20 de febrero de 2021

Fragmento de "Espartaco" de Howard Fast: esclavos contra sus propios sueños

–Ya que eres un político –dijo Cicerón sonriendo–, ¿por qué no me dices qué es un político?

–Un farsante– respondió Graco secamente.

–Por lo menos tú eres franco.

–Es mi única virtud y es extremadamente valiosa. En un político la gente la confunde con la honestidad. [...] hay mucha gente que no tiene nada y un puñado que tiene mucho. Y los que tienen mucho tienen que ser defendidos y protegidos por los que no tienen nada. No solamente eso, sino que los que tienen mucho tienen que cuidar sus propiedades y, en consecuencia, los que nada tienen deben estar dispuestos a morir por las propiedades de gente como tú y como yo y como nuestro buen anfitrión Antonio Cayo. Además, la gente como nosotros tiene muchos esclavos. Esos esclavos no nos quieren. No debemos caer en la ilusión de que los esclavos aman a sus amos. No nos aman y, por ende, los esclavos no nos protegerán de los esclavos. De modo que mucha, mucha gente que no posee esclavos debe estar dispuesta a morir para que nosotros tengamos nuestros esclavos. Roma mantiene en armas a un cuarto de millón de hombres. Esos soldados deben estar dispuestos a marchar a tierras extrañas, marchar hasta quedar exhaustos, vivir sumidos en la suciedad y la miseria, revolcarse en la sangre, para que nosotros podamos vivir confortablemente y podamos incrementar nuestras fortunas personales.

Los campesinos que murieron luchando contra los esclavos estaban en el ejército, en primer lugar, porque habían sido desalojados de sus tierras por los latifundistas. Esas tierras, ahora cultivadas por esclavos, los convirtieron en miserables que murieron para mantener intactas dichas tierras. Por lo que nos vemos tentados a asegurar que todo esto es una reductio ad absurdum. Porque, debes considerar lo siguiente, mi querido Cicerón: ¿Qué perderían los valerosos soldados romanos si los esclavos vencen?

En verdad, ellos los necesitarían desesperadamente, ya que no hay suficientes esclavos para trabajar adecuadamente las tierras. Habría tierras de sobra para todos y nuestros legionarios lograrían aquello con que sueñan, su parcela de tierra y una pequeña casita. No obstante, marchan a destruir sus propios sueños, para que dieciséis esclavos transporten a un viejo cerdo obeso como yo en una cómoda litera".

De Espartaco, de Howard Fast

Libro descargable: Espartaco

12 de febrero de 2021

"España", texto inédito de Thomas Mann sobre la República Española y el apoyo internacional al fascismo

Thomas Mann se posicionó claramente a favor de la República Española tras la agresión fascista dirigida por Franco y financiada por Hitler y Mussolini (y, a su vez, los que apoyaban y financiaban a estos). Mann no solo señala al fascismo en su texto, como la barbarie que singnifica contra la humanidad, sino, especialmente, a aquellos paises autodenominados "democráticos" que lo apoyaban, por activa o por pasiva, en nombre de los "intereses económicos" que, en el fondo, crean hombres sin escrúpulos y justifican horribles crímenes. Ahí, como señalaría también su compatriota Bertolt Brecht, está el nido de la serpiente.

También critica que se llame "nacionales" a los que, en realidad, estaban atacando a su propio país en nombre de intereses particulares y extranjeros, bien definidos por el propio Franco, "general que declara que prefiere la muerte de dos tercios del pueblo español antes que ver reinar al marxismo, es decir, antes de contemplar la llegada de un orden mejor, más justo y humano".

El texto "España", inédito hasta ahora, está incluido en el volumen 'La guerra de España: reconciliar a los vivos y los muertos' (Arpa), de Jean-Pierre Barou

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"Todos los grandes crímenes de este mundo se cometen en nombre de los intereses, que no tienen escrúpulos en sus «acciones». Esto es lo que estamos viendo en estos momentos en España. ¿Quién podría ocupar el papel de oponer las reivindicaciones de la conciencia a todos esos intereses, que no dejan de ser mezquinos aunque se pongan una máscara solemne, si no el poeta, el hombre de juicio libre? Él es quien debe alzar la voz y protestar contra un método que sitúa al crimen en la base de la política, violando todos los sentimientos humanos.

No existe desprecio más fácil que aquel con que se cubre al «poeta que baja al ruedo político». En el fondo, son los intereses los que hablan en estos términos. No quieren una vigilancia que pueda enturbiar sus acciones, e invitan al intelectual a recluirse amablemente en «lo espiritual». A cambio, se le permite considerar la política como algo indigno de su atención. ¿No debe percibir él sin duda que ese falso honor es una recompensa por su complicidad con los intereses a través de su abstención? En nuestro tiempo, retirarse a una torre de marfil carece de sentido. Es imposible no darse cuenta de ello en los tiempos que corren.

De hecho, la democracia se concreta en cada uno de nosotros, pues la política se ha convertido en el asunto de todo el mundo. Nadie puede escapar a ella, pues la presión inmediata que ejerce sobre cada individuo es demasiado fuerte. ¿No es cierto que el hombre al que oímos decir, como aún sucede, «A mí no me interesa la política», nos parece un ser «chapado a la antigua»? Un punto de vista como este no solo nos parece egoísta e irreal, sino además una falsedad bastante estúpida. No es tanto una prueba de ignorancia como de una indiferencia moral. El orden político y social forma parte de la totalidad humana, y esta es una realidad innegable. Solo es un aspecto del problema y del deber humanos, pero nadie puede ignorarlo sin pecar por ello contra la humanidad que intenta privilegiar frente a la política en el ámbito de lo esencial. Sin embargo, lo esencial, de lo que todo depende, es el orden político y social, porque el problema humano se plantea en nuestro tiempo con gravedad mortal en la política. ¿Cómo podría el poeta abstraerse, él, cuya naturaleza y cuyo destino lo han colocado en el lugar más expuesto de la historia de la humanidad? Al referirme a la gravedad «mortal» que reviste la cuestión política en nuestro tiempo, he querido expresar que todo hombre, y en particular el poeta, debe salvar su mente —o, ¿por qué no emplear el término religioso?—, salvar su alma. El poeta incapaz ante el problema humano, planteado en forma política, no solo es un traidor a la causa del espíritu en beneficio del bando de los intereses, sino que también es un hombre perdido. Su pérdida es ineluctable. Perderá su fuerza creadora, su talento, y no será capaz de hacer algo duradero de nuevo. Incluso su obra anterior, aunque no estuviera marcada por esta falta, si era buena, dejará de serlo. No significará ya nada a ojos de los hombres. Esta es mi convicción profunda, y hay ejemplos que la confirman.

Quizá me pregunten qué entiendo por «espíritu» o por «intereses». Pues bien, lo espiritual, considerado desde el punto de vista político y social, es la aspiración de los pueblos a mejorar sus condiciones de vida, a hacerlas más justas y felices, mejor adaptadas a la dignidad humana. Lo espiritual es la aprobación de ese deseo por parte de los hombres de buena voluntad.

Los intereses saben que un cambio semejante reduciría algunas de sus ventajas y privilegios. En consecuencia, intentan impedir tal evolución por todos los medios, incluido el crimen, o al menos detenerla por un tiempo, porque lo hacen sabiendo que convertirla en un imposible está fuera de su alcance. El bando de los intereses está interviniendo en España y la destruye con una falta de pudor desconocida hasta la fecha.

En realidad, lo que viene sucediendo en ese país desde hace meses constituye el escándalo más inmundo de la historia humana. ¿Pero es que el mundo no se da cuenta? Me temo que no, porque los intereses asesinos no saben hacer nada mejor que volver al mundo estúpido, ocultar su verdadero carácter. El otro día me llegó esta información desde el lugar más sombrío de Europa: Alemania. «¿Quién habría podido imaginar que, cayendo del cielo azul, los Rojos de España fueran capaces de tales horrores?». ¡Los Rojos! ¡Cayendo del cielo azul!

Todo el mundo sabe lo poco revolucionarias que eran las reformas del Frente Popular español, esa alianza de republicanos y socialistas sellada por una victoria electoral decisiva y legítima.

¿Es que ya no tenemos corazón? ¿Ni razón? ¿Queremos que el bando de los intereses nos arrebate los últimos restos de buen juicio y de libre pensamiento cayendo en la trampa que montan con tanta destreza? De hecho, ocultan los instintos más bajos bajo la máscara de ideas de cultura, de Dios, de orden y de patria. Un pueblo que vive bajo el yugo de una explotación de las más reaccionarias desea una existencia más clara, más humana, un orden social que cree que le permitirá ser más digno de su propia humanidad. Para este pueblo la libertad y el progreso no son aún nociones roídas por la ironía y el escepticismo. Cree en ellas como los valores más altos y dignos de su esfuerzo. Incluso ve en ellas las condiciones de su honor como nación. Este pueblo se ha proporcionado un gobierno que se propone remediar —procediendo con prudencia y teniendo en cuenta las circunstancias particulares— los abusos más indignantes. ¿Qué sucede a continuación? Estalla una rebelión de generales al servicio de las antiguas potencias explotadoras, estalla con la complicidad del extranjero. La rebelión fracasa, está a punto de perder, y entonces los gobiernos extranjeros, enemigos de la libertad, acuden en su ayuda y, a cambio de promesas de ventajas económicas en caso de victoria, proporcionan a los insurgentes dinero, hombres y material de guerra. Gracias a estos alimentos, la lucha sangrienta prosigue, engendrando en ambos bandos una crueldad cada día más implacable. Contra el pueblo que lucha desesperadamente por su libertad y sus derechos humanos, se lleva a la batalla a tropas de sus propias colonias. Los bombarderos extranjeros destruyen las ciudades, asesinan a los niños. Y todos esos se hacen llamar «nacionales». Esos crímenes que claman al cielo se llevan a cabo en nombre de Dios, del orden y de la belleza. Si las cosas hubiesen sucedido conforme a los deseos de la prensa de los intereses, hace tiempo que la capital del país debía haber caído y las «bandas marxistas» debían haber sido vencidas. Pero la capital, medio destruida, aún se mantiene en pie, al menos en el momento en que estas líneas se escriben, y las «bandas rojas», según el nombre que prefiere la prensa de los intereses, es decir, el pueblo español, defienden su vida y los valores en los que cree con una valentía sobrehumana, una valentía en la que los más embrutecidos escuderos de los intereses deberían encontrar la materia de reflexión que podría llevarlos a descubrir las fuerzas morales que están en juego.

El derecho de los pueblos a definirse a sí mismos goza hoy en el mundo del mayor respeto oficial. Incluso nuestras dictaduras y Estados totalitarios se emplean a fondo en hacernos creer que tienen entre el 90 y el 98 % del pueblo de su lado. Pues bien, si una cosa está clara, es la siguiente: los oficiales rebeldes sublevados contra la República española no tienen al pueblo con ellos. Y por el momento no pueden cambiar ese punto. De entrada, están obligados a crear la posibilidad de cambiar esa información con la ayuda de árabes y de soldados extranjeros. Si bien no podemos decir con exactitud qué es lo que quiere el pueblo español, sí podemos decir lo que no quiere: la dictadura del general Franco. La cuestión es que los gobiernos europeos, interesados en ver morir la libertad, han reconocido el poder de ese rebelde como el único legal, y esto en plena Guerra Civil, esa guerra que aún continúa gracias a su apoyo, si es que no la han provocado ellos. Ellos, que en sus países muestran en todo lo relativo a la alta traición cierta dureza —es lo mínimo que podemos decir—, apoyan a un hombre que entrega su propio país al extranjero. Ellos, que se hacen llamar «nacionalistas», ponen todo en marcha para llevar al poder a un partisano que no se preocupa en absoluto por la independencia del país, siempre que él consiga abatir la libertad y los derechos humanos. Este general declara que prefiere la muerte de dos tercios del pueblo español antes que ver reinar al marxismo, es decir, antes de contemplar la llegada de un orden mejor, más justo y humano.

Dejando de lado cualquier sentimiento de humanidad: ¿es esto nacional? ¿Qué partido tiene más derecho a hacerse llamar nacional? Me llamarán bolchevique, pero no puedo no pronunciarme en favor del derecho en el conflicto entre el derecho y la fuerza".

6 de febrero de 2021

Pandemias en el Sáhara Occidental (un texto de Bahia Mahmud Awad)

Bahia Mahmud Awah (en árabe, باهية محمود حمادي اواه ) ( Auserd , Sahara español , 1960 ) es un escritor, antropólogo y investigador saharaui . Nacido en el seno de una familia nómada en Tiris, cerca de Auserd, en Río de Oro y recibió el nombre de Bahia en honor a su tío, el poeta saharaui Bahia Uld Awah.

Realizó sus estudios entre el Sahara Occidental, entonces provincia española, y Argelia, para concluirlos entre La Habana y Madrid. Trabajó en el departamento de emisiones en español de Radio Nacional Saharaui y desde 1999 vive en España.​ 

En su página web se pueden encontrar más datos sobre su vida y sus obras poéticas y literarias. Por ejemplo, cuando nos cuenta cosas sobre las "pandemias" que ha sufrido el pueblo saharaui que, parece ser, todavía no ha sido afectado por la del actual coronavirus.  Por supuesto, la principal pandemia que les afecta actualmente es la de la violencia y el sometimiento del ejército marroquí, que priva a los saharauis de la libertad política y cultural como pueblo y a muchos de sus miembros, como él mismo, de poder vivir en su tierra. 

Pero Awad también nos cuenta sobre otras "pandemias" en el pasado, como la provocada por las pruebas nucleares efectuadas por Francia en Argelia, que afectaron de lleno en todo el territorio del Sáhara Occidental, entonces bajo la bota española, pero que también, además de sobre los argelinos, se haría sentir en las costas andaluzas del sur de España: "el impacto radiactivo se extendió a toda África del Oeste, por el sur hasta Centroáfrica y al norte, por la costa española y Sicilia".

Se trata de una muestra más del sufrimiento de un pueblo pisoteado y olvidado por los organismos internacionales y su antigua metrópolis colonial, España, un testimonio de uno de sus hijos que lo vive ha vivido y vive en carne propia, en, como dice en uno de sus poemas, una vida continuamente confinada: "El exilio es mi vida confinada  / a tiempo ilimitado / en el vientre alquilado / de una vieja metrópoli, / retrógrada y carcomida en sus entrañas". 

"Otras pandemias sufrieron y sufren los saharauis

Hubo otra pandemia nuclear que Argelia sufrió en su desierto y está en la memoria de las víctimas de los habitantes del Sahara Occidental durante su periodo colonial. Aquella pandemia manifestada en fiebre, convulsiones, irritaciones, colapso de las vías respiratorias y ceguera que vivieron los saharauis también sucedió en un mes de febrero de 1960.

Los ensayos atómicos que practicó la Francia Colonialista en los años sesenta en el sur de Argelia, cuyos efectos pudieron alcanzar a varios países africanos y también a España, mataron a muchas familias y animales en la parte noreste y este del Sahara Occidental siendo colonia española.

Un tema que aparece en mi libro el ‘Sueño de volver’ cuando recogía la historia de la familia de aquel dirigente estudiantil saharaui Hanafi Uld Mohamed Chej. Y que también en 2010 recordaba en El País el periodista Ingacio Cembrero “(La primera bomba francesa arrojada el 13 de febrero de 1960) el impacto radiactivo se extendió a toda África del Oeste, por el sur hasta Centroáfrica y al norte, por la costa española y Sicilia”. Pero anteriormente también está en la memoria saharaui otra pandemia que sucedió según el calendario pastoril saharaui en Am Dega, correspondiente al mes de diciembre de 1953. Murieron, personas, camellos, gacelas, lobos, chacales, burros, conejos, ovejas y cabras… ese año la metrópoli vacuno a la gente en su colonia y es por ello que el año pastoril fue denominado el año de la vacuna, es decir Am Dega. (…) Tras la huella de Hanafi recabé testimonios de su hermana Mgaili Mohamed Chej, su sobrino Mohamed Yeslem Uld Beisat, su amigo Bujari Ahmed y Paqui Burgos; a través de ellos descubrí la trágica historia de su familia.

Su padre, Mohamed Chej Uld Maatala, murió en el año Am Tegal, también llamado Am Elhuma, es decir el año de la pandemia, que según el calendario pastoril saharaui vendría a ser 1956, también murió la más pequeña de sus tres hijas, Naguha, a raíz de las radiaciones de un ensayo nuclear realizado por los franceses en Irigan, sur de Argelia.

La gente que nomadeaba en el noreste del Sahara Occidental, en las fronteras con Argelia, no sabía del porqué de aquella fiebre que mataba a humanos y a muchos animales. Encontraban gacelas muertas o moribundas, entonces decidieron buscar las causas. Explicaban que esos animales no tenían relación alguna con los humanos por la que pudieran haber sido contagiados de enfermedades comunes. Siempre entre los nómadas ha habido gente sabia y descubrieron que las causas de aquella letal y rara fiebre eran producidas por un ensayo nuclear realizado por los franceses. Pronto lo relacionaron con una inhabitual detonación que les había aterrorizado tiempo atrás. Hablamos de finales de los años cincuenta. La noticia empezó a correr de boca en boca. La fiebre causó la muerte de mucha gente y obligó a los beduinos a desplazarse hacia al sur saharaui,alejándose de las fronteras con el país vecino. 


Años más tarde los saharauis comprendieron que era la fiebre de la derrota francesa en Argelia, la furia colonial contra la revolución argelina que causó un millón y medio de víctimas. Espero que esa pandemia del Covid 19 sea el final del neoliberalismo como lo fue el fin del colonialismo en Argelia y que sea el inicio de otros nuevos tiempos en los que primarán los intereses del ser humano muy por encima de la plusvalía del capitalismo.Espero que esa pandemia del Covid 19 sea el final del neoliberalismo como lo fue el fin del colonialismo en Argelia y que sea el inicio de otros nuevos tiempos en los que primarán los intereses del ser humano muy por encima de la plusvalía del capitalismo.Espero que esa pandemia del Covid 19 sea el final del neoliberalismo como lo fue el fin del colonialismo en Argelia y que sea el inicio de otros nuevos tiempos en los que primarán los intereses del ser humano muy por encima de la plusvalía del capitalismo.

Los saharauis aún no tienen la pandemía del Cornavirus, Covid 19 pero los saharauis sí que sufren la pandemía de la ocupacion marroquí. Tierra y cultura debaten entre la existencia o no contra la ocupacion marroqui".

5 de febrero de 2021

Chittaprosad Bhattacharya, ilustrador de la lucha de clases y antimperialista de la India.

Chittaprosad Bhattacharya fue un dibujante bengalí, que destacó en el uso de los grabados para difundir sus ideas comunistas y la lucha contra el imperialismo. Nacido en 1915 en Naihati en el actual distrito de Parganas del Norte, Bengala Occidental, ya desde estudiante se unió al movimiento de base de resistencia ante la opresión colonial de los británicos y contra la explotación feudal de los terratenientes indios. Chittaprosad rechazó el clasicismo de la Escuela de Bengala y sus preocupaciones espirituales. Debido a su negativa a aceptar las discriminaciones del sistema de castas.

Los años más creativos de Chittraprosad comenzaron en la década de 1930. Satirizó y criticó duramente los sistemas feudales y coloniales en bocetos a pluma y tinta, de dibujo rápido, pero magistrales. El artista también  se destacó en la creación de grabados en linóleo y xilografías con una obvia intención propagandística. Dado que estos grabados los creo para difundirlos entre las masas y no para la galerías de arte, muchos no fueron reconocidos hasta muy tarde. Con el tiempo, cobraron valor artístico y hoy son apreciados por los expertos y coleccionistas en todo el mundo.

En 1943, Chittaprosad cubrió la hambruna de Bengala para varias publicaciones comunistas. Esto resultó en su primer libro publicado, "Hungry Bengal". Fue un ataque marcadamente provocador contra los poderes políticos y sociales de la época, y las autoridades lo reprimieron casi de inmediato, incautando y destruyendo un gran número de ejemplares.

Como todos los comunistas, se opuso a la Constitución impuesta por las élites de la India tras la independencia, en 1949, como también a la ideología, heredada de la metrópolis inglesa, del panhinduísmo de la Gran India unida, pasándose por encima de los diferentes pueblos de la península del Indostán y manteniendo la explotación de la aristocracia y la burguesía local y la gran burguesía internacional sobre las masas de campesinos y la incipiente clase trabajadora.

Chittaprosad se instaló de forma más permanente en Bombay a partir de 1946. En los años previos a su muerte, el artista dedicó cada vez más tiempo al movimiento por la paz mundial y a diversos esfuerzos para ayudar a los niños pobres. No obstante, la denuncia de la  pobreza y la explotación de los pueblos del Indostán por las potencias imperialistas y por las élites locales fue el tema principal de sus obras.

En sus dibujos plasma los conflictos sociales de la península del Indostán desde los años 30, centrándose sobre todo en su región, Bengala, pero sin olvidar otros conflictos como el de Bangladesh o Sri Lanka. Pero sobre todo dedicó su obra a los pueblos de toda la India, centrándose en lo que Lenin consideraba el principal conflicto al que ha de consagrar su vida un comunista: la guerra de clases, tanto contra el imperialismo (en el caso del autor, contra el Imperio británico, y luego el norteamericano) como, especialmente, contra el enemigo interior, la élite aristocrática y capitalista de la India ("convertir la guerra imperialista en guerra civil").

Para ver más obras del gran Chittaprosad Bhattacharya, se puede visitar el catálogo online de la exposición de las obras del autor en Nueva York  



































29 de enero de 2021

Estudiantes comunistas detenidos en Kerala, India

La Agencia Nacional de Investigación de la India (NIA) arrestó el jueves a Vijith Vijayan, de 26 años, por su presunta participación en la distribución de folletos pro maoístas en Kozhikode, estado de Kerala. El motivo es que el Partido Comunista de la India (Maoísta) está prohibido y considerado organización terrorista por el gobierno fascista y las autoridades locales.

Vijith Vijayan, estudiante detenido
 Según la informes , Vijayan trabajaba con el departamento de publicaciones del PCI (maoísta) y era traductor de literatura maoísta radical del inglés al malayalam. El arresto de Vijayan por los funcionarios de la NIA es el tercer arresto, so pretexto de la Ley de Prevención de Atrocidades Ilegales (UAPA), en la ciudad de Pantheerankavu.

Vijith, que es el cuarto acusado en el caso, está acusado de haber jugado un papel clave en la propagación de la ideología "radical" entre los jóvenes. Mientras tanto, la NIA también está buscando a un amigo de Vijith, Eldho Wilson, que aún no ha sido arrestado. Vijith es un graduado de B.Tech y ha trabajado como profesor en centros de formación, según la investigación.

“Nuestra investigación ha revelado que él es un cuadro activo de la organización PCI (maoísta) y mantuvo estrecho contacto con los líderes del grupo prohibido. También se sospecha que es parte del ala de publicaciones del PCI (Maoísta) y aparentemente ha traducido literatura maoísta del inglés al malayalam ”, afirmó un funcionario de la NIA.
El arresto de Vijith se produce un año después de que la policía de Kerala capturara a otros dos cuadros comunistas: Thaha Fasal y Alan Suhaib, también en Pantheerankavu, por celebrar una reunión clandestina maoísta frente a una tienda. El tercer acusado, CP Usman, había logrado huir de la policía cuando llegaron al lugar.

Los dos arrestados, que provenían de Thalassery, estaban repartiendo panfletos pro maoístas y gritando consignas radicales, cuando la policía de Kerala los arrestó en la zona del mercado de Pantheerankavu. Los dos acusados ​​protestaban contra el asesinato a tiros de presuntos maoístas por parte de la fuerzas militares en los bosques de Palakkad.

Cabe mencionar que el arresto de los dos estudiantes se produjo tres días después de que el equipo antiterrorista de la policía de Kerala eliminara a quemarropa a cuatro maoístas en Attappadi, Palakkad.

El 27 de noviembre pasado, el Tribunal Superior de Kerala había desestimado las peticiones de libertad bajo fianza de los dos estudiantes, que parece que eran formalmente activistas del PCI (Marxista), aunque por otro lado hacían propaganda maoísta. El tribunal había admitido las pruebas de la policía para demostrar que los estudiantes detenidos tenían vínculos maoístas y les negó la libertad bajo fianza.

Los comunistas de Kerala están divididos por los arrestos de cuadros, y el caso ha provocado un gran revuelo político dentro del gobierno del estado, del Frente de Izquierdas, liderado por el Partido Comunista de la India (Marxista), aunque comprometido en una política acusada por otros partidos comunistas y, como se ve, por algunos de sus propios miembros, como de inspiración socialdemócrata.. Así, han aparecido diferentes posiciones entre sus líderes después de que la policía acusara al citado Alan Shuhaib, que es miembro local de la rama del sector del partido en Kozhikode Kallai Thiruvannur, y a Thaha, que es el secretario de la unidad DYFI de la rama local de Pantheerankavu. Ambos son estudiantes de derecho, como Vijith Vijayan.

Tras el arresto, Pinarayi Vijayan, el primer ministro de Kerala, del Partido Comunista (marxista), pidió explicaciones sobre los motivos por los que la policía detuvo a los dos estudiantes de derecho. Sin embargo, cuando la NIA se hizo cargo del caso, Vijayan dio un giro de 180 grados para acusar abiertamente a sus propios cuadros de "maoístas". Otros líderes del PCI (Marxista), incluidos Sitaram Yechury y Prakash Karat, dos miembros de su Politburo, habían expresado su apoyo a las personas detenidas que presuntamente tenían vínculos con los maoístas.

https://www.opindia.com/2021/01/nia-arrests-naxal-cpi-maoist-radicalising-youth-kerala-details/

24 de enero de 2021

Represión brutal en Cachemira durante el último año (Editorial del último número de People´s March)

La Red de Blogs Comunistas (RBC) ha traducido la editorial del último número de la revista People´s March (Vol.15, No.3, October 2020), en la que se denuncia la brutal represión perpetrada en Cachemira por el gobierno de la India, movido por la idea de construir una Nueva India unida bajo la ideología hindú-brahmánica, en Cachemira.

La lucha por la autodeterminación de Jammu y Cachemira choca frontalmente con la ideología fascista del presidente Modi y con los intereses de las multinacionales locales y extranjeras, y usan todas las triquiñuelas legales posibles, además de enviar al ejército y a los grupos paramilitares para sembrar de violencia todo el país, con el fin de acabar con sus aspiraciones como pueblo.

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Represión brutal en Cachemira durante el último año (Editorial)

El gobierno fascista de Modi derogó el pasado 5 de agosto de 2019 los artículos 370 y 35A de la Constitución, que otorgaban un estatus especial a Jammu y Cachermira (Nota: nombre oficial de esta entidad política, que desde 1954 ha sido uno de los veintinueve estados que, junto con los siete territorios de la Unión, formó la República de la India) cuando fueron unidos a la fuerza a la India. Después de la derogación, lo que siguió fue un cierre estricto del país, restricciones al movimiento de personas, un bloqueo de las comunicaciones y detenciones masivas. Se pisó el acelerador de una guerra psicológica contra el pueblo al suspenderse los servicios de telefonía móvil y los servicios de Internet de banda ancha. Antes de esto, el gobierno de Modi había desplegado fuerzas armadas, dotadas incluso con armamento pesado, en Cachemira..

En poco tiempo, antes de un año, el parlamento de Cachemira se disolvió y se tomó el control del país desde Delhi, poniéndos el gobierno en manos de la burocracia dictatorial y las fuerzas armadas. Con la abrogación del estatus especial, los burocratas se volvieron crueles y desalmados. Toda Cachemira y Jammu fueron convertidos en un gran campo de concentración, transformándose la región en la más militarizada del mundo.

Los encarcelamientos en masa, principalmente de líderes políticos y trabajadores militantes de todos los partidos, fueron la tónica diaria. Muchas personalidades que se pusieron al lado del pueblo fueron detenidas y encerradas en cárceles u obligadas a quedarse en sus casas bajo vigilancia, lo que resultó en un vació político. . El fascista Modi y su pandilla se jactaron de esto como un logro en su plan principal de construcción de la Nueva India (India hindú y corporativa). Al hacer todo esto, el gobierno de Modi está sentando las bases para mandar a empresas como Ambani para saquear un gran botín de recursos en Cachemira. La abrogación no es más el principio de una invasión de Cachemira, la división en dos partes sin el consentimiento y la representación de los pueblos que estarán bajo el control de las fuerzas armadas para siempre.

La economía de Cachemira fue destruida y el sustento de la gente desapareció debido a los continuos toques de queda y cierres. La suspensión de Internet de alta velocidad mató a muchas empresas, se eliminaron cientos de cuentas de Whats App que no se pudieron actualizar. Los trabajadores de hoteles, los conductores de barcos, los vendedores ambulantes sufrieron mucho. Las familias de los 26.000 operadores de taxis turísticos fueron a la bancarrota debido al bloqueo total. Los trabajadores de telares manuales sufrieron severamente debido a las condiciones deplorables y migraron a otros lugares. Cerca de 250.000 artesanos están abatidos. Toda la industria de las alfombras colapsó y el Estado tuvo en una pérdida de 1.600 millones de rupias. La conocida cosecha de manzanas de Cachemira está devastada. Los sectores de la produccițon y construcción perdieron 4095 millones de rupias, lo que dejó a 70.000 trabajadores convertidos en parados, la agricultura y los sectores afines perdieron 4591 millones de rupias y se perdieron 12000 puestos de trabajo. El turismo recibió el mayor impacto, de 9191 millones de rupias y 74.500 puestos de trabajo perdidos. Hay alrededor de 10 lakh (1 lakh son 100.000 unidades de cualquier medida en el sistema de medición de la India) de estudiantes que no pudieron asistir a las escuelas, debido al toque de queda prolongado y al encierro. Los servicios básicos de salud, educación y bienestar sufrieron también lo suyo y, en definitiva, la economía ha sufrido un colapso total. La Cámara de Comercio e Industria de Cachemira declaró que el Estado tuvo finalmente una pérdida de 40.000 crore (1 crore son 100 lakh) y de 4.9 lakhde puestos de trabajo. Desde agosto pasado, el gobierno despidió a 1200 trabajadores de la salud. Los bandidos vestidos de azafrán decían que todo era por el desarrollo en Cachemira. Pero la realidad es bastante contraria. Después de la abrogación del estatus especial, el gobierno de Modi despidió a muchos empleados en muchos departamentos para llenar las vacantes con sus títeres. No ha habido desarrollo y solo pérdidas de dinero y personal desde el agosto pasado.

Personalidades destacadas y juristas opinaron que la Corte Suprema se ha convertido en un instrumento formal sin resultados tangibles para la población, y que solo sirve a los intereses del gobierno de Modi. Hay continuas violaciones de derechos humanos que ocurren de manera flagrante en Cachemira. La confiscación de propiedades a los residentes de Mizoram ya había ocurrido en el pasado, ahora ocurre en Cachemira como herramienta de las fuerzas armadas con la justificación de frenar la militancia en el valle. Los niños también han sido retenidos y llevados a las comisarías. Por último, el acceso a la comunicación es un derecho fundamental en la actualidad. Este derecho se está negando descaradamente en Cachemira. Se han tomado medidas drásticas de seguridad y se ha eliminado cualquier posibilidad de protesta.

El gobierno fascista de Modi aprobó enmiendas a la ley para permitir la creación de "áreas estratégicas" para que el ejército pueda construir en ellas sin obstáculos y moverse sin limitaciones. El gobierno planeaba alterar la demografía de Cachemira, de mayoría musulmana, atrayendo a ciudadanos de otras religiones, preferentemente brahmánica. El gobierno tiene un plan estratégico para ocupar o nombrar a los cargos políticos y constitucionales importantes a su elección. Los hindúes de Cachemira también se sienten inseguros debido a la ley de domicilio. Debido a la nueva ley, el empleo y los negocios irán a manos de personas que vienen de otras regiones de India y que se convertirán en residentes de Cachemira. El gobierno ha dicho que los residentes permanentes obtendrán el certificado de domicilio basado en sus PRC (Nota: Population Research Centres (PRCs).El Ministerio de Salud y Bienestar Familiar (MoHFW) estableció una red de Centros de Investigación en Población). La orden ha provocado temores en el Registro Nacional de Ciudadanos en Cachemira, pero los funcionarios temían que algunos registros pudieran haberse perdido debido a una serie de razones, entre ellas inundaciones e incendios. Por la ley de nuevo domicilio del 4 de octubre de 2020, se podrán expropiar forzosamente las tierras, los recursos, los empleos y las empresas de Cachemira. Las fuerzas de seguridad han dejado de entregar los cuerpos de los militantes locales asesinados a sus familias para evitar reuniones emotivas, para evitar que se apoye a los jóvenes por unirse a la militancia. Aquí, la gente tiene la tradición de asistir a las cremaciones funerarias sin discriminación de ninguna religión. Esta tradición se sigue en Cachemira desde hace mucho tiempo. En realidad, la gente de Cachemira son verdaderos laicistas.

Las fuerzas armadas están deteniendo a los jóvenes de Cachemira matándolos y declarandolos como terroristas. Todo esto tiene como objetivo crear miedo entre los jóvenes.

El portavoz de la Cámara de Representantes de Estados Unidos expresó una profunda preocupación y envió una carta al Ministerio de Asuntos Exteriores sobre la situación imperante en Jammu y Cachemira. Human Rights Watch, Amnistía Internacional y el comité de la ONU expresaron su profunda preocupación y pidieron a los tribunales indios y a las instituciones de derechos humanos que intervinieran en el asunto de las violaciones de derechos humanos en Cachemira, continuos desde la abrogación del estatus especial.

El notorio fascista Modi y su pandilla no hicieron caso de las palabras de esas instituciones. Solo prestan atención a los dictados de sus jefes Trump, Ambani y Adani (Nota: estos dos últimos, multimillonarios hindús con gran influencia en el gobierno y en el entramado corporativo capitalista de la India). Los oficiales de la policía y el ejército en Cachemira actuan como líderes políticos y hacen declaraciones despectivas para difamar al movimiento, acusando a Cachemira de fomentar el terrorismo, como Pakistán.

Antes de la abrogación del estatus especial en Cachemira, los líderes políticos de todos los partidos se separaron de las clases dominantes indias. En Cachemira, ahora la situación se encuentra en un estado de vacío político. Los líderes políticos quedaron políticamente desactivados. Se encuentran en un estado de dilema limbo, en una posición de no saber "qué se debe hacer". Es la ocasión para que todos los grupos de base se unan a la lucha popular y, si lo hacen, obtendrán algo de respeto.

Antes de la abrogación del estatus especial, la Conferencia Nacional, el PDP (People Democrat Party), etc., los partidos se convirtieron en la élite gobernante y explotaron los recursos de Cachemira al unísono con las clases dominantes indias. Ahora BJP (Nota: El Bharatiya Janata Party (BJP), que traducido significa Partido Popular Indio, fue fundado en 1980 y es uno de los dos mayores partidos políticos de la India, junto con el Congreso Nacional Indio) , las bandas azafrán del RSS (Nota: Rashtriya Swayamsevak Sangh, grupo paramilitar nacionalista hinduista, los matones del gobierno fascista de Modi), reemplazarán a la élite gobernante local y se convertirán en el nuevo establecimiento gobernante. En engaño del fascista Modi sobre el desarrollo e implementación de empresas es un mito, como en el resto de la India. Sin embargo, el saqueo de los recursos y la supresión de personas es una realidad.

Para llevar adelante su plan, Manoj Sinha, líder de RSS y un títere en manos de Modi, ha sido

nombrado nuevo vicegobernador de Cachemira. En realidad, tanto Modi, como Amit Shaw, Rajnath singh, Ajit Doval, Mohan Bhagavath, Ram Madhav, Vijay Kumar, Dilbagh Singh (DGP, Cachemira), Bipin Rawat, son funcionarios de inteligencia y altos mandos militares, y estos funcionarios son los verdaderos culpables, terroristas y traidores. Estos son los verdaderos enemigos de todos los pueblos de la India.

El problema de Cachemira es la cuestión de la nacionalidad. Las bandas fascistas paramilitares, el frenesí fascista de los grupos de justicieros azafrán, tienes como fin, al servicio de la burguesía compradora y el imperialismo, propagar la ideología de la “nación india, cultura india, una nación, un mercado”, etc. Con esta propaganda interesada, se pretende destruir la cultura y someter definitivamente a los pueblos indígenas, los dalit, las mujeres, los musulmanes y la clase trabajadora. Se trata de una campaña criminal que busca aniquilar a todo lo que se les opone en su planes de construir una Nueva India, digital, supuestamente autosuficiente, moderna, etc.

Las nacionalidades surgieron durante las revoluciones burguesas como un proceso histórico, especialmente en Europa. Se desarrollaron fuertes sentimientos nacionales entre la gente debido al interés económico durante el desarrollo del capitalismo. Personas con lenguaje común, cultura, economía, geografía, estilo de vida y otras cosas similares, se consideraron a sí mismas como una nacionalidad. Se ha demostrado que cualquier argumento en contra de lo anterior solo puede tener como fin defender unos concretos intereses creados.

La propaganda de una sola nación, una sola cultura, es un falsedad, intentar engañar a la gente e insultar sus sentimientos. En realidad, las corporaciones multinacionales necesitan un mercado más grande para satisfacer sus ansias continuas de aumentar el beneficio. En resumen, estos traidores pregonan los sentimientos nacionales en beneficio de las corporaciones de la India y extranjeras.

En Rusia, con la revolución de 1917, las nacionalidades se independizaron de las clases dominantes derrocando al viejo y podrido sistema, que pasó a ser dirigido por el proletariado. Ahora, también en el contexto indio, el pueblo de Cachemira debería unirse al proletariado indio, a sus clases oprimidas y las fuerzas revolucionarias, para erradicar el viejo sistema podrido semifeudal y semicolonial y poder construir una libertad real. Demócratas, intelectuales, escritores, artistas, activistas de derechos civiles, estudiantes, deben apoyar la lucha de la nacionalidad de Cachemira y unirse al movimiento para salvar la democracia en la India.

22 de enero de 2021

Antonio Machado y la Unión Soviética

Como suele pasar en un mundo cultural subyugado por la clase capitalista, la cultura se usa como plataforma para lograr la hegemonia ideológica entre los dominados, usando para ello cualquier método, ya sea la mentira o, igualmente, la censura total o parcial de un autor o de parte de su obra.

Antonio Machado es, si cabe, uno de los genios de nuestra lengua más manipulados por las mafias editoriales y mediáticas de nuestro país. Vendido como el vate de Castilla, el reflexivo poeta o el hacedor de nuevos romances,  la biografía y militancia del gran poeta son, en realidad, mucho más ricas de lo que nos cuentan, siendo su vida ejemplar, comprometida, víctima de la tijera del censor que hoy actua de forma taimada pero eficaz. 

Sin embargo, una faceta de Antonio Machado que el capital oculta convenientemente es su defensa activa del acercamiento a la Unión Soviética. Además de que fue un convencido republicano y antifascista, lo que hizo que huyera tras el triunfo fascista en España en 1939 a la Francia donde murió poco después, lideró, durante los tiempos de gobierno del Frente Popular, una organización, fundada en febrero de 1933 y domiciliada en la Gran Vía de Madrid, denominada: “Asociación de Amigos de la Unión Soviética“ .

La declaración de intenciones de aquella  agrupación, similar a las creadas por toda Europa por los militantes comunistas y simpatizantes, era: “No tendremos más programa ni más bandera que decir y ayudar a conocer la verdad sobre la URSS, combatiendo con las armas de la verdad la mentira, la calumnia y la deformación”.

Tanto es así que el autor del famoso "caminante no hay camino, se hace camino al andar", no dejó en sus últimos años de vida de caminar siempre en contra de la bestia nazi, de subrayar el papel decadente del capitalismo en sus últimas fases y de tratar, incluso, a figuras demonizadas como la de Stalin con simpatía y raciocinio.

Así en sus escritos sobre la guerra, recopilados en La Guerra. Escritos: 1936-39, da argumentos muy interesantes y clarificadores sobre las causas de la guerra española o, de paso, aunque solo la intuyera por su anticipado fallecimiento en el exilio francés, de la futura guerra mundial, además de otros acerca de las siniestras similitudes entre fascistas y capitalistas y, por su puesto, en defensa de la Revolución Soviética, de la Rusia revolucionaria y de, incluso, el camarada Stalin, denostado y objeto ya en su época de campañas criminalizadoras que se intensificarían mucho más tras la victoria del Ejército Rojo en la Segunda Guerra Mundial.

Por ejemplo, opina sobre el papel ridículo y vergonzoso de la Sociedad de Naciones, en relación a su defensa de la No Intervención en la Guerra Civil Española, del mismo modo que en su papel ambiguo en el rechazo a las ambiciones italoalemanas en el periódo interbélico, en un evidente apoyo encubierto a las potencias fascistas (que, en España, fueron el verdadero motor de las tropas de Franco). Machado escribe: "Reparemos en su actuación desdichada en la Sociedad de Naciones, convirtiendo una institución nobilísima, que hubiera honrado a la humanidad entera, en un órgano superfluo, cuando no lamentable, y que sería de la más regocijante ópera bufa si no coincidiese con los momentos más trágicos de la historia contemporánea"

Y  de esa humillación de las potencias capitalistas ante el fascismo y sobre este, afirma que: "Ellos no invocan la abrumadora tradición de cultura de sus grandes pueblos respectivos: la declaran superflua; proclaman, en cambio, una voluntad ambiciosa, un culto al poder por el poder mismo, un deseo arbitrario de avasallar al mundo, que pretenden cohonestar con una ideología rancia, cien veces refutada y reducida al absurdo por el solo hecho de la guerra europea. Roma y Berlín son hoy los pedestales de esas dos figuras de teatro, abominables máscaras que suelen aparecer en los imperios llamados a ser aniquilados, por enemigos del género humano. La historia no camina al ritmo de nuestra impaciencia. No vivirá mucho, sin embargo, quien no vea el fracaso de esas dos deleznables organizaciones políticas que hoy representan Roma y Berlín".

Imagini pentru antonio machado mitinTambién son ilustrativos sus comentarios acerca de Rusia (tanto en materia cultural e histórica como política) que, según él, aunque muestra el puño cerrado, la mano está abierta al mundo: "la Rusia actual, la Gran República de los Soviets, va ganando, de hora en hora, la simpatía y el amor de los pueblos; porque toda ella está consagrada a mejorar las condiciones de la vida humana, al logro efectivo, no a la mera enunciación, de un propósito de justicia"

Evidentemente, los comentarios del genio literario de las letras españolas no gustaban ni gustan en demasia a los que, como diría el propio Machado,"son luces mortecinas",  entre otras cosas porque su preclara mente unía en el mismo paquete a capitalistas y fascistas, pues en el fondo no son más que dos caras de la misma bestia inhumana: "Londres, París, Berlín, Roma son faros intermitentes, luminarias mortecinas que todavía se transmiten señales, pero que ya no alumbran ni calienta, y que han perdido toda virtud de guías universales".

Machado también habla de marxismo con bellas y enriquecedoras palabras, hablando de Rusia, país donde éste se ha convertido en un proyecto político, opinando que "....el marxismo tiene para Rusia, como para todos los pueblos del mundo, un valor instrumental inapreciable. El marxismo contiene las visiones más profundas y certeras de los problemas que plantea la economía de todos los pueblos occidentales (...) Mi tesis es ésta: la Rusia actual, que a todos nos asombra, es marxista, pero es mucho más que marxismo. Por eso el marxismo, que ha traspasado todas las fronteras y está al alcance de todos los pueblos, es en Rusia en donde parece hablar a nuestro corazón".

Por último, antes de dejar hablar al maestro sevillano, siempre del lado de la humanidad, tal y como solo puede hacer alguien que sabe que la cultura ha de ser ante todo a favor del ser humano o no lo es, y que a ello se dedica, Machado también comenta la estupidez del miedo extendido por los que tienen como cometido vivir del trabajo ajeno y de las riquezas de otros pueblos, a la dictadura del proletariado, como sustituta de la que no es más que la dictadura de los capitalistas, sea cual sea su formato, democrático-burgués o abiertamente fascista; incluso se atreve,  ante el horror de los editores de ese mundo de la cultura-mercancía y de sus amos de las corporaciones, a defender a Stalin:  "En cuanto a la dictadura del proletariado, ¿por qué nos asustan tanto las palabras? Si el barco necesita nueva tripulación y nuevos capitanes, ¿por qué no reclutarlos en el mundo del trabajo, cuando el del capital es --por definición aceptada-- el de las viejas ratas que corroen la nave? La lógica sigue siempre del lado de Stalin. ¿La lógica nada más?"

Comentando la entrevista que le hizo H.G. Wells en 1934 al camarada, Machado es contundente:  "De aquello que se desmorona hay que esperarlo todo menos una transformación; porque si fuera capaz de transformarse, claro está que de ningún modo se desmoronaría. Sustituir, construir y ayudar a caer: tal es lo esencialmente revolucionario para Stalin. La historia de todas las revoluciones le da la razón ampliamente".

En los dos artículos que compartimos a continuación, escritos en los años en los que esas "ratas" de las que habla Machado intentaban roer el barco de España con sus ejércitos y mentiras, el gran poeta y amigo del pueblo deja correr la pluma libremente hablando de la cultura rusa (con interesantes comentarios sobre Tolstoi o Dostoyeveski), sobre la Rusia comunista, Lenin y la Revolución,  acerca de Stalin y, en definitiva, del futuro de la humanidad en tiempos en el que el capitalismo en decadencia y su fruto el fascismo intentaban empujarla a las tinieblas, desmintiendo y desnudando a los mercenarios de la cultura que, como es lógico, esconden sus palabras precisamente para ocultar las obvias conclusiones del poeta:

"Mi tesis es ésta: la Rusia actual, que a todos nos asombra, es marxista, pero es mucho más que marxismo. Por eso el marxismo, que ha traspasado todas las fronteras y está al alcance de todos los pueblos, es en Rusia en donde parece hablar a nuestro corazón".

Cuando se conmemora el aniversario de su muerte en la localidad francesa de Colliere, aquel 22 de febrero de 1939,  herido de muerte por el fascismo como la propia España, recuperamos una antigua entrada de este blog, compartiendo algunos de sus escritos sobre la guerra, recopilados en La Guerra. Escritos: 1936-39. Con ellos queremos revindicar y recordar al que fue uno de los símbolos de la lucha de la República y la democracia contra la bestia nazifranquista, siempre dispuesto a hablar y escribir con el corazón y, por lo tanto, dispuesto interlocutor para usar la palabra para la paz, al lado de los pueblos y, por supuesto,  a marchar de la mano junto al socialismo en favor de ambos. 


I
Antonio Machado, La Guerra. Escritos: 1936-39. Ed. por Julio Rodríguez Puértolas y Gerardo Pérez Herrero. Madrid: Emiliano Escolar Editor, 1983

Nunca olvidaré unas palabras de Dostoyevski, leídas recientemente, pero que coinciden con la idea que hace ya muchos años me había yo formado del alma rusa: «Sí, hijo mío, te lo repito, yo no puedo dejar de respetar mi nobleza. Se ha creado entre nosotros, en el curso de los siglos, un tipo superior de civilización desconocido en otras partes, que no se encuentra en todo el universo: el hombre que sufre por el mundo». Como a nuestro Unamuno España, le dolía al ruso el mundo entero.

Dejando a un lado cuanto puede haber de jactancia y aun de prejuicio aristocrático en las citadas frases, que pone Dostoyevski en boca de un personaje de sus novelas, reparemos en que ellas expresan una esencialísima verdad ruso. ¿Y es ahí donde hemos de buscar la más honda raíz de la Rusia de hoy?

Imagini pentru la guerra antonio machadoComo las grandes montañas cuando nos alejamos de ellas, la nueva Rusia se nos agiganta al correr de los años. ¿Quién será hoy tan ciego que no vea su grandeza? La proclaman sus mismos enemigos. Los millones de hombres con el escudo al brazo que militan contra la nueva Rusia nos dicen claramente con su actitud defensiva que es hoy Moscú el foco activo de la historia. 

Londres, París, Berlín, Roma son faros intermitentes, luminarias mortecinas que todavía se transmiten señales, pero que ya no alumbran ni calienta, y que han perdido toda virtud de guías universales.

Reparemos en la pobre idea que dan de sí mismas esas democracias que fueron un día el orgullo del mundo; veamos cuanto sale o se guisa en sus cancillerías, incapaces de invocar --siquiera sea a título de dignidad formularia-- ningún principio ideal, ninguna severa norma de justicia. Como si estuvieran vencidas de antemano, o subrepticiamente vendidas al enemigo, como si presintiesen que la llave de su futuro no está ya en su poder, apenas si tienen movimiento que no revele un miedo insuperable a lo que puede venir. Reparemos en su actuación desdichada en la Sociedad de Naciones, convirtiendo una institución nobilísima, que hubiera honrado a la humanidad entera, en un órgano superfluo, cuando no lamentable, y que sería de la más regocijante ópera bufa si no coincidiese con los momentos más trágicos de la historia contemporánea.

Reparemos en esos dos hinchados dictadores que pretenden asustar al mundo y a quienes Roma y Berlín soportan y exaltan. Ellos no invocan la abrumadora tradición de cultura de sus grandes pueblos respectivos: la declaran superflua; proclaman, en cambio, una voluntad ambiciosa, un culto al poder por el poder mismo, un deseo arbitrario de avasallar al mundo, que pretenden cohonestar con una ideología rancia, cien veces refutada y reducida al absurdo por el solo hecho de la guerra europea. Roma y Berlín son hoy los pedestales de esas dos figuras de teatro, abominables máscaras que suelen aparecer en los imperios llamados a ser aniquilados, por enemigos del género humano. La historia no camina al ritmo de nuestra impaciencia. No vivirá mucho, sin embargo, quien no vea el fracaso de esas dos deleznables organizaciones políticas que hoy representan Roma y Berlín.

Moscú, en cambio --resumamos en este claro nombre toda la vasta organización de la Rusia actual--, aunque salude con el puño cerrado, es la mano abierta y generosa, el corazón hospitalario para todos los hombres libres, que se afanan por crear una forma de convivencia humana que no tiene sus límites en las fronteras de Rusia. Desde su gran revolución, un hecho genial surgido en plena guerra entre naciones, Moscú vive consagrado a una labor constructora, que es una empresa gigante de radio universal.

La fuerza incontrastable de la Rusia actual radica en esto. Rusia no es ya una entidad polémica, como lo fue la Rusia de los zares, cuya misión era imponer un dominio, conquistar por la fuerza una hegemonía entre naciones. De esa vanidad, que todavía calienta los sesos de Mussolini, ese faquín endiosado, se curaron los rusos hace ya veinte años. La Rusia actual nace con la renuncia a todas las ambiciones del Imperio, rompiendo todas las cadenas, reconociendo la libre personalidad de todos los pueblos que la integran. Su mismo ejército, el primero del mundo, no sólo en número, sino, sobre todo, en calidad, no es esencialmente el instrumento de un poder que amenace a nadie, ni a los fuertes ni a los débiles, responde a la imperiosa necesidad de defensa que le imponen la muchedumbre y el encono de sus enemigos; porque contra Rusia militan las fuerzas al servicio de todos los injustos privilegios del mundo. Sus gobernantes no lo olvidan. La política de Lenin y Stalin se caracteriza no sólo por su alcance universal, sino también por un claro sentido de lo real, cuya ausencia es siempre en política causa de fracaso. Mas la Rusia actual, la Gran República de los Soviets, va ganando, de hora en hora, la simpatía y el amor de los pueblos; porque toda ella está consagrada a mejorar las condiciones de la vida humana, al logro efectivo, no a la mera enunciación, de un propósito de justicia. Esto es lo que no quieren ver sus enemigos, lo que muchos de sus amigos no han acertado a ver con claridad: el sentido generoso y fraterno, íntegramente humano, de todas las creaciones del alma rusa, el que impera en esa magnífica Unión de Repúblicas Soviéticas, cuyo vigésimo aniversario se celebrará en el año que corre.

Pero Rusia, la Rusia actual, que todos admiramos y que ilumina a muchos con sus potentes reflectores enfocados hacia el porvenir, no es, como algunos creen, un fenómeno meteórico e inexplicable, venido de otras esferas para asombro de nuestro planeta; no es, como piensan otros, una consecuencia asiática del pensamiento teutónico de Carlos Marx; no es, tampoco, un engendro de la Revolución de Octubre, ni mucho menos ha salido --la Rusia actual-- acabada y perfecta, de la cabeza de Lenin, como Minerva de la cabeza de Júpiter. No. A mi juicio no es nada de esto. Los viejos amigos de Rusia, los que conocíamos, antes de su gran Revolución y aun antes de la guerra mundial, algo de su admirable literatura --Dostoyevski, Turguénef, Tolstoy-- sabemos que, bajo el dominio despótico de los zares, estaban ya maduras las virtudes específicamente rusas sobre las cuales se asienta la Rusia de hoy. Aquellos libros que leíamos siendo niños, y que llegaban a nosotros, trasegados del ruso al alemán, del alemán al francés y del francés al español chapucero de los más baratos traductores de Cataluña, dejaban en nuestras almas, a pesar de tantas torpes decantaciones lingüísticas, una huella muy honda, nos conmovían más que nuestras mejores novelas contemporáneas --buena lección para meditar por nuestros culteranos deshumanizadores de arte literario. Y es que a través de la más inepta traducción de La guerra y la paz --por aducir un ejemplo ingente-- llega a nosotros, todavía, un mensaje del alma eslava, amplia y profundamente humano, que parece revelarnos un mundo nuevo. Entendámonos: nuevo con relación al mundo mezquino y provinciano de la moderna literatura occidental. En verdad, no es un mensaje literario éste que el alma rusa nos envía en sus obras maestras. Ni siquiera sabemos si las novelas de Tolstoy o Dostoyevski están bien o mal escritas en su lengua. Suponemos que lo estarán soberbiamente. Pero sabemos con certeza la mucha humanidad que contienen, la gran copia de vidas humanas, al margen de toda frivolidad, que en ellas se representan; sabemos que esas vidas humanas, las más humildes como las más egregias, parecen movidas por un resorte esencialmente religioso, una inquietud verdadera por el total destino del hombre. Bajo la férula de su imperio despótico, de espíritu más o menos tártaro o mongólico, al margen de su Iglesia fosilizada en normas bizantinas, el alma eslava ha captado, ha hecho suyas las más finas esencias del cristianismo. Sólo el ruso, a juzgar por su gran literatura, nos parece vivir en cristiano, quiero decir auténticamente inquieto por el mandato del amor de sentido fraterno, emancipado de los vínculos de la sangre, de los apetitos de la carne, y del afán judaico de perdurar, como rebaño, en el tiempo. Sólo en labios rusos esta palabra: hermano, tiene un tono sentimental de compasión y amor y una fuerza de humana simpatía que traspasa los límites de la familia, de la tribu, de la nación, una vibración cordial de radio infinito.

Roma contra Moscú, se dice hoy; yo diría mejor: Roma y Berlín, las dos fortalezas paganas, la germánica y la latina, del cristianismo occidental contra el foco del cristianismo auténtico. Pero Roma y Berlín --Berlín sobre todo-- militan contra Moscú hace ya tiempo. En los momentos de mayor auge de la literatura rusa, hondamente cristiana, el semental humano de la Europa central lanza por boca de Nietzsche su bramido de alarma, su terrible invectiva contra el Cristo viviente en el alma rusa, su crítica corruptora y corrosiva de las virtudes específicamente cristianas. Bajo un disfraz romántico, a la germánica, aquel pobre borracho de darwinismo escupe al Cristo vivo, al ladrón de energías, al enemigo, según él, del porvenir zoológico de la especie humana, toda una filosofía tejida de blasfemias y contradicciones. Nietzsche contra Tolstoy. ¿Por qué no decirlo, en esta época de gruesas simplificaciones, a la teutónica?

Cuando en el año 14 estalla la guerra, Berlín embiste contra Moscú con la mitad de su cornamenta, y hubiera embestido con toda ella sin la obsesión de París, que le embargaba la otra mitad. Y es el imperio de Pedro el Grande lo que se viene abajo, la gran coraza que ahogaba el pecho ruso, lo que salta en pedazos. Moscú, considerado como hogar simbólico del alma rusa, ha quedado intacto y libre.

Libre, en efecto, de su imperio y de su Iglesia, instrumentos férreos que atenazaban el corazón de Rusia. Fuerzas autóctonas, las de su gran Revolución que se gestaba hacía ya mucho tiempo, colaboraron desde dentro con los cañones germanos que atacaban desde fuera.

Y volvamos a la Rusia actual, la Rusia soviética, que dice profesar un puro marxismo. El fenómeno parece extraño. La historia es una caja de sorpresas, cuando no un ameno relato de lo pretérito, o como decía Valera, aludiendo a la filosofía de la historia: el arte de profetizar lo pasado. Pero el hecho no es tan sorprendente como a primera vista pudiéramos juzgarlo. Es muy posible, casi seguro, que el alma rusa no tenga, en el fondo y a la larga, demasiada simpatía por el dogma central del marxismo, que es una fe materialista, una creencia en el hambre como único y decisivo motor de la historia. Pero el marxismo tiene para Rusia, como para todos los pueblos del mundo, un valor instrumental inapreciable. El marxismo contiene las visiones más profundas y certeras de los problemas que plantea la economía de todos los pueblos occidentales. A nadie debe extrañar que Rusia haya pretendido utilizar el marxismo en su mayor pureza, al ensayar la nueva forma de convivencia humana, de comunión cordial y fraterna, para enfrentarse con todos los problemas de índole económica que necesariamente habrían de salirle al paso. Tal vez sea éste uno de los grandes aciertos de sus gobernantes.

Mi tesis es ésta: la Rusia actual, que a todos nos asombra, es marxista, pero es mucho más que marxismo. Por eso el marxismo, que ha traspasado todas las fronteras y está al alcance de todos los pueblos, es en Rusia en donde parece hablar a nuestro corazón.

Y de esto trataremos largamente otro día.

Antonio Machado levanta el puño en la clausura de la Conferencia Nacional de Juventudes, organizada por las Juventudes Socialistas Unificadas, celebrada en Valencia los días 15, 16 y 17 de enero de 1937. Machado está de perfil arriba a la derecha.

II
Antonio Machado, La Guerra. Escritos: 1936-39. Ed. por Julio Rodríguez Puértolas y Gerardo Pérez Herrero. Madrid: Emiliano Escolar Editor, 1983, pp. 262-64.

La Editorial Europa-América --hubiera dicho Juan de Mairena en nuestros días-- viene dando a la estampa una serie de diminutos cuadernos muy bien elegidos, para demostrarnos que no siempre es en vano el gemido de las prensas. Todos son de leer y meditar. Su extremada brevedad no empece a su excelencia. Mas uno hay entre ellos que a mi me parece una verdadera joya: el titulado Nuestra experiencia revolucionaria y que contiene el diálogo entre Wells y Stalin, en 23 de julio de 1934.

El inglés ha estado en Norteamérica, para visitar a Roosevelt, y ahora viene a Moscú, para conversar con Stalin. No es, pues, Wells, hombre que se chupe el dedo, y como buen inglés, aunque algo americanizado, no es hombre que guste de perder su tiempo. Lo recibe Stalin con franca cordialidad, sin arrumacos, sin prejuicios tampoco ni reservas mentales, mas como un hombre que está necesariamente algo de vuelta. Porque Wells, a fuer de anglosajón, es esencialmente antirrevolucionario; le asusta todo trastorno político y social. Stalin no es un fanático de la Revolución, pero carece del prejuicio antirrevolucionario. Hay en Stalin una claridad de ideas y una virtud suasoria que no alcanza nunca su interlocutor. Al inglés no le abandona todavía el miedo a la aventura; el eslavo tiene la tranquila seguridad de quien posee una experiencia. Ambos dicen estar de acuerdo en que el mundo capitalista se desmorona. --Allá ellos-- añadiría Mairena. 

Aceptada la tesis ¿cómo no admitir la implacable lógica revolucionaria de Stalin?  De aquello que se desmorona hay que esperarlo todo menos una transformación; porque si fuera capaz de transformarse, claro está que de ningún modo se desmoronaría. Sustituir, construir y ayudar a caer: tal es lo esencialmente revolucionario para Stalin. La historia de todas las revoluciones le da la razón ampliamente. Quiero decir que Stalin ha visto la historia con sus propios ojos y no es fácil que se le engañe. A Wells se la han contado, y no precisamente los que la han hecho.

En cuanto a la dictadura del proletariado, ¿por qué nos asustan tanto las palabras? Si el barco necesita nueva tripulación y nuevos capitanes, ¿por qué no reclutarlos en el mundo del trabajo, cuando el del capital es --por definición aceptada-- el de las viejas ratas que corroen la nave? La lógica sigue siempre del lado de Stalin. ¿La lógica nada más? ¡Ah! Yo no soy más que un aprendiz de sofística, en el mejor sentido de la palabra.

En verdad --hubiera concluido Juan de Mairena, al margen ya de sus lecturas-- que no son las palabras lo que más asusta, sino ciertas imágenes groseras que en muchas cabezas suelen sustituir a las ideas, por ejemplo: alguien empeñado en bordar lises borbónicas en unas alpargatas de albañil, unas botas de charol en la espuerta de la basura, etcétera, etcétera. Y con estas figuraciones claro está que no se puede ir a ninguna parte.

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