8 de enero de 2014

Vargas Llosa, mamporrero del neoliberalismo, loa al Uruguay de José Mújica

Que Uruguay es hoy uno de los estandartes de las reformas neoliberales más salvajes nadie lo puede poner en duda. Ni siquiera lo hace uno de los adalides económicos de este sistema, The Economist, que ha declarado a Uruguay el país del año, definiendo como admirables sus reformas económicas.
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El éxito que ha tenido el gobierno del Frente Amplio entre las grandes corporaciones multinacionales y las grandes fortunas del mundo ha hecho que uno de los escribanos del sistema, el peruano Mario Vargas Llosa, haya saltado raudo y veloz a defender en  El País también él a la política uruguaya y, en concreto, a su presidente:

"Esta política del anciano y simpático estadista que habla con una sinceridad insólita en un gobernante, aunque ello le signifique meter la pata de cuando en cuando, vive muy modestamente en su pequeña chacra de las afueras de Montevideo y viaja siempre en segunda clase en sus viajes oficiales, ha dado a Uruguay una imagen de país estable, moderno, libre y seguro, lo que le ha permitido crecer económicamente y avanzar en la justicia social al mismo tiempo que extendía los beneficios de la libertad en todos los campos, venciendo las presiones de una minoría recalcitrante de la alianza".

Claro que eso es lo que dice el mamporrero neoliberal, aunque eso de "crecer económicamente y avanzar en la justicia social"  no sean más que fuegos artificiales que esconden, tras datos macroeconómicos huecos, precisamente todo lo contrario: la perdida de la tradicional democracia comunal uruguaya, en los barrios, escuelas, pueblos, etc..., la perdida de derechos de los trabajadoras mientras la clase capitalista ha aumentado exponencialmente sus beneficios, la destrucción de la economía rural y su sustitución por una economía industrial en manos extranjeras, el sometimiento a los dictados del FMI y de otros organismos internacionales, la instalación de fábricas sucias de propiedad extranjera y perjudiciales para el medioambiente y la salud pública (petroquímicas, papeleras, etc...). En resumen, lo que para un papagayo que escribe cacareando lo que interesa a sus amos es "justicia social".

Por supuesto que Vargas Llosa se sorprende, como nosotros, de que José Mújica y los antiguos Tupamaros hayan llevado a cabo tal gestión, aunque él, por supuesto, por razones totalmente opuestas a las nuestras.

"Es extraordinario que ambas medidas, inspiradas en la cultura de la libertad, hayan sido adoptadas por el Gobierno de un movimiento que en su origen no creía en la democracia sino en la revolución marxista leninista y el modelo cubano de autoritarismo vertical y de partido único. Desde que subió al poder, el presidente José Mujica, que en su juventud fue guerrillero tupamaro, asaltó bancos y pasó muchos años en la cárcel, donde fue torturado durante la dictadura militar, ha respetado escrupulosamente las instituciones democráticas —la libertad de prensa, la independencia de poderes, la coexistencia de partidos políticos y las elecciones libres— así como la economía de mercado, la propiedad privada y alentado la inversión extranjera"

Claro que tanto The Economist como Vargas Llosa aplauden, para que parezca verdad lo que dicen (pues los datos económicos a efectos de la clase trabajadora en Uruguay son cada vez mas desatrosos) laudan principalmente dos leyes del gobierno uruguayo (la legalización de la marihuana y de los matrimonios homosexuales) que si bien suponen un avance relativo poniendo al país al nivel de la ola de libertades simbólicas adoptadas por otros estados sometidos a la dictadura del capital, y que pretenden dar una apariencia de mucha libertad, no cambian realmente nada en lo que se refiere a la supuesta política socialista de Mújica y el Frente Amplio: la erradicación de los explotadores y el empoderamiento de los productores.

Ahora bien. Mientras Mujica se limite a demostrar al mundo lo bueno que es, lo sencillo que vive, lo bonachón que parece, su humildad y otros valores positivos pero insuficientes para que un presidente o un gobierno mejoren la vida de sus compatriotas, The Economist, Vargas Llosa, El Pais y todos los medios de propaganda y marionetas de feria del sistema le seguirán loando. Si los antiguos guerrilleros, marxista-leninistas, incluyendo el viejito, no hubieran traicionado a los suyos y se hubieran dedicado a luchar contra la falsa democracia burguesa, la oligarquía de partidos, y contra el imperialismo militar y económico y la explotación de la minoria sobre la mayoría, otro gallo cantaría.

En ese caso, ninguno de los anteriores títeres de las grandes corporaciones multinacionales hablaría maravillas del abuelito Mújica, ni de las excelencias del gobierno uruguayo formado por antiguos tupamaros, sino que estaríamos hablando de terroristas, dictadores y, por supuesto, corruptos represores, etc... Y en ese caso, claro está, la vida sencilla y la hagiografía de San Pepe Mújica, tan aplaudida y admirada por tantos actualmente, no sería ya una virtud, sino una pantalla que ocultara vicios inconfesables y peligrosos delirios de grandeza y de poder.

4 comentarios:

Piedra dijo...

En el caso de Mujica, no creo que pueda hacer mucho más que practicar con el ejemplo, ahora viviendo de acuerdo a lo que predicó siempre, pero antes, cuando pudo, metralleta en mano.
¿Que otra cosa podría hacer, renunciar a su puesto? como mínimo es honrado con sus ideas y declara abiertamente que lo que se está haciendo no es lo correcto, pero que lo que hace es todo lo que está en su mano hacer: criar lechugas y gallinas.

Juli Gan dijo...

¿Y aparte de en un Uruguay, qué hace Vargas Llosa en Bolivia si de allá no va a sacar tajada?...¿O sí, indirectamente?

Jose Luis Forneo dijo...

Juli: ¿Qué va a ir a hacer una marioneta de feria como Vargas Llosa a un pais como Bolivia? Pues preparar un golpe de estado o colaborar con algun intento de crimen de sus amos de más allá del Rio Bravo.

Saludos

Jose Luis Forneo dijo...

Piedra: claro que se puede hacer otra cosa. Para cultivar patatas no hace falta ser presidente de la Republica. Pero un presidente de la Republica es, en definitiva, el responsable de como viven sus ciudadanos, y si mira como les explotan desde la huerta es, simplemente un complice.

Para eso, mucho mejor quedarse en casa y no servir de apariencia de nada.

Saludos

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