1 de abril de 2012

Los tibetanos celebran su liberacion de la cruel monarquia teocrática de los lamas en 1959

Los tibetanos han celebrado recientemente el dia de su liberación de la tiranía feudal, liderada por el Dalai Lama, ante el esperado silencio de los medios. El Dalái Lama, tan vendido por estos como el lider espiritual de la region del Tibet, era a su vez el jefe supremo de una monarquía feudal teocrática absolutista, que duró hasta la Revolución Comunista liderada por Mao y su integración como regíon autónoma dentro de China en 1950.

La plaza de la liberacion en Lhasa
Lo cierto es que despues de 60 años los habitantes del Tibet todavia recuerdan con terror los años de esclavismo anteriores a la revolución, y por ello celebran cada año el recuerdo de la emancipación. Este año miles de personas se reunieron tambien en la Plaza Potala en la capital tibetana de Lhasa.

Las autoridades designaron al 28 de marzo como el día para conmemorar la reforma democrática del Tíbet de 1959, la cual puso fin al sistema del regimen de servidumbre feudal del Dalai Lama, y liberó a cerca de un millón de tibetanos, más del 90 por ciento de la población de la región en esa época.

El reportaje sobre la celebración es recogido por la agencia Xinhua, y en el podemos leer algunos testimonios:

"Me siento emocionado por el día", dijo Nyma Choling, de 68 años de edad, quien agregó que él nació siervo y que sin la abolición de la servidumbre, no hubiera podido disfrutar de la vida que ahora tiene

"Durante los últimos 53 años, han ocurrido cambios maravillosos en el Tíbet. La historia ha demostrado que el Tíbet actual no existiría sin el liderazgo del Partido Comunista de China (PCCh)", dijo el máximo funcionario de Lhasa, Qizala, secretario del Comité Municipal de Lhasa del PCCh.

Lhasa encabeza el ranking anual que mide la satisfacción de los residentes entre todas las ciudades chinas, de acuerdo con un estudio del Buró Nacional de Estadísticas en los últimos tres años. Dorje Tsedrup, alcalde de Lhasa, dijo que las personas se sienten satisfechas debido a los grandes cambios sociales y económicos, a las continuas políticas favorables redactadas por el gobierno central y por la reducción de la contaminación y del daño ecológico relacionados con el desarrollo.

En un discurso transmitido por televisión, el jefe de gobierno del Tíbet, Padma Choling, declaró que los derechos políticos, la libertad religiosa, la cultura tradicional y el sistema ecológico del Tíbet han sido respetados y protegidos adecudamente.

Estados Unidos y los paises sometidos a su imperio defienden la lucha del Dalai Lama por conseguir la independencia del Tibet, aunque poco cuentan de la sangrienta y terrorifica monarquia que los Lamas representaban. El actual Lama, huyo del Tibet ante la inminente llegada de las tropas comunistas chinas, en 1950 llevándose gran cantidad de barras de oro y plata. En un primer momentó regresó al pais al recibir garantías de que el régimen feudal tibetano (Kashag) no sería abolido inmediatamente sino que el gobierno comunista educaria antes a la población. Fue el Acuerdo de 17 Puntos que se firmó el 26 de octubre de 1951.

No sería una labor sencilla la del gobierno chino. En Tibet no había revistas, periódicos, libros o radios fuera de la doctrina lamaista. La población era totalmente analfabeta. Se llegaba a destruir carreteras y vías férreas por atravesar baldíos “campos sagrados”. La esperanza de vida era de 35 años. Afortunadamente para los tibetanos, las cosas cambiaron desde la llegada de los comunistas. Hasta ese momento, el Tíbet era parte de China, más exactamente, desde el siglo XIII bajo el imperio de Kublai Kan, nieto de Gengis Kan y primer emperador chino de la dinastía Yuan que unió a su imperio a China y el Tíbet.

En 1956-57 grupos armados financiados por los Estados Unidos (con la colaboración de la India e Inglaterra, y en años posteriores a través de la CIA) en el marco de la Guerra Fría, atacaron (inicialmente con éxito) varias guarniciones militares, pero no consiguieron eco entre la población y el único apoyo que obtuvieron fue el de las élites religiosa y económica. Tras la derrota de la rebelión, el Dalai Lama huyó al exilio con 13.000 nobles y clérigos lamaistas, sus esclavos, guardas y el tesoro de joyas y barras de oro, instalando en la ciudad hindú de Dharamsala un “gobierno en el exilio”.

El gobierno norteamericano le asignó 180.000 dólares anuales y a su gobierno 1,7 millones de dólares anuales a lo largo de la década de los años 60.

Los lamas apresados tras la insurrección fueron obligados a trabajar en obras públicas y encerrados en campos para mendigos y vagos, en el marco de una serie de reformas: se libró a la población del pago de tributos y regalos a los monasterios y propietarios, del trabajo forzado de la servidumbre y de la esclavitud; los niños-monjes encerrados en los monasterios fueron liberados y el clero tuvo que vivir de subvenciones gubernamentales y del cobro de los servicios religiosos. Se prohibió la poligamia y la poliandria forzosa. Campesinos y siervos recibieron tierras y ganado.

Dos Premios Nobel con muchas victimas a sus espaldas.

Al Dalai Lama le concedieron el Premio Nobel de la Paz en 1989, un extraño galardón para quien patrocinó los disturbios violentos de 1988 y 1997. En contra de lo que difunde su imagen y propaganda, el lamaismo es un sistema político-religioso altamente represivo inhumano y sangriento, que aterrorizó a los habitantes del Tibet desde que los lamas asesinaron al último rey del Tibet, Lang Darma, en el siglo X.

Como hemos dicho, casi seis decadas despues de la liberación de este régimen salvaje y fanático, los habitantes del Tibet siguen agradeciendo a la Revolución la educación, la sanidad, y el bienestar social que trajo al antiguo erial de civilización dominado por los tiranos lamas, al que allí todos conocen bien aunque la propaganda de occidente nos los quiera vender como unos santos.

En el siguiente video se pueden ver algunas imágenes del Tibet antes de 1950:



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