
Los partidos politicos son como como el confesionario de las iglesias, lugares sacrosantos en los que la transparencia y la informacion son brumosas y oscuras. En este caso se ha desvelado esta supuesta trama en el PP, pero el PSOE tarde o temprano tambien dejara ver sus esquinas sucias.
Y es que la democracia actual no es mas que una partidocracia. Tras el abandono en espantada de la idea de ideologias el refugio es evidente: la gestion propia y ajena. Los partidos son maquinarias de hacer dinero, de conseguir financiacion, de ganar poder, y de, por supuesto, lograr contratos y ayuditas para familias, empresas o amigos propios.
Mientras tanto los ciudadanos, ya acostumbrados a no poder ni preguntar, asisten desde sus televisiones o leyendo los periodicos a la forma de hacer politica de los partidos, sin acceso real a la informacion transparente, sin iniciativa para participar y entender como funcionan, y, lamentablemente en muchos casos, compartiendo esa misma filosofia en la que lo primero son mis trastos y luego ya me dedico al servicio publico.
La democracia liberal es todo lo contrario a la democracia. En ella los politicos profesionalizados se convierten en representantes divinos del ciudadano, olvidando que se deben a ellos y que sus superiores no son los Aznar, Rajoy o Zapatero, sino los ciudadanos que han delegado en ellos la gestion politica y administrativa del estado, autonomia o municipio, lo que no quiere decir que la delegacion sea incondicionada.

Mientras tanto, la partidocracia seguira haciendo de las suyas. El partido de Aznar ha estallado ahora y ha desvelado lo que todo el mundo sospechaba: que la corrupcion ya es parte estructural de el. Pero sin quitar responsabilidad a los populistos, estoy completamente seguro de que el PSOE (partido gemelo aunque mantengan la apariencia de enemistad) esta igual de podrido.
Esperanza Aguirre, Camps, Rajoy, Aznar, Barbera, Correa, etc... deberian dimitir, en ese sano ejercicio de la responsabilidad y la verguenza que esta tan ausente de nuestros politicos. Pero no basta con eso. Hay que cambiar el sistema, la estructura de la democracia, para que sea el pueblo el que elige, el que vela, el que participa, el que sabe y, en definitiva, al que se le rinden cuentas todos los dias. Claro que en ese caso el chollo sobre el que se monta la monarquia, la partidocracia, y democracia de compra-venta se iria al carajo. Y eso los que mandan, los que realmente tienen la soberania en la democracia liberal (es decir, los que disponen de capital, los capitalistas), no lo van a permitir asi como asi.
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