21 de junio de 2012

El régimen postfranquista legaliza a Sortu

Aunque hoy los cavernicolas de la Una, Grande y Libre se rasgan las vestiduras y se tiran de los pelos por la anulación de la prohibición que pesaba sobre Sortu para ejercer su derecho constitucional a presentarse a las elecciones, está claro que el cambio de postura del Tribunal Constitucional tiene razones, no gratuitas.

Lo mismo sucedió tras la muerte del antecesor de nuestro monarca, el caudillo Francisco Franco, presente en espíritu en el régimen actual porque este hunde sus raices en aquel, cuando se procedió, también como parte de una estrategia bien meditada, a legalizar al Partido Comunista de España.

Igual que entonces, hoy el Tribunal Constitucional (que como vemos, hoy dice Diego donde había dicho Diego)  ha estimado el recurso presentado por Sortu contra su ilegalización mas de un año despues de que fuera vetada., como lo habian sido antes otros partidos abertzales.
El alto Tribunal ha decidio también «declarar vulnerado el derecho de asociación de los recurrentes en su vertiente de libertad de creación de partidos políticos», según ha confirmado a través de una nota (lo que es casi lo mismo que reconocer que las ultimas elecciones en Euskadi, en la que miles de vascos no pudieron votar y en las que gracias a eso el Movimiento Nacional PPSOE pudo formar gobierno, fueron un amaño).

Ahora se declara nulo el auto del Tribunal Supremo que vetó la inscripción del partido abertzale en el registro del Ministerio de Interior y ordena «restablecerles su derecho, «reconociendo a los recurrentes el derecho a la inscripción de dicho partido político».

Así que Sortu, o como quiera que se vaya a llamar la coalición que hoy es Bildu, una coalición cada vez mas nacionalista pero menos socialista (!si Jon Idigoras levantara la cabeza!), en la que incluso esta presente el partido Eusko Askartasuna, un partido bastante poco obrero, podrá ocupar muchos escaños, posiblemente la mayoria, en las proximas elecciones vascas...

La euforia conviene mantenerla, sin embargo, bajo control, pues lo mismo se pensaba en 1977 tras la legalización del PCE, el unico gran partido que habia hecho una oposición efectiva contra el régimen franquista desde dentro del estado español, que sin embargo, por obra y gracia de los malabarismos de los organizadores de las elecciones (con la ayuda de la CIA y, entre otras, la socialdemocracia alemana) fue al final un fiasco.

Tras aquel fracaso, el PCE habia pasado a ser partido minoritario en el Parlamento mientras a cambio habia renunciado a reclamar la reinstauración de la República, por cuya defensa habían sido asesinados y enterrados como anonimos en miles de fosas comunes tambien miles de militantes comunistas. A cambio, el PCE asumia la bandera franquista, renunciando a la tricolor, y aceptaba que el Jefe del Estado fuera el heredero del criminal Francisco Franco, el que es hoy el rey Juan Carlos, que incluso fuera jefe de estado en funciones de la dictadura en algunos momentos del anterior régimen de terror y que juró defender hasta la muerte los principios del Movimiento Nacional que nació con el golpe de estado de 1936. Todo ello como consecuencia de las ambiciones desmedidas del eurocomunista y reformista Santiago Carrillo y de la mayoria de los que han controlado el partido hasta la actualidad, capaces de traicionar su propia historia y a las victimas que habian quedado por el camino.

¿Será algo parecido lo de Sortu? La legalizacion de Sortu es, en principio, una buena noticia, sobre todo porque con ella se asume que el estado supuestamente democrático del entramado mafioso-politico-militar cuya cabeza es el que Franco nombró a dedo para tal fin, hace y deshace, interpreta y desinterpreta, encierra y desencierra, prohibe y permite, como le viene en gana, dependiendo de sus intereses concretos de cada momento. Pero lo seria mas aun si esta hubiera sido a cambio de nada, y no como premio al buen comportamiento de los independentistas vascos que, sorprendentemente, despues de años de lucha directa, enfrentada, con el régimen español, incluso asumiendo la lucha armada como una consecuencia inevitable de la violencia ejercida por la España postfranquista contra Euskal Herria, hoy se desdice e, igual que ha hecho el Tribunal Constitucional, demuestra que mas allá de sus principios están los intereses concretos de cada momento.

Posiblemente acabaran renunciando a la lucha por una Euskal Herria Socialista, pues al fin y al cabo es mejor hacerse rico dentro del sistema con una Euskal Herria independiente pero capitalista, e incluso , como hizo el PCE, será capaz de olvidarse, como si no hubiera pasado nada en estos cincuenta años, de sus cientos de presos dispersos por toda la geografia penitenciaria española, a los que no hace mucho consideraba como honorables gudaris.

El debate aqui no es si la violencia de ETA es buena o mala, eficaz o ineficaz, como tampoco si hay que plegarse sumisamente ante la violencia que ejerce el estado contra los trabajadores  y los pueblos. El problema es que si se acepta, como hizo el PCE, renunciar a unos principios defendidos hasta poco antes como concesion a amenazas y presiones del estado, o como intercambio para acceder a determinados privilegios, y no como consecuencia del convencimiento profundo del sentido de integrarse en el sistema que hasta hace poco se consideraba enemigo, se entra en la misma espiral de renuncias que conviertieron a aquel PCE de 1977 en el partido prosistema y complice que hoy es.

Al final, como dice el poema de Mario Benedetti que aparece al final de la entrada, y que otras veces ya ha sido, por su fresca actualidad, publicado en este blog, cuando se abre la mano uno acaba siendo transformado en cualquiera sabe qué, y se corre el riesgo de acabar siendo casi lo mismo que contra lo que un dia se combatió. Pues, concesion tras concesion, se puede acabar, en pro del nuevo pragmatismo y posibilismo adoptado como bandera, despreciando, mas alla de lo meramente aparente, tal y como hacen el PCE y no digamos el PSOE, su propia historia, y olvidando de todos aquellos que cayeron en el camino de la construcción de una Euskal Herria independiente y, por supuesto, Socialista.

Ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero

ver que el dinero forma un cerco
alrededor de tu esperanza
sentir que otros
los peores
entran a saco por tu sueño

ya lo sabemos
es difícil
decir que no
decir no quiero

no obstante
cómo desalienta
verte bajar tu esperanza
saberte lejos de ti mismo

oírte
primero despacito
decir que sí
decir sí quiero
comunicarlo luego al mundo
con un orgullo enajenado

y ver que un día
pobre diablo
ya para siempre pordiosero
poquito a poco
abres la mano

y nunca más
puedes cerrarla.

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