11 de junio de 2010

Un mundial neoliberal

Ya ha comenzado el Mundial, y lo tenemos hasta en la sopa. Sin embargo, de la fiesta supuestamente deportiva solo vemos la punta del iceberg, puesto que detrás de una organización como esta hay un gran negocio del que solo pocos de los habitantes de un pais, en este caso Sudafrica, salen beneficiados.

Sudáfrica es, desde el año pasado, el país más desigual del mundo y es imposible que a ningún visitante mínimamente curiosos se le escape el contraste entre los hoteles de cinco estrellas y los inmensos barrios de chabolas de cartón y lata. Y a medida que se acercaba el evento deportivo -el más grande celebrado nunca en todo el continente- han ido en aumento las voces que denunciaban que el Mundial ha acentuado aún más estas desigualdades en vez de, como prometía el Gobierno, desarrollar el país y ayudar a la gente a salir de la pobreza. Es decir, lo que suele pasar en acontecimientos-espectaculo de este tipo (olimpiadas, eurocopas, etc..)

Según datos ofrecidos por Pravin Gordhan, Ministro sudafricano de Economía, del 2,5% de crecimiento del PIB calculado para 2010 un 0,5 estará relacionado directamente con la organización del Mundial. Pero es que este gran beneficio solo se explica por una enorme inversión pública. En los últimos años el país entero ha hecho una "puesta a punto" y hoy puede presumir de carreteras, aeropuertos, estadios y centros urbanos totalmente remodelados, cuando no directamente nuevos.

El problema es que se ha hipotecado gran parte del presupuesto público en unas infraestructuras que refuerzan el modelo de desarrollo neoliberal en vez de centrarse en una apuesta social y sostenible, como afirma el profesor de economía de la Universidad de Kwa Zulu Natal, Patrick Bond. La mayoria del dinero se ha dedicado a instalaciones totalmente inútiles como son los estadios, que en conjunto han costado 3.000 millones de rands [300 millones de euros], cantidad que ha salido de las partidas para agua potable, vivienda social, sanidad o educación".

El desarrollo, la inversion, auque haya sido bajo esta escusa, no ha tenido como fin el fomento del deporte. Como expresaba el recientemente fallecido Dennis Brutus, considerado una de las estrellas deportivas nacionales, "si quieren ayudar al deporte que hagan canchas en los colegios". Pero esto que es de perogrullo para cualquiera con dos dedos de frente, sin embargo no produce colosales beneficios para las multinacionales, que es, tras la escusa del deporte, el futbol, etc..., el verdadero objetivo del circo del Mundial.

El Mundial se ha convertido en una excusa formidable para imponer planes de desarrollo de consecuencias desastrosas para los más vulnerables -cuenta Pat Horn, coordinadora de StreetNet, una red internacional de vendedores callejeros- y privatizar los centros de las grandes ciudades en beneficio de una economía globalizada que excluye a una mayoría de las personas humildes". Asi desalojos y desplazamientos forzados para liberar y "adecentar" los espacios mas visibles han venido ocurriendo desde que Sudafrica fue designada como organizadora del evento.

Un ejemplo. En el extremo sur del continente se encuentra Ciudad del Cabo, bastión "blanco" de la nación del Arco Iris. Este es el único gran municipio y provincia que no está gobernado por el Congreso Nacional Africano, sino por la Alianza Democrática (DA, en sus siglas inglesas), el partido heredero de los opositores moderados al apartheid y que hoy agrupa los votos de la minoría blanca.

Ciudad del Cabo es también uno de los centros de peregrinaje de la jet set internacional que acostumbra a dejarse ver en sus restaurantes de lujo y en sus tiendas más exclusivas. Por poner un ejemplo, Victoria Beckham ya ha alquilado un espacioso apartamento con una piscina que cuelga espectacularmente de un acantilado sobre el mar para pasar el Mundial.

Pero aquí también se encuentran los peores "asentamientos informales" -un eufemismo local que designa los campos de chabolas- de todo el país. Se trata de un verdadero anillo de pobreza, violencia y desesperación que literalmente rodea la ciudad formal. En estos barrios no hay alcantarillado, ni agua corriente ni luz eléctrica que no provenga de algunos cables conectados ilegalmente a las torres de alta tensión. A pocos kilómetros de la piscina de Victoria Beckham es imposible encontrar un baño con una cadena.

El Mundial no ha ayudado para nada a resolver esta situacion, sino que, en todo caso, la ha agrabado, como pasara cuando tengan lugar las Olimpiadas de Brasil en 2016.

Al contrario, los ciudadanos que vivian en estas zonas pobres han vivido un asedio que se ha estrechado tanto que para poder construir el Green Point -el modernísimo estadio en primera línea de mar y con capacidad para 70.000 espectadores edificado exclusivamente para el Mundial a un coste de 440 millones de euros- hubo que desalojar a centenares de residentes. Y los antiguos habitantes de Green Point no son los únicos afectados.

"Los desalojos se han multiplicado en los últimos años -cuenta Tshawe, dirigente comunitario de Joe Slovo, uno de estos "asentamientos" nombrado así en honor al histórico dirigente comunista sudafricano- en parte por el aumento del precio de la tierra y en parte porque el Ayuntamiento no nos quiere tan cerca del centro, donde los turistas pueden vernos. La Campaña Anti Desalojos, una red local que coordina a las diferentes comunidades afectadas, cifra en "decenas de miles" las personas desahuciadas desde el año 2000, cuando se fundó la organización. En el caso de Joe Slovo el "problema" se encuentra tambien en su proximidad a la autopista, que revaloriza los terrenos donde se erigen sus barracas. "Pero es que nosotros tampoco nos instalamos aquí por casualidad. Si nos vamos a un sitio dejado de la mano de Dios, ¿como vamos a poder acceder a un puesto de trabajo?" se pregunta Tshawe.

Aunque los antiguos dirigentes de la lucha antiapartheid sean hoy los gestores del Mundial y de una buena parte de los proyectos que dificultan la vida de los más pobres en Sudáfrica, también es cierto que la cultura de la resistencia que creó aquel conflicto sigue hoy profundamente arraigada en la conciencia popular.

Sudáfrica es hoy el segundo país del mundo con más protestas por habitante. Una extensa red de movimientos sociales y asociaciones comunitarias mantiene vivas las promesas de que con el fin de la segregación la vida sería mucho mejor para todo el mundo. De hecho la lucha contra los desalojos durante todo el proceso que ha llevado al inicio ayer del Mundial ha sido muy poderosa, una resistencia que aun continua. En este sentido el Mundial quizás sea una oportunidad, ademas de ejecutar planes de desarrollo elitista que solo benefician a unos pocos, para que el mundo vea la capacidad de resistencia del pueblo sudafricano.
Aunque de momento, la television solo nos permite ver los partidos de futbol entre 22 multimillonarios en pantalon corto, y los centenares de programas retroalimentados con opiniones de supuestos "entendidos", de los que muchos de ellos apenas saben hablar.

Fte:

1 comentario:

Pedro José Madrigal Reyes dijo...

Así es amigo mío; este tipo de eventos son el orgullo del capitalismo neoliberal y la tumba del futuro de los excluidos…
Mientras tanto, los medios informativos exaltan tus primitivos nacionalismos para tenerte al margen de la realidad…

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