19 de septiembre de 2013

Cuatro criminales franquistas con orden de busca y captura internacional

Que en España se permita que los criminales franquistas y sus defensores sigan impunes, e incluso que sean consejeros de grandes multinacionales, expresidentes de comunidades autónomas y partidos políticos o, incluso, jefes de estado, no implica que en otros paises no se intente hacer justicia.

Algunos sanguinarios genocidas que siguen pululando como Pedro por su casa en nuestro pais tendrán que empezar a pensar en un posible futuro entre rejas después de que la Justicia argentina haya expedido cuatro órdenes de detención internacional vía Interpol contra cuatro torturadores de la dictadura.

Se trata de un antiguo comisario de la Brigada Político Social, un escolta de Franco,  uno de los policías con más denuncias por torturas, y un guardia civil que participó con Tejero en el asalto al Congreso Desafortunadamente, los protagonistas de esta orden de busca y captura son solo ejecutores, mientras contra los gestores y responsables politicos la impunidad sigue vigente (de momento). Los querellantes habían solicitado también la detención, entre otros, de tres exministros de la dictadura: Rodolfo Martín Villa, por el asesinato de cinco obreros durante una huelga en Vitoria, y José Utrera Molina (suegro del actual ministro de justicia, Ruiz Gallardón), por firmar la condena a muerte de Puig Antich, además de Fernando Suárez, exministro de Trabajo.

La jueza argentina Maria Servini ha dictado cuatro órdenes de detención internacional contra tres miembros de la Brigada Político Social de la dictadura Juan Antonio González, Celso Galván y Giralte González) y contra el ex guardia civil Jesús Muñecas, golpista en el 23-F. Así, la Justicia argentina también emitirá un exhorto para reclamar la colaboración del Gobierno y de la Justicia del Estado español.

El torturador "Billy el Niño"
Los asesinos que están ya perseguidos por la interpol son Juan Antonio Gonzalez Pacheco, alias "Billy el Niño", considerado como uno de los mayores torturadores del régimen franquista. Tiene un amplio dossier de diligencias judiciales por presuntas torturas en los últimos años del franquismo. Su nombre llega a aparecer hasta en 17 querellas, presentadas en Argentina, unido de manera indisoluble al delito de tortura. En 1974 llegó a ser condenado, junto a otros tres policías, por el Juzgado Municipal número 19 de Madrid, a pagar 1.000 pesetas por una falta de malos tratos y otra de coacciones al estudiante Francisco Lobatón. Un año antes, en 1973, ya había sido condenado por otra falta de lesiones interpuesta por Enrique Aguilar Benítez de Lugo. El policía, con un amplio dossier judicial por presuntas torturas, fue absuelto por la Ley de Amnistía de 1977.

El criminal también prestó declaración ante la Audiencia Nacional por su presunta relación con los asesinos de los abogados de Atocha y por los grupos antiterroristas paramilitares Antiterrorismo ETA y Batallón Vasco Español, autores de varios asesinatos durante la Transición.

El 1 de julio de 1977 el Ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, le condecoró con la Medalla de Plata al Mérito Policial y se le organizó una cena homenaje "como desagravio a la persecución de la que es objeto por parte de algunos medios de comunicación".

El segundo es Celso Galván Abascal, acusado de asesinar al estudiante Enrique Ruano. Fue escolta del genocida Francisco Franco y, más tarde, de la Casa Real (es decir, de su heredero nombrado a dedo para continuar su obra).  Fue acusado por el asesinato del estudiante Enrique Ruano el 17 de enero de 1969 cuando era inspector de la Brigada Político-Social del franquismo. Sin embargo, la Sección Segunda de la Audiencia Provincial decidió su absolución por "falta de pruebas", si bien indicaba el propio auto que no es posible admitir sin dudas razonables la versión oficial del suicidio por parte del estudiante.

El tercer matón fascista perseguido por la policia internacional es Jesús Muñecas, golpista del 23 F. Jesús Muñecas es, actualmente, propietario de un centro de equitación en Valdemoro. Recibe la pensión máxima de jubilación por sus servicios prestados al Estado a lo largo de su dilatada trayectoria como guardia civil. Su nombre no pasó a la historia, como el de Tejero, pero sí su intervención en el 23-F. Él fue el primero en dirigirse a los diputados para comunicarles la "próxima" llegada de la "autoridad, militar, por supuesto". Durante el secuestro de los diputados en el hemiciclo, él mismo se ocupó de dirigir el grupo armado que tuvo a su cargo la vigilancia de las puertas del Parlamento.

Dos generaciones de franquistas, ejemplo de que la sombra de Franco
sigue siendo alargada: Jose Utrera Molina, ex ministro del régimen fascista, y
su yerno Gallardón, ministro de justicia del gobierno actual
Jesús Muñecas disfruta de la pensión máxima a pesar de haber protagonizado un golpe de Estado. Previamente, había sido denunciado en varias ocasiones por delitos de torturas en la Comandancia de Zarautz y en la Comandancia de la Guardia Civil de Tolosa, dependiente de la de San Sebastián. No fue condenado por ninguna de ellas.

Sí lo fue tras el 23-F por "delito consumado de rebelión militar" por el que es condenado a tres años y seis meses de prisión. Salió en libertad en octubre de 1984, tras cumplir las tres cuartas partes de la condena y obtener setenta y cuatro días de reducción por trabajos realizados.

El último de la lista es José Ignacio Giralte González, que fue miembro destacado de la Brigada Politico Social franquista, para después pasar a ser comisario del Cuerpo Nacional de Policia.  Su nombre aparece en, al menos, cuatro de las querellas presentadas en Argentina asociado a torturas a miembros del movimiento estudiantil del tardofranquismo.

Esperemos que, ya que en nuestro pais el régimen que defendieron con torturas, asesinatos y crímenes salvajes sigue vigente, en Argentina paguen todos sus delitos, y que en un futuro no muy lejano, también los responsables políticos de aquel sanguinario genocidio sean considerados por la justicia y la sociedad como lo que siempre fueron: sanguinarios terroristas y salvajes asesinos fascistas.

En todo caso, el siguiente artículo,  ¿Transición? ¿Qué Transición?, hace un repaso a algunos de los sanguinarios torturaradores y matones de las diferentes policias españoles durante el franquismo y, como no, en su herencia, la parodia de democracia español:
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