17 de noviembre de 2015

El atentado criminal París y "idiotización" de cierta "izquierda", un artículo de Marat

Quiero compartir aquí un espectacular artículo de Marat que pone los puntos sobre las íes en temas candentes y extremadamente importantes de la actualidad, como las que resaltamos a continuación.

Antes, he de señalar que aunque el artículo parte del análisis del atentado de París, a mí lo que más me parece reseñable es la descripición de la "izquierda idiotizada", posmoderna, que agita la bandera de la estupidez y, por lo tanto, también del fanatismo (una cosa va unida siempre a la otra) por las redes sociales o, por supuesto, también en los parlamentos del mundo "civilizado").

En este sentido, y en primer lugar, Marat nos habla sobre la degeneración de la izquierda, incluyendo a muchos que se autoconsideran a sí mismos comunistas y que se dedican a repetir topicos pseudomísticos y emotivos sobre la realidad en vez de analizarla a traves del materialismo historico y cientifico marxista; como consecuencia de lo anterior, el posmodernismo que la caracteriza y que fomenta la estulticia y la tendencia a explicar el mundo a través de conspiraciones, y las consiguientes interpretaciones superficiales y pseudoreligiosas sobre la economia o la politica.

Por ejemplo, el análisis del todo ridículo sobre el papel de Rusia y Putin como los "buenos de la película" en el evidente conflicto interimperialista (muchos que se dicen "comunistas" hoy están embebidos en la cultura hollywoodiense y no hacen nada para zafarse de ella, sintiéndos como pez en el agua en un mundo dividido entre buenos y malos cinéfilo), el constante recurso gratuito al "inmediato" e inevitable estallido de una tercera guerra mundial, que parece incluso deseada (como si no hubiera sido igual de "fácil" que esta estallara durante cuatro décadas de Guerra Fria, o la toma subjetiva de partido por uno de los bandos a pesar de su carácter reaccionario, su fundamentalismo religioso (y no solo referido al islamismo) y su esencia contradictoria con todo lo que un comunista ha de buscar con su acción cotidiana: la emancipacion economica frente a toda explotacion, la construcción de una sociedad sin necesidad de dioses o amos y la convicción de que la cultura, la autosuperación, y la lucha de clases son las formas de acercarse a ello.

Por último, Marat señala que, además de que es cierto que los terroristas están armados y financiados por occidente, no hay que olvidar que en la base de que un hombre sea capaz de matar a 200, con una bomba o desde un avión, está esa misma estupidez que siempre es la madre del fanatismo, ignorancia que permite que muchos todavía sigan creyendo en dioses, patrias o fetiches para beneficio de la clase social que les explota y les utiliza para sus propios fines políticos y económicos.

A continuación, se puede leer el excelente artículo al completo, con algunos subrayados propios de las ideas que me parecen más resaltables. Lo que me ha parecido esencial, sin duda, es esa llamada que hace el camarada a qué los comunistas han de leer, han de estudiar, tienen que conocer qué es el marxismo, comprenderlo, digerirlo y aplicarlo, tienen que ser autocríticos y autoexigentes con sus principios, conocimientos y acciones, y no dejarse llevar por interpretaciones fáciles y cómodas que no les exigen más que leer los titulares en la prensa "alternativa" o en facebook para sentirse capace de concluir una verdad absoluta (que, como recuerda Marat, y esto deberia ser evidente para todo aquel que se diga marxista, no existe en un mundo de fenómenos en constante cambio histórico, como tampoco hay ningún dios, llamese Alá, Jesucristo, Buda, Tio Sam o Vladimir Putin).

"Atentado criminal de París e idiotización de cierta “izquierda”

Esa idiotización, junto con las prácticas de renuncia permanente de sus aparatos, es la que me hace sentirme más y más alejado cada día de ese mundo que se reivindica tal.

Tranquilos, no me he hecho de Podemos ni de Ciudadanos. Quienes me conocen saben de qué pie cojeo. Estoy absolutamente convencido de que la derecha existe y opera -¡vaya si opera!-, lo que no creo es que exista ya la izquierda, salvo la sistémica, que sólo en campaña alude a algún término de sus raíces, entreverada de todo un neolenguaje que no proviene de su cosecha sino de la del liberalismo más o menos declarado: ciudadanos (de tanto llamarles, les hicieron partido), bien común, pobres y ricos (escondiendo el origen de la riqueza y de la pobreza en la explotación y en la propiedad privada de los medios de producción), etc., etc.

Sencillamente, como comunista, creo que ese magma en descomposición que se autodenomina izquierda cada vez tiene menos que ver conmigo.

Creo firmemente que los mundos de lo que aún se llama la izquierda y los de los comunistas, que buscamos la reconstrucción del discurso emancipador en toda su necesaria radicalidad. se van separando irremediable y necesariamente.

Si algo ha caracterizado al pensamiento marxista ha sido el intento de explicar mediante el método y el análisis la realidad para transformarla.
Cuando no ha sido así, cuando el discurso y el análisis se han “despistado” por ciertos derroteros, se ha caído en la estupidez, en la reducción al absurdo, o directamente en el disparate más ridículo.

Y hablo de pensamiento marxista porque a la altura casi del 2016 y de una crisis capitalista que, lejos de superarse, vuelve sobre sí misma con renovados bríos -esperemos nuevas vueltas de tuerca en Europa; muy pronto-, no veo que pueda existir otra posición crítica de raíz contra el capital que la que contemple acabar con este sistema de dominación, explotación y locura para construir una sociedad socialista. Y eso, quiéranlo o no, pasa por el marxismo.

Desafortunadamente, dos fenómenos históricos -la ausencia de extraordinarios pensadores marxistas, tras Marx, Engels, Rosa Luxemburgo y Lenin y el alejamiento del horizonte de la ola revolucionaria tras la revolución sandinista, que coincidiría con la contrarrevolución ultraliberal mundial- traerían por mucho tiempo un largo período de sequía intelectual y de acción en el campo marxista, golpeado duramente después por el fin del experimento soviético.

A partir de ahí, toda una involución política habría de sucederse en lo que se ha llamado “la izquierda”. La socialdemocracia se hizo social-liberal, los comunistas se convirtieron en socialdemócratas (perdón, eurocomunistas), renunciando en Europa a ser tales y hablando de sí mismos como “la izquierda” (PIE, Die Linke, IU y demás congéneres). Para ellos, el Estado dejó de tener una naturaleza de clase y pasaron a contemplarlo como un aparato neutral, la lucha de clases se quedó en sindicalismo de concertación, mesa y mantel con la patronal y buena parte de los trotskistas se apuntaron al cumbayá antiglobalización y comeflores.

No quiero juzgar estos hechos desde términos simplistas como traición o engaño. No niego que estos existan pero es una simpleza de mentes perezosas explicar la historia sólo en base a estos argumentos. Lo que sucedió es que faltó nervio en el pensamiento, que se fue refugiando cada vez más en la academia, y en pensadores de menguante talla en cada generación, sobraron kilos de grasa y aburguesamiento en las “aristocracias obreras”, se desconectó teoría de una praxis enormemente difícil y el capitalismo ganó la batalla ideológica a través de un modelo de “libertad e igualdad” referenciados en el acceso al consumo de masas de las clases trabajadoras.

Ahí es cuando la izquierda definitivamente se jodió. Para cuando quiso reaccionar a la llegada de una crisis capitalista, incapaz de distinguir el culo de las témporas, acabo por meterse en toda una serie de fregados ajenos a su pensamiento: que si el crudivorismo, que si el animalismo, que si el “especismo” y otros tontismos que les compró a los neopijos de clase media, que la transversalidad y el inclusivismo con esa pequeña y mediana burguesías que también explotan a la clase trabajadora, a la que incluyeron en su rollo del 99% atacado por un único 1% de capitalistas (el INE da bastantes más pero ellos les llamarían “compis”), que si “no es una crisis, es una estafa”, con la que deducimos que si no hubiera habido estafa en una crisis que SI existe, el capitalismo sería guay para esta gente, que sí…tanta basura ideológica.

En el fondo no es otra cosa que la caída de esas izquierdas en los reaccionarios brazos de la postmodernidad. Dentro del pensamiento postmoderno, la creación permanente de teorías conspirativas para explicar la realidad de las grandes cuestiones económicas, sociales, políticas es un rasgo distintivo.

En esto sí que la cosa es transversal, el conspiracionismo es una visión de los fenómenos que afectan a lo colectivo al que son muy aficionados tanto un sector de las “izquierdas” moñas, new age y amantes del sándalo -básicamente las que se identificaban con el 15Mayismo del “No es una crisis, es una estafa”, como las aparentemente más hard.

Entre los primeros tenemos a los que buscan símbolos de los Illuminati en los billetes de dólar, los obsesionados con las oscuras y secretas -¡¡¡¡uuuuuuuuuuhhhh!!!- reuniones del Club Bilderberg, tan del gusto de Iker Jiménez, el calvito exaltado Enrique de Vicente y el chiflado profeta de los chemtrails, Rafapal. Como si no existieran ya los G-20, los G-8, las Cumbres de Davos y 100 reuniones capitalistas mundiales más, bastante públicas y publicadas y como si el capitalismo temiera la reacción de la población mundial ante cualquiera de los designios a los que pueda condenar a la humanidad, cuando es sabido que ésta se traga una trirreme romana con los galeotes en pie y los remos, con su paletada de mierda en ellos, en punta.

A estas alturas, con la indiferencia, el individualismo, el egoísmo y el narcisismo de cada sujeto, unidos al aborregamiento colectivo, producto de la sobreexposición informativa/performativa tanto de los medios de embrutecimiento colectivo como de los de cada chalado que cree tener algo que decir, apenas son necesarias las conspiraciones. No digo que no las haya, las he denunciado cuando he creído que así era pero no son ni tantas ni tan delirantes. Hoy basta con desinformar o mentir al estilo del borracho y anormal hijo de George Bush senior: “De acuerdo con las resoluciones 678 y 687, ambas aún vigentes, Estados Unidos y nuestros aliados estamos autorizados parar utilizar la fuerza y despojar a Irak de armas de destrucción masiva”.

Distingamos entre una conspiración y una mentira porque, si no lo hacemos, hasta lo del “Luis sé fuerte” acabará por parecernos una conspiración contra Marianico.

Tenemos también a otros más hard en su crítica al imperialismo desde la conspiranoia, lo que consigue el efecto de desactivar aquella cuando más necesario es su ejercicio contra esta forma criminal de dominación sobre los pueblos y sus clases populares.

Aún colean afirmaciones de que el 11-S fue un autoatentado (ni el mago David Coperfield habría logrado un efecto de desaparición tan descomunal), que si las torres cayeron así o asao, que si los aviones, que si…Tras la anterior, vino la insinuación, afirmación en muchos casos, de que lo de Charlie Hebdo también lo fue, ahora algunos insinúan y afirman que el atentado del pasado viernes 13 en París también lo era. Y todo porque unen una acción a una reacción y porque ha aparecido el pasaporte de uno de los terroristas. Pero de las 3 que acabo de citar sólo hubo reacción directa tras el atentado de las Torres Gemelas, con la invasión de Afganistán, porque después del atentado de Charlie Hebdo no hubo reacción directa ni inmediata sino que los países imperialistas (USA, la propia Francia, sus títeres de Arabia Saudí, Israel y Turquía) han seguido entrenando y alimentando a la bestia islamofascista, sí islamofascista, con todas sus letras, de Al Nusra y del Daesh (ISIS).

Incluso los supuestos bombardeos de países de la OTAN, con USA al frente, contra los terroristas han sido de rechifla. Lo han reconocido hasta muchos de sus voceros mediáticos, aunque disfrazándolo en un cuestionamiento de su eficacia. Ha sido tan evidente que no han hecho nada que la simple intervención de Rusia sólo por aire ha cambiado el curso de la guerra en Siria.

Y está por ver que puedan plantearse dividir el país o derribar al legítimo gobierno sirio, con una intervención que pudiera venir “justificada” por ese supuesto autoatentado en Francia cuando dicho gobierno cuenta con el apoyo de Rusia y de Irán. En esa situación Estados Unidos y la OTAN podrían enfrentarse a una III G.M. cuyas consecuencias serían ser terribles también para sus propios Estados. ¿O nos hemos olvidado ya de las armas nucleares? ¿Alguien cree de verdad, sensatamente, que en la locura de enfrentamiento entre Rusia y USA, sus presidentes serían capaces de renunciar al armamento nuclear? ¿Son ustedes conscientes de lo que significaría una escalada de tal calibre en la que Rusia contaría con el apoyo de China? ¿De verdad creen que por muy criminal que sea el imperialismo USA es tan estúpido de correr el riesgo de ser destruido? Francia, Estados Unidos y muy probablemente la OTAN incrementarán su intervención en Siria pero sin colisionar militarmente con Rusia, sino muy probablemente teniendo que coordinarse, por mucho que no quieran, con ésta. De hecho, el atentado de Daesh refuerza la posición rusa en ayuda del gobierno sirio porque evidencia que es el único que hasta ahora les ha combatido y demuestra a gran parte de las opiniones públicas del mundo que USA y la OTAN no han hecho nada para combatirles, aunque la mayoría ignore que les han armado y financiado.

En cualquier caso, esto no debe hacernos olvidar una cuestión que desde cierta posición de “izquierda” conspiracionista se ignora. Hoy Rusia juegue un papel de progreso, y hay que decirlo con claridad y sin rodeo alguno, en apoyo del pueblo sirio y de su gobierno contra el terrorismo criminal. Pero lo que se dirime en el tablero de Oriente Medio son también las contradicciones interimperialistas porque no hay sólo un imperialismo (el de USA y sus adláteres de la OTAN) sino también el de Rusia (un país capitalista dirigido por una oligarquía económica), que busca proteger sus fronteras orientales del islamismo más fanático, incrementar su influencia en esa zona de Asia y asegurar su salida al Mar Negro a través del puerto de Tartus. Les recomiendo a quienes mis afirmaciones les hayan escandalizado que lean la posición del Partido Comunista de Grecia (KKE) al respecto.

Saben ustedes lo que significa su afirmación de que todo es conspiración del imperialismo? Una postura absolutamente reaccionaria porque supone afirmar que el capitalismo lo controla todo, que no puede ser golpeado más que por sí mismo y desde dentro. Es reificar (tómese la expresión en términos marxistas) el poder del Estado capitalista hasta límites insospechados. Desde luego repudio el terrorismo como instrumento de acción que golpea sobre inocentes, a menos que neguemos tal condición a los parisinos porque muchos hipócritas se la niegan al sufrido pueblo sirio, pero de eso a pretender que el capitalismo y el imperialismo han cerrado todas las salidas es un absurdo, y un acto de enamoramiento tácito de su fuerza.

Lo que ha ocurrido simplemente, y con todo el respeto y afecto hacia las víctimas, es que los monstruos del Daesh conocían bien el país sobre el que atentaban, porque “Marsellesas” saliendo del campo de fútbol aparte, saben que los franceses son un pueblo que sostiene con dificultad su heroísmo, como demostró su lamentable papel durante la ocupación nazi en la II G.M. Han golpeado a los más débiles en su psicología colectiva como pueblo, de entre aquellos que alardeaban de bombardearlos (mucho daño no les habían hecho hasta el momento), sabiendo que serían mucho más impresionables que los británicos, por nombrar otro país europeo. Y de paso, han demostrado que aún mantienen una alta capacidad de atentar con una precisión propia de profesionales.

No quiero cerrar este texto sin referirme a la segunda cuestión de lo que entiendo como idiotización de la “izquierda” en el contexto de los gravísimos atentados de París.

El discurso del “cuidado con la islamofobia” y de negar que la religión tenga un peso concreto, desde luego no el principal, en mi opinión, en los conflictos del terrorismo yihadista es tan estúpido como afirmar que el yihadismo y lo que los sectores más radicalizados del mismo entienden por yihad no tiene sus raíces en la religión islámica o que son falsos islamistas o yihadistas.

No, no señores, no se trata de islamofobia sino de reconocer el componente identitario y cultural que para muchos jóvenes de países europeos, hijos de inmigrantes que viven en barrios marginales, desarraigados, sin salidas profesionales de futuro, con choques culturales entre la comunidad de origen de sus padres y la de su nacimiento, representan determinadas corrientes del islam que dan salida a su rabia y a su frustración, que les fanatizan y que les llevan a situar al otro, al que no pertenece a su identidad, como alguien que merece morir. ¿Acaso no se parece ese odio al otro a lo que en su día practicaron los cristianos en las cruzadas, acaso no es lo que practica el sionismo y sus ramas más radicales con los jóvenes palestinos? ¿Acaso USA no tiene en sus monedas, en sus billetes y hasta en su himno nacional la expresión “in god we trust” (en dios confiamos)? ¿Acaso los ejércitos no tienen a sus clérigos que bendicen a sus soldados para que maten mejor? ¿Acaso la iglesia católica española no se puso de lado de los sublevados contra un gobierno legítimo? ¿Acaso Pio XI no bendijo los cañones italianos que partían para la guerra de Abisinia, tras considerar a Mussolini como “un hombre de la Providencia”? ¿Es que lo que vale para condenar unos fundamentalismos no ha de valer para otros? ¿Hay un “opio del pueblo” mejor que otro? Aclárenmelo, señores de cierta “izquierda” porque yo de ese no quiero tomar, ni del de la Biblia, ni del de la Torá, ni del de El Corán.


Hoy el mundo sufre una involución fanática, anticientífica, iluminista en palabras de Adorno, se medievaliza rápidamente en lo moral mientras en lo científico se deshumaniza a marchas forzadas. Volvemos al pensamiento mágico, a la superstición religiosa, a la intolerancia con el que no comulga con las estupideces criminales de los clérigos, me da igual de la religión que sean.


Sí, se que me dirán que hay versiones del islamismo tolerantes pero ninguna religión que afirme que hay un dios por encima del ser humano me parece otra cosa que barbarie, la misma barbarie que enseña en las escuelas o en las sinagogas o en las madrasas que el hombre viene del barro, que sostiene teorías creacionistas o la más moderna del diseño inteligente. Y no, no soy un anticlerical, aunque a alguno se lo parezca. Me limito a ser un ateo que exige que la religión no salga de las iglesias, deje de invadir aspectos de la vida colectiva y que el Estado sea laico, no meramente aconfesional.

En definitiva, que el atentado ha sido realizado por aquellos que han sido armados por los países imperialistas de la OTAN, por la satrapía criminal de Arabia Saudí y, a partes similares, por los Estados semiteocráticos de Israel y de Turquía. Pero los jóvenes fanatizados del Daesh y de Al Nusra martirizan y aceptan el martirio en nombre de su dios, más o menos como vienen haciendo o hicieron los que tienen otros idolillos inventados.

Señores de la “izquierda”, émulos de Roger Garaudy, el intelectual marxista que primero se convirtió al catolicismo y luego se hizo islamista, dejen de hacer el canelo, abandonen su pereza intelectual y pregúntense qué hacer para que las ideas laicas, de progreso, de avance social y de revolución emancipadora del ser humano no continúen retrocediendo y los hombres, mujeres y jóvenes encuentren una esperanza humanista, sin dioses ni ridículos fetiches que les alienan y esclavizan.

Para empezar, dejen de involucionar ustedes mismos hacia la defensa de la reacción bajo la disculpa de no satanizar al islam porque mundo árabe no tiene porque ser lo mismo que musulmán. De hecho, en otras épocas no lo ha sido. Vuelvan a sus principios laicos y dejen de decir tonterías. No sea que acaben por comportarse como los imperialistas que combatieron a los gobiernos laicos y progresistas del mundo árabe como parte de su lucha contra el comunismo. Por paradoja también se hace el imbécil.

¿O es que a algunos se les ha olvidado ya la relación entre la base material (infraestructura) sobre la que se edifican las sociedades y las ideologías (superestructura) que las justifican?

Creo que muchos necesitan un curso acelerado de marxismo porque, lo que hasta ahora conocen de él, no es ni siquiera el de Groucho sino el más desbocado de Harpo".

5 comentarios:

Anónimo dijo...

LA política de la socialdemocracia, actualizada, hoy postmodernismo , no es otra cosa que la carta del revisionismo a los Reyes Magos.
Acaso no empezó, esto mismo , en los limites de comprensión e históricos, de la Revolución Comunista Rusa, al negar el mismísimo Stalin y todo el Partido,LA NO EXISTENCIA DE CLASES ANTAGONICAS EN EL SOCIALISMO.. mas Magia que esa, imposible.
Mao y los suyos, son punto y aparte. Comprendieron ,pero fueron derrotados.

Jose Luis Forneo dijo...

Hola

Que a Stalin se le pueda atribuir algún error no justifica que se nieguen todas sus aportaciones (y, evidentemente, no suyas, en lo bueno o en lo malo, sino de todos los que dirigian el partido y los destinos de la URSS con él). El error de afirmar que ya no había burguesía en la URSS es parcialmente criticable, porque, como afirmó Mao mas tarde, claro que no había burguesia en el sentido estructural, pues la propiedad privada apenas existía, pero se mantuvo en la ideología, el derecho, la cultura, etc... El "error" de Stalin se acompaña por otra parte por una interesante reflexión de Stalin, Molotov, Vorosilov, etc.. sobre la necesidad, que luego profundizaría Mao, de separar el partido del estado, y de dejar a las masas el papel preponderante (eso, precisamente, es lo que puso en alerta a la cada vez mas poderosa élite del partido). Yo, al contrario, creo que Stalin empezó a intuir lo que luego Mao desarrollaría. Lamantablemente el auge del fascismo y la amenaza hitleriana provoco que la Constitucion no se llegara a aplicar y que el papel del estado y del partido volvieran a unirse indisolublemente, lo que provocaría el desarrollo posterior de los acontecimientos, para bien y para mal: la victoria contra Hitler y el triunfo de la burocracia tras la muerte (o incluso asesinato, algo que no sabremos probablemente jamás) de Stalin y el golpe de estado posterior de Kruchev, Brevnev y el resto de burocratas que iniciaron (o aceleraron) el camino de la URSS hacia la restuaración del Socialismo. En fin, que ser maniqueo con Stalin es un grave error, como por cierto reconocería después también Mao, gran admirador del lider sovietico (y tambien critico, como ha de ser cualquier comunista, incluso con él mismo). También tuvieron errores Mao y los comunistas chinos; sino, no hubiera pasado lo mismo, todavía en vida de lider comunista chino, que había pasado antes en la URSS: el triunfo total de la burocracia y la reinstauración del capitalismo en China.
Saludos Rojos

Jesús Díaz Formoso dijo...

Ni Conspiranoias ni Negacionismos: necesitamos la verdad.
Como decía el mismísimo Karl Marx, “Hay que hacer la ignominia más ignominiosa”; “Hay que hacer la opresión real aun mas opresiva, agregándole la consciencia de la opresión; hay que hacer la ignominia aun mas ignominiosa, publicándola”.
“Para que califiquemos de ignominiosa a una realidad es porque ya salimos de ella y podemos juzgarla desde la consciencia crítica. Por eso el hambre no es revolucionario, la miseria no es revolucionaria, porque por si mismas no garantizan nada; al contrario, lo que garantizan generalmente son situaciones primitivas, barbáricas e irracionales que arrojan a los hombres a ser fácilmente manipulados por el fascismo. Ahora, la consciencia del hambre es otra cosa, ya es un paso cualitativo. Una cosa es tener hambre y otra cosa es tener consciencia de que se tiene hambre. Una cosa es padecer la injusticia y otra es tener consciencia de la injusticia que se padece. Ahí es cuando la razón y lo fáctico, la materialidad, se unen y se genera un hecho acaso transformador de esa realidad. No hay posibilidad de transformar ninguna realidad si no hemos tomado consciencia de ella y no hemos asumido que esa realidad no debe ser, debe cambiar” (Feinmann).
Hablamos, por tanto, de CONCIENCIA DE CLASE.
Saludos
Chus

Anónimo dijo...

El concepto, Conciencia de Clase, vale hoy menos que un mechero. Debido a que todo el campo marxista interncional,se encuentra hegemonizado, por el revisionismo, que identifica Comunismo, con Capitalismo de Estado, como fin en si mismo.
"..desenmascarar la "hipocresía marxista" (...)hay que afrontar la lucha entre las dos tendencias al Socialismo. Lenin
El Socialismo es una sociedad de clases,y en toda sociedad de clase, los pensamientos tienen sello de clase,y los pensamientos se dan en todas partes,INDIVIDUALMENTE, también en el PARTIDO.En consecuencia la lucha de líneas en el Partido y Sociedad es inevitable.El Comunismo solamente puede ser construido a partir del material humano obtenido,legado,por el modo de producción capitalista.
La herramienta usada en China para construir,fue la Revolucion Cultural,que no fue un movimiento contra viejas costumbres,sino que supuso una enorme lucha política contra la división del trabajo,de transformación de las relaciones de producción,de LUCHA DE CLASES..ni más ni menos.
En cambio los defensores del cambio gradualista,se centran en desarrollar la economía,de fortalecer el Estado,abandonado la Lucha de Clases.Estan ciegos,no ven la lucha de líneas,solo elementos degenerados,teniendo una visión del Partido monolítica,consistente en creer que LAS LEYES DEL MATERIALISMO Y DIALECTICA,valen para todo menos para el Partido,ya que esta automáticamente INMACULADO,Y no esta afectado por la problemática superestructural-subjetiva.Entonces todo lo explican con palabras,como :traidores,elementos degenerados,espias,agentes del enemigo..
¿Qué distingue a la transición dialéctica de la transición no dialéctica?El salto.La contradicción.La Interrupción de la Gradualidad. Lenin

Anónimo dijo...

"Por lo tanto, las afirmaciones sobre la importancia de la "conciencia revolucionaria" en la lucha por el Socialismo en general son afirmaciones sin ningún contenido( no son falsas ni verdaderas).Lo que únicamente puede ser decisivo es tal o cual manifestación concreta de esta "conciencia". Charles Bettelheim.

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