22 de octubre de 2017

Poesía para un golpe de estado (dos poemas de Joan Margarit)

Imagini pentru joan margarit catalunya
Joan Margarit, (Sanaüja, Lleida, 1938) es poeta, arquitecto y catedrático. Ha sido Premio Nacional de Poesía y Premio Iberoamericano Pablo Neruda. En los dos poemas que compartimos en esta entrada, escritos en catalán y en castellano, reflexiona sobre su tierra y su lengua, y sobre la historia de país, Cataluña.

Margarit es, quizás, el poeta catalán independentista de más clamor en España, sobre todo tras no tener pelos en la lengua a la hora de declarar, antes del referéndum por la independencia de Cataluña del pasado 1 de octubre, que el gobierno de Madrid bañó en sangre y violencia, que iba a votar «Y votaré sí. Estamos en un gravísimo problema político que España ha volcado sobre los hombros del fiscal general del Estado. Algo tremendo porque rompe la sagrada separación de poderes. Quiero quitarme de encima al PP, a los militares, a los socialistas con Felipe González al frente... Yo me quiero ir de España, aunque no de mis amigos. Lo único bueno que me dio el franquismo es el castellano. Lo demás es miserable (...) La gravedad del problema se acelera cuando salta toda la corrupción del PP y de Convergència. A una velocidad asombrosa Convergència se hace independentista y el PP elige hacer de Reyes Católicos. Les ha ido fenomenal a los dos para tapar sus delitos... Estoy harto de unos y de otros. A los 80 años me han engañado muchas veces. Eso sí, no te puedes imaginar lo lejos que está España de Cataluña».

Margarit, como tantos catalanes, pero también tantos españoles, no soporta más la hediondez fascista que emana por todos los poros e instituciones el régimen diseñado por franquistas y oportunistas en el 78, pasando por encima de los intereses de la clase trabajadora y de los pueblos unidos a la fuerza al estado español de la Una, Grande y Libre. Y así, hasta hoy.

En sus poemas concentra como ningún otro la historia real de la pertenencia de Cataluña a España "por gracia de Franco" (no hace falta irse más atrás en la historia para entenderlo), gracieja trágica que hoy siguen imponiendo a golpe y porrazo los herederos del dictador: "¿Qué aire respirábais, pájaros colosales,con vuestras garras para decidir aquello que llamabais unidad de destino?".

En el día en el que el gobierno del Partido Popular, partido que aun no ha condenado los crímenes del franquismo y que ha saqueado el país con los cientos de escándalo de corrupción en los que está implicado, apoyado por sus cómplices del PSOE y C´s, intenta suspender la autonomía catalana aplicando el artículo 155 de la última ley del Movimiento Nacional Franquista, la Constitución del 78, es decir, cesar al gobierno elegido democráticamente por la voluntad popular de los catalanes porque sus decisiones "soberanas" no gustan al régimen, es bueno recordar algún poema de Margarit, en los que explica, por ejemplo, que "Nunca he olvidado el pescozón de un guardia que con voz fuerte y seca me dijo en castellano: Habla en cristiano, niño".

Esos pescozones siguen cayendo hoy sobre los catalanes; pero no solo sobre ellos, sino también sobre el resto de pueblos del estado, que tienen libertad de disfrutar de la democracia otorgada y de su soberanía siempre que no se pasen de la raya. Pescozones uniformados, similares a los del poema de Margarit, pero porra en mano, intentando acallar la voz del pueblo catalán cuando quiere expresar lo qué piensa sobre si Cataluña tiene que ser o no independiente; pescozones a golpe de un Tribunal Constitucional elegido a dedo por los partidos políticos del régimen bipartidista de la restauración franco-borbónica; pescozones a golpe de art. 155 de la Constitución para suspender la libertad concedida despóticamente, y que puede ejercerse siempre y cuando los que la conceden estén de acuerdo. Es la "España guardiacivilizada" de la que tanto renegaba otro gran antifascista, en este caso, madrileño, José Bergamín.

Ante el nuevo golpe de estado perpetrado por los herederos del franquismo, que han llenado la España de la transición de cadáveres, que han dejado en el las miles de fosas comunes que siguen esperando justicia a lo largo de todo el país, que no están dispuestos, como nunca estuvieron, a escuchar la voz del pueblo, ni mucho menos de los pueblos; en fin, frente a ese olor a "gallinaza" que rezuman las notas del himno y la bandera españolas, los himnos y la bandera del franquismo, solo queda la resistencia. Y la poesía, como escribió aquel otro gran antifranquista, en este caso comunista vasco, Gabriel Celaya, "es un arma cargada de futuro".

***



UNA HISTORIA  (De No estaba lejos, no era difícil, 2010)


Arrastramos cien años de guerras, repetía.


En su niñez, mi abuela oía como, cada noche,
se luchaba en las calles de su pueblo.


Era un cuento infantil explicado en voz baja:
los soldados llevándose a su madre
y fusilándola al amanecer.
Escuchaba a mi abuela con el miedo
de un niño que tenía
a su padre encerrado en un penal.

De aquellos días no me llega
amenaza ninguna. Son muertos muy lejanos,
están cansados ya de hacer de muertos.
Somos un pueblo con muy pocos héroes.
Esta es hoy, justamente, nuestra fuerza.
Hay que borrar los mitos escondidos
bajo la imperturbable
mirada de las aves de rapiña.
Aprendí a convivir con su bronce o su piedra,
su orgullo en los enormes escudos del Estado.
Tiene el cuerpo de frente,
de perfil riguroso la cabeza.
Las alas, un capote puesto sobre la espalda.
Maligno el ojo, el pico cruel y a punto
de arrancar las entrañas. Dominar sin dormir.
¿Qué aire respirábais, pájaros colosales,
con vuestras garras para decidir
aquello que llamabais unidad de destino?
Creo que, como yo, habéis envejecido,
y ya vuestra mirada
no es feroz ni severa. Ni rapaz.
Pero aún se percibe
aquel tufo a corral. A gallinaza.
Aquel himno. La Historia de España.



UNA HISTÒRIA (De No era lluny ni difícil, 2010)

Cent anys de guerres, repetia l’àvia:
va ser una nena a un poble on cada nit
sentia com lluitaven als carrers.
I m’explicava, com si fos un conte,
el dia que els soldats es van endur
la seva mare per afusellar-la
a l’alba contra el mur del cementiri.
Quan l'escoltava, jo també era un nen,
i el meu pare, un soldat en un penal.

Des d’aquells dies no m’arriba ja
cap amenaça. Són uns morts llunyans,
cansats de fer de morts.
Hem escollit ser un poble sense herois.
Just aquesta és avui la nostra força.
Cal esborrar tants mites amagats
dessota la mirada impertorbable
de les aus de rapinya que vigilen encara.
Tota la vida les he hagut de veure,
de pedra o bronze en els escuts enormes,
presidint les façanes de l’Estat.
El cos posat de front,
el cap de rigorós perfil.
Les ales, un capot damunt l'espatlla.
Un ull maligne, el bec cruel a punt
d'arrencar les entranyes. Dominar
sense dormir. Quin aire respiràveu,
aus colossals amb urpes,
per decidir el que en dèieu unitat de destí?
Em sembla que, com jo, ja us heu fet velles.
Que la vostra mirada
ja no és ni severa, ni ferotge. Ni rapinyaire.
Però encara se sent aquella olor
de corral. De gallinassa.
Aquell himne. La Història d'Espanya.



A TRAVÉS DEL DOLOR (De Un asombroso invierno, otoño 2017)

Nunca he olvidado el pescozón de un guardia
que con voz fuerte y seca me dijo en castellano:
Habla en cristiano, niño.
Hasta que tuve cuarenta años,
la policía, en Cataluña,
llevaba a cabo interrogatorios
y torturas. Tan sólo en castellano.
Pero a través de tanta humillación
amé a Ramón, a Luis, y las peores palabras,
las que más daño iban a causarme,
las escuché en mi lengua.

Antes que las palabras llegó algo.
Indestructible y suave.
Lúcido como nada alcanzaría a serlo.
Llegó desde un lugar que pienso que es la infancia.
A veces lo he sentido mezclado con la música.
Son diez o quince notas. Me conmueven,
pero no sé por qué ni desde cuándo.
Una tumba sin nombre a la que por amor
siempre he llevado rosas.

Es la fuerza y la luz de algo que ignoro.
Me avisa y me protege de algún lugar que no amo.
De un inútil rencor. De los otros. De mí.
De alguna peligrosa indiferencia.
De pronto me doy cuenta de que está en mis poemas.
Por eso los he escrito, también, en castellano.



A TRAVÉS DEL DOLOR (De Un hivern fascinant, otoño 2017)

Mai no he oblidat el clatellot d’un guàrdia
dient-me fort i sec: Habla en cristiano, niño.
Fins als meus quaranta anys, la policia
va fer interrogatoris i tortures.
Només en castellà.
Però a través de tantes humiliacions
he pogut estimar el Ramón, el Luis,
i les pitjors paraules, les que m’han fet més mal,
les he acabat sentint en la meva de llengua.

Abans que les paraules va arribar una altra cosa.
Suau i indestructible.
Tan lúcida com res mai no ho seria.
Va arribar des d’un lloc que penso que és la infància.
A vegades la sento barrejada amb la música,
com deu o quinze notes que de sobte em commouen,
però no sé per què ni des de quan.
Com si fos una tomba sense nom
a la que per amor sempre he dut roses.

És la força i la llum d’una cosa que ignoro.
M’avisa i protegeix d’algun lloc que no estimo.
D’una inútil rancúnia. De mi mateix. Dels altres.
D’alguna perillosa indiferència.
I de sobte m’adono que és en els meus poemes.
Que per això, també, els he escrit en castellà.


1 comentario:

Cristian Diaz dijo...

SE echa de menos el análisis de estas elecciones presidenciales.

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