2 de septiembre de 2014

La estafa del modelo alemán: cada vez más jubilados se ven obligados a trabajar para sobrevivir

Constantemente los medios de propaganda del régimen nos venden el modelo alemán como el más eficaz posible, el que hay que seguir, tal cual la panacea para nuestros males. Sin embargo, los datos nos dicen precisamente lo contrario o, más bien, lo mismo que en el resto de los paises capitalistas, por muy buena imagen que nos vendan de sí mismos.

La realidad es que en Alemania cada vez hay más jubilados que se ven obligados a buscar trabajo
para poder llegar a final de mes debido a sus rentas bajas. Ya hay cerca de un millón de pensionistas que pese a estar jubilados siguen con un empleo en condiciones precarias, conocido como “mini-job”. Y es que tras los “buenos datos” de empleo de Alemania se esconden cada vez condiciones más duras de trabajo. Por ejemplo, la pensión media en el país descendió de 1.035 euros en el año 2000 a 953 euros en 2011, y cada vez menos jóvenes alemanes son capaces de sobrevivir con un único empleo.

Se calcula, pues, que alrededor de un millón de jubilados alemanes, 120.000 de ellos mayores de 75 años, trabajan por necesidad, con un incremento del 60% desde el año 2000, según datos del propio Gobierno.

Los “mini-job” se comenzaron a aplicar en 2003, se tratan de empleos a tiempo parcial en los que se perciben sueldos de hasta 400 euros al mes y en los cuales ni se cotiza a la seguridad social. Muchos de los pensionistas mayores de 65 años se ven obligados a trabajar en distintos sitios porque ni con esos 400 euros al mes llegan para asumir los gastos pendientes.

Ulrike Mascher, presidenta del organismo social VdK, asegura que cada vez más jubilados mayores de 75 años acaban con un “mini-job” repartiendo periódicos, llenando las estanterías de supermercados y practicando otros oficios precarios para mejorar sus pensiones ya que estas no les alcanzan para vivir.

Es, en definitiva, el nuevo modelo que nos quieren vender como el único posible, en sustitución de aquel estado de bienestar que, por otro lado, nunca fue tal.

Veamos algunos datos sobre la supuesta cuarta economía del mundo, la alemana: Unos 7,4 millones de trabajadores alemanes sobreviven con miniempleos que ofrecen un máximo de 15 horas semanales y remuneraciones que no pasan de los 450 euros mensuales. Según cifras oficiales, más de un 16 por ciento de la población se encuentra en “riesgo de pobreza”. Los bancos de alimentos se han triplicado entre 2002 y la fecha: hoy hay más de 900 en todo el país.

En definitiva, como es inevitable que suceda en cualquier país sometido a un régimen económico capitalista, el milagro alemán, como el sueño americano, o como cualquier paraiso neoliberal, lo es solo para los ricos. Para los trabajadores es siempre lo más parecido a un infierno.




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