28 de marzo de 2018

Sentado sobre los muertos (Miguel Hernández)

Miguel Hernández, de cuya muerte en una cárcel fascista se cumplen hoy 77 años, escribió los siguientes versos en plena lucha de los pueblos y los trabajadores de España contra la bestia fascista, reiterando la necesidad, constante en su poesía, de no cesar en la lucha "para acabar con las fieras que lo han sido tantas veces".  Aunque hayan pasado ya tantos años, aquellas fieras siguen hoy campando a sus anchas, impunes, sobre el gran cementerio en el que convirtieron España, mientras continúan subyugando a los hijos y nietos de sus víctimas.

Continuamos "sentados sobre los muertos",  sobre aquellos "zapatos vacíos" que hay en las miles de fosas comunes que forman hoy el subsuelo ansioso de justicia de toda la tierra del estado español y de los pueblos que lo forman.

El franquismo sigue muy vivo, y ha seguido actuando sin solución de continuidad desde la muerte de Franco: contra los trabajadores, contra los pueblos, contra todo intento de acabar con su pervivencia y continuar la lucha de los que, como Miguel Hernández, sabían que contra la bestia fascista no valen las treguas ni las banderas blancas, sino que hay que luchar "mientras que te queden puños, uñas, saliva (...) y dientes".

"Aunque le falten las armas,
pueblo de cien mil poderes,
no desfallezcan tus huesos,
castiga a quien te malhiere
mientras que te queden puños,
uñas, saliva, y te queden
corazón, entrañas, tripas,
cosas de varón y dientes".

***

    SENTADO SOBRE LOS MUERTOS
    Sentado sobre los muertos
    que se han callado en dos meses,
    beso zapatos vacíos
    y empuño rabiosamente
    la mano del corazón
    y el alma que lo mantiene.

    Que mi voz suba a los montes
    y baje a la tierra y truene,
    eso pide mi garganta
    desde ahora y desde siempre.

    Acércate a mi clamor,
    pueblo de mi misma leche,
    árbol que con tus raíces
    encarcelado me tienes,
    que aquí estoy yo para amarte
    y estoy para defenderte
    con la sangre y con la boca
    como dos fusiles fieles.

    Si yo salí de la tierra,
    si yo he nacido de un vientre
    desdichado y con pobreza,
    no fue sino para hacerme
    ruiseñor de las desdichas,
    eco de la mala suerte,
    y cantar y repetir
    a quien escucharme debe
    cuanto a penas, cuanto a pobres,
    cuanto a tierra se refiere.

    Ayer amaneció el pueblo
    desnudo y sin qué ponerse,
    hambriento y sin qué comer,
    el día de hoy amanece
    justamente aborrascado
    y sangriento justamente.
    En su mano los fusiles
    leones quieren volverse
    para acabar con las fieras
    que lo han sido tantas veces.

    Aunque le falten las armas,
    pueblo de cien mil poderes,
    no desfallezcan tus huesos,
    castiga a quien te malhiere
    mientras que te queden puños,
    uñas, saliva, y te queden
    corazón, entrañas, tripas,
    cosas de varón y dientes.

    Bravo como el viento bravo,
    leve como el aire leve,
    asesina al que asesina,
    aborrece al que aborrece
    la paz de tu corazón
    y el vientre de tus mujeres.
    No te hieran por la espalda,
    vive cara a cara y muere
    con el pecho ante las balas,
    ancho como las paredes.

    Canto con la voz de luto,
    pueblo de mí, por tus héroes:
    tus ansias como las mías,
    tus desventuras que tienen
    del mismo metal el llanto,
    las penas del mismo temple,
    y de la misma madera
    tu pensamiento y mi frente,
    tu corazón y mi sangre,
    tu dolor y mis laureles.
    Antemuro de la nada
    esta vida me parece.

    Aquí estoy para vivir
    mientras el alma me suene,
    y aquí estoy para morir,
    cuando la hora me llegue,
    en los veneros del pueblo
    desde ahora y desde siempre.
    Varios tragos es la vida
    y un solo trago es la muerte.

Comunicado de los sindicatos de clase ante lo que está sucediendo en Cataluña



24 de marzo de 2018

RBC: Comunicado del CC del PCI (maoísta): !La tierra para el que la trabaja! !Todo el poder para el pueblo!

En plena celebración del 50 aniversario del glorioso levantamiento revolucionario campesino 
armado de Naxalbari, acaecido en el distrito de Darjeeling, en Bengala, que cambió para siempre la historia de la India, los campesinos de todo el país se están levantando de nuevo en busca de una solución a sus graves problemas. El Comité Central del Partido Comunista de la India (Maoísta) ha hecho un llamamiento a todas las fuerzas revolucionarias y democráticas del país para que se manifiesten en apoyo del movimiento campesino y se sumen a la organización de la poderosa tormenta de la lucha unitaria a nivel nacional de todos los sectores oprimidos frente al gobierno al servicio de la oligarquía hindú y del imperialismo dirigido por Modi, con las consignas:


!La tierra para el que la trabaja!
!Todo el poder para el pueblo!

***

PARTIDO COMUNISTA DE LA INDIA (MAOÍSTA)
COMITÉ CENTRAL


16 de junio de 2017

¡VIVA LA CRECIENTE OLA DE AGITACIÓN CAMPESINA EN EL PAÍS! ¡DEMOS TODO NUESTRO APOYO A LOS CAMPESINOS DEL PAÍS EN LUCHA POR SUS JUSTAS REIVINDICACIONES! ¡FORJEMOS UNA SÓLIDA UNIDAD DE TODOS LOS MOVIMIENTOS POPULARES CON EL ACTUAL MOVIMIENTO CAMPESINO! ¡SÓLO LA REVOLUCIÓN ARMADA CAMPESINA PUEDE RESOLVER ENTERAMENTE LOS ACUCIANTES PROBLEMAS DEL CAMPESINADO! ¡EL CAMINO DE NAXALBARI ES EL ÚNICO QUE CONDUCE A LA LIBERACIÓN DE LOS CAMPESINOSINDIOS! ¡DIFUNDAMOS CON AUDACIA LAS CONSIGNAS DE LA TIERRA PARA EL QUE LA TRABAJA Y TODO EL PODER PARA EL PUEBLO!

En plena celebración del quincuagésimo aniversario del glorioso levantamiento revolucionario campesino armado de Naxalbari, acaecido en el distrito de Darjeeling, en Bengala, que cambió para siempre la historia del país, los campesinos se están levantando una vez más en busca de una solución a sus graves problemas. Desde que estallasen en Maharashtra el 1 de junio, las protestas campesinas se han propagado a diferentes zonas de Gujarat, Rajastán y Madhya Pradesh. En el curso de dichas protestas, seis campesinos han muerto por los disparos indiscriminados de la policía. Los gobiernos central y estatales están recurriendo masivamente a otras medidas represivas tales como la imposición del toque de queda, las órdenes de prohibición, las detenciones masivas, el uso de gas lacrimógeno y las cargas policiales, la imputación en montajes policiales y judiciales, el cierre de páginas de internet, etc., y todo ello con la intención de disipar la tormenta en ciernes que representa esta última oleada de protestas del movimiento campesino. Antes, las manifestaciones de los campesinos del Punjab, Tamil Nadu y otros estados habían caído en saco roto. Los intentos de los diversos gobiernos de acallar la voz de los campesinos por medio de la fuerza bruta y del anuncio de medidas engañosas se demostrará inútil a la hora de abordar los problemas más acuciantes del campesinado del país. El Comité Central de nuestro Partido condena en los términos más enérgicos el asesinato el 6 de junio de seis campesinos a manos de la policía de Madhya Pradesh en el distrito de Mandsaur, al igual que las otras formas de represión fascista empleadas contra los manifestantes, al tiempo que exige el castigo de los funcionarios civiles y de la policía responsables, así como de las bandas parapoliciales de la Sangh Parivar [“Familia de organizaciones” en hindi, que agrupa al nacionalismo hindú]. Nuestro Partido hace extensivo su apoyo incondicional a la justa lucha de los campesinos de diversas partes del país y exige a los gobiernos central y estatales que cumplan todas sus reivindicaciones sin demora. Exhortamos a todas las clases y sectores populares a fortalecer este movimiento, bien participando directamente en él, bien mostrándole su solidaridad.
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No es ningún secreto que, además de Maharashtra y Madhya Pradesh, los campesinos de estados como Chhattisgarh, Jharkhand, Bihar, Orissa, Bengala Occidental, Uttar Pradesh, Punjab, Haryana, Gujarat, Andhra Pradesh, Telangana, Karnataka, Tamil Nadu, etc., se encuentran igualmente en una situación muy apurada. Los campesinos sin tierra y pobres, que constituyen la inmensa mayoría del campesinado, no sólo padecen la escasez de tierras, sino que se ven obligados a cargar sobre sus espaldas con el fardo insoportable de la explotación y opresión semifeudales. A ello hay añadir el asfixiante dogal de las políticas proimperialistas de los sucesivos gobiernos central y estatales, con independencia del partido que ocupe el poder, que ha hecho que su situación sea aún más precaria. Y no sólo los campesinos pobres, sino incluso los campesinos medios y ricos tienen dificultades para participar, permanecer y sobrevivir en una economía de mercado controlada por algunas grandes corporaciones multinacionales y sus adláteres nacionales, estrechamente vinculados al mercado imperialista mundial. Una gran mayoría de ellos se ve obligada a reducir su consumo a lo más indispensable y a luchar contra la ruina absoluta.

Sin embargo, la explotación y opresión de las masas campesinas indias para servir a las necesidades del imperialismo y a sus valedores nacionales no es nada nuevo. Desde que el país quedó sometido al yugo del colonialismo, los campesinos han pasado por la terrible experiencia de la destrucción de su economía, el empobrecimiento, las estrecheces, el hambre y la muerte. Son ellos quienes han sobrellevado el peso del colonialismo y de sus compinches locales –los grandes terratenientes y los grandes capitalistas compradores– durante más de dos siglos. Para desembarazarse de las cadenas de la sumisión, el campesinado también se levantó, esgrimiendo la fuerza de sus brazos y de sus armas tradicionales, en una serie de rebeliones campesinas. Fueron la fuerza principal en la guerra de independencia de 1857. Sin embargo, cada vez resultaron aplastados con extrema brutalidad. Lucharon con espíritu combativo durante la época de la lucha anticolonial con la aspiración de una vida mejor, pero la dirección del Partido del Congreso les traicionó. Combatieron en la lucha armada en Telangana, en Punnapra-Vayalar y durante el movimiento Tebhaga, pero, de nuevo, fueron traicionados, en esta ocasión por la dirección del reformista PCI. La llamada “independencia” y las posteriores, y supuestas, reformas de la tierra o políticas agrarias de las clases dominantes no tuvieron en cuenta las necesidades de las amplias masas campesinas. Todos los partidos parlamentarios que han llegado al poder central o en los estados, desde el Partido del Congreso de Nehru hasta el actual gobierno de Modi, han hecho grandes promesas a los campesinos pero los han traicionado después de llegar al poder. Los movimientos sociales reformistas dirigidos por gentes como Vinoba Bhabe, Jaiprakash Narayan, Ram Manohar Lohia, etc., también han demostrado ser un fiasco absoluto como solución a los problemas del campesinado.

De modo que las condiciones de vida del campesinado, que dieron lugar a Naxalbari cincuenta años atrás, básicamente no han cambiado. Es más, de hecho han empeorado sobremodo debido al dominio redoblado del imperialismo sobre la economía, la política y la sociedad indias. A partir de la década de los 90 en especial, cuando los gobernantes indios, al capitular a los dictados del Banco Mundial, el FMI y la OMC, comenzaron a abrir todos los sectores de la economía a una explotación imperialista desenfrenada, la crisis de la gran mayoría de los campesinos indios se agudizó. Los efectos negativos de la Revolución Verde, lanzada para contrarrestar la revolución roja, también empezaron a dejarse sentir con más fuerza por aquel entonces, incluso en las regiones con una agricultura relativamente más avanzada. La falta de tierras, por una parte, y, por otra, la crisis de las economías de los campesinos pobres, medios y ricos a consecuencia de las políticas proimperialistas del gobierno, contribuyeron a la oleada de suicidios de campesinos iniciada en las regiones con cultivos comerciales de Andhra Pradesh y Maharashtra en la década de 1990. Tal situación no sólo ha continuado sino que se ha extendido a todos los rincones del país en los últimos dos decenios, lo que demuestra la gravedad de la crisis agraria.

El problema del control monopolístico de las tierras agrícolas por parte de los grandes terratenientes feudales, las grandes corporaciones y el Estado, así como el poder de usureros y prestamistas, se ha acentuado debido al creciente dominio monopolístico del mercado rural por las grandes corporaciones extranjeras y nacionales, que venden semillas, fertilizantes y otros insumos, y compran los productos agrícolas. Se han sucedido protestas y movimientos esporádicos de los campesinos en diferentes partes del país contra esta situación, en particular en aquellas regiones en que la producción agrícola está más estrechamente ligada al mercado. A su vez, las luchas contra los desplazamientos, íntimamente vinculadas a la cuestión de la tierra, se han intensificado en los dos últimos decenios a medida que los campesinos se enfrentaban a los intentos por parte del gobierno y de las empresas privadas de adquirir por la fuerza tierras agrícolas y forestales.  Desde los campesinos del valle de Narmada, en Gujarat, a los de Kalinganagar y Niyamgiri, en Odisha; desde los de Singur, Nandigram y Lalgarh, en Bengala, a los de Surjagarh, en Maharashtra, por todo el país el campesinado está luchando con espíritu combativo contra el gobierno bajo la consigna “Daremos la vida, pero no la tierra” en defensa de su Jal-jangal-zameen-izzat-adhikar [“tierra, agua, bosques, respeto y derechos”, en hindi] y para obligarle a retirar muchos proyectos industriales y de infraestructuras contrarios a los intereses de los campesinos. Como en Jharkhand, los campesinos han estado luchando en Maharashtra y en otros estados en defensa de las disposiciones de la CNTA [“Chhotanagapur Tenancy Act”, en sus siglas en inglés] y la SPTA [“Santhal Paragana Tenancy Act”] o la aplicación de disposiciones constitucionales como la PESA [“Panchayats Extension to Scheduled Areas Act”] o los Programas Quinto y Sexto. En Andhra Pradesh y Telangana, los campesinos luchan contra proyectos destructivos como la presa de Polavaram, mientras que en las Ghats Occidentales de Kerala se oponen a los desplazamientos previstos so pretexto de crear “Reservas de la Biosfera”, etc. En Chhattisgarh y otros estados, luchan por incrementar los precios mínimos garantizados y los precios remunerativos de los productos forestales. Es así como han ido madurando las condiciones para un movimiento campesino en todo el país.

La actual oleada de protestas comenzó el 1 de junio con la huelga indefinida de los campesinos de Maharashtra en demanda de la cancelación de sus préstamos bancarios, siguiendo los pasos de una decisión similar adoptada por el gobierno de Uttar Pradesh. Los campesinos también reclaman toda una serie de reivindicaciones históricas como precios remunerativos para sus productos, préstamos sin interés, insumos gratuitos o subvencionados como agua, electricidad, fertilizantes, etc., aplicación de las recomendaciones de la Comisión Swaminathan (que Modi prometió antes de las últimas elecciones parlamentarias, promesa, sin embargo, de la que se ha desdicho su gobierno, alegando en una reciente declaración jurada ante la Corte Suprema, que es inaplicable), etc. Desde el comienzo del movimiento, los campesinos de Maharashtra se han negado a vender sus productos, han cerrado centros de aprovisionamiento y mercados agrícolas, han bloqueado carreteras, han tirado productos como leche y hortalizas en señal de protesta y han organizado manifestaciones combativas. Es la primera huelga convocada por los campesinos desde hace mucho tiempo en el estado de Maharashtra e incluso en el país. Aunque una parte de los dirigentes decidieron desconvocar la huelga después de mantener conversaciones con el gobierno del BJP de Maharashtra, otro sector se mantuvo firme en su decisión inicial. El movimiento se extendió rápidamente a Gujarat, Rajastán y otras partes de Maharashtra con reivindicaciones similares. Las seguridades dadas por el gobierno de Modi o los gobiernos estatales, el teatrillo político de personajes como el primer ministro de Madhya Pradesh, Shivraj Singh Chauhan, declarándose en huelga de hambre indefinida y llorando lágrimas de cocodrilo por los campesinos, no han dado plena satisfacción a los manifestantes. Es poco probable que el movimiento actual, que es el más amplio desde la puesta en práctica de las políticas de liberalización-privatización-globalización en el país hace un cuarto de siglo, se apacigüe por completo mientras las causas fundamentales del descontento campesino no se resuelvan.

Es cierto que a diferencia de Naxalbari, el movimiento campesino actual carece de una dirección proletaria, una organización unificada, un programa revolucionario o una estrategia y tácticas correctas para llevar a cabo dicho programa. Es por ello que el movimiento inevitablemente adolece de un carácter intermitente y fragmentario, circunscrito a reivindicaciones parciales o económicas y limitado a las formas de lucha planteadas por su dirección actual. Sin embargo, la gravedad de la crisis agrícola, que afecta a más de dos tercios de la población del país, que subsiste de la agricultura, hace del movimiento campesino actual un acontecimiento de enorme significación política. Nadie que se preocupe por el futuro del país y desee su liberación del yugo del imperialismo, el feudalismo y el capitalismo comprador burocrático puede ignorar este movimiento de las amplias masas campesinas en las áreas rurales. Están luchando para que se les escuche y los gobernantes se equivocan si piensan que pueden acallar sus voces con balas o repartiendo unas migajas.
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La historia ha demostrado una y otra vez que en un país agrícola, el campesinado es capaz de enfrentarse y derribar a cualquier poder contrario a sus intereses, si cuenta con la dirección correcta y la estrategia correcta. Su experiencia vital y el fracaso de las protestas pacíficas muestran a los campesinos que no puede haber una solución permanente a sus problemas dentro de los límites del actual sistema. Sólo por el camino de la lucha armada revolucionaria campesina que desbrozó Naxalbari con el fin de dar cima a la revolución nacional y democrática puede el campesinado del país echar abajo las tres montañas del imperialismo, el feudalismo y el capitalismo comprador burocrático, así como resolver sus problemas básicos. Por lo tanto, mientras lucha por sus reivindicaciones económicas inmediatas, el campesinado debe tratar por todos los medios de coordinar e integrar su movimiento con la Guerra Popular Prolongada en curso, basada en la alianza de obreros y campesinos y en la unidad de las cuatro clases oprimidas (obreros, campesinos y media y pequeña burguesía urbana). 

Del mismo modo, la unidad del movimiento campesino con los movimientos que se desarrollan actualmente de todas las clases y sectores sociales oprimidos –obreros, clases medias, pequeños y medianos empresarios y comerciantes, autónomos, parados, dalits, adivasis,  minorías religiosas, nacionalidades oprimidas, mujeres, estudiantes y profesores, intelectuales, artistas, abogados, periodistas y demás trabajadores– es lo que se necesita en este momento. Dicha unidad es necesaria para librar una lucha exitosa contra los gobernantes del país y su representante político más pernicioso, los gobiernos nacional-brahmánico-fascistas del BJP. El Comité Central de nuestro Partido, una vez más, ofrece todo su apoyo a los campesinos en lucha y exige a los gobiernos central y estatales que cumplan todas sus reivindicaciones, renuncien al cobro de todos los préstamos agrícolas y apliquen las recomendaciones de la Comisión Swaminathan sin más demora.Hacemos un llamamiento a todas las fuerzas revolucionarias y democráticas del país para que se manifiesten en apoyo del movimiento campesino y se sumen a la organización de la poderosa tormenta de la lucha unitaria a nivel nacional de todos los sectores oprimidos contra el gobierno de la NDA dirigida por Modi. 

Abhay 
Portavoz,
Comité Central
PCI (Maoísta)

22 de marzo de 2018

Por esta libertad (Fayad Jamís Bernal)

Fayad Jamís Bernal nació en Zacatecas, México, el 27 de octubre de 1930. Su familia se trasladó a Cuba cuando era aún niño. Allí se convertiría en uno de los poetas cubanos más conocidos internacionalmente, no solo por sus versos, sino también por sus obras pictóricas.
Fayad Jamís con Roque Dalton (Redacción de la Revista "Hoy",1962)

Uno de sus más conocidos poemas está dedicado a Manuel Navarro Luna, poeta revolucionario y comunista que vivió desde los seis meses de edad en la provincia Granma, donde comenzó la Revolución Cubana, formando parte de la primera alcaldía comunista de Cuba a la caída de Machado en 1933. Después del triunfo revolucionario de 1959, fue miembro activo de las Milicias Nacionales y participó en la limpia del Escambray y en la victoria de Playa Girón.

En el poema "Por esta libertad", su autor, Fayad Jamís, nos explica que vivir es darlo todo "Por esta libertad que es el terror / de los que siempre la violaron / en nombre de fastuosas miserias. / Por esta libertad que es la noche / de los opresores / y el alba definitiva de todo el pueblo", tal y como dio ejemplo el poeta revolucionario Manuel Navarro Luna, al que dedica el poema:





Por esta libertad
A Manuel Navarro Luna.

Por esta libertad de canción bajo la lluvia
habrá que darlo todo.
Por esta libertad de estar estrechamente atados
a la firme y dulce entraña del pueblo
habrá que darlo todo.
Por esta libertad de girasol abierto
en el alba de fábricas encendidas
y escuelas iluminadas
y de esta tierra que cruje y niño que despierta
habrá que darlo todo.
No hay alternativa sino la libertad.
No hay más camino que la libertad.
No hay otra patria que la libertad. 
Imagine similară
No habrá más poema sin la violenta música
de la libertad.
Por esta libertad que es el terror
de los que siempre la violaron
en nombre de fastuosas miserias.
Por esta libertad que es la noche
de los opresores
y el alba definitiva de todo el pueblo
ya invencible.
Por esta libertad que alumbra
las pupilas hundidas
los pies descalzos
los techos agujereados
y los ojos de los niños
que deambulan en el polvo.
Por esta libertad que es el imperio
de la juventud.
Por esta libertad
bella como la vida
habrá que darlo todo
si fuere necesario
hasta la sombra
y nunca será suficiente.

Fayad Jamís, (1930-1988)

19 de marzo de 2018

En memoria de La Comuna: cuando los trabajadores confirmaron a la burguesía que, tarde o temprano, iban a ser sus sepultureros

Imagine similară147 años después del día que los obreros franceses tomaran el cielo por asalto, proclamándo la Comuna de París, siguen siendo válidas las palabras de Lenin, escritas 40 años después en el diario Rabóchaia Gazeta, (núm.4-5, 15 (28) de abril de 1911).en su artículo "En memoria de la Comuna":

"La causa de la Comuna es la causa de la revolución social, es la causa de la completa  emancipación política y económica de los trabajadores, es la causa del proletariado mundial. Y en este sentido es inmortal".

La clase trabajadora sigue luchando por los mismos objetivos, consciente o inconscientemente, casi ciento cincuenta años más tarde, y ha tenido siempre a La Comuna como modelo e inspiración de sus grandes victorias contra la barbarie capitalista en el pasado: la Revolución Soviética de 1917 y la construcción del primer estado de los trabajadores y campesinos, la URSS, la proclamación de la República Popular China  en 1949 y, a partir de ahí, en las múltiples revoluciones, revueltas y guerras, exitosas o temporalmente fracasadas, en el seno de las potencias capitalistas o en el marco de la lucha anticolonial.

El 18 de marzo de 1871 los obre­ros franceses rechazaron al ejército prusia­no que había vencido a Francia y luego, al gobierno fran­cés que pretendía quitarles las armas. La defensa de las armas, del pueblo armado, se convirtió en una insurrección: los obreros tomaron el control de París y declararon la Comuna.

Con el Poder en sus manos, lo obreros parisinos, entre otras me­didas, redujeron la carga laboral, prohibieron el trabajo nocturno, organizaron guarderías para los niños, congelaron el precio de arriendo de la vivienda, abolieron las deudas con los bancos, dieron reconocimiento a los “hijos no legítimos” y los cargos políticos de los dirigentes se declararon derogables en cualquier momen­to que el pueblo lo estimara.

A pesar que la Comuna de París duró solamente 72 días, y que los trabajadores fueron masacrados en una de las que fueron antes y siguieron siendo hasta hoy habituales masacres de la burguesía contra el proletariado, mostró a los pueblos lo que puede lograr la clase trabajajadora con el poder en sus manos. "La Comuna", dice Lenin, "era una amenaza mortal para el viejo mundo, basado en la opresión y la explotación. Esa era la razón de que la sociedad burguesa no pudiera dormir tranquila mientras en el ayuntamiento de París ondeara la bandera roja del proletariado".

Desde entonces, desde aquel 18 de marzo de 1871, la ningún burgués, en ningún estado del mundo, puede dormir tranquilo, pues sabe que, como habían escrito Marx y Engels un poco antes, en 1848, en El Manifiesto Comunista, "La burguesía produce, ante todo, sus propios sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son igualmente inevitables". 

Imagini pentru viva la comuna

V. I. Lenin

En memoria de la Comuna



Primera edición: En Rabóchaia Gazeta, núm.4-5, 15 (28) de abril de 1911.


Han pasado cuarenta años desde la proclamación de la Comuna de París. Según la costumbre establecida, el proletariado francés honró con mítines y manifestaciones la memoria de los hombres de la revolución del 18 de marzo de 1871. A finales de mayo volverá a llevar coronas de flores a las tumbas de los communards fusilados, víctimas de la terrible “Semana de Mayo”, y ante ellas volverá a jurar que luchará sin descanso hasta el total triunfo de sus ideas, hasta dar cabal cumplimiento a la obra que ellos le legaron.
¿Por qué el proletariado, no sólo francés, sino el de todo el mundo, honra a los hombres de la Comuna de París como a sus predecesores? ¿Cuál es la herencia de la Comuna?
La Comuna surgió espontáneamente, nadie la preparó de modo consciente y sistemático. La desgraciada guerra con Alemania, las privaciones durante el sitio, la desocupación entre el proletariado y la ruina de la pequeña burguesía, la indignación de las masas contra las clases superiores y las autoridades, que habían demostrado una incapacidad absoluta, la sorda efervescencia en la clase obrera, descontenta de su situación y ansiosa de un nuevo régimen social; la composición reaccionaria de la Asamblea Nacional, que hacía temer por el destino de la República, todo ello y otras muchas causas se combinaron para impulsar a la población de París a la revolución del 18 de marzo, que puso inesperadamente el poder en manos de la Guardia Nacional, en manos de la clase obrera y de la pequeña burguesía, que se había unido a ella.
Fue un acontecimiento histórico sin precedentes. Hasta entonces, el poder había estado, por regla general, en manos de los terratenientes y de los capitalistas, es decir, de sus apoderados, que constituían el llamado gobierno. Después de la revolución del 18 de marzo, cuando el gobierno del señor Thiers huyó de París con sus tropas, su policía y sus funcionarios, el pueblo quedó dueño de la situación y el poder pasó a manos del proletariado. Pero en la sociedad moderna, el proletariado, avasallado en lo económico por el capital, no puede dominar políticamente si no rompe las cadenas que lo atan al capital. De ahí que el movimiento de la Comuna debiera adquirir inevitablemente un tinte socialista, es decir, debiera tender al derrocamiento del dominio de la burguesía, de la dominación del capital, a la destrucción de las bases mismas del régimen social contemporáneo.
Al principio se trató de un movimiento muy heterogéneo y confuso. Se adhirieron a él los patriotas, con la esperanza de que la Comuna reanudaría la guerra contra los alemanes, llevándola a un venturoso desenlace. Los apoyaron asimismo los pequeños tenderos, en peligro de ruina si no se aplazaba el pago de las deudas vencidas de los alquileres (aplazamiento que les negaba el gobierno, pero que la Comuna les concedió). Por último, en un comienzo también simpatizaron en cierto grado con él los republicanos burgueses, temerosos de que la reaccionaria Asamblea Nacional (los “rurales”, los salvajes terratenientes) restablecieran la monarquía. Pero el papel fundamental en este movimiento fue desempeñado, naturalmente, por los obreros (sobre todo, los artesanos de París), entre los cuales se había realizado en los últimos años del Segundo Imperio una intensa propaganda socialista, y que inclusive muchos de ellos estaban afiliados a la Internacional.
Sólo los obreros permanecieron fieles a la Comuna hasta el fin. Los burgueses republicanos y la pequeña burguesía se apartaron bien pronto de ella: unos se asustaron por el carácter socialista revolucionario del movimiento, por su carácter proletario; otros se apartaron de ella al ver que estaba condenada a una derrota inevitable. Sólo los proletarios franceses apoyaron a su gobierno, sin temor ni desmayos, sólo ellos lucharon y murieron por él, es decir, por la emancipación de la clase obrera, por un futuro mejor para los trabajadores.
Abandonada por sus aliados de ayer y sin contar con ningún apoyo, la Comuna tenía que ser derrotada inevitablemente. Toda la burguesía de Francia, todos los terratenientes, corredores de bolsa y fabricantes, todos los grandes y pequeños ladrones, todos los explotadores, se unieron contra ella. Con la ayuda de Bismarck (que dejó en libertad a 100.000 soldados franceses prisioneros de los alemanes para aplastar al París revolucionario), esta coalición burguesa logró enfrentar con el proletariado parisiense a los campesinos ignorantes y a la pequeña burguesía de provincias, y rodear la mitad de París con un círculo de hierro (la otra mitad había sido cercada por el ejército alemán). En algunas grandes ciudades de Francia (Marsella, Lyon, Saint-Etienne, Dijon y otras) los obreros también intentaron tomar el poder, proclamar la Comuna y acudir en auxilio de París, pero estos intentos fracasaron rápidamente. Y París, que había sido la primera en enarbolar la bandera de la insurrección proletaria, quedó abandonada a sus propias fuerzas y condenada una muerte cierta.
Para que una revolución social pueda triunfar, necesita por lo menos dos condiciones: un alto desarrollo de las fuerzas productivas y un proletariado preparado para ella. Pero en 1871 se carecía de ambas condiciones. El capitalismo francés se hallaba aún poco desarrollado, y Francia era entonces, en lo fundamental, un país de pequeña burguesía (artesanos, campesinos, tenderos, etc.). Por otra parte, no existía un partido obrero, y la clase obrera no estaba preparada ni había tenido un largo adiestramiento, y en su mayoría ni siquiera comprendía con claridad cuáles eran sus fines ni cómo podía alcanzarlos. No había una organización política seria del proletariado, ni fuertes sindicatos, ni sociedades cooperativas...
Pero lo que le faltó a la Comuna fue, principalmente tiempo, posibilidad de darse cuenta de la situación y emprender la realización de su programa. No había tenido tiempo de iniciar la tarea cuando el gobierno, atrincherado en Versalles y apoyado por toda la burguesía, inició las operaciones militares contra París. La Comuna tuvo que pensar ante todo en su propia defensa. Y hasta el final mismo, que sobrevino en la semana del 21 al 28 de mayo, no pudo pensar con seriedad en otra cosa.
Sin embargo, pese a esas condiciones tan desfavorables y a la brevedad de su existencia, la Comuna adoptó algunas medidas que caracterizan suficientemente su verdadero sentido y sus objetivos. La Comuna sustituyó el ejército regular, instrumento ciego en manos de las clases dominantes, y armó a todo el pueblo; proclamó la separación de la Iglesia del Estado; suprimió la subvención del culto (es decir, el sueldo que el Estado pagaba al clero) y dio un carácter estrictamente laico a la instrucción pública, con lo que asestó un fuerte golpe a los gendarmes de sotana. Poco fue lo que pudo hacer en el terreno puramente social, pero ese poco muestra con suficiente claridad su carácter de gobierno popular, de gobierno obrero: se prohibió el trabajo nocturno en las panaderías; fue abolido el sistema de multas, esa expoliación consagrada por ley de que se hacía víctima a los obreros; por último, se promulgó el famoso decreto en virtud del cual todas las fábricas y todos los talleres abandonados o paralizados por sus dueños eran entregados a las cooperativas obreras, con el fin de reanudar la producción. Y para subrayar, como si dijéramos, su carácter de gobierno auténticamente democrático y proletario, la Comuna dispuso que la remuneración de todos los funcionarios administrativos y del gobierno no fuera superior al salario normal de un obrero, ni pasara en ningún caso de los 6.000 francos al año (menos de 200 rublos mensuales).
Todas estas medidas mostraban elocuentemente que la Comuna era una amenaza mortal para el viejo mundo, basado en la opresión y la explotación. Esa era la razón de que la sociedad burguesa no pudiera dormir tranquila mientras en el ayuntamiento de París ondeara la bandera roja del proletariado. Y cuando la fuerza organizada del gobierno pudo, por fin, dominar a la fuerza mal organizada de la revolución, los generales bonapartistas, esos generales batidos por los alemanes y valientes ante sus compatriotas vencidos, esos Rénnenkampf y Meller-Zakomielski franceses, hicieron una matanza como París jamás había visto. Cerca de 30.000 parisienses fueron muertos por la soldadesca desenfrenada; unos 45.000 fueron detenidos y muchos de ellos ejecutados posteriormente; miles fueron los desterrados o condenados a trabajar forzados. En total, París perdió cerca de 100.000 de sus hijos, entre ellos a los mejores obreros de todos los oficios.
La burguesía estaba contenta. “¡Ahora se ha acabado con el socialismo para mucho tiempo!”, decía su jefe, el sanguinario enano Thiers, cuando él y sus generales ahogaron en sangre la sublevación del proletariado de París. Pero esos cuervos burgueses graznaron en vano. Después de seis años de haber sido aplastada la Comuna, cuando muchos de sus luchadores se hallaban aún en presidio o en el exilio, se iniciaba en Francia un nuevo movimiento obrero. La nueva generación socialista, enriquecida con la experiencia de sus predecesores, cuya derrota no la había desanimado en absoluto, recogió la bandera que había caído de las manos de los luchadores de la Comuna y la llevó adelante con firmeza y audacia, al grito de “¡Viva la revolución social, viva la Comuna!” Y tres o cuatro años más tarde, un nuevo partido obrero y la agitación levantada por éste en el país obligaron a las clases dominantes a poner en libertad a los communards que el gobierno aún mantenía presos.
La memoria de los luchadores de la Comuna es honrada no sólo por los obreros franceses, sino también por el proletariado de todo el mundo, pues aquella no luchó por un objetivo local o estrechamente nacional, sino por la emancipación de toda la humanidad trabajadora, de todos los humillados y ofendidos. Como combatiente de vanguardia de la revolución social, la Comuna se ha ganado la simpatía en todos los lugares donde sufre y lucha el proletariado. La epopeya de su vida y de su muerte, el ejemplo de un gobierno obrero que conquistó y retuvo en sus manos durante más de dos meses la Capital del mundo, el espectáculo de la heroica lucha del proletariado y de sus sufrimientos después de la derrota, todo esto ha levantado la moral de millones de obreros, alentado sus esperanzas y ganado sus simpatías para el socialismo. El tronar de los cañones de París ha despertado de su sueño profundo a las capas más atrasadas del proletariado y ha dado en todas partes un impulso a la propaganda socialista revolucionaria. Por eso no ha muerto la causa de la Comuna, por eso sigue viviendo hasta hoy día en cada uno de nosotros.
La causa de la Comuna es la causa de la revolución social, es la causa de la completa emancipación política y económica de los trabajadores, es la causa del proletariado mundial. Y en este sentido es inmortal.

Llamamiento a los activistas de derechos humanos (Comité Central del PCI (maoísta)

Imagini pentru naxalitas rbdLa Red de Blogs Comunistas (RBC) ha traducido al castellano el comunicado del Comité Central del  Partido Comunista de la India (maoísta) en el que exhorta exhorta a los activistas de derechos humanos a no creerse la propaganda falsa de la policía que pretende criminalizar a los comunistas de algunos “incidentes” militares en la que no han tenido nada que ver; también les recuerda que a medida que se ha ido intensificando la Operación Green Hunt , también se han multiplicado los ataques contra los defensores de los derechos populares y los activistas de derechos humanos.


***

PARTIDO COMUNISTA DE LA INDIA (MAOÍSTA)
COMITÉ CENTRAL


17 de junio de 2017


LLAMAMIENTO A LOS ACTIVISTAS DE DERECHOS HUMANOS

Es bien sabido que la violencia del Estado, las detenciones, las torturas o la imputación de cargos falsos son cada día más frecuentes, al igual que sucede con la aplicación de leyes injustas, las atrocidades de la policía contra las mujeres, los asesinatos en falsos enfrentamientos, la destrucción de propiedades de diversas maneras, las acciones violentas respaldadas por el Estado o la formación de organizaciones “civiles” apoyadas por éste. Ustedes saben que el pueblo se ve obligado a hacer frente a muchas dificultades debido a la Operación Green Hunt, desencadenada por las clases dirigentes y cuyo epicentro se encuentra en Dandakaranya y Jharkhand. Las gentes de nuestro país no pueden vivir si no luchan por sus tierras y sus bosques, si no protegen todo lo que les pertenece en el ámbito natural. En cierto modo, deben luchar por el mero hecho de existir. Los pueblos tribales de Dandakaranya y Jharkhand, en especial, viven al límite de la muerte y luchan por su supervivencia. Ni que decir tiene que es nuestro Partido el que dirige estas luchas. Nuestro Partido tiene una historia de cincuenta años de lucha armada. No cabe duda de que las organizaciones y movimientos por los derechos civiles y democráticos del pueblo nacieron contra la violencia de Estado en el seno de esta lucha. Ustedes saben que algunos activistas de los derechos humanos que no cejaron en su empeño, empezando por el Dr. Ramanadham, perdieron la vida.

Imagini pentru stop green huntEn cuanto Ustedes comienzan a defender la aplicación de los derechos previstos en la Constitución india, el Estado les convierte a Ustedes en su objetivo. Les considera militantes de las organizaciones frentistas maoístas. El hostigamiento al que les somete es tal, que su trabajo se desarrolla entre las trabas policiales y las más diversas formas de acoso. Así se puso de manifiesto en los incidentes de Malini Subrahmaniam, Salini Gera y Bela Bhatia. El antiguo superintendente de policía de Sukma, Elisela, instigó a varios elementos lumpenizados para que les atropellaran en la calle. Recientemente el fundador de Bhoomkal Sena, organización patrocinada por lapolicía del estado de Maharashtra, Arvind Sovni, comenzó a acosar en Gadchiroli a la familia de Prakash Amte, hijo del conocido defensor de los pueblos tribales, el difunto Baba Amte, acusándoles de ser partidarios de los maoístas.

A medida que se intensifica la Operación Green Hunt, también se multiplican los ataques contra los defensores de los derechos populares y los activistas de derechos humanos. Nuestro Partido condena con toda firmeza dichas agresiones. A pesar de que el Estado les persigue, les acosa y les tortura, Ustedes resisten sin miedo y con valentía al lado del pueblo, luchando de manera honrada y justa por los ideales en que creen. Por ello, nuestro Partido les hace extensivo un saludo revolucionario a todos Ustedes. Desde el Salwa Judum a “Agni”, las víctimas de este terror blanco no olvidan ni un instante el papel que Ustedes han desempeñado para derrotarlos.

Es de todos sabido que inmediatamente después de que el Ejército Popular Guerrillero de Liberación [PLGA, en sus siglas en inglés], que dirige nuestro Partido, comenzara a actuar contra la policía y contra los soplones, de acuerdo con el criterio de las masas, la policía, los dirigentes políticos y los ministros les han sometido a Ustedes a fuertes presiones para que condenen tales actuaciones. No tenemos reparo alguno en atender a sus críticas por cualesquiera errores haya podido cometer nuestro Partido, o incluso, si así lo estiman, el actual movimiento revolucionario. Ustedes saben que nuestro Partido es transparente y que admitimos de inmediato nuestros errores cuando son lesivos para el pueblo. Especialmente cuando alguna persona pierde la vida en accidentes con minas terrestres colocadas por nuestra guerrilla, no vacilamos a la hora de tratar la cuestión de los “daños colaterales, admitiendo nuestro error de manera clara y pidiendo disculpas a las familias de las víctimas. Todo esto es sólo una parte de lo que queremos decirles. Ahora nos referiremos a lo que, en nuestra opinión, deberían Ustedes considerar.

En esta guerra multiforme lanzada por las clases dominantes indias para acabar con el movimiento revolucionario en el país, la guerra psicológica tiene una gran importancia. La propaganda negativa sobre el movimiento revolucionario al objeto de crear animadversión contra él forma parte de ella. Sus objetivos son extender la desconfianza hacia el movimiento revolucionario internamente, debilitar a los elementos revolucionarios y conseguir que se entreguen, y finalmente liquidarlo. En el marco de las llamadas Misión-2016 y Misión-2017, el Estado empleó muchos tipos de propaganda negativa y nos hizo responsables de muchas acciones antipopulares. También organizó montajes terribles con la intención de crear confusión y desconfianza hacia nosotros. Quienes dan crédito a la propaganda policial no sólo la tienen por veraz, sino que contribuyen indudablemente a difundirla. En ese sentido, lo correcto debería ser que Ustedes, como activistas y organizaciones responsables, expresen su opinión sobre cualquier acción con un exhaustivo conocimiento previo de los hechos, para evitar que, como ha sucedido en ocasiones, se puedan producir errores y malentendidos. La policía utiliza sistemáticamente los medios de comunicación social para extender la confusión. Ni que decir tiene, pues, que quien quiera conocer los hechos deberá inevitablemente armarse de paciencia. Veamos algunos ejemplos.

El 19 de enero de 2017, los medios de comunicación publicaron que tres mujeres habían muerto como consecuencia de la explosión de una mina terrestre en Ghodagaon, en el distrito de Narainpur, en Chhattisgarh. De inmediato, la propaganda policial a través de dichos medios atribuyó a los maoístas la responsabilidad. El entonces Inspector General de la policía de Bastar, Kalluri Sivaram Prasad, organizó manifestaciones por las víctimas. La policía condenó el incidente y advirtió igualmente del peligro que suponían los maoístas para los activistas de derechos humanos. Todo esto sucedió a la velocidad del rayo. Es lamentable que una organización como la PUCL [Unión Popular por las Libertades Civiles, en sus siglas en inglés] picase el anzuelo de la propaganda policial y criticase a los maoístas. Nosotros no tenemos nada que ver con dicho incidente. De hecho, ninguna mina hizo explosión en ese lugar. La versión propagandística de la policía difiere por completo de lo que en realidad sucedió. Los hechos fueron así. Después de una misión de patrulla de la policía por los alrededores de la aldea, una mujer encontró un proyectil de mortero en la selva. Es habitual que los aldeanos recojan munición que la policía deja en los sitios por donde pasa. La mujer se llevó a casa el proyectil e, ignorante de sus efectos, lo arrojó y explotó, hiriendo a quienes estaban cerca. El pueblo celebró un panchayat (asamblea de aldea) para saber qué había sucedido y zanjó la cuestión. Nuestro Partido no reaccionó con prontitud y en el ínterin se difundió esa propaganda indeseada.

En los últimos dos años la policía ha colocado minas en diversos lugares de las zonas con presencia del movimiento revolucionario y luego ellos mismos las han desenterrado. Cuando alguna persona ha resultado herida en estos incidentes, la policía ha acusado a nuestro Partido. Veamos otra muestra de la cínica propaganda de la policía. 

El 22 de enero de 2017, el tren expreso de Hirakund sufrió un accidente en el distrito de Vijayanagaram, en la zona de Andhra Pradesh fronteriza con Chhattisgarh. Muchos pasajeros murieron y otros muchos resultaron heridos. A medida que llegaban las noticias sobre el accidente, el entonces Inspector General de la SRP [State Reserve Police, en sus siglas en inglés] de Bastar, Kalluri, se apresuró a declarar ¡que los maoístas eran responsables del suceso!, cuando, de hecho, la policía de Orissa reconoció que los maoístas no estaba implicados en él. Por las mismas fechas se produjo otro incidente en Bastar. Recuerden Ustedes cómo actuó Kalluri. 

Una vieja estatua de Vinayaka colocada en la colina de Dolkal, en el distrito de Dantewada, se desplomó ese mismo mes. Los creyentes comenzaron a organizar protestas y Kalluri aprovechó una vez más la oportunidad para sacar partido de los sentimientos populares. La estatua cayó desde una altura de 3 mil pies y se rompió en 16 pedazos, ¡lo que ponía de manifiesto que los maoístas eran los culpables! Por fin los arqueólogos llegaron al lugar y descubrieron el motivo real, que no era otro que el deplorable estado en que se encuentran los bienes arqueológicos públicos, causa de que la estatua se hubiera desplomado. Así se lo hicieron saber al pueblo sin mencionar en absoluto la mano de los maoístas. Cualquiera que sepa que los maoístas nunca actúan ciegamente con los sentimientos y creencias del pueblo, no los habría mencionado. 

Además de en Bastar, la policía está intensificando dicha propaganda perversa en las zonas revolucionarias como parte de su guerra psicológica. Repasemos las patrañas policiales en el distrito de Gadchiroli, en Maharashtra, semejantes a las de la policía de Bastar. 

En la primera semana de abril de 2017 se publicaron diversas noticias sobre un enfrentamiento armado con los maoístas en la selva de Kolamarka, en la zona de Kamalapur, en el distrito de Aheri. De acuerdo con dichas noticias, la emboscada maoísta había sido repelida. Se inventaron un enfrentamiento con los maoístas en las colinas de Thalwargarh, en la zona de Korchi. A su vez, la policía colocó minas terrestres que hizo explotar en abril en Alapalli, en la zona de Aheri en Gadchiroli. Previamente, la policía había asesinado a varios militantes revolucionarios de Telangana –al camarada Charles y a varios más– en una zona próxima y toda esa patraña no era sino la continuación de estos hechos. En los últimos años la policía se ha dedicado a colocar minas terrestres, a desenterrarlas y a explosionarlas para aterrorizar a las gentes. Cuando alguien resulta afectado, acusan sin pudor a los maoístas. 

Nos hemos referido a algunos incidentes recientes. Nuestro Partido no está involucrado en ninguno de ellos. Pueden Ustedes preguntar al pueblo. Nuestro Partido exhorta a los activistas de derechos humanos a no creerse la propaganda falsa de la policía en los mencionados “incidentes”. Si alguien resulta afectado en acciones militares, les pedimos que no respondan de inmediato sin conocer los hechos. Admitimos nuestros errores cuando se producen, incluso en casos en que el daño sea mínimo. De ese modo, Ustedes podrán conocer los hechos desde todos los ángulos y sólo entonces responder objetivamente. 


Saludos revolucionario
Pratap
Portavoz,
Oficina Regional Central,
Comité Central PCI (Maoísta)  
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