y que asuman el enfrentamiento de clase contra clase?"


"El príncipe Giuseppe Tomasi di Lampedusa comprendió muy bien, desde la posición privilegiada que le otorgaba su estatus social, la necesidad de los cambios aparentes con el fin de que las estructuras profundas del poder real permaneciesen intactas.

La escenificación de la ficción democrática se ritualiza primero en las urnas y después en la formación de los gobiernos. Es revelador que la herramienta empleada para la legitimación política (elecciones) produzca cambios de caras, de siglas y de cosmética programática e, inalterablemente, mantenga las mismas estructuras del único poder que no es un simulacro sino una realidad; aquél que las instituciones políticas y sus ordenamientos jurídicos y constitucionales no sólo no cuestionan sino que ungen con el sello de lo sagrado: el poder económico.

Dice en su blog el modoso Alberto Garzón:

“Son días extraños. Se ha instaurado en el sentido común, (…) que hay que tener gobierno como sea. Incluso aunque eso implique que gobierne el presidente más corrupto de la historia, y el responsable de los graves recortes sociales de los últimos años. Mientras, tres partidos juegan al póquer sin aclarar sus verdaderas cartas. (…) Por otra parte, otros parece que predicamos en el desierto para que el PSOE no se resigne y apueste por la izquierda” Y entre tanto, una población cada vez más harta se aleja de un tablero de la política en el que los que mandan, pero sin presentarse a las elecciones, celebran que los pobres dejen de buscar respuestas. La consigna, sugiero, ha de ser otra: que nadie se rinda”.

El escudero de Iglesias respira por la herida. El mal paso que dieron los podemitas con el PSOE les condujo al fracaso electoral del 26J -a ellos y a sus compinches- del que psicológica y anímicamente no se han recuperado. Garzón y el del Juego de Tronos saben que, cuando fracase la investidura de Rajoy, si no ligan con un Sánchez más que receloso de sus pasados “requiebros”, no sólo no pillan cacho de gobierno sino que, de producirse una nueva convocatoria a las urnas, podrían darse tal hostia que les iban a tener que dar el Betadine con rodillo.

Pero la realidad es que “las apuestas por la izquierda” de las que habla Garzón nunca se han dado en España desde el inicio de la transición hasta hoy.

Cierto que ha habido gobiernos del PSOE pero de ello a que hayan sido de izquierda, entendida ésta como defensa de la igualdad de clases -salvo que llamemos tal cosa a la compra del voto por colectivos y “grupos de interés”- hay una distancia sideral. Basta con ver dónde han acabado muchos de los políticos de ese partido cuando han dejado la primera línea de la política para pasar a la actividad privada. Escuchar a Felipe González o a Miguel Sebastián coaccionar a Pedro Sánchez, al que los poderes en la sombra del partido pusieron en la secretaria general, para que se pliegue a las mil presiones que le conminan a demostrar “sentido de Estado” ante la investidura de Rajoy, es muy clarificador.

¿Tan frágil es la memoria de algunos que han olvidado ya que se le hicieron dos huelgas generales a Zapatero por sus políticas antisociales y sus reformas antiobreras y otras dos a Rajoy por sus recortes y su legislación contra los derechos de la clase trabajadora?

¿En qué instante el PSOE pasó de ser “la misma mierda” que el PP a izquierdizarse para convertirse en un socio apetecible para Podemos e IU? Me lo perdí. Debió ser cuando me fui a vivir a la Antártida sin periódicos ni Internet.

¿Cómo es que en la época de la “indignación” se decía aquello de “lo llaman democracia y no lo es” y ahora no sólo no quieren “romper el candado constitucional” sino que, con la retirada del artículo 135 de la Constitución, unos retoques de transparencia y un par de referéndums, lo llaman democracia y lo es para los ex indignados que ya no toman “el cielo por asalto” sino el taxi a la salida del Congreso de los Diputados?

¿Qué le ha pasado a la “ciudadanía” progresista de este país que, cuando estalló la crisis capitalista, decía lo de “no pagaremos vuestra crisis” y señalaba culpables -sólo banqueros y políticos, no al sistema económico general- y ahora paga la crisis y vota a políticos que, aunque proponen mitigar sus efectos sociales, asumen que la contención del gasto público ha de continuar?

Desde hace decenios, no sólo en España sino en Europa, con crisis y en los años dorados, progresistas y conservadores, derecha oficial e “izquierda” parlamentaria, nos vienen narrando un bonito relato de intenciones: crecimiento económico y del empleo, promoción de los contratos indefinidos, reducción de las cifras de paro, disminución de la distancia entre ricos y pobres e incremento de la cohesión social, aumento de la protección para los pequeños autónomos, etc, etc, etc.

Ese Eldorado para trabajadores y clases populares no llegó en épocas de vacas gordas ni tampoco de las flacas. Cuando las cosas le van bien a la “macroeconomía”, se mantienen porcentajes de paro que no bajan del 5% en los países con mayor nivel de empleo, las bolsas de pobreza, aunque menores que durante las crisis capitalistas, subsisten, la distancia entre ricos y pobres es menor pero en crecimiento, la desregulación y precarización del mercado laboral lleva un ritmo más lento pero iniciado hace mucho tiempo (en España, desde Felipe González, al menos), los pequeños autónomos son grandes olvidados por las administraciones públicas…

Cuando van mal…cuando van mal, ustedes no necesitan que se lo recuerde.

En los períodos de crisis con el PP y el PSOE hemos tenido millones de parados. En la última, han descendido radicalmente las coberturas de desempleo, la pobreza ha crecido de modo galopante, el recorte, la privatización y el empobrecimiento de la calidad de los servicios públicos ha sido la pauta, los salarios mínimos han pasado de mileuristas, cuando la media era aún alta, a los seiscientoseuristas actuales,…¿Hablamos de las prestaciones a familias de dependientes? Zapatero no las dotó centralmente y le pasó la patata caliente a las autonomías, además de iniciar su recorte al “suprimir, para los nuevos solicitantes, la retroactividad del pago de prestaciones por dependencia al día de presentación de la solicitud”. Rajoy las ha laminado hasta convertir la ley, su aplicación y número de beneficiarios en una burla.

A finales de los años 60 el novelista underground Charles Bukowski dijo en relación a los candidatos republicano (Richard Nixon) y demócrata (Hubert H. Humphrey) a la Casa Blanca: “Que te den la oportunidad de elegir entre Nixon y Humphrey es como que te den la oportunidad de elegir entre comer mierda caliente y mierda fría.” Aplíquese lo mismo en nuestro país porque PP y PSOE son dos calcos de los partidos republicano y demócrata de Estados Unidos.

Cuando los “preparaos” representantes de “la gente” -la palabra trabajador@s se les atragantó en el primer biberón- piden “que el PSOE no se resigne y apueste por la izquierda” expresan una doble mentira. La primera es que el PSOE sea de izquierda. No lo es desde su refundación en Suresnes y su abandono posterior del marxismo. La segunda es que el PSOE, ante la posibilidad de gobernar con podemitas, gire a la izquierda. Virarán sus socios en espiral hacia la derecha, justo lo que vienen haciendo desde hace casi dos años, hasta que su cantinela sea aceptada por el poder del capital y por su sirviente, el PSOE.

Gobiernos progresistas y gobiernos conservadores no han alterado un ápice un hecho incontrovertible: la naturaleza de clase (capitalista) del Estado. Su condición de servidor de los intereses de la gran burguesía es algo que afirma hasta el economista liberal Santiago Niño Becerra cuando en un tuit del 19 de Agosto señalaba: “ESP: ¿Nuevas elecciones en Navidad? Da-igual-los-rostros-de-quienes-gobiernen. Quienes sean van a tener que aplicar lo que les dicten”. Y quienes lo dictan, aunque él se refiere a estructuras supraestatales como la UE y el FMI, tienen la misma naturaleza que los Estados.

Pretender hacernos creer que tras casi 40 años de alternancias, con opuesto resultado para trabajadores y empresarios, entre derecha furiosa (UCD, PP) y derecha amable (PSOE), va a cambiar esa dinámica es intentar colarnos el bulo de que hay un “capitalismo malo” y salvaje (al que obedece el PP) y otro “bueno” que se dejará amansar por el PSOE y sus sujetavelas de ocasión, cuando todo demuestra que el capitalismo está recuperando tasa de ganancia mediante la sobreexplotación de los asalariados.

Sin romper con el capitalismo todo lo que puede alcanzarse son paños calientes para una enfermedad que está aniquilando la dignidad en las condiciones de trabajo y vida de la clase trabajadora. Comprar esa mercancía averiada es aceptar el discurso “progresista” que niega de hecho la lucha de clases y es un instrumento del capital para la paz y la desmovilización sociales.

Si Rajoy logra la investidura continuaremos con los nuevos recortes que le pida el capital. Si no la logra porque Sánchez mantiene su no, se abre una segunda posibilidad: que el candidato del PSOE presente su alternativa a la Presidencia del Gobierno con el apoyo de Unidos Podemos, independentistas catalanes y vascos (linea roja para el PSOE), regionalistas canarios, un ujier de las cortes y un señor de Murcia, representante de una empresa de tirafondos, de paso por Madrid. Si es investido Presidente de Gobierno, se reeditará la etapa Zapatero de sacrificios para la clase trabajadora, aumentada por el cúmulo de desastres que ha dejado de regalo la etapa de gobierno del PP. Si Sánchez se abstiene, y deja pasar a “correcaminos Rajoy”, Unidos Podemos recastizará de nuevo al PSOE, dirá que ellos son la esperanza para las siguientes elecciones y girará sin cesar como una trompa siempre a la derecha hasta lograr la respetabilidad necesaria para ser unos buenos chicos IBEX.

¿No será hora de romper con las vueltas de la noria de “conservadores”/”progresistas”? ¿Olvidó ya Anguita lo que clamaba cual profeta tronitronante sobre las famosas alternancias de liberales y conservadores del siglo XIX, que equiparaba a PSOE y PP, así como sus famosas “dos orillas”, como para dar todo su apoyo a un Unidos Podemos que hará de muleta del PSOE, cuando en su día se negó a que IU lo fuera? ¿No será ya el momento de que los trabajadores se organicen al margen de esa doble cara de Jano, cuyos lados tanto se parecen, y que asuman el enfrentamiento de clase contra clase? ¿No tocará ya negar la quimera de la ilusión reformista del Estado “neutral”, según la cuál sus efectos sobre la clase trabajadora difieren en función de que el timón del gobierno lo empuñen conservadores o progresistas, todo ello sin cambiar la legalidad burguesa que consagra ese Estado en sus leyes y Constitución y sin tocar sus poderes fácticos?

Eso o dejar para nuestros hijos la continuación de la versión política de este viejo cuento de la lechera, a la que siempre se le acaba por romper el cántaro.

Si finalmente las lampedusianas artes de la política no logran imponer ninguna de sus dos alternativas y llaman a terceras elecciones, sea el 25D o el día de San Apapurcio, este menda se ausenta de nuevo de la ceremonia de la “fiesta de la democracia” porque estos del “cambio” ni siquiera gatopardean. Se limitan a maullar como gatitos en busca de su plato de leche tibia".

26 de agosto de 2016

¿Terrorista, quién? Nyto

Para todos aquellos que excusan, huyen o niegan la contradicción básica en todo régimen capitalista, entre explotadores y explotados, y el objetivo principal de todo comunista: el final de toda explotación del hombre por el hombre.

"Nuestra época, la época de la burguesía, se distingue, sin embargo, por haber simplificado las contradicciones de clase. Toda la sociedad va dividiéndose, cada vez más, en dos grandes campos enemigos, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente: la burguesía y el proletariado". Manifiesto Comunista, Marx y Engels

"La moral comunista es la que sirve para esta lucha, la que une a los trabajadores contra toda explotación y contra toda pequeña propiedad, porque la pequeña propiedad entrega a un individuo lo que ha sido creado por el trabajo de toda la sociedad. La tierra es considerada entre nosotros como propiedad común. Los comunistas tendrán a su enemigo allá dónde exista explotación". Tareas de la juventud comunista, Lenin.

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25 de agosto de 2016

La Nueve, los olvidados de la victoria (Moscofilms)

El nombre de “La Nueve” fue asignado popularmente a la 9ª Compañía de la 2ª División Blindada de la Francia Libre, (ésta conocida también como la División Leclerc). Se trató de una compañía bastante destacada al estar formada casi íntegramente por republicanos españoles bajo mando francés, aunque ademas de en esta división, había enrolados muchos españoles en ostras divisiones del Ejército Francés (unos 10.000 en total).

A las 21:22 horas de la noche del 24 de agosto de 1944, la 9ª Compañía irrumpió en el centro de París por la Porte d’Italie. Al entrar en la plaza del Ayuntamiento, el semioruga español “Ebro” efectuó los primeros disparos contra un nutrido conjunto de fusileros y ametralladoras alemanas. Después los civiles que salieron a la calle cantando La Marsellesa, para su sorpresa constataban que los primeros soldados libertadores eran todos españoles. Todos sus blindados tenían nombres relacionados con España y la Guerra Civil: “Ebro”, “Teruel”, “Madrid”, “Brunete”, “Guernica” o “Durruti”.

El jefe francés de la 9ª Compañía, Raymond Dronne, se dirigió hacia la comandancia del general alemán Dietrich von Choltitz para requerir la rendición. Mientras se esperaba la capitulación final, los españoles tomaron al asalto la Cámara de los Diputados, el Hôtel Majestic y la Plaza de la Concordia tras sufrir un muerto. A las 3:30 horas de la tarde del 25 de agosto, la guarnición alemana de París se rindió y fueron los soldados españoles quienes recibieron como prisionero a Von Choltilz, mientras otras unidades francesas también entraban en la capital. A su vez, los españoles  entraron en el Consulado de España en Francia y sustituían la criminal bandera rojigualda por la legítima tricolor.

Al día siguiente, el 26 de agosto, las tropas aliadas entraron triunfantes en París. Los españoles desfilaron frente a la Catedral de Notre Dame y posteriormente escoltaron al general Charles de Gaulle por los Campos Elíseos. Los soldados españoles de la División Leclerc desfilaron llevando en sus estandartes los colores de la Segunda República Española; las posteriores protestas del sanguinario régimen franquista fueron ignoradas entonces por el gobierno francés.

Imagini pentru la nueve parisLa historia de ‘La Nueve’ era hasta hace poco prácticamente desconocida, pues la historia oficial en Francia había echado una cortina de silencio y de olvido sobre esa participación española y extranjera en la liberación de París y en la resistencia contra el nazismo. Alberto Marquardt, director argentino afincado en Francia, se interesó en 2002 por esta epopeya de ‘La Nueve’ y por su carácter simbólico para restablecer la verdad histórica. Siete años después, Marquardt consiguió montar la producción y con magníficas imágenes de archivo y las entrevistas a dos de los supervivientes: el catalán Luis Royo y el asturiano Manuel Fernández, sin amarguras ni recriminaciones, reconstruyen con emoción la historia de la Nueve. Desde 2004 estos héroes antifascista de España y Francia, universales, son homenajeados cada años por las autoridades francesas.

Las españolas todavía los mantienen en el olvido.

El comuntal se puede ver en el video que aparece a continuación o pulsando en el siguiente link:

23 de agosto de 2016

Soviets en España. El Levantamiento Armado de Octubre contra el Fascismo (de Henry Gannes) - Primera Parte-


Harry Gannes (1900 – 1941), fue un periodista norteamericano editor del diario Daily Worker en losaños 30. Fue uno de los fundadores de la Liga de Jóvenes Comunistas, de la que sería también Secretario General. Visitó China durante algunos años en tiempo de la revolución, relato que contaría en su libro When China Unites An Interpretive History Of The Chinese Revolution, en 1937; igualmente dedicaría gran parte de su trabajo a denunciar el movimiento de No Intervención creado por las potencias capitalistas, Inglaterra y Francia, para beneficio de los rebeldes fascistas y sus sostendedores y amos, Alemania e Italia, y que dejó a la España Republicana aislada internacionalmente, con el único apoyo efectivo de la Unión Soviética. Con respecto a esto último, Cuestionatelotodo, con la colaboración del camarada Sade, tradujo recientemente al español su obra Cómo ayuda la Unión Soviética a España.

Por su gran interés, hemos empezado a traducir también otro de sus principales escritos: Soviets in Spain. The October Armed Uprising Againgst Fascism (Soviets en España: el levantamiento armado de octubre contra el fascismo), editado por Workers Library Publishers en 1935, que hasta ahora nunca había sido publicado en español. En este caso, el bueno de Gannes describe ante el mundo la conocida como Revolución de Asturias, de Octubre de 1934, donde por primera vez desde el triunfo de la Revolución Soviética y el fracaso de las Repúblicas de los Consejos de Hungria, Baviera y Eslovaquia, inmediatamente después de la Primera Guerra Mundial, el Poder de los Soviets se proclamó, aunque fuera temporalmente, en un país de Europa.

En palabras de Gannes:

"¡No es de extrañar que se haya convertido en la pesadilla permanente de la sangrienta horda de opresores: los ricos terratenientes, sus secuaces de la Iglesia, la escoria fascista y toda la clase putrefacta de capitalistas y agentes de los comisionistas extranjeros!"

A continuación, publicamos la primera entrega:


SOVIETS EN ESPAÑA: EL LEVANTAMIENTO ARMADO DE OCTUBRE CONTRA EL FASCISMO (Primera Parte)


La espada de la revolución se ha desenvainado en España y ya no se volverá a enfundar.

Durante los quince días que duró el levantamiento armado de octubre de 1934, toda la España capitalista-feudal tembló de miedo ante el espectro de una revolución proletaria triunfante. El final de la ofensiva de las masas trabajadoras españolas no ha venido marcado por derrota decisiva alguna. La “victoria” del gobierno de Lerroux y Gil Robles no ha sido la victoria de Mussolini o de Hitler. Los combates armados de los obreros españoles, dirigidos por el frente unido –la Alianza Obrera–, han elevado la lucha contra el fascismo mundial y por el Poder de los Soviets a una fase superior. Como consecuencia de ello, además, se producirán nuevos y más amplios asaltos a los cielos del capitalismo que precipitarán la llegada del día de la victoria de la revolución proletaria.

¿Por qué el levantamiento armado de Octubre no logró la victoria en esta formidable insurrección de la clase obrera? ¿Qué errores se cometieron? ¿Cuál es la situación entre clases surgida tras los combates, entre vencedores y vencidos? ¿Cuáles son las perspectivas para el futuro del movimiento revolucionario?

El levantamiento de Octubre se extendió por toda España. Sin embargo, en cada zona, la lucha acusó el influjo e impronta de las especiales características de las relaciones de clase y del tipo concreto de dirección que existía entre las combativas masas trabajadoras. A lo largo de los acontecimientos revolucionarios de Octubre, veremos, asimismo, cómo la inobservancia de la correcta táctica bolchevique en la lucha por la independencia nacional de Cataluña, en el momento más crítico de la batalla, inclinó la balanza a favor de las fuerzas de la reacción.

Las tres zonas más importantes del asedio revolucionario fueron: (1) la región de Cataluña, donde la revolución se caracterizó por la lucha por la independencia nacional, las vacilaciones y la doblez de la burguesía nacional, así como por las vergonzosas traiciones de los dirigentes anarcosindicalistas; (2) Madrid, la capital de España, donde las debilidades de los dirigentes socialistas determinaron el resultado adverso de la batalla, y (3) la gloriosa región de Asturias, donde los obreros tomaron heroicamente el poder, con socialistas y comunistas firmemente unidos, y establecieron el gobierno del Poder de los Soviets durante quince días, manteniendo la resistencia mucho tiempo después de que sus hermanos en el resto de España se viesen obligados a cejar en la lucha.

Durante casi un año, había ido madurando en la conciencia de los obreros la necesidad de combatir con la fuerza de las armas a la República, que, proclamada en abril de 1931 tras la huida del rey Alfonso, había prometido ser de los “trabajadores de toda clase”. Sus esperanzas se habían visto aniquiladas por el constante aumento de los ataques fascistas so capa de la defensa de la República de 1931. Lo desmedido de las promesas que habían hecho los socialistas sobre la solución pacífica de la cuestión agraria, la nacional y otras materias acuciantes quedó en evidencia ante la realidad de los brutales enfrentamientos de clases.

Tras más de tres años y medio de república, el régimen reaccionario capitalista-terrateniente había ido concentrando sus fuerzas y consolidando su base fascista –principalmente en la poderosa Iglesia católica y entre los campesinos ricos, los banqueros  y los industriales– lo bastante como para arriesgarse a adoptar medidas drásticas contra el creciente descontento revolucionario.

Lo poco que los obreros habían conseguido en materia de legislación social y de aumentos salariales en los primeros momentos de la República se estaba desvaneciendo a toda velocidad por mor de los recortes. Sus condiciones de vida, en muchos casos, eran peores que cuando los grandes explotadores campaban a sus anchas en tiempos del rey Alfonso. La creciente resistencia de la clase trabajadora y del campesinado, indicativa del paulatino aumento de la ira revolucionaria, se refleja en el rápido auge del movimiento huelguístico antes del levantamiento armado: en 1931, las cifras oficiales hablan de 869.000 huelguistas, aunque en realidad hubo más de 3.600.000; en 1933, fueron a la huelga, según los datos oficiales, 1.032.000 trabajadores –aunque se calcula que el número real fue de 6.000.000– contra las bajadas salariales, el deterioro de las condiciones de vida y, en especial, contra la multiplicación de ataques fascistas; y sólo en los primeros tres meses de 1934, más de 1.900.000 obreros se han declarado en huelga, en la mayoría de los casos por razones políticas.

A principios de 1934, en un país de 23 millones de habitantes, había un millón y medio de desempleados. La depauperación creciente de las masas se refleja, sólo entre los trabajadores del campo, en la reducción de sus salarios en un 30%.

El malestar revolucionario entre los campesinos había estallado en reiteradas ocasiones desde 1932, cuando se registraron oficialmente 69 casos de ocupaciones violentas de tierras. En 1933 el número ascendió a 267, mientras en los tres primeros meses de 1934 ha habido 264 ocupaciones de tierras y 306 de inmuebles.

La república, que había pretendido atraerse a los campesinos con la añagaza de una solución fácil y pacífica a la cuestión agraria, consolidó y fortaleció en realidad el poder de los terratenientes feudales. En España, el 60% de la población trabajadora está constituida por obreros agrícolas o del sector forestal. La revolución agraria es una tarea central para la victoria sobre el fascismo. El mayor terrateniente es la Iglesia católica, piedra angular de las tentativas de instauración de una estructura fascista sustentada en el sector más reaccionario de la clase financiera e industrial española.

En España hay 3 millones de campesinos sin tierra. Ganan entre cuatro y seis pesetas diarias (entre 50 y 75 centavos). El 2% de los propietarios rurales españoles posee el 67% de la tierra, mientras un 37% es dueño de parcelas de entre 2,5 y 17,5 acres[1]. En Andalucía y Extremadura, la tierra está tan parcelada, que de 800.000 campesinos, sólo 100.000 pueden producir en su propio terruño lo suficiente para obtener lo indispensable para su sustento.

Las reformas agrarias de la República de 1931 sólo beneficiaron a 10.000 campesinos y, además, de modo irrisorio. Antes de 1933, se habían repartido 100.000 acres de tierra. Un periódico capitalista español estimó que harían falta 5.000 años para “resolver la cuestión agraria a este ritmo”[2].

Al hablar del establecimiento del Estado “autoritario” o fascista en España, las principales fuerzas fascistas, en concreto Gil Robles, portavoz de la Confederación Española de Derechas Autónomas y de la reaccionaria “Acción Popular”, reconoce siempre que la Iglesia católica constituirá la principal base de masas del fascismo español.

Para comprender el alcance de la influencia de la Iglesia es necesario señalar que, además de ser el mayor terrateniente del país, es igualmente una de las fuerzas más pujantes del capitalismo español. Los jesuitas, por ejemplo, que forman el grupo más numeroso y militante de la Iglesia, cuya cabeza política es Gil Robles, controlan el madrileño Banco Urquijo, con un capital de 125 millones de pesetas. Esta institución controla asimismo cuatro bancos en provincias con un capital de 85 millones.

Además de ello, los jesuitas cuentan con intereses en el tranvía de Madrid, en empresas mineras, en la compañía naviera “Trasatlántica”, que presta servicios de línea con América del Sur, y en muchas otras empresas.

La base potencial de masas fascistas de la Iglesia, junto con los prósperos terratenientes y los capitalistas ligados al sector financiero, se refleja en las ramificaciones de sus instituciones. La Iglesia católica en España tiene 4.804 centros “culturales”, con 601.950 estudiantes, a los que hay que añadir otros 27.000 en escuelas secundarias y 17.103 en instituciones profesionales.

Toda esta estructura capitalista-feudal no sólo se mantuvo intacta con la República “democrática” de 1931, sino que se consintió que se fortaleciera para prevenir el asalto de las masas, hasta el punto de estar en condiciones de preparar cínica y descaradamente la sangrienta instauración de su régimen fascista.

Para comprender el desarrollo de los combates revolucionarios de octubre, es menester recalcar que había tres fuerzas al frente del proletariado. En primer lugar, estaba el Partido Socialista, en cuya estela se situaba el sector más amplio del proletariado organizado. En segundo lugar, estaban los jefes anarcosindicalistas, que ejercían estratégicamente la dirección en ese vórtice de la tormenta que era Cataluña, donde confluían en estrecha ligazón la cuestión nacional y la revolución proletaria. Los anarcosindicalistas contaban con gran arraigo en esa parte de España en que se concentra más de un tercio de todo su proletariado.

Con anterioridad a los combates armados, el Partido Comunista había hecho todo lo posible por perfilar el frente unido de las masas trabajadoras. En Asturias, donde los socialistas habían decidido por mayoría aplastante establecer el frente unido casi un año antes de los levantamientos armados, se obtuvo la victoria y se crearon soviets. Sin embargo, en el resto de España fue sólo a partir del 13 de septiembre, tras negociaciones aplazadas por la dirección del Partido Socialista, cuando el Partido Comunista transformó la Alianza Obrera en un instrumento de combate del frente unido.

Mucho antes de que se produjeran los enfrentamientos, el Partido Comunista de España planteó claramente a los obreros y a las masas campesinas la cuestión de la preparación de la revolución y de las tácticas a seguir para garantizar su triunfo. Se enfrentó a las vacilaciones de los dirigentes socialistas, a los planes contrarrevolucionarios de los anarquistas, y a los obstáculos y actividades anticomunistas propias de los elementos trotskistas.

“Las fuerzas de la revolución y de la contrarrevolución están frente a frente” –declaraba una resolución del Comité Central del Partido Comunista de España muchos meses antes de los levantamientos armados– “y en breve plazo se producirán batallas decisivas. Ésta es la situación en España.

En esta situación, el problema fundamental de asegurar la victoria de la revolución pasa por la organización y la unidad de las fuerzas revolucionarias bajo una dirección firme y consciente de sus objetivos.”[3]

El 5 de octubre de 1934, tras la dimisión preacordada del gobierno de Samper, señal con que se iniciaba el viraje hacia un régimen fascista abierto, la Alianza Obrera convocó en toda España una huelga general. A la huelga general siguió de inmediato la lucha armada contra el fascismo, si bien ésta se resintió de las aciagas vacilaciones y tácticas erróneas de los jefes socialistas, y del sabotaje manifiesto y traición de los anarquistas, que contaron con la complicidad trotskista.

No obstante, como veremos, la traición y la acción contrarrevolucionaria de los dirigentes anarquistas fue el único factor fundamental que hurtó la victoria a la clase obrera.

En vísperas de los combates revolucionarios, el Partido Comunista de España movilizó a todas sus fuerzas con el fin de forjar el frente unido en aras de la lucha armada, la dictadura del proletariado, el Poder de los Soviets y la victoria de la revolución.

Allí donde se impuso el programa del Partido Comunista, se obtuvo la victoria. Dado que su programa, sin embargo, no consiguió triunfar en toda España, la traición de los anarquistas y las dudas previas de los dirigentes socialistas, que no consiguieron atraerse a los campesinos para tomar las tierras, dejaron aislado al proletariado asturiano, concediéndole la ventaja a las fuerzas del fascismo.


De la huelga a la lucha armada

De la huelga general del 5 de octubre se pasó a lucha armada contra el fascismo sin la menor organización, sin dirección centralizada alguna y sin un objetivo claro. Los dirigentes anarquistas no se decidían. Controlaban organizaciones que, en conjunto,  superaban el millón de miembros. Tal hecho fue decisivo. Un mes más tarde, a principios de noviembre, la dirección anarquista reunida en Zaragoza llamó a la huelga general en protesta por la ejecución de dos revolucionarios. Pero ya era demasiado tarde. Si hubieran convocado la huelga al mismo tiempo que la Alianza Obrera, es más probable que los ejecutados hubieran sido Gil Robles y Lerroux, carniceros de la clase obrera española.

Los enfrentamientos se extendieron por toda España. El proletariado pasó a la acción. A pesar de no existir una dirección centralizada, la tenacidad y el heroísmo de los obreros españoles habían enfervorizado al mundo entero. Habían aprendido de los acontecimientos de Alemania. Habían aprendido de los combates en Austria. La Revolución Rusa era la bandera que los guiaba, a pesar de no disponer de su dirección genial.
Manifestación minera en Mieres, octubre de 1934

En Asturias, el proletariado de esta zona industrial del norte de España había aprendido de cabo a rabo las lecciones de las luchas revolucionarias de la clase obrera durante la Comuna de París y la Revolución Rusa. Tomaron el poder y lo mantuvieron. Pusieron en pie su propio Ejército Rojo, proclamaron una república obrera y campesina. Organizaron la guerra civil, la distribución de alimentos, el aparato del poder, la administración, las comunicaciones y la distribución de los medios de vida.

Entraron en contacto con el Partido Comunista de España en Madrid. Prometieron resistir hasta la última trinchera, en espera de la llegada de refuerzos revolucionarios del resto de España. Exhortaron a los obreros, campesinos y soldados de todo el país a seguir su ejemplo. Pero el revés que supuso la traición de los anarquistas en Barcelona marcó su suerte.

Mientras se sucedían los enfrentamientos diarios en Madrid, las traiciones de los anarquistas y las vacilaciones de la Confederación de Trabajadores en Cataluña[4] a la espera de que la burguesía nacional, dirigida por Companys, tomase la iniciativa, el proletariado asturiano hizo pública su primera proclama en el siguiente manifiesto: 

“REPÚBLICA DE OBREROS Y CAMPESINOS DE ASTURIAS

TRABAJADORES:

El avance progresivo de nuestro glorioso movimiento se va extendiendo por toda España; son muchísimas las poblaciones españolas en donde el movimiento está consolidado con el triunfo de los trabajadores, campesinos, obreros y soldados.

Establecidas y aseguradas nuestras comunicaciones interiores, se os tendrá al corriente de cuanto suceda en nuestra República y en el resto de España.

Instaladas nuestras emisoras de radio, las cuales en onda corriente y en onda extra corta os pondrán al corriente de todo.

Es preciso el último esfuerzo para la consolidación del triunfo de la Revolución.

El enemigo fascista se va rindiendo así como se van entregando los componentes mercenarios con su aparato represivo, fusiles, ametralladoras, cartuchería, proyectiles varios (que no podemos señalar) para que no se conozca del material de combate de que disponemos, [que] ha caído en nuestras manos.

Las fuerzas del ejército de la derrotada República del 14 de Abril se baten en retirada y en todas nuestras avanzadillas se van sumando los soldados para enrolarse a nuestro glorioso movimiento.
 
¡ADELANTE TRABAJADORES, MUJERES, CAMPESINOS, SOLDADOS Y MILICIANO REVOLUCIONARIOS!

¡VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIAL!

El Comité Revolucionario”

El manifiesto llevaba la firma del Comité Revolucionario de Oviedo, detrás del cual había 20.000 guardias rojos armados y 100.000 trabajadores en huelga.

Asturias mostró el camino de la futura revolución española. Asturias era el presagio largamente augurado al fascismo español. ¡No es de extrañar que Asturias, sus gloriosas hazañas, su audacia revolucionaria, estén en los labios de toda la clase obrera española! ¡No es de extrañar que se haya convertido en la pesadilla permanente de la sangrienta horda de opresores: los ricos terratenientes, sus secuaces de la Iglesia, la escoria fascista y toda la clase putrefacta de capitalistas y agentes de los comisionistas extranjeros!


***




[1] Un acre equivale a 40 áreas y 47 centiáreas. [Nota de los traductores]
[2] Retraducción. [N. de los t.]
[3] Retraducción. [N. de los t.]
[4] “Workers’ Council in Catalonia” en el original [N. de los t.]


Una traducción de Camarada Sade y José Luis Forneo
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