
Tambien dice que el capitalismo no se puede cambiar desde dentro del sistema, sino desde fuera, lo que comparto plenamente. Veamos el articulo:
“NO HAY DEMOCRACIA EN ECUADOR PESE A TENER ELECCIONES”
La victoria de Rafael Correa en las elecciones del 26 de abril confirma el rumbo de la llamada “Revolución Ciudadana”. “Poco a poco, va cambiando esa correlación de fuerzas a favor del poder popular”, dice Correa en una entrevista.
Los números hablan por sí mismos: Rafael Correa fue reelecto para gobernar Ecuador con el 51% de los votos. Obtuvo 23 puntos de ventaja sobre el segundo candidato, el ex presidente Lucio Gutiérrez, y ganó en 17 de las 24 provincias del país. La “Revolución Ciudadana”, auguró Correa en una entrevista concedida al día siguiente de su victoria, caminará con pasos más acelerados e intensos en los próximos cuatro años. Con la mayoría en la Asamblea Nacional y una Constitución elaborada y aprobada durante su primer gobierno por una amplia convergencia de fuerzas aliadas, parece tener el camino despejado.
DIAGONAL: Usted está en el escenario con el que soñó hace dos años, con la aprobación de la Constitución y su reelección...
RAFAEL CORREA: Yo no tengo el escenario que soñé hace dos años, le aseguro. He soñado con un escenario en donde no haya miseria, no haya desigualdad, no haya injusticia. Y todavía no logramos eso. Usted dice que tuve un triunfo democrático, pero ello dentro de la democracia formal. Yo sostengo que Ecuador y América Latina tienen elecciones, pero aún no llegamos a lo que es la democracia. La verdad, no creo que haya democracia en un país donde hay tanta injusticia, tanta desigualdad. Quien conoce bien a América Latina sabe que es la región más desigual del mundo. Y Ecuador, dentro de la región más desigual del mundo, es uno de los países más desiguales. Se puede encontrar aquí la más insultante opulencia al lado de la más intolerante miseria. Eso tiene que cambiar, y sólo cuando eso cambie tendremos verdadera democracia. Ése es el escenario que siempre he soñado y por lo que estamos aquí. ¿Cuáles son los medios para alcanzar ese fin? Una patria más justa, más solidaria, más equitativa. Los resultados electorales nos han apoyado ampliamente. Eso es un espaldarazo político para seguir profundizando los cambios. Más que cambiar de rumbo, se trata de profundizar los cambios que hemos iniciado, hacerlos más radicalmente, más aceleradamente.
En cuanto al plan económico, vamos a seguir profundizando las reformas, seguir destacando un

DIAGONAL: Desde una perspectiva más global, el cambio que se necesita es mucho más radical y tiene que ver con la arquitectura del poder mundial de gigantes corporaciones y megabancos. ¿Cree usted que es posible democratizar este sistema capitalista que vivimos ahora? ¿Cree que es posible realizar este cambio?
RAFAEL CORREA: Dentro del sistema, no. Cambiando el sistema, sí, y eso es lo que estamos haciendo. Pero no podemos ser ingenuos. Los cambios y las revoluciones en una sociedad dependen de la correlación de fuerzas. Con este espaldarazo que tuvimos el domingo, podemos profundizar mucho más nuestra revolución. Pero recuerda todo el trauma psicológico que nos han hecho. Si alguien no conoce al Ecuador y lee los periódicos, nosotros éramos el Gobierno más impopular, más corrupto y más incapaz de la historia de este país, pese a que teníamos más de 70% de apoyo popular a la gestión del Gobierno –y apoyo popular a la gestión no es lo mismo que intención de voto, por si acaso. Siempre tuvimos el 56% más o menos de intención de voto. Y se dio un fenómeno muy interesante en las elecciones. La oposición no me quitó un voto, se comieron entre ellos. La derecha ve que Alvarito Noboa no tenía posibilidades, le dejó solo, dejó que se derrumbara y apostó todo por Lucio Gutiérrez. Eso demuestra también la amoralidad de nuestros sectores de poder, de la derecha ecuatoriana, porque prefirieron sus intereses a sus principios. Ustedes saben que nadie sensato puede votar por una persona con tan graves limitaciones morales e intelectuales como Lucio Gutiérrez. Pero, en él apostó la banca, los grupos de interés de ese país, para tratar de boicotear la Revolución Ciudadana. Pero se han dado con las piedras entre los dientes, gracias a dios. En todo caso, los cambios dependen de la correlación de fuerzas. El domingo claramente el pueblo ecuatoriano ha mostrado su apoyo al Gobierno, nos ha dado más legitimidad dem


DIAGONAL: ¿Cuáles son las metas y proyectos que usted quiere concretar en estos próximos cuatro años en su relación con América Latina y con Estados Unidos?
RAFAEL CORREA: En lo que respecta a América Latina, consolidar la Unasur y hacerla efectiva, porque ya no podemos seguir hablando de integración como una cuestión etérea, que nadie la entiende bien, que nadie la siente. Esta integración tiene que traducirse en acciones concretas en beneficio de nuestra población. ¿Y cuáles son estas acciones concretas? Uno de los grandes errores, sobre todo del enfoque integracionista en los últimos años –no necesariamente en el inicio de la integración, con la CAN, etc.– es que fue una integración comercial. Se trataba de buscar más grandes mercados basados en el absurdo de la competencia. La competencia es un concepto ya muy discutible a nivel de agentes económicos, pero ¿a nivel de países –y países hermanos– vas a competir? Es un absurdo completo. Y ¿cómo competían? Quién maltrata más su fuerza laboral, quién la precariza más, porque es la única forma de ganar competitividad. Y deterioramos el nivel de vida de nuestra población y sobre todo de nuestra clase laboral. Y quienes se beneficiaron con los productos más baratos fue el primer mundo. No podemos seguir cayendo en esa trampa. Tenemos que hacer una integración con diferente enfoque, un enfoque de coordinación, complementariedad y cooperación entre países hermanos. Y trascendiendo lo meramente comercial. Por ejemplo, con integración energética, América Latina puede ser autosuficiente en energía y eso cortará también una fuente de vulnerabilidad; con soberanía alimentaria; con la propia integración financiera... Tenemos que trabajar con todos estos aspectos. Se está avanzando, pero hay que avanzar más rápido. Dentro de la Unasur, básicamente uno de los objetivos inmediatos es buscar esta nueva arquitectura financiera regional que acabe con el absurdo de que América Latina exporta capital, financia el primer mundo y por otro lado se pone de rodillas para que nos den unos cuantos dólares. Eso no puede durar un solo día más.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=85573
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