25 de octubre de 2018

El reino de la libertad, Engels

Extracto del Anti-Dühring, de Friedrich Engels sobre el reino de la libertad:

Imagini pentru el obrero rompe las cadenasCon la toma de posesión de los medios de producción por la sociedad se elimina la producción mercantil y, con ella, el dominio del producto sobre el productor. La anarquía en el seno de la producción social se sustituye por la organización consciente y planeada. Termina la lucha por la existencia individual. Con esto el hombre se separa definitivamente, en cierto sentido, del reino animal, y pasa de las condiciones de existencia animales a otras realmente humanas. 

El cerco de las condiciones de existencia que hasta ahora dominó a los hombres cae ahora bajo el dominio y el control de éstos, los cuales se hacen por vez primera conscientes y reales dueños de la naturaleza, porque y en la medida en que se hacen dueños de su propia asociación. Los hombres aplican ahora y dominan así con pleno conocimiento real las leyes de su propio hacer social, que antes se les enfrentaban como leyes naturales extrañas a ellos y dominantes. La propia asociación de los hombres, que antes parecía impuesta y concedida por la naturaleza y la historia, se hace ahora acción libre y propia. Las potencias objetivas y extrañas que hasta ahora dominaron la historia pasan bajo el control de los hombres mismos. 

A partir de ese momento harán los hombres su historia con plena conciencia; a partir de ese momento irán teniendo predominantemente y cada vez más las causas sociales que ellos pongan en movimiento los efectos que ellos deseen. Es el salto de la humanidad desde el reino de la necesidad al reino de la libertad.
Friedrich Engels,  Anti-Dühring, sección III, capítulo II.

20 de octubre de 2018

Mujeres de Pekín, Maria Teresa León

"Su importancia se multiplica de año a año, y si vemos aún la China antigua pasear a pasitos de perdiz, las nuevas generaciones de mujeres usan botas fuertes, grandes, seguras, de las que hacen más caminos en ocho años de socialismo que en tres mil de imperio. Las jóvenes ríen al sentirse libres, las viejas lloran. La nueva vida se la debemos a Mao, dicen. Unas y otras son la entraña de la República Popular China. Millones de sus hijos aseguran la futura felicidad que vendrá".

En 1957 María Teresa y Rafael Alberti realizaron un viaje a China para tomar contacto con
los cambios sociales surgidos de la revolución comunista. Fruto de este viaje nacio un libro, Sonríe China (1958), al que pertenece el fragmento que abre la entrada, y que es el testimonio de los cambios políticos, sociales y culturales de la República Popular.

Además de ofrecemos una descripción del presente revolucionario, y esperanzador para los pueblos del mundo, de la China Popular, María Teresa León, nos evoca una y otra vez el pasado del país, para referirse a lo profundo de un cambio en tan escaso margen de tiempo tras el triunfo de la revolución.

Desde el exilio, y desde la frustración de la derrota de la República Española, y con ella de las esperanzas del pueblo español, la mirada de María Teresa León se extiende, sobre un pueblo que supo vencer a su enemigos externos e internos y escapar de siglos y siglos de opresión en su propio ritual, entre emperadores y hombres adornados con gusanos de seda.

Sonríe China, es un libro de viaje aunque con poemas e ilustraciones de Rafael Alberti intercaladas. En la obra destaca, sin embargo, la prosa de una voz femenina, llena de ideales esperanzadores que hacen suponer que el libro está escrito, casi en su totalidad, por María Teresa León.

Entre todos los aspectos sociales a los que pasa revista María Teresa León en su visita a la China de Mao, ninguno le sorprende tan positivamente como el de la evolución de la mujer, quien ha empezado a superar el desprecio y la infravaloración a que estaba sometida en el sistema de valores de la sociedad china de las dinastías imperiales. María Teresa León admiraba como había cambiado la situación de la mujer china tras la llegada al poder de Mao y el Partido Comunista, ya que este hecho tuvo gran trascendencia para la suerte de todas ellas, y anhela este cambio en las sociedades sometidas al capitalismo, donde la mujer sigue siendo, en la mayoria de los casos, un objeto al servicio del hombre, doblemente explotada por su condición femenina y su posición de clase.

 No obstante, conviene recordar aquí las palabras de Mao: “Con el fin de construir una gran sociedad socialista, es de suma importancia movilizar a las grandes masas de mujeres para que se incorporen a las actividades productivas. En la producción, hombres y mujeres deben recibir igual salario por igual trabajo. Sólo en el proceso de la transformación socialista de la sociedad en su conjunto se podrá alcanzar una auténtica igualdad entre ambos sexos”. Y así parece que fue, al menos hasta el triunfo del que Mao denominaba "camino capitalista", partidarios contra los que los comunistas chinos llevarían a cabo la Gran Revolución Cultural. y que tendría lugar tras el abandono de esta y, sobre todo, tras la muerte del creador de la República Popular China (en un proceso semejante al acaecido años antes en la Unión Soviética).

En el siguiente fragmento, podemos ver como Maria Teresa León describe el enorme cambio, el gran salto hacia adelante, hacia el futuro, que dieron las mujeres chinas de la mano de la Revolución Maoista, y lo hace a la vez que lo anhela en su propia patria, España, sometida a la última dictadura abiertamente fascista superviviente tras la Segunda Guerra Mundial:


"¡Mujeres de Pekín! ¡Qué admirables y discretas son! Me las encuentro en todas partes, lo llenan todo llevando hijos de cualquier tamaño, niños envueltos en telas multicolores, encapuchados, amorosamente protegidos del frío. Llevan, si son mayores, un largo gabán hasta los pies que ha de servirles sin duda mucho tiempo mientras crezcan y servirá a sus hermanillos, que indudablemente han de venir. La gorra de pieles de orejas de liebre acaricia con su pelo las mejillas de porcelana, encuadrando su sonrisa de niños, felices de que los miremos. Si les sonríes –¡y vaya si les sonrío! –, se te acercan como conejitos buenos, tocando con sus manos las tuyas –¡ay, tan grandes!– que deben parecerles inmensas, ya que han heredado las manos pequeñitas de los dibujos hechos en seda china. Yo, antes, como mujer del sur, creía que los niños más bonitos del mundo eran los del norte; ahora, como mujer que ha viajado, compruebo que no hay niños más hermosos que los del este del planeta que habitamos. Sin recelo ni acoso, estos niños que no piden limosnas como los de Toledo, ni son golfillos despejados como los de París o Nápoles, nos hablan con su lenguaje de canario que gorjea, confiados, sin duda, en mi pelo blanco, que les gusta tocar para convencerse de que no es cosa de juego. Las madres también se acercan, alcanzando a nuestra consideración algún niñito de marfil, que yo he visto antes en los abanicos que guardaba mi madre. Estoy segura que me hablaban de madre a madre, contándome esas cosas comunes que tenemos las mujeres del mundo: si es dura la tarea de criar hijos, si son fastidiosos para comer o si se escapan para lanzar al viento cometas doradas.

Estoy segura de entenderlas. Son las descendientes de otras mujeres muy poco apreciadas en la vida china, por las que se vestía luto el día de su nacimiento, a las que se podía maltratar, abandonar, cancelar con ellas todos los compromisos. Millares de mujeres, millones, mejor dicho, no recibieron nunca educación; se podían vender como ganado que produce poco; no tenían derecho a elegir su marido; debían aceptar compartir con las concubinas el lecho, la casa, el amor. Como no podían cumplir el culto a los antepasados, si en una casa llegaban muchas hembras, se las ahogaba en los ríos profundos y –¡horror!– debían obedecer a la suegra.

El signo chino que dice mujer repite tres veces el que significa mal o malo. El signo mujer dentro del signo casa significa paz. De ahí la tendencia al encierro, a la anulación. Cuando un poeta tiene que expresar su gran alegría, dice: “soy feliz porque soy chino, porque no he nacido mujer”. Las mujeres se suicidan en cantidades fabulosas. ¿Y para quién iban a conservarse? Las madres de Pequín saben hoy todo esto y muchas cosas más que les estaban vedadas a las mujeres de los pies chiquitines, caminando con pezuñitas de corza la vida de un lado para otro de su infortunio. Ya no vendrá el comprador de carne humana a buscar a sus hijas para comprarlas, ya los hoteles no servirán a los viajeros muchachitas precoces en todas las artes, ya las hijas no serán más conejas, alondras ni hormigas. Ya no pagará ninguna con su cuerpo los estudios en la Universidad de Shangai.

Las madres que van por la calle saben que la hermosa caligrafía del presidente Mao les dio la liberación de su milenario martirio al trazar una raya sobre la antigua ley matrimonial. Saben que la mujer acaba de nacer en China protegida por la sombra de la Larga Marcha donde ellas fueron guerrilleras heroicas. Saben que los ricos consumidores de concubinas tendrán que abstenerse de ellas y de otras mil cosas que el pueblo les ha obligado a prescindir en lo sucesivo. Las mujeres de China ya no bajan la cabeza ante suegras horribles, ni han de servir de criadas en la casa del novio hasta que éste alcance la mayoría de edad, ni tendrán que soportar el peso de la tradición confuciana. Ahora ninguna mujer baja la vista. Las encontramos vestidas de pantalones, con su airecillo varonil, sin complejos, pisando decididas en sus tareas de soldados, de enfermeras, de maestras, no cediendo el paso a los hombres atropelladores, ni ganando menos sueldo, ni considerándose menos inteligentes que su compañero de facultad. Su importancia se multiplica de año a año, y si vemos aún la China antigua pasear a pasitos de perdiz, las nuevas generaciones de mujeres usan botas fuertes, grandes, seguras, de las que hacen más caminos en ocho años de socialismo que en tres mil de imperio. Las jóvenes ríen al sentirse libres, las viejas lloran. La nueva vida se la debemos a Mao, dicen. Unas y otras son la entraña de la República Popular China. Millones de sus hijos aseguran la futura felicidad que vendrá". (Sonríe China, 1957)


19 de octubre de 2018

Saludos a España (Op. 44 Dimitri Shostakovich)

Saludos a España es el homenaje realizado por el mejor compositor del Siglo XX, el soviético Dimitri Shostakovich, a los combatientes republicanos españoles en su lucha contra la bestia fascista durante la Guerra Civil.

Fue escrita por el genio comunista en 1936, y es una de las obras en las que recurrió al estado español con su música, junto con una danza española en la banda sonora de Un billete para la zona V (1940, de Kimenti Mints), las Canciones españolas (Op.100 de 1956), y los dos primeros movimientos de su Sinfonía nº14, Op.135 de 1969, que ilustran los poemas de Federico García Lorca De profundis y Malagueña).

Saludos a España es el particular grano de arena del compositor bolchevique a la lucha heroica que la clase obrera española y mundial estaban llevando a cabo contra el capitalismo y el fascismo, y en la que la Guerra Civil fue un episodio principal de la lucha entre Socialismo y Barbarie, que provocó el apoyo de todo la humanidad progresista a la II República Española.

Que el siguiente video-montaje, que realizamos con la música de su Opus 44, sirva de homenaje y recuerdo al apoyo solidario e internacionalista de Shostakovich a la lucha de los pueblos de España contra el terror fascista y las hordas de Franco, Mussolini y Hitler durante la Guerra Civil.

España, refugio nazi

Imagini pentru hitler y franco caricatura
Franco, Hitler y Mussolini. Caricatura de la época
Lon Elliott (1911-1983) fue un librero inglés que, como tantos otros miles de comunistas de todo el
mundo, no dudó en arriesgar su vida en defensa de la República española. Entre sus hechos de armas en la Guerra Civil se cuenta su participación en las batallas del Jarama y Brunete. Tras el triunfo del fascismo en España, Elliott siguió siendo un activo militante por la democracia en nuestro país. Como miembro de la International Brigade Association, escribió diversos artículos y panfletos de denuncia del régimen terrorista de Franco, abogando por una acción conjunta de la comunidad internacional que permitiese acabar con él, ya que, como bien señala, “el terror en España no desaparecerá hasta que el fascismo no sea derrotado”.

En ¿Qué pasa con España? subraya el íntimo vínculo de clase, genético, cabría decir, entre el franquismo y el nacionalsocialismo alemán:

“Los grandes terratenientes españoles apoyaron al fascismo del mismo modo que los Thyssen y Krupp respaldaron a Hitler. Los latifundistas contaron con la eficaz colaboración de los cabecillas del Ejército, de la alta jerarquía de la Iglesia Católica y de muchos financieros e industriales”.

Elliot denuncia y desnuda, en su obra ¿Qué pasa con España?, escrita en 1946, la íntima vinculación entre nazismo y franquismo, dos cabezas de la misma bestia criminal, y cómo la España de Franco se convirtió en un refugio nazi tras la derrota de Hitler y los suyos por el Ejército Rojo y la clase trabajadora mundial. El capítulo diez, que compartimos a continuación, incluso lleva esa evidencia histórica como título:


X. Refugio nazi

Sólo los muy inocentes pueden creer que con el juicio y la liquidación de los Goering, Hess y Cía. hemos asistido al final del fascismo alemán. En realidad, los nazis no han abandonado toda esperanza de resurgir. Lo que no lograron con la blitzkrieg, lo quieren conseguir ahora por otros métodos. Y así han convertido a la España de Franco en el nuevo cuartel general de la Internacional Fascista.

Existen numerosas pruebas de que los dirigentes nazis, desde hace mucho tiempo, venían realizando minuciosos preparativos con el fin de proteger a los cuadros fascistas, así como de salvaguardar sus fortunas, planes que se llevarían a efecto en caso de una derrota militar. En ese sentido, la España de Franco es, precisamente, la base principal desde la que se están desarrollando dichos planes. Mucho antes de que Franco llegara al poder, los alemanes habían organizado una gran red de espionaje en ese país y habían logrado afianzarse sólidamente en la economía española. En los últimos años, todo ese proceso se ha acelerado enormemente con el apoyo activo del propio Franco.

El capital alemán ejerce actualmente un control férreo de la economía española. Pravda afirma que de 5.000 empresas registradas en España en 1944, la mitad estaban bajo control alemán directo o indirecto.

Los nazis están en España por todas partes, y no sólo nazis del tres al cuarto, sino también agentes especialmente adiestrados en la tarea de preservar el fascismo y allanar el camino a la Tercera Guerra Mundial.

En enero de 1944, después de una visita del vice Führer [Martin] Bormann, Franco promulgó un decreto que permitía otorgar la nacionalidad española a los extranjeros que hubiesen ayudado a su “movimiento”. Existen noticias de que, cuando se produjo el hundimiento alemán, Franco, deprisa y corriendo, otorgó la ciudadanía española a unos 30.000 alemanes, la mayoría de los cuales nunca había estado en España durante la guerra civil. Se cree que el número total de estos españoles ersatz1 ronda los 50.000, incluidos empresarios, políticos veteranos, saboteadores e, indudablemente, algunos científicos nazis, expertos en bombas atómicas, etc.

Hasta los nazis más conocidos que se encuentran en España, hombres cuyas actividades no dejan lugar a dudas, siguen viviendo lujosamente, ya sea en completa libertad o bajo arresto simulado. El New York Times informa de que de los 300 espías nazis identificados por los aliados y pendientes de extradición, unos 50 se mudaron a chalets en una zona de veraneo y a otros 25 se les dijo que “se recluyeran voluntariamente”.

Herr Lazar, quien como agregado de prensa alemán fue representante directo de Goebbels en España, no tiene intención, naturalmente, de abandonar este país durante un tiempo. De hecho, se está construyendo una piscina en su casa. Los exagregados militar, naval y aéreo alemanes no han sido detenidos. Herr Albrecht, representante del poderoso trust alemán AEG, se mueve con entera libertad y organiza a su antojo campañas de propaganda contra las Naciones Unidas. Los nazis “desempleados” reciben con regularidad subsidios de los fondos del Partido Nazi.
Imagini pentru españa nazi

Franco nunca entregará a los nazis por voluntad propia. Hemos visto cómo ha protegido a colaboracionistas como Laval y Degrelle. Al cabo, se vio obligado a deshacerse de Laval, pero es relativamente fácil negar cualquier responsabilidad cuando se trata de nazis más o menos desconocidos.

Tampoco es fácil detectar el capital alemán en España. El pasado 28 de mayo el corresponsal del Times en Madrid escribía lo siguiente: “La impresión general en los círculos empresariales es que para cuando las propiedades enemigas en España se hayan investigado por completo, una parte considerable estará ya oculta”.

Algo que confirmaba un corresponsal de Reuter el 11 de septiembre. “El proceso de investigación de estos activos avanza lentamente –decía– y se ve, además, dificultado por los obstáculos y maniobras alemanes, y por la renuencia de las autoridades españolas”2.

Las solicitudes de información que formulan las embajadas aliadas sobre empresas alemanas a menudo quedan sin respuesta durante meses, tiempo en el que, sin embargo, no cesa el proceso de ocultación del rastro alemán. Los aliados, hasta la fecha, no se han incautado prácticamente de ningún activo que pueda engrosar el fondo de reparaciones”.

Los negocios alemanes se han convertido en empresas españolas dirigidas por directores españoles, en las que los cerebros alemanes ocupan puestos aparentemente irrelevantes, pero en realidad cardinales”.

Un ejemplo paradigmático lo constituye “Unicolor”, filial española de la corporación I.G. Farben. Ahora es una empresa española y, con arreglo a la legislación española, los aliados no pueden tocarla. No obstante, he aquí su consejo de administración: Esther Asselman, Ernst Von Steindorf, Dr. Walter Fischbach, Juan Santigosa, Ernst Fischer, Erich Fischer, Gustav Zabel, Josef Mayer-Speiss, José Planella, Salvador Mayolas, Juan S. Pitlier, Felix Koetgen, Tomás Casanovas y Juan Llorens.

Sin embargo, el auténtico cerebro en la sombra de esta empresa es Herr Ferdinand Birk-Crecelius3, que figura emboscado en un puesto administrativo carente de importancia. La conclusión que extrae el corresponsal de Reuter es la siguiente: “Las empresas permanecen, los alemanes permanecen, y siguen actuando con plena protección de la ley española y de las autoridades españolas”.

1 ‘de reemplazo’, en alemán. [N. de los t.]
2 La cursiva es del autor. [N. de los t.]
3 La cursiva es del autor. [N. de los t.]

1 de octubre de 2018

Primero de Octubre, Nicolás Guillén

El 1 de octubre de 1949 se proclamaba en Pekin la República Popular China, un triunfo no solo de los trabajadores y campesinos chinos, sino para toda la clase obrera mundial frente al capitalismo y la explotación.

En Primero de octubre, el poeta cubano Nicolás Guillén homenajea este glorioso triunfo revolucionario, la victoria de los oprimidos contra la dominación extranjera y la explotación del incipiente capitalismo local y la del imperialismo internacional.  El poeta comunista nos muestra en sus versos la transición de una China “endémica”, colonial, "en un mastil de sangre la bandera extranjera", a una China fuerte (“gran serpiente”, "mariposa de acero"). 

En un mínimo de versos el autor transmite la transformación de China, tras la proclamación por Mao Tse Tung el 1 de octubre de 1949 de la República Popular, en un país donde son los trabajadores y campesinos chinos revolucionarios los que construyen su propio futuro: "Enciende el pueblo ahora, su lámpara y su aurora":

PRIMERO DE OCTUBRE 
(coplas a la manera popular china)

Recuerdo cuando China
era una bestia fina
y endémica. La mano
hambrienta en cada esquina.
Recuerdo cuando era
 humo de adormidera.
En un mástil de sangre,
la bandera extranjera.
Recuerdo la sumisa
Corte de la Sonrisa,
y el push-push con el cónsul,
(un cónsul en camisa).
Enciende el pueblo ahora
su lámpara y su aurora.
Arde la calle; es una
gran serpiente sonora.
Trueno de agua marina
alza cantando China:
brazo de sueño y musculo, 
marfil y trenza fina.
El estandarte obrero
saluda al limonero;
liban la miel del loto
mariposas de acero.

Nicolás Guillén, 1959
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