15 de octubre de 2019

Los últimos coletazos del PCE en defensa de la autodeterminación de los pueblos del estado español (discurso de Dolores Ibárruri en septiembre de 1970)

En la reunión del Partido Comunista de España celebrada en septiembre de 1970, en pleno proceso de negociación del partido con las fuerzas antifranquistas y con los gerifaltes del régimen, en aquello que vergonzosamente se llamó la "política de conciliación nacional", y mientras se abrían las manos de sus líderes ("para nunca más poder cerrarlas", como dice el famoso poema de Mario Benedetti) dispuestos a renunciar a la República, a aceptar la monarquía heredera del franquismo y a tragar con una Constitución diseñada por el Movimiento Nacional, Dolores Ibarruri daba un discurso en defensa del derecho a la autodeterminación de los pueblos del estado español, retomando los principios del PCE de la República y José Díaz.
Estatua de Dolores Ibárruri en Glaswow, Escocia
La misma Pasionaria se sorprende, se siente "desconcertada y perpleja", como se puede leer en las primeras líneas de su discurso, del "olvido" del Sec. General del PCE, Santiago Carrillo, y del Comité Ejecutivo de citar entre "los múltiples motivos que impulsan y animan nuestra lucha contra la dictadura" el de la defensa de la autodeterminación de los pueblos de España, "el derecho de Cataluña, Euzkadi y Galicia a disponer libremente de sus destinos".

"De aquí que la clase obrera de nuestro país, como la clase más consecuentemente
revolucionaria, y que lleva en sí misma el futuro de una España socialista, debe ser la más
interesada en la defensa del derecho de estas nacionalidades a la autodeterminación", afirma sin tapujos Dolores Ibárruri.

Se estaba gestando la traición del PCE, ya hundido en el revisionismo "eurocomunista", dispuesto a abandonar a las miles de víctimas del franquismo abandonados en las fosas comunes diseminadas por todo el territorio del estado español, a cambio de repartirse las migajas del poder, en un flagrante abandono tanto de los principios del comunismo como de cualquier vínculo con el Partido Comunista de la II República.

La Pasionaria no duda en señalar el interesado olvido de los derechos de los pueblos de España por parte del partido, algo a lo que se tenía que renunciar para que el PCE pudiera ser aceptado entre los partidos que iban a poner las bases del que luego se conocerá como "régimen del 78", al que Franco no dudaba en referirse, comentándoselo a Juan Carlos de Borbón, elegido por él como sucesor, como "dejarlo todo atado y bien atado" (incluyendo en ese "todo" a los comunistas del PCE).

Por supuesto, tampoco Dolores Ibarruri, dirigente histórica del comunismo español, ejemplo de lucha contra el fascismo en España durante la Guerra Civil y frente al fascismo mundial en la Segunda Guerra Mundial, se libra del contagio de la defensa del pactismo, el olvido de las víctimas del franquismo, y la conciliación no ya con la burguesía, sino incluso con el propio franquismo, consecuencia del revisionismo que ya había infectado a la mayor parte de los partidos comunistas de Europa, incluyendo al propio PCUS en la URSS. 
Imagini pentru el PCE y la rojigualda
El 16 de abril de 1977 el PCE aceptaba la bandera
impuesta por el franquismo en 1939, renunciando a la
tricolor republicana

Así, en el propio documento citado en esta entrada, la Pasionaria defiende las negociaciones del PCE con los partidos antifranquistas, aduciendo que también se formó un Frente Popular durante la República, pero obviando que en aquella ocasión el frente era, precisamente, contra partidos como la CEDA de José María Gil Robles, defensora de una España como la que el franquismo iba a parir tras la muerte de Franco, y antecedente evidente de partidos como serían la UCD o Alianza Popular. En definitiva, en esta ocasión de lo que se trataba era de pactar con el propio franquismo y sus herederos, y no contra él.

En todo caso, ese es otro tema (aunque de aquellos vientos se han producido las tempestades autoritarias, criminales y totalitarias que han soplado durante la "transición" a la "democracia" actual, en la que los herederos de aquel PCE pactista, pedigüeño, abierto a la compraventa ideológica, han abandonado ya totalmente, (y esto se ha puesto vergonzosamente de manifiesto en su actitud chovinista y nacionalista centralista en los acontecimientos que han llevado a la proclamación de la República Catalana en octubre de 2017, y la posterior represión del gobierno español contra el pueblo catalán),  la histórica defensa del derecho a la autodeterminación de los pueblos,  no solo la del PCE de José Díaz, la República y la Guerra Civil, sino la de la propia Internacional Comunista y del Partido Comunista de la Unión Soviética, fiel a los principios del bolchevismo revolucionario hasta el deleznable XX Congreso.

Citamos a continuación un fragmento del discurso de Dolores Ibárruri, "la Pasionaria", en el que se evidencia lo que parece pensaban todavía algunos militantes del PCE sobre lo esencial de la defensa del derecho a la autodeterminación de los pueblos de España a principios de los setenta. Se puede leer completo pulsando en este link.

"Camaradas:

Después de haber conocido, a través de la discusión del informe del camarada Carrillo, lo que pudiéramos llamar torneo de abnegación, de heroísmo, de combatividad y de inteligencia política que ha representado la lucha de nuestros camaradas, de la clase obrera y de los campesinos contra el régimen, y en la que permanentemente se arriesga la libertad y aun la vida, como en Granada, me siento ante vosotros un tanto perpleja y desconcertada.


Y me siento desconcertada y perpleja porque al exponer en esta reunión, y en nombre del  
Comité Ejecutivo, el problema nacional, os comprometo u obligo a añadir, a los múltiples motivos que impulsan y animan nuestra lucha contra la dictadura, uno más: el de la defensa del derecho de las nacionalidades existentes en nuestro país a la autodeterminación, ya que, entre las cuestiones que en la lucha por la democratización de España deberán ser resueltas con prioridad a otras más generales, está el problema nacional, que es en substancia el derecho de Cataluña, Euzkadi y Galicia a disponer libremente de sus destinos.
Imagini pentru jose diaz
José Díaz, campeón de la defensa hasta sus últimas
consecuencias del derecho a la autodeterminación
de los pueblos del estado español

Y ello no sólo porque es de justicia, sino porque la correcta solución de esta exigencia nacional de catalanes, vascos y gallegos, hará más viable la solución de los múltiples problemas políticos, económicos y sociales que han de surgir ante la clase obrera y fuerzas democráticas al desaparecer la dictadura.


En España la cuestión nacional –que con la República comenzó a abordarse– va indisolublemente unida a la lucha por la democracia y el socialismo.


De aquí que la clase obrera de nuestro país, como la clase más consecuentemente revolucionaria, y que lleva en sí misma el futuro de una España socialista, debe ser la más interesada en la defensa del derecho de estas nacionalidades a la autodeterminación.


Por dos razones: Primera, porque en la lucha contra la reacción, que tiene la responsabilidad histórica de que este problema siga aún sin resolver, el peso de la clase obrera puede ser decisivo. Y segunda, porque sólo la participación de la clase obrera en esa lucha puede asegurar la solución del problema nacional de acuerdo con los intereses fundamentales del desarrollo democrático de nuestro país.


Por otro lado, es evidente que la solución del problema nacional, de una manera popular y
democrática, será uno de los más serios golpes a la reacción oligárquica y monopolista, y permitirá
al mismo tiempo establecer nuevas formas de entendimiento y de colaboración entre todos los
pueblos de España.


Cuando, en 1939, el general Franco proclamaba su voluntad «de imperio» en la España
«una y grande», sólo en la oquedad del Panteón del Escorial podía hallar eco y resonancia la histriónica declaración del Caudillo, si los muertos fuesen capaces de reaccionar ante los descomunales disparates de los vivos.

Frente al dictador, se levantaba la historia multisecular de los pueblos peninsulares en lucha permanente por sus derechos y libertades, defendidos y mantenidos en el largo combatir contra los invasores extranjeros; se levantaba la realidad multinacional de España que clamaba con la voz inextinguible de las naciones y regiones vivas y actuantes: «fuimos, somos y seremos»...

La España «una, grande e imperial», que campea en las banderas franquistas bajo símbolos medievales, como el yugo y las flechas, arrancados de viejos escudos, que hablan de guerras y de luchas fratricidas, no tiene nada de común con la verdadera España.

En su territorio peninsular e insular, España es varia y múltiple en sus hombres y en sus
pueblos, y nada ni nadie puede borrar esta realidad. Un nexo común fundamental existe entre todos los pueblos y regiones de España: la clase obrera. Ella es igual a sí misma en todas las regiones y nacionalidades. Ella es hoy, y lo será aún más mañana, el aglutinante humano y social del multinacional Estado español, que habrá de estructurarse democráticamente al desaparecer la dictadura franquista.


De aquí nuestra insistencia en que la clase obrera haga suya, junto a todas las fuerzas
nacionales democráticas y en interés del desarrollo de nuestro país, la defensa del derecho de Cataluña, Euzkadi y Galicia a la autodeterminación.


«Es necesario fundir –aconsejaba Lenin refiriéndose a la lucha por el derecho de las nacionalidades– en un torrente revolucionario único, el movimiento proletario y campesino y el movimiento democrático de liberación nacional.»

Imagini pentru autodeterminacion de los pueblos(...)

1. Nuestra posición


En este orden los comunistas nos pronunciamos por el reconocimiento, sin ninguna limitación y con todas sus consecuencias, del derecho de las nacionalidades a la autodeterminación. A nadie que conozca, aunque sea parcialmente, la teoría marxista leninista, puede extrañar que sea el Partido Comunista de España el más consecuente defensor del derecho de las nacionalidades a la autodeterminación.


Y ello, no como una posición política propagandística o coyuntural, sino con la firme decisión de luchar por que sean una realidad las aspiraciones nacionales de los pueblos que entran en la composición del Estado español.


Esto no es casual. Es la continuación consecuente, no sólo de la política de la Internacional Comunista, de la Internacional de Lenin, respecto a las nacionalidades, sino de la Primera Internacional, de la Internacional de Marx y Engels.


Oponiéndose a las teorías anarquistas del prudhonismo, que rechazaba la lucha por los derechos nacionales, en nombre de una pretendida revolución social, Marx promovía en un primer plano el principio internacionalista de las naciones, declarando «que no puede ser libre el pueblo que oprime a otros pueblos»...

Consecuente con este criterio, y desde el punto de vista de los intereses del movimiento revolucionario de los obreros alemanes, Marx exigía, en la revolución de 1848, que la democracia victoriosa en Alemania proclamase y llevase a cabo la liberación de los pueblos oprimidos por los alemanes, como exigía igualmente en 1867 la separación de Irlanda de Inglaterra, añadiendo «aunque después de la separación se llegue a la federación».

Reafirmando las opiniones de Marx respecto al derecho de las nacionalidades a desarrollar su personalidad independiente, la defensa de este derecho constituyó una de las tesis marxistas aprobadas en el Cuarto Congreso de la Internacional Socialista celebrado en Londres en 1896, en la que se decía:

«El Congreso se declara favorable a la autonomía de todas las nacionalidades.

Expresa su simpatía a los trabajadores de todos los países, que sufren actualmente bajo el yugo del despotismo militar o nacional o de cualquiera otro despotismo.»

De esta tesis, los partidos socialistas de Europa, con excepción de los marxistas rusos, encabezados por Lenin, aceptaban únicamente la llamada autonomía nacional cultural.

Sólo después de la revolución socialista de Octubre de 1917, al constituirse –en 1919– la Internacional Comunista, esta tesis, respaldada por las realizaciones soviéticas en la solución del problema nacional, fue incorporada a los programas de aquellos partidos comunistas en cuyos países existía el problema nacional, entre ellos el nuestro, que la mantuvo permanentemente en sus programas, como una premisa revolucionaria de primera categoría, en la lucha por la revolución democrática y por el socialismo.


El reconocimiento del derecho de autodeterminación de los pueblos y naciones, es la piedra angular de la teoría marxista leninista en la cuestión nacional, y a quienes niegan la existencia en España del problema nacional, considerándola como una nación única, quiero recordarles algunas opiniones expresadas por hombres que nada tienen de común con el comunismo acerca de la formación de los pueblos de España
".

Partido Comunista de España: vanguardia en la lucha por la autodeterminación de los pueblos durante la II República

El PCE fue criticado duramente por la Internacional Comunista en los primeros años de la II República Española, cuando su Secretario General era José Bullejos, por no mostrar interés por la efervescencia de los movimientos nacionalistas periféricos. Los líderes internacionalistas estaban convencidos de que existe un paralelismo claro entre la Rusia de 1917 y la España de 1931, y uno de que uno de los errores del PCE era precisamente no estar explotando a su favor, como hicieran los bolcheviques en el imperio zarista, el descontento de las masas en las nacionalidades oprimidas. El diagnóstico-reprimenda esbozado por Manuilski y Stepanov en la reunión celebrada en Moscú se formaliza en una carta abierta de la IC al Comité Central del PCE publicada en mayo de 1931.
Imagini pentru jose diaz pce
José Díaz, en sus años de sindicalista en Sevilla

Se trata de una crítica general a la labor del equipo dirigente, la troika formada por José Bullejos,  Manuel Adame y Etelvino Vega. Entre las críticas al partido está la pervivencia en su militancia de una «mentalidad hostil al nacionalismo, catalán, vasco y gallego»:

"En Cataluña, Vasconia y Galicia los comunistas deben hacer comprender a los obreros y campesinos la necesidad de su estrecha unión con los obreros y campesinos revolucionarios de España para llevar con éxito la lucha contra el imperialismo español (…) crear sobre las ruinas del imperialismo español la libre federación ibérica de repúblicas obreras y campesinas de Cataluña, Vasconia, España, Galicia y Portugal" (AHPCE, Documentos PCE, Film IV, 79)

Ya en diciembre de 1931, Mundo Obrero publicaba el artículo «Discurso que un diputado comunista hubiera pronunciado en las Cortes en nombre del Partido Comunista al aprobarse la Constitución», donde se atacaba la nueva carta magna republicana carta magna, entre otros motivos, por no reconocer la autodeterminación a vascos, catalanes y gallegos:
"(…) las regiones liberadas se unirán sin duda, en una federación. Los obreros y campesinos de Cataluña, Castilla, Vizcaya y otras regiones podrán vivir, no lo dude nadie, perfectamente unidos y en paz" (Mundo Obrero, 9/12/1931)

Como se ve, el PCE empieza a cambiar su política hacia los "nacionalismos", y ya el IV Congreso del PCE, celebrado en marzo de 1932 en Sevilla, el lugar y la ocasión en que se decida poner en marcha una política más activa de penetración entre las masas nacionalistas. El giro viene precedido de una autocrítica del propio Secretario General, José Bullejos, con respecto a la escasa importancia otorgada a la problemática nacionalista en el primer año de la República:

"Para muchos militantes (…) la cuestión nacional no existe: juzgan que Cataluña, Vasconia y Galicia no son pueblos oprimidos, que la cuestión nacional es un problema artificial, creado voluntariamente por la burguesía de estos países, y que interesa sólo a las clases dominantes. Es la vieja concepción socialdemócrata, que sirve a los intereses del imperialismo, y en nuestro caso concreto, del imperialismo español" (Bolchevismo, 11/3/1932)

En mayo de 1932, ya con José Díaz como Secretario General, se avanzaba una propuesta concreta del  PCE para incidir en el debate que se estaba dando a propósito de la cuestión catalana, un Estatuto catalán alternativo que de plena libertad para decidir por sí mismo al pueblo de Cataluña:
Dimitry Manuilsky,
Internacional Comunista

"Al Estatuto que niega a Cataluña su soberanía y sus derechos nacionales y que expresa la capitulación de los jefes de Esquerra y de la Generalidad ante el imperialismo, su maridaje con éstos, opone el Estatuto de la revolución que consagra las libertades y el derecho pleno de Cataluña a disponer de su destino" (Las Masas, 20/5/1932, Cit. en BALCELLS, A.: Marxismo y catalanismo, 1930 – 1936, Barcelona, Anagrama, 1977, p. 100).
Sin embargo, el PCE estaba entonces en solitario en la defensa de la autodeterminación real de los pueblos, pues pocos querían contradecir el orden constitucional. Así, el PCE, como partido bolchevique, siguiendo el modelo soviético, estaría solo en la defensa del derecho a la soberanía total de los pueblos de España, tal y como había escrito Stalin en, por ejemplo, Intervenciones en el III Congreso de los Soviets de Diputados Obreros, Soldados y Campesinos de Todas las Rusias, en enero de 1918, donde explica que "Solo el Poder Soviético ha proclamado públicamente el derecho de todas las naciones a la autodeterminación, llegando a la plena separación de Rusia. En este sentido, el nuevo Poder ha sido incluso más radical que los grupos nacionalistas en el seno de algunas naciones".

O siguiendo a Lenin, que enseñó la doble tarea del proletariado en cuanto al derecho de autodeterminación, en 1914: “Semejante estado de cosas plantea al proletariado de Rusia una tarea doble, o mejor dicho, bilateral: luchar contra todo nacionalismo y, en primer término, contra el nacionalismo ruso; reconocer no sólo la completa igualdad de derechos de todas las naciones en general, sino también la igualdad de derechos respecto a la edificación estatal, es decir, el derecho de las naciones a la autodeterminación, a la separación; y, al mismo tiempo y precisamente en interés del éxito en la lucha contra toda clase de nacionalismos de todas las naciones, propugnar la unidad de la lucha proletaria y de las organizaciones proletarias, su más íntima fusión en una comunidad internacional, a despecho de las tendencias burguesas al aislamiento nacional. Completa igualdad de derechos de las naciones; derecho de autodeterminación de las naciones; fusión de los obreros de todas las naciones; tal es el programa nacional que enseña a los obreros el marxismo, que enseña la experiencia del mundo entero y la experiencia de Rusia”.

Todo ello, concretado, ya desde el mismo momento del triunfo de la Revolución de Octubre, en la Declaración de Derechos de los Pueblos de Rusia pocos días después del triunfo del Poder Soviético, el 2 de noviembre de 1917 (calendario juliano), firmado por Lenin y Stalin, en el cual se proclama:

"1- La igualdad y soberanía para los pueblos de Rusia.
Lenin y Stalin, defensores del derecho a la autodeterminación
de los pueblos, hablando con ciudadanos uzbecos,
2- El derecho a libre autodeterminación, incluyendo la secesión y formación de un estado separado.
3- La abolición de todos los privilegios y restricciones nacionales y religiosas.
4- El libre desarrollo de las minorías nacionales y los grupos etnográficos que pueblan el territorio de Rusia"
.

Así, durante los primeros años de la República, el PCE sería la vanguardia entre los partidos del estado español en la lucha por la autodeterminación de los pueblos, frente al "nacionalismo claudicante" de ERC y el "imperialismo español" de los republicano-socialistas.

La postura adoptada con respecto al Estatuto catalán servirá en lo sucesivo como guía y modelo para el «qué hacer» en el caso vasco y gallego. La cuestión autonómica se convierte por lo tanto, como antes adelantábamos, en otro frente para combatir al gobierno republicano y denunciar su supuesto carácter contrarrevolucionario. Los estatutos autonómicos en discusión serán impugnados en bloque por el PCE como la capitulación de las burguesías nacionalistas ante el Estado burgués e imperialista español.

Por otro lado, ya desde su mismo nombramiento como Secretario General, José Díaz inicia los esfuerzos del PCE por conformar un acercamiento a otras fuerzas políticas de izquierda para constituir el Frente Popular junto a los socialistas y los republicanos de izquierda. En junio de 1935 dio un discurso en el Monumental Cinema de Madrid en el que abogaba por la creación de una "Concentración Popular Antifascista", en torno a cuatro puntos mínimos, entre ellos la "liberación de los pueblos oprimidos por el imperialismo español. Que se conceda el derecho de regir libremente sus destinos a Catalunya, a Euskadi, a Galicia y a cuantas nacionalidades estén oprimidas por el imperialismo de España".
Imagini pentru jose diaz y la autodeterminacionLos cuatro puntos esbozados por José Díaz fueron los siguientes:

"1.° Confiscación de la tierra de los grandes terratenientes, de la Iglesia y de los conventos, sin ninguna indemnización, para entregarla inmediata y gratuitamente a los campesinos pobres y a los obreros agrícolas

2.° Liberación de los pueblos oprimidos por el imperialismo español. Que se conceda el derecho de regir libremente sus destinos a Catalunya, a Euskadi, a Galicia y a cuantas nacionalidades estén oprimidas por el imperialismo de España.

3.º Mejoramiento general de las condiciones de vida y de trabajo de la clase obrera (aumento de salarios, respeto de los contratos de trabajo) reconocimiento de los sindicatos de lucha de clases, amplia libertad de opinión, de reunión, manifestación y prensa para los obreros, etc., etc.).

4.° Libertad para todos los presos revolucionarios. Amnistía total para los presos y perseguidos de carácter político-social".

Así que vemos como el Partido Comunista de España se convirtió durante la II República Española y la Guerra Civil en el mayor defensor de la autodeterminación de los pueblos "oprimidos por el imperialismo español", tomando como modelo al Partido Bolchevique Ruso y los consejos de la Internacional Comunista desde Moscú.

8 de octubre de 2019

Soviets en España: La insurrección armada de octubre contra el fascismo (Harry Gannes) -Traducción Completa descargable-

Del 5 al 18 de octubre de 1934 tuvo lugar el levantamiento armado que se conoce en el mundo entero como “la Revolución de Asturias” en la que, como señala el título de la obra de Harry Gannes, se crearon “soviets en España”, los primeros en Europa tras los fracasos de las Repúblicas de los Consejos de Hungría, Baviera y Eslovaquia. Aprovechando estas fechas en que se conmemora el aniversario del hito histórico de los trabajadores asturianos, socialistas, comunistas y anarquistas, publicamos la traducción al castellano de Soviets in Spain. The October armed uprising against Fascism, del comunista norteamericano Harry Gannes, que queremos sirva de homenaje a la lucha heroica de la clase obrera y campesina contra el fascismo durante aquellos quince días de octubre en Asturias, pero también a toda lucha de los trabajadores, en cualquier lugar y en cualquier época, por un mundo sin explotación del hombre por el hombre y por la construcción del socialismo.

Harry Gannes (1900-1941) fue un periodista norteamericano y editor del diario comunista Daily Worker en los años 30. Fue uno de los fundadores de la Liga de Jóvenes Comunistas, en la que ejerció el cargo de Secretario General. Visitó China durante los años de la revolución, relato que reflejó en su libro, publicado en 1937, When China unites: an interpretive history of the Chinese revolution. Igualmente dedicó gran parte de su trabajo a denunciar el Movimiento de No Intervención durante la Guerra Civil española que, impulsado por las potencias capitalistas –Inglaterra, Francia y EEUU–, tantos beneficios reportó a los rebeldes fascistas y a sus amos, Alemania e Italia, dejando a la España republicana aislada internacionalmente y con el único apoyo efectivo de la Unión Soviética. 

Con respecto a esto último, Cuestionatelotodo, con la colaboración del camarada Sade, tradujo recientemente al español la obra de Gannes Cómo ayuda la Unión Soviética a España. Por su indudable interés, aquella obra nos llevó a traducir también otro de sus principales escritos: Soviets in Spain. The October armed uprising against Fascism (Soviets en España: la insurreción armada de octubre contra el fascismo), editado por Workers Library Publishers en 1935, y que hasta ahora nunca había sido publicado en español. 

Sobre la trascendencia de la Revolución de Asturias, escribe Gannes: 

Durante 15 días los obreros y campesinos de Asturias tuvieron el poder. Fueron 15 días de lucha permanente, sin tregua, para el Ejército Rojo. Sin embargo, ello no fue óbice para que la Comuna estableciera su aparato de gobierno, decretara la propiedad de la tierra de los campesinos que la trabajaban, requisara alimentos y provisiones para las masas trabajadoras y el Ejército Rojo, estableciera su propia prensa, ocupara las grandes industrias y las destinara a la fabricación de armas para los combates revolucionarios, y confiscara el mayor banco de Oviedo, incautándose de 15 millones de pesetas, que se gastaron en comida, ropa y vivienda para los desempleados, así como para subvenir a las necesidades de la guerra contra el régimen fascista.” 

Un libro, el de Gannes, que es sobre todo un gran homenaje a la clase obrera española, cuyas gestas, en este presente de confusión y vanas ilusiones electoreras, debe ser objeto continuo de estudio

Se puede descargar gratis AQUÍ

Heroinas anónimas (compilación fotográfica de mujeres republicanas).

En la guerra de los pueblos españoles contra el fascismo, conocida equivocadamente como Guerra Civil, no hubo héroes ni heroinas, sino hombres y mujeres anónimos ofreciéndolo todo por la libertad, la justicia y el Socialismo. Los heroicos pueblos españoles y  sus trabajadores fueron los primeros en enfrentarse a la barbarie, mostrando al resto de pueblos del mundo el camino que, a pesar de los intentos de sus gobiernos por compadrear con los fascistas, tarde o temprano debían de seguir.

Una parte muy importante que hizo de las milicias y el Ejército Popular de la República un modelo para el mundo fue la participación de la mujer en la lucha, sabiendo que la única manera de alcanzar la emancipación es en el marco de la liberación de toda explotación, es decir, combatiendo por el Socialismo.

A continuación se ofrece una compilación de imágenes de mujeres republicanas, heroinas populares, anónimas en general, de los diferentes pueblos de España, junto a muchas que llegaron de fuera, y que juntas y organizadas con sus camaradas de clase lo dejaron todo ofreciendo su presente y su futuro, sus años de juventud y, a veces, su sangre, por el futuro de la clase trabajadora española y, en realidad, de la  humanidad misma, enfrentándose a muerte contra los explotadores y sus sanguinarias marionetas, como lo fueron entonces Franco y su caterva de asesinos:





















Anita Carillo, avec le grade de "commandante"


Lini Dunjes,





















Simone Weil, milicienne de la CNT... un bref passage...dont on se serait tous bien passé vu le nombre de conneries qu'elle raconta après un séjour de seulement quelques jours sur le front. Elle fut évacuée en France après s'être brûlée en faisant la popote.


Dans la lignée des intellectuelles, mais déjà plus conséquentes, Olga Loeillet Mary Low, Barcelone 1936








A Albecete, ville-garnison des Brigades Internationales.

















































































































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