16 de marzo de 2021

Fragmento de El Intruso, de Blasco Ibáñez: lo que necesita el trabajador es ser dueño de lo que produce

"Al trabajador de nada le sirve la limosna de un aumento en el jornal: ya sabes que en esto no nos entenderemos nunca. Lo que necesita es justicia, ocupar el sitio que le corresponde, ser dueño de lo que produce"

Así se expresa el protagonista de El Intruso, de Vicente Blasco Ibáñez, un médico que, a pesar de ser familiar y amigo de un gran industrial vasco, elige realizar su trabajo entre los mineros, trabajadores que viven entre penurias y miseria a pesar de ser los productores de la gran riqueza del Bilbao de principios del siglo XX.

Blasco Ibáñez escribió El Intruso en el marco de una serie de cuatro novelas sociales, muy recomendables como descripción de la salvaje lucha de clases en la que los capitalistas exprimen, sin tapujos ni límite alguno, condenándola a la miseria y a la penuria, a la clase trabajadora. En La horda, La catedral, La bodega y la que tratamos en esta entrada, El Intruso, Blasco hace un retrato triste y doloroso de las condidiones de vida de los proletarios y jornaleros españoles, sometidos bajo la bota de la emergente clase capitalista y alienada por la enorme influencia de la iglesia.

En sus cuatro novelas, el autor valenciano radiografía el desarrollo del capitalismo en España, denunciando la crueldad de las condiciones de vida de los trabajadores y la indecencia de los explotadores, que se enriquecen ostentosamente a costa de la pobreza y humillación de los que crean la riqueza. Por otro lado, diagnostíca el único remedio ante ese mal: la revolución. Una revolución futura, inevitable, que hará que el progreso de la humanidad deje de beneficiar solo a una minoria bárbara e inhumana, y que se alcance la única situación que ofrezca justicia para todos: que cada cual sea "dueño de lo que produce".

Blasco además, denuncia en esta novela el nacionalismo tradicionalista de la clase dominante vasca, que se desarrolla a la par que el capitalismo, y que mientras considera modelos de ley divina a los pobres campesinos de Euskadi, que viven en condiciones de pobreza y penuria pero agradeciendo a dios y al amo su situación, para bien del bolsillo de los señores, ve como extranjeros y sin derechos a los que, venidos de fuera del Pais Vasco, los "maketos", los trabajadores de las minas y de los altos hornos, los que verdaderamente producen la riqueza. Todavía no había nacido el nacionalismo obrero que, para diferenciarse del de sus explotadores, ha de ser, por narices, aunque parezca contradictorio, internacionalista.

"Pues esa pillería venida de... España; ese rebaño maketo y pecador, es el que trabaja y da prosperidad a Bilbao. Ellos destrozan su cuerpo en las minas, ellos dan el mineral, y sin mineral ¿qué sería de esta tierra? Los buenos, los del país, no hacemos más que vigilar su trabajo y aprovecharnos del privilegio de haber nacido aquí antes que ellos llegasen. Son como los negros que en otros tiempos eran llevados á América para mantener á los blancos".

En definitiva, El Intruso nos hace un crudo retrato del Bilbao del principio del siglo XX, en pleno desarrollo industrial y de acumulación de capital en unas pocas manos, paralelo, por supuesto, al crecimiento y concienciación de un proletariado explotado y pisoteado que, sin embargo, poco a poco, va dándose cuenta de que son otros los que disfrutan del producto de su trabajo, y que la organización es la única manera posible para llegar a liberarse y hacer justicia. Todo ello en un contexto de desarrollo del nacionalismo vasco que, por aquel entonces, todavía era expresión exclusiva de las clases altas y los más ricos.

Veamos a continuación el ilustrativo díalogo entre el protagonista, el médico Aresti, su primo Sánchez Morueta, un gran capitalista enriquecido por la extracción del hierro en los montes vascos y su transformación en acero, y un jesuita, Urquiola, defensor del tradicionalismo, de la religión y del inmovilismo social:

"Urquiola hablaba al doctor con el mismo aplomo que si estuviera en el café ó en la sociedad de San Luis Gonzaga, rodeado de aquella juventud piadosa y elegante que le tenía por capitán. Él no era enemigo del pueblo; la Iglesia estaba siempre con los de abajo y el Santo Padre escribía encíclica sobre encíclica en favor de los obreros. Pero el pueblo era para él, la gente de los campos, los aldeanos respetuosos con el cura y el señor, guardadores de las santas tradiciones. Que le diesen á él las buenas gentes de las anteiglesias vascas, religiosas y de sanas costumbres, sin más diversión que bailar el aurrescu los domingos y la espata danza en las fiestas del patrón, ni otros vicios que empinar un poco el codo en las romerías. Aquella gente vivía feliz en su estado, sin soñar en repartos ni en revoluciones; antes bien, dispuesta á dar su sangre por Dios y las sanas costumbres. Que no le hablasen á él del populacho de las minas; corrompido y sin fe; hombres de todas las provincias, maketos llegados en invasión, trayendo con ellos lo peor de España, contaminando con sus vicios la pureza del país; siempre descontentos y amenazando con huelgas, deseando el exterminio de los ricos y comparando su miseria con el bienestar de los demás, como si hasta en el cielo no existiesen categorías y clases.

Y ante la mirada acariciadora de su tía, que admiraba sus ardorosas palabras, continuó el fuerte discípulo de Deusto:


Los Altos Hornos de Bilbao
—Los míos no saben leer; no saben nada de libertad, derechos y demás zarandajas, y por esto son felices. Esa gentuza de las minas, que casi todos los domingos tiene sus mitins, vive desesperada y ansía bajar un día á Bilbao para robarnos, sin saber que la recibiremos á tiros.

Aresti volvióse hacia su primo, que comía silencioso, lanzando alguna que otra mirada al sobrino de su mujer.

—¿Qué te parece, Pepe, cómo piensan estos jóvenes?

Y encarándose con Urquiola, le dijo con una timidez irónica, dando á entender su deseo de rehuir discusiones con él.

—Pues esa pillería venida de... España; ese rebaño maketo y pecador, es el que trabaja y da prosperidad á Bilbao. Ellos destrozan su cuerpo en las minas, ellos dan el mineral, y sin mineral ¿qué sería de esta tierra? Los buenos, los del país, no hacemos más que vigilar su trabajo y aprovecharnos del privilegio de haber nacido aquí antes que ellos llegasen. Son como los negros que en otros tiempos eran llevados á América para mantener á los blancos. Vienen empujados por la miseria, y ya que no podemos agradecer su sacrifico con el látigo, les pagamos con malas palabras.

Urquiola encabritábase ante las palabras desdeñosas del doctor. Abominaba de aquella gente perdida, incapaz de regeneración: la prueba era que no ahorraban, que no hacían el menor esfuerzo por salir de su estado.

—¡El ahorro!—exclamó Aresti.—¡Ahorrar y enriquecerse, teniendo unos cuantos reales de jornal, y viviendo rodeados de gentes de su misma clase que les explotan en el alimento y en la casa!...

—Eso no—intervino Sánchez Morueta, con autoridad.—Ya sabes, Luis, que no estoy conforme con tus ideas. El obrero español es víctima de la imprevisión. En otros países es distinto: el trabajador se forma un pequeño capital para la vejez...

—¡Bah! En otros países ocurre lo que aquí. Y lo que hace que el obrero moderno sea rebelde y se entregue á la lucha de clase, es la convicción de que, por más que ahorre sacrificando sus necesidades, no saldrá de su miseria. Los progresos le han cerrado el camino. En los tiempos de trabajo rudimentario, de industria doméstica, aún podía soñar con hacerse patrono; podía con sus ahorros adquirir los útiles necesarios y convertir su casa en un pequeño taller. Pero ahora, Pepe, por mucho que ayune un obrero tuyo, amasando céntimo sobre céntimo, ¿llegará á ser accionista de tus fundiciones? ¿podrá adquirir un pedazo de las minas, con todo el material necesario para la explotación?

—Eso está bien—arguyó Urquiola con acento triunfante.—Este doctor dice á veces cosas muy oportunas. Lo que demuestra que los antiguos tiempos eran los buenos y que, para tranquilidad de todos, hay que volver á la época en que no había progreso y los hombres vivían tranquilos.

Sánchez Morueta miró al joven con unos ojos que alarmaron á doña Cristina, haciéndola temer por su sobrino.

—Eso es una majadería—dijo con calmosa gravedad.—Eso sólo puede decirse á la salida de Deusto. ¡Suprimir el progreso porque trae algunas complicaciones!...

Y aquel hombre siempre silencioso, habló lentamente, pero con gran energía. Era un admirador religioso del capital. Aresti conocía su entusiasmo frío y firme por el dinero, que, puesto en movimiento por los descubrimientos industriales, había revolucionado el mundo. El millonario era á modo de un poeta del capital, y sacudiendo su ensimismamiento, rompió en un himno á aquella fuerza casi sagrada, puesta en manos de contadísimos iniciados. Cierto, que el trabajo, que era un auxiliar indispensable, sufría crisis y miserias, ¿pero por esto había que renegar del progreso, legítimo hijo del capitalismo industrial? La gran revolución moderna era obra de la religión del dinero, en la cual figuraba Sánchez Morueta como el más ferviente devoto. Utilizando los descubrimientos de la ciencia, había multiplicado los productos, y disminuido su valor, poniéndolos así al alcance de la mayoría, y facilitando su bienestar. El trabajador del presente gozaba de comodidades que no habían conocido los ricos de otros tiempos. El capital al servicio de la industria había civilizado territorios salvajes, había destruido fronteras históricas, estableciendo mercados en todo el globo: él era quien surcaba las tierras vírgenes con los rails de los ferrocarriles, quien removía los mares para tender los cables telegráficos, quien ponía en comunicación los productos de uno y otro hemisferio, venciendo los rigores de la naturaleza y evitando las grandes hambres que habían hecho rugir á la humanidad en otros siglos. Los poderes históricos se achicaban y humillaban ante el capital. Los reyes de los pueblos, soberbios como semidioses sobre sus caballos de guerra, cubiertos de plumas y bordados y llevando tras ellos grandes ejércitos, tenían que mendigar en sus apuros á los capitalistas ocultos en sus escritorios. Detrás de los imperios victoriosos estaban ocultos los verdaderos amos, los que cambiaban la faz de la tierra, venciendo á la naturaleza para arrancarla sus tesoros; la gran república de los capitalistas, silenciosa, humilde en apariencia, y sin embargo, dueña de la suerte del mundo. Y lo que más entusiasmaba á Sánchez Morueta, en esta secta oculta de universal poderío, era que sólo á la capacidad le estaba reservado entrar en ella. La jerarquía industrial no era como las dominaciones sacerdotales ó guerreras del pasado, en las que se figuraba sin otro derecho que el nacimiento. El hijo del capitalista, falto de capacidad, era expulsado por los malos negocios, y un nuevo individuo, aprovechando los residuos de su desgracia, venía á iniciarse en la poderosa secta. ¿Dónde encontrar una institución tan grande y poderosa y á la par tan democrática y modesta? ¿Y había locos que pedían la muerte ó la modificación de una fuerza que había transformado la Tierra?...

Ilustración del Dr. Aresti dirigiéndose
a la mina
Aresti protestó. Él reconocía las grandezas del régimen capitalista, las ventajas sociales que había reportado á la humanidad con el auxilio del trabajo. El capital encontraba remunerados con creces sus servicios. Pero el trabajo ¿veía recompensados igualmente sus esfuerzos? ¿No se encontraba hoy en el mismo estado de miseria que al iniciarse á principios del siglo XIX la gran revolución industrial?

—Eso es un error, Luis—dijo el millonario.—El trabajo está mejor que nunca. La prueba es que en todo el mundo baja considerablemente el interés del capital, mientras sube con las huelgas y las reclamaciones obreras el tipo de los jornales.

—¡Bah!—dijo el doctor con gesto de desprecio.—¡El aumento de unos reales en el jornal! Remedios del momento; cataplasmas que de nada sirven al enfermo, pues al poco tiempo se restablece el fatal equilibrio, aumentándose el precio de los productos, y el trabajador, con más dinero en la mano, se ve tan necesitado como antes. Son cambios de postura, creyendo engañar con ellos á la enfermedad. Al trabajador de nada le sirve la limosna de un aumento en el jornal: ya sabes que en esto no nos entenderemos nunca. Lo que necesita es justicia, ocupar el sitio que le corresponde, ser dueño de lo que produce."

20 de febrero de 2021

Fragmento de "Espartaco" de Howard Fast: esclavos contra sus propios sueños

–Ya que eres un político –dijo Cicerón sonriendo–, ¿por qué no me dices qué es un político?

–Un farsante– respondió Graco secamente.

–Por lo menos tú eres franco.

–Es mi única virtud y es extremadamente valiosa. En un político la gente la confunde con la honestidad. [...] hay mucha gente que no tiene nada y un puñado que tiene mucho. Y los que tienen mucho tienen que ser defendidos y protegidos por los que no tienen nada. No solamente eso, sino que los que tienen mucho tienen que cuidar sus propiedades y, en consecuencia, los que nada tienen deben estar dispuestos a morir por las propiedades de gente como tú y como yo y como nuestro buen anfitrión Antonio Cayo. Además, la gente como nosotros tiene muchos esclavos. Esos esclavos no nos quieren. No debemos caer en la ilusión de que los esclavos aman a sus amos. No nos aman y, por ende, los esclavos no nos protegerán de los esclavos. De modo que mucha, mucha gente que no posee esclavos debe estar dispuesta a morir para que nosotros tengamos nuestros esclavos. Roma mantiene en armas a un cuarto de millón de hombres. Esos soldados deben estar dispuestos a marchar a tierras extrañas, marchar hasta quedar exhaustos, vivir sumidos en la suciedad y la miseria, revolcarse en la sangre, para que nosotros podamos vivir confortablemente y podamos incrementar nuestras fortunas personales.

Los campesinos que murieron luchando contra los esclavos estaban en el ejército, en primer lugar, porque habían sido desalojados de sus tierras por los latifundistas. Esas tierras, ahora cultivadas por esclavos, los convirtieron en miserables que murieron para mantener intactas dichas tierras. Por lo que nos vemos tentados a asegurar que todo esto es una reductio ad absurdum. Porque, debes considerar lo siguiente, mi querido Cicerón: ¿Qué perderían los valerosos soldados romanos si los esclavos vencen?

En verdad, ellos los necesitarían desesperadamente, ya que no hay suficientes esclavos para trabajar adecuadamente las tierras. Habría tierras de sobra para todos y nuestros legionarios lograrían aquello con que sueñan, su parcela de tierra y una pequeña casita. No obstante, marchan a destruir sus propios sueños, para que dieciséis esclavos transporten a un viejo cerdo obeso como yo en una cómoda litera".

De Espartaco, de Howard Fast

Libro descargable: Espartaco

12 de febrero de 2021

"España", texto inédito de Thomas Mann sobre la República Española y el apoyo internacional al fascismo

Thomas Mann se posicionó claramente a favor de la República Española tras la agresión fascista dirigida por Franco y financiada por Hitler y Mussolini (y, a su vez, los que apoyaban y financiaban a estos). Mann no solo señala al fascismo en su texto, como la barbarie que singnifica contra la humanidad, sino, especialmente, a aquellos paises autodenominados "democráticos" que lo apoyaban, por activa o por pasiva, en nombre de los "intereses económicos" que, en el fondo, crean hombres sin escrúpulos y justifican horribles crímenes. Ahí, como señalaría también su compatriota Bertolt Brecht, está el nido de la serpiente.

También critica que se llame "nacionales" a los que, en realidad, estaban atacando a su propio país en nombre de intereses particulares y extranjeros, bien definidos por el propio Franco, "general que declara que prefiere la muerte de dos tercios del pueblo español antes que ver reinar al marxismo, es decir, antes de contemplar la llegada de un orden mejor, más justo y humano".

El texto "España", inédito hasta ahora, está incluido en el volumen 'La guerra de España: reconciliar a los vivos y los muertos' (Arpa), de Jean-Pierre Barou

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"Todos los grandes crímenes de este mundo se cometen en nombre de los intereses, que no tienen escrúpulos en sus «acciones». Esto es lo que estamos viendo en estos momentos en España. ¿Quién podría ocupar el papel de oponer las reivindicaciones de la conciencia a todos esos intereses, que no dejan de ser mezquinos aunque se pongan una máscara solemne, si no el poeta, el hombre de juicio libre? Él es quien debe alzar la voz y protestar contra un método que sitúa al crimen en la base de la política, violando todos los sentimientos humanos.

No existe desprecio más fácil que aquel con que se cubre al «poeta que baja al ruedo político». En el fondo, son los intereses los que hablan en estos términos. No quieren una vigilancia que pueda enturbiar sus acciones, e invitan al intelectual a recluirse amablemente en «lo espiritual». A cambio, se le permite considerar la política como algo indigno de su atención. ¿No debe percibir él sin duda que ese falso honor es una recompensa por su complicidad con los intereses a través de su abstención? En nuestro tiempo, retirarse a una torre de marfil carece de sentido. Es imposible no darse cuenta de ello en los tiempos que corren.

De hecho, la democracia se concreta en cada uno de nosotros, pues la política se ha convertido en el asunto de todo el mundo. Nadie puede escapar a ella, pues la presión inmediata que ejerce sobre cada individuo es demasiado fuerte. ¿No es cierto que el hombre al que oímos decir, como aún sucede, «A mí no me interesa la política», nos parece un ser «chapado a la antigua»? Un punto de vista como este no solo nos parece egoísta e irreal, sino además una falsedad bastante estúpida. No es tanto una prueba de ignorancia como de una indiferencia moral. El orden político y social forma parte de la totalidad humana, y esta es una realidad innegable. Solo es un aspecto del problema y del deber humanos, pero nadie puede ignorarlo sin pecar por ello contra la humanidad que intenta privilegiar frente a la política en el ámbito de lo esencial. Sin embargo, lo esencial, de lo que todo depende, es el orden político y social, porque el problema humano se plantea en nuestro tiempo con gravedad mortal en la política. ¿Cómo podría el poeta abstraerse, él, cuya naturaleza y cuyo destino lo han colocado en el lugar más expuesto de la historia de la humanidad? Al referirme a la gravedad «mortal» que reviste la cuestión política en nuestro tiempo, he querido expresar que todo hombre, y en particular el poeta, debe salvar su mente —o, ¿por qué no emplear el término religioso?—, salvar su alma. El poeta incapaz ante el problema humano, planteado en forma política, no solo es un traidor a la causa del espíritu en beneficio del bando de los intereses, sino que también es un hombre perdido. Su pérdida es ineluctable. Perderá su fuerza creadora, su talento, y no será capaz de hacer algo duradero de nuevo. Incluso su obra anterior, aunque no estuviera marcada por esta falta, si era buena, dejará de serlo. No significará ya nada a ojos de los hombres. Esta es mi convicción profunda, y hay ejemplos que la confirman.

Quizá me pregunten qué entiendo por «espíritu» o por «intereses». Pues bien, lo espiritual, considerado desde el punto de vista político y social, es la aspiración de los pueblos a mejorar sus condiciones de vida, a hacerlas más justas y felices, mejor adaptadas a la dignidad humana. Lo espiritual es la aprobación de ese deseo por parte de los hombres de buena voluntad.

Los intereses saben que un cambio semejante reduciría algunas de sus ventajas y privilegios. En consecuencia, intentan impedir tal evolución por todos los medios, incluido el crimen, o al menos detenerla por un tiempo, porque lo hacen sabiendo que convertirla en un imposible está fuera de su alcance. El bando de los intereses está interviniendo en España y la destruye con una falta de pudor desconocida hasta la fecha.

En realidad, lo que viene sucediendo en ese país desde hace meses constituye el escándalo más inmundo de la historia humana. ¿Pero es que el mundo no se da cuenta? Me temo que no, porque los intereses asesinos no saben hacer nada mejor que volver al mundo estúpido, ocultar su verdadero carácter. El otro día me llegó esta información desde el lugar más sombrío de Europa: Alemania. «¿Quién habría podido imaginar que, cayendo del cielo azul, los Rojos de España fueran capaces de tales horrores?». ¡Los Rojos! ¡Cayendo del cielo azul!

Todo el mundo sabe lo poco revolucionarias que eran las reformas del Frente Popular español, esa alianza de republicanos y socialistas sellada por una victoria electoral decisiva y legítima.

¿Es que ya no tenemos corazón? ¿Ni razón? ¿Queremos que el bando de los intereses nos arrebate los últimos restos de buen juicio y de libre pensamiento cayendo en la trampa que montan con tanta destreza? De hecho, ocultan los instintos más bajos bajo la máscara de ideas de cultura, de Dios, de orden y de patria. Un pueblo que vive bajo el yugo de una explotación de las más reaccionarias desea una existencia más clara, más humana, un orden social que cree que le permitirá ser más digno de su propia humanidad. Para este pueblo la libertad y el progreso no son aún nociones roídas por la ironía y el escepticismo. Cree en ellas como los valores más altos y dignos de su esfuerzo. Incluso ve en ellas las condiciones de su honor como nación. Este pueblo se ha proporcionado un gobierno que se propone remediar —procediendo con prudencia y teniendo en cuenta las circunstancias particulares— los abusos más indignantes. ¿Qué sucede a continuación? Estalla una rebelión de generales al servicio de las antiguas potencias explotadoras, estalla con la complicidad del extranjero. La rebelión fracasa, está a punto de perder, y entonces los gobiernos extranjeros, enemigos de la libertad, acuden en su ayuda y, a cambio de promesas de ventajas económicas en caso de victoria, proporcionan a los insurgentes dinero, hombres y material de guerra. Gracias a estos alimentos, la lucha sangrienta prosigue, engendrando en ambos bandos una crueldad cada día más implacable. Contra el pueblo que lucha desesperadamente por su libertad y sus derechos humanos, se lleva a la batalla a tropas de sus propias colonias. Los bombarderos extranjeros destruyen las ciudades, asesinan a los niños. Y todos esos se hacen llamar «nacionales». Esos crímenes que claman al cielo se llevan a cabo en nombre de Dios, del orden y de la belleza. Si las cosas hubiesen sucedido conforme a los deseos de la prensa de los intereses, hace tiempo que la capital del país debía haber caído y las «bandas marxistas» debían haber sido vencidas. Pero la capital, medio destruida, aún se mantiene en pie, al menos en el momento en que estas líneas se escriben, y las «bandas rojas», según el nombre que prefiere la prensa de los intereses, es decir, el pueblo español, defienden su vida y los valores en los que cree con una valentía sobrehumana, una valentía en la que los más embrutecidos escuderos de los intereses deberían encontrar la materia de reflexión que podría llevarlos a descubrir las fuerzas morales que están en juego.

El derecho de los pueblos a definirse a sí mismos goza hoy en el mundo del mayor respeto oficial. Incluso nuestras dictaduras y Estados totalitarios se emplean a fondo en hacernos creer que tienen entre el 90 y el 98 % del pueblo de su lado. Pues bien, si una cosa está clara, es la siguiente: los oficiales rebeldes sublevados contra la República española no tienen al pueblo con ellos. Y por el momento no pueden cambiar ese punto. De entrada, están obligados a crear la posibilidad de cambiar esa información con la ayuda de árabes y de soldados extranjeros. Si bien no podemos decir con exactitud qué es lo que quiere el pueblo español, sí podemos decir lo que no quiere: la dictadura del general Franco. La cuestión es que los gobiernos europeos, interesados en ver morir la libertad, han reconocido el poder de ese rebelde como el único legal, y esto en plena Guerra Civil, esa guerra que aún continúa gracias a su apoyo, si es que no la han provocado ellos. Ellos, que en sus países muestran en todo lo relativo a la alta traición cierta dureza —es lo mínimo que podemos decir—, apoyan a un hombre que entrega su propio país al extranjero. Ellos, que se hacen llamar «nacionalistas», ponen todo en marcha para llevar al poder a un partisano que no se preocupa en absoluto por la independencia del país, siempre que él consiga abatir la libertad y los derechos humanos. Este general declara que prefiere la muerte de dos tercios del pueblo español antes que ver reinar al marxismo, es decir, antes de contemplar la llegada de un orden mejor, más justo y humano.

Dejando de lado cualquier sentimiento de humanidad: ¿es esto nacional? ¿Qué partido tiene más derecho a hacerse llamar nacional? Me llamarán bolchevique, pero no puedo no pronunciarme en favor del derecho en el conflicto entre el derecho y la fuerza".

6 de febrero de 2021

Pandemias en el Sáhara Occidental (un texto de Bahia Mahmud Awad)

Bahia Mahmud Awah (en árabe, باهية محمود حمادي اواه ) ( Auserd , Sahara español , 1960 ) es un escritor, antropólogo y investigador saharaui . Nacido en el seno de una familia nómada en Tiris, cerca de Auserd, en Río de Oro y recibió el nombre de Bahia en honor a su tío, el poeta saharaui Bahia Uld Awah.

Realizó sus estudios entre el Sahara Occidental, entonces provincia española, y Argelia, para concluirlos entre La Habana y Madrid. Trabajó en el departamento de emisiones en español de Radio Nacional Saharaui y desde 1999 vive en España.​ 

En su página web se pueden encontrar más datos sobre su vida y sus obras poéticas y literarias. Por ejemplo, cuando nos cuenta cosas sobre las "pandemias" que ha sufrido el pueblo saharaui que, parece ser, todavía no ha sido afectado por la del actual coronavirus.  Por supuesto, la principal pandemia que les afecta actualmente es la de la violencia y el sometimiento del ejército marroquí, que priva a los saharauis de la libertad política y cultural como pueblo y a muchos de sus miembros, como él mismo, de poder vivir en su tierra. 

Pero Awad también nos cuenta sobre otras "pandemias" en el pasado, como la provocada por las pruebas nucleares efectuadas por Francia en Argelia, que afectaron de lleno en todo el territorio del Sáhara Occidental, entonces bajo la bota española, pero que también, además de sobre los argelinos, se haría sentir en las costas andaluzas del sur de España: "el impacto radiactivo se extendió a toda África del Oeste, por el sur hasta Centroáfrica y al norte, por la costa española y Sicilia".

Se trata de una muestra más del sufrimiento de un pueblo pisoteado y olvidado por los organismos internacionales y su antigua metrópolis colonial, España, un testimonio de uno de sus hijos que lo vive ha vivido y vive en carne propia, en, como dice en uno de sus poemas, una vida continuamente confinada: "El exilio es mi vida confinada  / a tiempo ilimitado / en el vientre alquilado / de una vieja metrópoli, / retrógrada y carcomida en sus entrañas". 

"Otras pandemias sufrieron y sufren los saharauis

Hubo otra pandemia nuclear que Argelia sufrió en su desierto y está en la memoria de las víctimas de los habitantes del Sahara Occidental durante su periodo colonial. Aquella pandemia manifestada en fiebre, convulsiones, irritaciones, colapso de las vías respiratorias y ceguera que vivieron los saharauis también sucedió en un mes de febrero de 1960.

Los ensayos atómicos que practicó la Francia Colonialista en los años sesenta en el sur de Argelia, cuyos efectos pudieron alcanzar a varios países africanos y también a España, mataron a muchas familias y animales en la parte noreste y este del Sahara Occidental siendo colonia española.

Un tema que aparece en mi libro el ‘Sueño de volver’ cuando recogía la historia de la familia de aquel dirigente estudiantil saharaui Hanafi Uld Mohamed Chej. Y que también en 2010 recordaba en El País el periodista Ingacio Cembrero “(La primera bomba francesa arrojada el 13 de febrero de 1960) el impacto radiactivo se extendió a toda África del Oeste, por el sur hasta Centroáfrica y al norte, por la costa española y Sicilia”. Pero anteriormente también está en la memoria saharaui otra pandemia que sucedió según el calendario pastoril saharaui en Am Dega, correspondiente al mes de diciembre de 1953. Murieron, personas, camellos, gacelas, lobos, chacales, burros, conejos, ovejas y cabras… ese año la metrópoli vacuno a la gente en su colonia y es por ello que el año pastoril fue denominado el año de la vacuna, es decir Am Dega. (…) Tras la huella de Hanafi recabé testimonios de su hermana Mgaili Mohamed Chej, su sobrino Mohamed Yeslem Uld Beisat, su amigo Bujari Ahmed y Paqui Burgos; a través de ellos descubrí la trágica historia de su familia.

Su padre, Mohamed Chej Uld Maatala, murió en el año Am Tegal, también llamado Am Elhuma, es decir el año de la pandemia, que según el calendario pastoril saharaui vendría a ser 1956, también murió la más pequeña de sus tres hijas, Naguha, a raíz de las radiaciones de un ensayo nuclear realizado por los franceses en Irigan, sur de Argelia.

La gente que nomadeaba en el noreste del Sahara Occidental, en las fronteras con Argelia, no sabía del porqué de aquella fiebre que mataba a humanos y a muchos animales. Encontraban gacelas muertas o moribundas, entonces decidieron buscar las causas. Explicaban que esos animales no tenían relación alguna con los humanos por la que pudieran haber sido contagiados de enfermedades comunes. Siempre entre los nómadas ha habido gente sabia y descubrieron que las causas de aquella letal y rara fiebre eran producidas por un ensayo nuclear realizado por los franceses. Pronto lo relacionaron con una inhabitual detonación que les había aterrorizado tiempo atrás. Hablamos de finales de los años cincuenta. La noticia empezó a correr de boca en boca. La fiebre causó la muerte de mucha gente y obligó a los beduinos a desplazarse hacia al sur saharaui,alejándose de las fronteras con el país vecino. 


Años más tarde los saharauis comprendieron que era la fiebre de la derrota francesa en Argelia, la furia colonial contra la revolución argelina que causó un millón y medio de víctimas. Espero que esa pandemia del Covid 19 sea el final del neoliberalismo como lo fue el fin del colonialismo en Argelia y que sea el inicio de otros nuevos tiempos en los que primarán los intereses del ser humano muy por encima de la plusvalía del capitalismo.Espero que esa pandemia del Covid 19 sea el final del neoliberalismo como lo fue el fin del colonialismo en Argelia y que sea el inicio de otros nuevos tiempos en los que primarán los intereses del ser humano muy por encima de la plusvalía del capitalismo.Espero que esa pandemia del Covid 19 sea el final del neoliberalismo como lo fue el fin del colonialismo en Argelia y que sea el inicio de otros nuevos tiempos en los que primarán los intereses del ser humano muy por encima de la plusvalía del capitalismo.

Los saharauis aún no tienen la pandemía del Cornavirus, Covid 19 pero los saharauis sí que sufren la pandemía de la ocupacion marroquí. Tierra y cultura debaten entre la existencia o no contra la ocupacion marroqui".

5 de febrero de 2021

Chittaprosad Bhattacharya, ilustrador de la lucha de clases y antimperialista de la India.

Chittaprosad Bhattacharya fue un dibujante bengalí, que destacó en el uso de los grabados para difundir sus ideas comunistas y la lucha contra el imperialismo. Nacido en 1915 en Naihati en el actual distrito de Parganas del Norte, Bengala Occidental, ya desde estudiante se unió al movimiento de base de resistencia ante la opresión colonial de los británicos y contra la explotación feudal de los terratenientes indios. Chittaprosad rechazó el clasicismo de la Escuela de Bengala y sus preocupaciones espirituales. Debido a su negativa a aceptar las discriminaciones del sistema de castas.

Los años más creativos de Chittraprosad comenzaron en la década de 1930. Satirizó y criticó duramente los sistemas feudales y coloniales en bocetos a pluma y tinta, de dibujo rápido, pero magistrales. El artista también  se destacó en la creación de grabados en linóleo y xilografías con una obvia intención propagandística. Dado que estos grabados los creo para difundirlos entre las masas y no para la galerías de arte, muchos no fueron reconocidos hasta muy tarde. Con el tiempo, cobraron valor artístico y hoy son apreciados por los expertos y coleccionistas en todo el mundo.

En 1943, Chittaprosad cubrió la hambruna de Bengala para varias publicaciones comunistas. Esto resultó en su primer libro publicado, "Hungry Bengal". Fue un ataque marcadamente provocador contra los poderes políticos y sociales de la época, y las autoridades lo reprimieron casi de inmediato, incautando y destruyendo un gran número de ejemplares.

Como todos los comunistas, se opuso a la Constitución impuesta por las élites de la India tras la independencia, en 1949, como también a la ideología, heredada de la metrópolis inglesa, del panhinduísmo de la Gran India unida, pasándose por encima de los diferentes pueblos de la península del Indostán y manteniendo la explotación de la aristocracia y la burguesía local y la gran burguesía internacional sobre las masas de campesinos y la incipiente clase trabajadora.

Chittaprosad se instaló de forma más permanente en Bombay a partir de 1946. En los años previos a su muerte, el artista dedicó cada vez más tiempo al movimiento por la paz mundial y a diversos esfuerzos para ayudar a los niños pobres. No obstante, la denuncia de la  pobreza y la explotación de los pueblos del Indostán por las potencias imperialistas y por las élites locales fue el tema principal de sus obras.

En sus dibujos plasma los conflictos sociales de la península del Indostán desde los años 30, centrándose sobre todo en su región, Bengala, pero sin olvidar otros conflictos como el de Bangladesh o Sri Lanka. Pero sobre todo dedicó su obra a los pueblos de toda la India, centrándose en lo que Lenin consideraba el principal conflicto al que ha de consagrar su vida un comunista: la guerra de clases, tanto contra el imperialismo (en el caso del autor, contra el Imperio británico, y luego el norteamericano) como, especialmente, contra el enemigo interior, la élite aristocrática y capitalista de la India ("convertir la guerra imperialista en guerra civil").

Para ver más obras del gran Chittaprosad Bhattacharya, se puede visitar el catálogo online de la exposición de las obras del autor en Nueva York  



































29 de enero de 2021

Estudiantes comunistas detenidos en Kerala, India

La Agencia Nacional de Investigación de la India (NIA) arrestó el jueves a Vijith Vijayan, de 26 años, por su presunta participación en la distribución de folletos pro maoístas en Kozhikode, estado de Kerala. El motivo es que el Partido Comunista de la India (Maoísta) está prohibido y considerado organización terrorista por el gobierno fascista y las autoridades locales.

Vijith Vijayan, estudiante detenido
 Según la informes , Vijayan trabajaba con el departamento de publicaciones del PCI (maoísta) y era traductor de literatura maoísta radical del inglés al malayalam. El arresto de Vijayan por los funcionarios de la NIA es el tercer arresto, so pretexto de la Ley de Prevención de Atrocidades Ilegales (UAPA), en la ciudad de Pantheerankavu.

Vijith, que es el cuarto acusado en el caso, está acusado de haber jugado un papel clave en la propagación de la ideología "radical" entre los jóvenes. Mientras tanto, la NIA también está buscando a un amigo de Vijith, Eldho Wilson, que aún no ha sido arrestado. Vijith es un graduado de B.Tech y ha trabajado como profesor en centros de formación, según la investigación.

“Nuestra investigación ha revelado que él es un cuadro activo de la organización PCI (maoísta) y mantuvo estrecho contacto con los líderes del grupo prohibido. También se sospecha que es parte del ala de publicaciones del PCI (Maoísta) y aparentemente ha traducido literatura maoísta del inglés al malayalam ”, afirmó un funcionario de la NIA.
El arresto de Vijith se produce un año después de que la policía de Kerala capturara a otros dos cuadros comunistas: Thaha Fasal y Alan Suhaib, también en Pantheerankavu, por celebrar una reunión clandestina maoísta frente a una tienda. El tercer acusado, CP Usman, había logrado huir de la policía cuando llegaron al lugar.

Los dos arrestados, que provenían de Thalassery, estaban repartiendo panfletos pro maoístas y gritando consignas radicales, cuando la policía de Kerala los arrestó en la zona del mercado de Pantheerankavu. Los dos acusados ​​protestaban contra el asesinato a tiros de presuntos maoístas por parte de la fuerzas militares en los bosques de Palakkad.

Cabe mencionar que el arresto de los dos estudiantes se produjo tres días después de que el equipo antiterrorista de la policía de Kerala eliminara a quemarropa a cuatro maoístas en Attappadi, Palakkad.

El 27 de noviembre pasado, el Tribunal Superior de Kerala había desestimado las peticiones de libertad bajo fianza de los dos estudiantes, que parece que eran formalmente activistas del PCI (Marxista), aunque por otro lado hacían propaganda maoísta. El tribunal había admitido las pruebas de la policía para demostrar que los estudiantes detenidos tenían vínculos maoístas y les negó la libertad bajo fianza.

Los comunistas de Kerala están divididos por los arrestos de cuadros, y el caso ha provocado un gran revuelo político dentro del gobierno del estado, del Frente de Izquierdas, liderado por el Partido Comunista de la India (Marxista), aunque comprometido en una política acusada por otros partidos comunistas y, como se ve, por algunos de sus propios miembros, como de inspiración socialdemócrata.. Así, han aparecido diferentes posiciones entre sus líderes después de que la policía acusara al citado Alan Shuhaib, que es miembro local de la rama del sector del partido en Kozhikode Kallai Thiruvannur, y a Thaha, que es el secretario de la unidad DYFI de la rama local de Pantheerankavu. Ambos son estudiantes de derecho, como Vijith Vijayan.

Tras el arresto, Pinarayi Vijayan, el primer ministro de Kerala, del Partido Comunista (marxista), pidió explicaciones sobre los motivos por los que la policía detuvo a los dos estudiantes de derecho. Sin embargo, cuando la NIA se hizo cargo del caso, Vijayan dio un giro de 180 grados para acusar abiertamente a sus propios cuadros de "maoístas". Otros líderes del PCI (Marxista), incluidos Sitaram Yechury y Prakash Karat, dos miembros de su Politburo, habían expresado su apoyo a las personas detenidas que presuntamente tenían vínculos con los maoístas.

https://www.opindia.com/2021/01/nia-arrests-naxal-cpi-maoist-radicalising-youth-kerala-details/

24 de enero de 2021

Represión brutal en Cachemira durante el último año (Editorial del último número de People´s March)

La Red de Blogs Comunistas (RBC) ha traducido la editorial del último número de la revista People´s March (Vol.15, No.3, October 2020), en la que se denuncia la brutal represión perpetrada en Cachemira por el gobierno de la India, movido por la idea de construir una Nueva India unida bajo la ideología hindú-brahmánica, en Cachemira.

La lucha por la autodeterminación de Jammu y Cachemira choca frontalmente con la ideología fascista del presidente Modi y con los intereses de las multinacionales locales y extranjeras, y usan todas las triquiñuelas legales posibles, además de enviar al ejército y a los grupos paramilitares para sembrar de violencia todo el país, con el fin de acabar con sus aspiraciones como pueblo.

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Represión brutal en Cachemira durante el último año (Editorial)

El gobierno fascista de Modi derogó el pasado 5 de agosto de 2019 los artículos 370 y 35A de la Constitución, que otorgaban un estatus especial a Jammu y Cachermira (Nota: nombre oficial de esta entidad política, que desde 1954 ha sido uno de los veintinueve estados que, junto con los siete territorios de la Unión, formó la República de la India) cuando fueron unidos a la fuerza a la India. Después de la derogación, lo que siguió fue un cierre estricto del país, restricciones al movimiento de personas, un bloqueo de las comunicaciones y detenciones masivas. Se pisó el acelerador de una guerra psicológica contra el pueblo al suspenderse los servicios de telefonía móvil y los servicios de Internet de banda ancha. Antes de esto, el gobierno de Modi había desplegado fuerzas armadas, dotadas incluso con armamento pesado, en Cachemira..

En poco tiempo, antes de un año, el parlamento de Cachemira se disolvió y se tomó el control del país desde Delhi, poniéndos el gobierno en manos de la burocracia dictatorial y las fuerzas armadas. Con la abrogación del estatus especial, los burocratas se volvieron crueles y desalmados. Toda Cachemira y Jammu fueron convertidos en un gran campo de concentración, transformándose la región en la más militarizada del mundo.

Los encarcelamientos en masa, principalmente de líderes políticos y trabajadores militantes de todos los partidos, fueron la tónica diaria. Muchas personalidades que se pusieron al lado del pueblo fueron detenidas y encerradas en cárceles u obligadas a quedarse en sus casas bajo vigilancia, lo que resultó en un vació político. . El fascista Modi y su pandilla se jactaron de esto como un logro en su plan principal de construcción de la Nueva India (India hindú y corporativa). Al hacer todo esto, el gobierno de Modi está sentando las bases para mandar a empresas como Ambani para saquear un gran botín de recursos en Cachemira. La abrogación no es más el principio de una invasión de Cachemira, la división en dos partes sin el consentimiento y la representación de los pueblos que estarán bajo el control de las fuerzas armadas para siempre.

La economía de Cachemira fue destruida y el sustento de la gente desapareció debido a los continuos toques de queda y cierres. La suspensión de Internet de alta velocidad mató a muchas empresas, se eliminaron cientos de cuentas de Whats App que no se pudieron actualizar. Los trabajadores de hoteles, los conductores de barcos, los vendedores ambulantes sufrieron mucho. Las familias de los 26.000 operadores de taxis turísticos fueron a la bancarrota debido al bloqueo total. Los trabajadores de telares manuales sufrieron severamente debido a las condiciones deplorables y migraron a otros lugares. Cerca de 250.000 artesanos están abatidos. Toda la industria de las alfombras colapsó y el Estado tuvo en una pérdida de 1.600 millones de rupias. La conocida cosecha de manzanas de Cachemira está devastada. Los sectores de la produccițon y construcción perdieron 4095 millones de rupias, lo que dejó a 70.000 trabajadores convertidos en parados, la agricultura y los sectores afines perdieron 4591 millones de rupias y se perdieron 12000 puestos de trabajo. El turismo recibió el mayor impacto, de 9191 millones de rupias y 74.500 puestos de trabajo perdidos. Hay alrededor de 10 lakh (1 lakh son 100.000 unidades de cualquier medida en el sistema de medición de la India) de estudiantes que no pudieron asistir a las escuelas, debido al toque de queda prolongado y al encierro. Los servicios básicos de salud, educación y bienestar sufrieron también lo suyo y, en definitiva, la economía ha sufrido un colapso total. La Cámara de Comercio e Industria de Cachemira declaró que el Estado tuvo finalmente una pérdida de 40.000 crore (1 crore son 100 lakh) y de 4.9 lakhde puestos de trabajo. Desde agosto pasado, el gobierno despidió a 1200 trabajadores de la salud. Los bandidos vestidos de azafrán decían que todo era por el desarrollo en Cachemira. Pero la realidad es bastante contraria. Después de la abrogación del estatus especial, el gobierno de Modi despidió a muchos empleados en muchos departamentos para llenar las vacantes con sus títeres. No ha habido desarrollo y solo pérdidas de dinero y personal desde el agosto pasado.

Personalidades destacadas y juristas opinaron que la Corte Suprema se ha convertido en un instrumento formal sin resultados tangibles para la población, y que solo sirve a los intereses del gobierno de Modi. Hay continuas violaciones de derechos humanos que ocurren de manera flagrante en Cachemira. La confiscación de propiedades a los residentes de Mizoram ya había ocurrido en el pasado, ahora ocurre en Cachemira como herramienta de las fuerzas armadas con la justificación de frenar la militancia en el valle. Los niños también han sido retenidos y llevados a las comisarías. Por último, el acceso a la comunicación es un derecho fundamental en la actualidad. Este derecho se está negando descaradamente en Cachemira. Se han tomado medidas drásticas de seguridad y se ha eliminado cualquier posibilidad de protesta.

El gobierno fascista de Modi aprobó enmiendas a la ley para permitir la creación de "áreas estratégicas" para que el ejército pueda construir en ellas sin obstáculos y moverse sin limitaciones. El gobierno planeaba alterar la demografía de Cachemira, de mayoría musulmana, atrayendo a ciudadanos de otras religiones, preferentemente brahmánica. El gobierno tiene un plan estratégico para ocupar o nombrar a los cargos políticos y constitucionales importantes a su elección. Los hindúes de Cachemira también se sienten inseguros debido a la ley de domicilio. Debido a la nueva ley, el empleo y los negocios irán a manos de personas que vienen de otras regiones de India y que se convertirán en residentes de Cachemira. El gobierno ha dicho que los residentes permanentes obtendrán el certificado de domicilio basado en sus PRC (Nota: Population Research Centres (PRCs).El Ministerio de Salud y Bienestar Familiar (MoHFW) estableció una red de Centros de Investigación en Población). La orden ha provocado temores en el Registro Nacional de Ciudadanos en Cachemira, pero los funcionarios temían que algunos registros pudieran haberse perdido debido a una serie de razones, entre ellas inundaciones e incendios. Por la ley de nuevo domicilio del 4 de octubre de 2020, se podrán expropiar forzosamente las tierras, los recursos, los empleos y las empresas de Cachemira. Las fuerzas de seguridad han dejado de entregar los cuerpos de los militantes locales asesinados a sus familias para evitar reuniones emotivas, para evitar que se apoye a los jóvenes por unirse a la militancia. Aquí, la gente tiene la tradición de asistir a las cremaciones funerarias sin discriminación de ninguna religión. Esta tradición se sigue en Cachemira desde hace mucho tiempo. En realidad, la gente de Cachemira son verdaderos laicistas.

Las fuerzas armadas están deteniendo a los jóvenes de Cachemira matándolos y declarandolos como terroristas. Todo esto tiene como objetivo crear miedo entre los jóvenes.

El portavoz de la Cámara de Representantes de Estados Unidos expresó una profunda preocupación y envió una carta al Ministerio de Asuntos Exteriores sobre la situación imperante en Jammu y Cachemira. Human Rights Watch, Amnistía Internacional y el comité de la ONU expresaron su profunda preocupación y pidieron a los tribunales indios y a las instituciones de derechos humanos que intervinieran en el asunto de las violaciones de derechos humanos en Cachemira, continuos desde la abrogación del estatus especial.

El notorio fascista Modi y su pandilla no hicieron caso de las palabras de esas instituciones. Solo prestan atención a los dictados de sus jefes Trump, Ambani y Adani (Nota: estos dos últimos, multimillonarios hindús con gran influencia en el gobierno y en el entramado corporativo capitalista de la India). Los oficiales de la policía y el ejército en Cachemira actuan como líderes políticos y hacen declaraciones despectivas para difamar al movimiento, acusando a Cachemira de fomentar el terrorismo, como Pakistán.

Antes de la abrogación del estatus especial en Cachemira, los líderes políticos de todos los partidos se separaron de las clases dominantes indias. En Cachemira, ahora la situación se encuentra en un estado de vacío político. Los líderes políticos quedaron políticamente desactivados. Se encuentran en un estado de dilema limbo, en una posición de no saber "qué se debe hacer". Es la ocasión para que todos los grupos de base se unan a la lucha popular y, si lo hacen, obtendrán algo de respeto.

Antes de la abrogación del estatus especial, la Conferencia Nacional, el PDP (People Democrat Party), etc., los partidos se convirtieron en la élite gobernante y explotaron los recursos de Cachemira al unísono con las clases dominantes indias. Ahora BJP (Nota: El Bharatiya Janata Party (BJP), que traducido significa Partido Popular Indio, fue fundado en 1980 y es uno de los dos mayores partidos políticos de la India, junto con el Congreso Nacional Indio) , las bandas azafrán del RSS (Nota: Rashtriya Swayamsevak Sangh, grupo paramilitar nacionalista hinduista, los matones del gobierno fascista de Modi), reemplazarán a la élite gobernante local y se convertirán en el nuevo establecimiento gobernante. En engaño del fascista Modi sobre el desarrollo e implementación de empresas es un mito, como en el resto de la India. Sin embargo, el saqueo de los recursos y la supresión de personas es una realidad.

Para llevar adelante su plan, Manoj Sinha, líder de RSS y un títere en manos de Modi, ha sido

nombrado nuevo vicegobernador de Cachemira. En realidad, tanto Modi, como Amit Shaw, Rajnath singh, Ajit Doval, Mohan Bhagavath, Ram Madhav, Vijay Kumar, Dilbagh Singh (DGP, Cachemira), Bipin Rawat, son funcionarios de inteligencia y altos mandos militares, y estos funcionarios son los verdaderos culpables, terroristas y traidores. Estos son los verdaderos enemigos de todos los pueblos de la India.

El problema de Cachemira es la cuestión de la nacionalidad. Las bandas fascistas paramilitares, el frenesí fascista de los grupos de justicieros azafrán, tienes como fin, al servicio de la burguesía compradora y el imperialismo, propagar la ideología de la “nación india, cultura india, una nación, un mercado”, etc. Con esta propaganda interesada, se pretende destruir la cultura y someter definitivamente a los pueblos indígenas, los dalit, las mujeres, los musulmanes y la clase trabajadora. Se trata de una campaña criminal que busca aniquilar a todo lo que se les opone en su planes de construir una Nueva India, digital, supuestamente autosuficiente, moderna, etc.

Las nacionalidades surgieron durante las revoluciones burguesas como un proceso histórico, especialmente en Europa. Se desarrollaron fuertes sentimientos nacionales entre la gente debido al interés económico durante el desarrollo del capitalismo. Personas con lenguaje común, cultura, economía, geografía, estilo de vida y otras cosas similares, se consideraron a sí mismas como una nacionalidad. Se ha demostrado que cualquier argumento en contra de lo anterior solo puede tener como fin defender unos concretos intereses creados.

La propaganda de una sola nación, una sola cultura, es un falsedad, intentar engañar a la gente e insultar sus sentimientos. En realidad, las corporaciones multinacionales necesitan un mercado más grande para satisfacer sus ansias continuas de aumentar el beneficio. En resumen, estos traidores pregonan los sentimientos nacionales en beneficio de las corporaciones de la India y extranjeras.

En Rusia, con la revolución de 1917, las nacionalidades se independizaron de las clases dominantes derrocando al viejo y podrido sistema, que pasó a ser dirigido por el proletariado. Ahora, también en el contexto indio, el pueblo de Cachemira debería unirse al proletariado indio, a sus clases oprimidas y las fuerzas revolucionarias, para erradicar el viejo sistema podrido semifeudal y semicolonial y poder construir una libertad real. Demócratas, intelectuales, escritores, artistas, activistas de derechos civiles, estudiantes, deben apoyar la lucha de la nacionalidad de Cachemira y unirse al movimiento para salvar la democracia en la India.
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