23 de abril de 2012

Del elefante blanco al elefante africano

De elefantes va la cosa
“Lo siento mucho; me he equivocado y no volverá a ocurrir”, dijo ante las cámaras el rey a su salida del hospital, tras el accidente sufrido en Africa mientras cazaba elefantes, sin que le quitará el sueño, ni mucho menos, el enorme paro juvenil que sufre España (aunque lo dijera en otra de sus burlas y pitorreos hacia los problemas de los españoles).

Lo que no aclaró es qué es lo que sentía en realidad: ¿cazar elefantes por 40.000 euros, tener accidentes que provocaran ser descubierto en sus desmanes? Por supuesto, que las huecas palabras del monarca han hecho las delicias entre los cortesanos del  PP y PSOE, cuyos altos cargos se lucran tambien a costa de los españoles gracias a la continuidad del sistema franquista que garantiza el rey.

Resulta curioso cómo durante tanto tiempo se ha venido ocultando que el “elefante blanco”, aquel "anónimo" personaje que nunca fue descubierto, y que era clave en la trama del Golpe del 23-F – aquella puesta en escena que “legitimó” la Monarquía que hasta entonces era vista sin lugar a dudas como heredera del franquismo– que ahora sea otro elefante, esta vez africano, el que haya desenmascarado al "bonachon" Borbón como lo que es: un parásito que vive a costa de sus subditos y al que le importan tres cominos lo que sufran o no estos por la crisis actual, como le importaba tambien batante poco cómo sufrieron la dictadura de su admirado maestro y antecesor, Francisco Franco. 

Por supuesto que los medios de propaganda del sistema no han cesado ni un minuto de intentar salvar la desverguenza real, como también ocultaron raudos y eficaces, el papel protagonista del rey franquista en la organización, desarrollo y término del golpe de estado de Tejero y Milan del Bosh (especialmente este, un general que siempre defendio, incluso con Franco vivo, la monarquia borbónica), y que cuyo guion final feliz consiguio darle a Juan Carlos I una imagen de "salvador de España" cuando estaba siendo mas cuestionado,  y que le permitio seguir viviendo una vida parasitaria, entre cacerias, viajes, amantes y borracheras, pagada con el dinero de todos los españoles, hasta que topó con el elefante africano que le rompió la cadera y le mostró tal y como siempre fue.


1 comentario:

Piedra dijo...

Pues ni por estas se acaba la estafa. tenemos reyes para rato.

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