11 de diciembre de 2013

Thomas Sankara, nada que ver con Mandela

EL entierro de Nelson Mandela ha sido un triste epitáfio ha su historia, en caida libre desde que salió de la cárcel tras casi treinta años de condena por el régimen apoyado por la misma Europa y el mismo Estados Unidos que hoy mitifica al expresidente africano. La presencia en el espectáculo mediático, permitida por su familia (por lo que se ve con el mismo rumbo que el del lider sudafricano en sus últimos años), de asesinos de G. W. Bush., Barack Obama, Tony Blair, etc... dice mucho de lo que ha significado Mandela en la defensa de los derechos de la clase trabajadora sudafricana o mundial.

Para contrastar, compartimos aquí un documental sobre el que fue un incorruptible y determinado revolucionario africano, Thomas Sankara, cuya resistencia y firmeza en su defensa del Socialismo le costó la vida a manos, por cierto, de miembros de su propio partido, que después han hecho, curiosamente, lo que Mandela hizo en Sudáfrica: acomodarse en el sillón presidencial mientras su pueblo continuaba sometido a la pobreza, la desigualdad (también racial) y la explotación.

Cuando murió Sankara, por supuesto, no asistieron tristes y compungidos los grandes genocidas imperialistas, como los que se convirtieron en "amigos" del "heroe" sudafricano. Algo que dice mucho sobre ambos personajes: uno, Mandela, transformado de lider de la lucha antiapartheid en Sudafrica, terrorista del Congreso Nacional Africano, Premio Nobel de la Paz, y presidente de una Sudáfrica cada vez mas desigual y capitalista; el otro, Sankara, firme en sus ideas desde el principio hasta el final, y asesinado siendo presidente de su pais precisamente por intentar llevar a cabo lo que jamás hizo el primero: hacer de Burkina Faso un pais socialista y justo, y luchar por la descolonización real del continente africano.


9 de diciembre de 2013

HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN ITALIA (1960-2008) - 1ª Parte

Vamos a tener el privilegio de publicar entrega por entrega la traducción de un documento excepcional sobre la historia de la lucha revolucionaria en Italia, publicado en Clarté Rouge del Centre MLM-B.

El siguiente es un documento extenso sobre la historia del movimiento revolucionario y la lucha armada en Italia, centrándose especialmente en organización comunista revolucionaria armada BRIGADAS ROJAS. Al ser un documento muy extenso lo hemos dividido en muchas partes que iremos publicando sucesivamente.

La  traducción ha sido ealizada por el camarada Sade.



HISTORIA DE LA LUCHA REVOLUCIONARIA EN ITALIA (1960-2008) - 1ª Parte 

1. Preámbulo de los autores

Este trabajo pretende ser una contribución a la memoria, dirigida especialmente a los camaradas y proletarios de otros países con los que durante años hemos trabajado codo con codo en un proceso común para construir un Socorro Rojo Internacional. En los intercambios intensos y vivos que se entablaron por toda Europa, incluida Turquía, en este proyecto y en esta comunidad de lucha y solidaridad, nació la idea de esta contribución, al constatar el hambre de conocimientos de, especialmente, los jóvenes camaradas. Se publicaron muchos textos que, en su mayor, se elaboraron con la intención de destruir o, en el mejor de los casos, de “convertir en historia”, es decir, de embalsamar, de transformar una realidad viva en icono (como decía Marx, con autoironía premonitoria, la mejor manera de asesinar a alguien, su pensamiento),
Entre los arrepentidos/disociados y los periodistas profesionales del asesinato de la verdad, la producción de basura pretende contrarrestar lo que está en juego: sepultar la tendencia hacia la revolución proletaria. 
Existen, pues, pocos textos serios. Intentamos aquí, modestamente, ofrecer una reconstrucción que dé cuenta a la vez de los hechos y de los acontecimientos político-ideológicos que los produjeron, unidos todos ellos inseparablemente a las fuerzas fundamentales (y en última instancia determinantes) sociales, de clase, hacia la Libertad. Es también, inevitablemente, un punto de vista. El de los militantes de aquellos años, cuyo conocimiento [de los hechos] es, necesariamente, limitado; y basado, en buena parte, en el legado que como balance, en cualquier caso, elaboró el movimiento revolucionario. Somos conscientes de ello y dejamos abierto el presente trabajo a las oportunas correcciones y ampliaciones, disculpándonos por los inevitables errores y lagunas.  
Es también un punto de vista partidista, el de los militantes que siguen trabajando para que la Revolución viva. 

2. Los años 60: emergencia de una nueva clase obrera
En Italia, 1968 tuvo lugar más bien en... 1969. Porque, aun cuando 1968 vio la eclosión del movimiento estudiantil y en los años 60 se produjeron diversas luchas obreras de nuevo tipo, es decir, de un nuevo ciclo, fue sobre todo en 1969 cuando se asistió a un verdadero conflicto generalizado, a una explosión social simultánea.

La primavera de 1969 estuvo marcada por un formidable ciclo de huelgas salvajes que se extendieron como una mancha de aceite a todas las fábricas de FIAT (más de la mitad de las cuales se concentraba en el área metropolitana de Turín; unos 120.000 empleados). Huelgas que fueron más bien una especie de revuelta violenta contra la brutalidad de las condiciones de trabajo del “obrero masa”. Estas luchas obreras constituían un nuevo ciclo, en el sentido de que se producían tras la amplia derrota de la clase, sufrida en los años 50 (1). En relación con el decenio anterior, estas luchas significaban también la emergencia de una nueva composición de clase. Composición a la que daba forma la fase de desarrollo tumultuoso del capitalismo centrado en el nuevo consumismo de masas y la producción correspondiente a gran escala (bienes de consumo duraderos: electrodomésticos y automóviles). Es decir, la masificación del modelo taylorista-fordista, en realidad, la esclavitud en cadena (2).

Durante los años 50 y 60 años este proceso se vio acompañado de un gran movimiento de urbanización alrededor de los cuatro polos industriales del Norte: Turín, Milán, Génova, Venecia-Marghera. Millones de italianos del sur (y de otras regiones pobres) fueron desarraigados y arrojados brutalmente en guetos metropolitanos. Fue un movimiento de magnitud similar y con las mismas implicaciones socio-culturales que las actuales migraciones que llegan del Sur del globo.

Lo cual no hizo sino fortalecer la carga explosiva de las huelgas que estaban por llegar. Así como el fenómeno de la escolarización masiva, que puso en movimiento a las masas de jóvenes inmigrantes y no sólo a los estudiantes clásicos.

Fue éste un fenómeno de gran alcance. Para una gran parte de la población proletaria no fue poca cosa el elevación, de golpe, de la edad de escolarización al grado superior (cinco años más, hasta los 19 años). Significaba una profunda transformación social y cultural. Significaba una apertura de espacios sociales y de posibilidades de vida, hasta entonces mucho más estrechas (comenzar a trabajar a los 13 ó 14 años es algo muy distinto, es un auténtico robo de la juventud). De este modo, los establecimientos de “educación secundaria” (colegios e institutos técnico-profesionales) recibieron una oleada de vitalidad y rebelión; se convirtieron en centros de fermentación, lucha y “contracultura”; al mismo tiempo, las masas que accedían al sistema educativo provocaron también un cierto desbordamiento del carácter elitista de la Universidad, que se vio involucrada en los nuevos movimientos de clase. Todo ello facilitó la sintonía con el gran movimiento rebelde de la juventud en China –los famosos Guardias Rojos-, con la ola revolucionaria de la Gran Revolución Cultural Proletaria, donde la crítica y la transformación de la relación escuela-trabajo y trabajo manual-trabajo intelectual también eran fundamentales.

Recordemos, precisamente, que cuna fundamental de la lucha armada fue también la Universidad de Trento, con su Facultad de Sociología recién abierta, punta de lanza, pues, de las nuevas disciplinas y de la apertura al mundo; asimismo, siendo como era una facultad mucho más popular que las otras, quienes se matriculaban en ella llegaban desde las filas de esa nueva escolarización en masa. Fue un centro de iniciativa y debate del que surgieron varios futuros dirigentes de organizaciones y, en particular, el núcleo que, con los primeros militantes obreros de Milán y Emilia, formaron las Brigadas Rojas en los 70. Del mismo modo, desde principios de los 60, los nuevos militantes que abandonaban el Partido Comunista Italiano revisionista, realizaron también sus experiencias sobre la base de un enfoque “sociológico” de la nueva clase obrera, tratando de comprender la nueva composición de la clase, las tendencias susceptibles de revitalizar el movimiento de la clase.

Ésta fue la rica experiencia y la producción teórico-práctica de algunas revistas como los Quaderni Rossi, La Classe, Quaderni Piacentini. Este crisol, con una corriente más clásica del marxismo-leninismo (que dirigía la lucha contra el revisionismo moderno del PCI), dio lugar a las experiencias político-organizativas del 68 y 69.

Volvamos al desarrollo de los acontecimientos. Desde julio del 60 había comenzado a ascender la expresión de una clase obrera, joven, salida de la emigración, menos marcada por las derrotas de la posguerra, desligada de la vieja cultura obrera del trabajo y portadora de un espíritu de rebelión contra la brutalidad de las cadenas de montaje y el despotismo de fábrica (y social, de los policías), portadora de una actitud agresiva respecto a la apropiación del producto social. El taylorismo-fordismo había producido un resultado de clase muy bueno: había llevado al extremo la transformación del trabajo como “trabajo abstracto”, había hecho cruel y evidente la realidad del trabajo alienado y degradado.

Había producido un proletariado extremadamente denso y homogéneo que, en su vida diaria, sentía toda la violencia de un sistema que lo deshumanizaba, lo convertía en un apéndice de las máquinas, hacía de él una mercancía. La respuesta obrera se hizo más violenta, fue una escalada de rechazo y hostilidad a este sistema que favoreció la salida más lógica: la Lucha Armada para hacer la Revolución, para tomar el poder.

Durante los años 60 el estallido puntual de una gran huelga o de disturbios callejeros permitió también la confluencia con la base obrera del ciclo anterior: precisamente en el primer episodio de julio de 1960, con enfrentamientos especialmente fuertes, y victoriosos, con la txakurrada (que había matado a numerosos huelguistas y militantes por aquellos años) en Génova y, más tarde, en otras ciudades, y que frustraron el intento de poner en el gobierno a los herederos de Mussolini. Es decir, en aquellos momentos confluyeron la nueva determinación y la experiencia anterior, confluencia que, por supuesto, fue boicoteada con todas sus fuerzas por el aparato revisionista, que comenzó a partir de entonces el juego de la criminalización de los jóvenes extremistas.

En el marco de las luchas, se desplegaba sistemáticamente una obra propiamente revisionista, a saber, la enervación de la lucha de clases, la amputación de su instancia de poder revolucionario, mediante la represión de la violencia de clase, de las emergentes tendencias al enfrentamiento. El revisionismo comenzaba su andadura en las instituciones burguesas con la adopción de las categorías y los esquemas del pensamiento burgués, asumiendo, entre otros, el “perbenismo” y el rechazo de la rebelión violenta.

Más tarde, tuvieron lugar, en concreto, los disturbios de Turín, Plaza Statuto, en 1962 –tres días de enfrentamientos seguidos del asalto obrero de la sede del sindicato colaboracionista UIL (equivalente de FO en Francia y fundado igualmente con el dinero del Marshall Plan), debido a una grave traición. Y las huelgas violentas del 67 y 68, en todos los casos en polos industriales, como el textil de Valdagno o el sector petroquímico de Porto Marghera (ambos en el Véneto).

De nuevo la lucha unía a numerosas fábricas del polo, lucha que se extendía por toda la zona mediante cortes y manifestaciones en las calles y que desembocaba finalmente en enfrentamientos con la policía. En 1968 y 1969, el uso del “squadrismo” fue inmediato y algunos de sus miembros fueron también la mano de obra de las bombas de la estrategia de la tensión. La inspiración de los jefes de EEUU en toda esta estrategia se reveló evidente ya desde la primera bomba, la de la Plaza Fontana, en Milán. Porque una de sus tácticas heroicas, teorizada en sus doctrinas, es la de no reivindicar tales atentados y culpar directamente al enemigo. Durante algunos años se insistió en la “pista anarquista” y del “movimiento”. Algunos camaradas fueron condenados a varios años de prisión, fueron torturados y uno de ellos, el ferroviario Pinelli, fue asesinado en comisaría. La gran campaña de contrainformación y de movilización “contra la masacre de Estado” exigió un arduo trabajo para revertir esta maquinación monstruosa.

Es más, los terroristas imperialistas teorizaron y practicaron la infiltración en los grupos y movimientos revolucionarios susceptibles de manipulación, llegando incluso a organizar, por propia iniciativa, un grupo armado integrado por elementos marginales y exaltados a quienes se conminaba a actuar. Acción confusa políticamente, por supuesto, y, por lo tanto, utilizable para torpedear la situación.

Y no sólo esto: otras muchas cosas formaban parte de esta teoría de la “guerra civil de baja intensidad” que se desplegó sistemáticamente en América Latina en los años 60 (bajo el impulso de la gran y “ilustrada” administración Kennedy). La lista de crímenes perpetrados en el mundo bajo esta dirección estratégica es enorme. ¡Los métodos aplicados en Italia no fueron más que una copia! Reactivación de milicias fascistas, terrorismo ciego, infiltración-manipulación, colaboración con las organizaciones mafiosas. Todo promovido y dirigido por la citada central clandestina (La logia P2) y otras estructuras del aparato del Estado.

Según datos oficiales, entre 1969 y 1974 alrededor de 70 personas fueron asesinadas por estas actividades: más de 40 por las bombas de la “estrategia de tensión”, una decena por agresiones fascistas y otras diez a manos de las “fuerzas del orden” durante manifestaciones y en comisarías de policía. Frente a ello, las fuerzas revolucionarias causaron cuatro muertos: un policía en los enfrentamientos producidos durante una manifestación obrera en Milán; el famoso comisario Calabresi, como represalia por el asesinato del ferroviario Pinelli en su comisaría de Milán; y dos fascistas durante el asalto de las BR a la sede central fascista en Padua. Los datos cuantitativos son ya de por sí “sorprendentes”. Pero también es importante destacar los datos cualitativos: como se ve, el verdadero terrorismo es el del Estado contra las masas en lucha. De hecho, la contrarrevolución nunca reivindicaba (practicaba la desinformación, utilizaba cualquier sigla de conveniencia); o peor aún, intentaba atribuir sus propios crímenes al movimiento revolucionario. Hecho cierto que era posible constatar en todas las latitudes (desde América Latina a Turquía o Indonesia). La cobardía y la abyección de la violencia reaccionaria es el producto lógico de la “moralidad” del sistema.

El nuevo elemento, la nueva expresión de la clase que se manifestaba en aquel momento, estalló de manera masiva y generalizada en la primavera del 69 en la FIAT. Además de la radicalidad de las huelgas salvajes, de los primeros brotes de violencia (sabotajes contra las cadenas de montaje, ataques contra los jefes-policía), se confirmaban nuevas formas de organización, espontáneas y más cercanas a los colectivos de trabajo, nuevas formas que iban desde las organizaciones de masas en las cadenas de montaje –por equipos o sectores que se expresaban, en última instancia, por medio del delegado, como vanguardia de lucha, reconocida e interna, del equipo (lo cual hizo saltar por los aires la legitimidad de la representatividad sindical anterior, mínima y muy desligada de la producción)- hasta la formación de la Asamblea Autónoma de Obreros y Estudiantes. La bajada de los estudiantes a las puertas de las fábricas, organizada por los grupos políticos extraparlamentarios, dio lugar a esta Asamblea en la que, a la salida del trabajo, se mezclaban obreros y militantes de fuera para seguir y desarrollar las huelgas salvajes que se sucedían a diario. Estas Asambleas Autónomas fueron una experiencia muy importante, una forma de organización real de la lucha de masas y un lugar de discusión y formación para toda una nueva generación de militantes. Fue aquí realmente donde se formaron los grupos más importantes, Lotta Continua y Potere Operaio, como resultado de la labor innovadora de los círculos militantes e intelectuales de los años 60 (llevada a cabo a las puertas de las fábricas en estilo encuesta [“dans le style Enquête”, en el texto en francés]) y de esa capacidad de comprender y relacionarse con las nuevas expresiones obreras. Fue por otra parte a finales de 1969 cuando nacieron sus respectivos periódicos.

Las luchas se prolongaron hasta julio, culminando en un nuevo gran tumulto en Turín, sobre la cuestión de la vivienda: la batalla de Corso Traiano, el 3 de julio de 1969. Una manifestación convocada a la salida de FIAT Mirafiori, a la que se unieron miles de proletarios de la fábrica y los barrios, se convirtió en una batalla campal contra la policía que duró día y noche, se extendió por varios barrios de los suburbios y se asistió en ella a las primeras intervenciones organizadas de grupos militantes que concluían con el desarrollo de la violencia revolucionaria.

En el otoño se asistió a un nuevo salto en la generalización [del movimiento] a nivel nacional, en las fábricas sobre todo, pero también entre los trabajadores del campo y en algunos otros sectores. La renovación de la convención nacional de los trabajadores siderúrgicos prendió el fuego. El Estado atravesaba graves dificultades y la respuesta represiva no estaba a la altura de la situación: hubo muertos (cuatro jornaleros en Battipaglia y Avola en el sur, así como un policía durante una manifestación obrera en Milán).

Pero las verdaderas medidas para retomar el control de la situación fueron otras, como la intervención de los aparatos reformistas-revisionistas en el seno de la clase, en especial mediante la consigna de elegir nuevos delegados y constituir nuevos consejos de fábrica.

Teniendo en cuenta que las estructuras existentes estaban totalmente sobrepasadas y eran inadecuadas para [hacer frente a] esta explosión proletaria y que, en cualquier caso, había que hacer como si se cambiara algo, las nuevas estructuras fueron mucho más consistentes (se pasó de unos pocos delegados para cientos de asalariados a un delegado por cada equipo de trabajadores, es decir, para unas pocas decenas de personas) y se adaptaron mucho mejor a la nueva realidad de las enormes masas de obreros recién urbanizados y radicalizados.

Durante algún tiempo la fuerza desbordante de la Autonomía de la Clase se reapropió de estas nuevas estructuras, lo que obligó a los aparatos revisionistas a soltar lastre para tratar de recuperarlas en una fase más tranquila. Pero su verdadero sentido se pudo observar desde un principio toda vez que dichos Consejos se crearon, en cualquier caso, en competencia y contra las Asambleas Autónomas.

Por otro lado, la aparición repentina del terrorismo de Estado, con la masacre del 12 de diciembre de 1969 (16 muertos en un banco por una bomba indiscriminada). Acto culminante de toda una estrategia precisa y diseñada a la sombra de los círculos ocultos del poder (y bajo la influencia de los círculos imperialistas internacionales), que constituyó una verdadera declaración de guerra de clases.

Frente a lo que sostienen ciertos prejuicios, raramente es el proletariado el que abre las hostilidades, al no ser ni sencillo ni rápido el curso de su lucha, aun radical, en el seno del proceso revolucionario. La dominación burguesa, por el contrario, está erigida en forma de contrarrevolución preventiva, pues conoce y teme en extremo los desarrollos de la lucha de clases.

Estos saltos importantes en la dinámica de lucha obligaron al movimiento de la clase a “crecer rápido”. Fue en este punto donde se perfiló y adquirió una dimensión diferente el debate sobre las perspectivas y, en especial, la cuestión de los resultados políticos y de la violencia revolucionaria.

Y también todo el peso del contexto internacional en el que se asistía, en toda su potencia, a la oleada de luchas de liberación nacional y anticoloniales, el inmenso prestigio de la guerra popular en Vietnam y de la Revolución en China, que alimentaban también la nueva oleada de guerrillas latinoamericanas, fuente de gran inspiración para nosotros que estábamos a medio camino entre las guerras populares y la realidad de las metrópolis imperialistas.

Digamos claramente que el contexto internacional, con justa razón, pesó más que otros factores de influencia al ser internacional la dinámica de la Revolución proletaria: está determinada localmente pero en relación con las circunstancias principales de la fase capitalista internacional y de las relaciones globales de fuerza entre las clases.

Es necesario que esto quede bien claro, también en este caso contra determinad as ideas erróneas puestas en circulación, tales como la suposición, muy italiana, de una situación democrática especialmente degradada y bajo amenaza de una deriva fascistizante, que habría legitimado, y caracterizado más tarde, la toma de las armas por el movimiento revolucionario. ¡Es falso; se trata de una interpretación para uso de las diferentes corrientes de la “disociación”, con el fin de empequeñecer, de reducir, el alcance ideológico político de esta elección, su carácter estratégico, su finalidad de Revolución de clase! Es decir, que no había tanto miedo a un golpe de estado fascista cuanto más bien la maduración de la idea de “contrarrevolución preventiva” como forma estable y auténtica estructura interna de las llamadas democracias imperialistas.

Cualquier movimiento de clase o de liberación habría chocado inevitablemente con esta estructura profunda del Estado, más allá de un cierto umbral de lucha y de reivindicación. En ese punto surgiría ineludiblemente la cuestión: o recular y renunciar a sus aspiraciones depositándolas en manos de gestores reformistas, o aceptar la guerra de clases.

En cambio sí podemos considerar la persistencia real de un legado político e ideológico de la Resistencia antifascista debido a la gran fuerza que tuvo en Italia y que la llevó a acariciar la posibilidad de su transformación en toma revolucionaria del poder. La crisis revolucionaria duró hasta 1948, cuando Togliatti decretó abruptamente el abandono de esta vía, al borde de la gravísima crisis que siguió precisamente al atentado que acababa de sufrir. Desde su cama en el hospital, ordenó a miles de insurgentes que habían tomado las armas y controlaban ciudades obreras importantes (y que comenzaban a atacar al ejército y la policía), que pararan. “Volved a casa”: ésta fue la gran traición revisionista, que iba a sumir a las fuerzas de la clase, entre ellos a los Partisanos, en una crisis profunda, facilitando la restauración, la oleada reaccionaria.

De todo esto, precisamente, quedaban huellas profundas y aún vivas que fueron una raíz “lejana” que contribuyó al nuevo auge revolucionario, a su legitimación en términos de continuidad histórica y también a la transmisión de armas reales.

Las razones de fondo fueron, por lo tanto, las indicadas: internas de la nueva fase internacional, de las nuevas formas de explotación capitalistas y de la composición de clase.

Así, en aras de la exactitud, los dos primeros grupos armados –el Grupo 22 de Octubre y los GAP (Grupos de Acción Partisana)- fueron una combinación perfecta de los nuevos ejemplos de militancia y un recordatorio del legado partisano. Se trató, no obstante, de brillantes estrellas fugaces que rápidamente se consumieron. La determinación de los nuevos militantes proletarios expresada a través de dichos grupos –fueron sobre todo atentados con explosivos contra capitalistas en los centros de lucha y contra financiadores de los fascistas; la creación de una radio pirata que logró algunos golpes sonados; así como la contribución del célebre editor G. Feltrinelli, que cayó en combate, y cuya gran labor editorial dio a conocer cantidad de textos internacionales, en especial los de América Latina- no bastaba, carecía de una cierta densidad de análisis y de proyecto.

La verdadera historia comienza en noviembre del 70: primer ataque incendiario contra un jefe de Pirelli.

Por primera vez aparece la firma: ¡Brigadas Rojas!

  
Notas

(1) Se trata de la derrota de la tendencia revolucionaria en el seno de la Resistencia durante la larga posguerra (hasta julio de 1948), cuando las fuerzas de la clase, armadas, trataron de dar la vuelta a la línea de conciliación y compromiso impuesta por la dirección revisionista del PCI.

(2) Esta transformación es un proceso propio, inherente al modo de producción capitalista desde siempre. El pensamiento pequeñoburgués, estúpido (y pretencioso), el de los profesores de la ideología dominante, califica estas transformaciones de “novedades absolutas” sosteniendo en todo momento que “el mundo ha cambiado totalmente”. Se trata de un intento de borrar la experiencia de la clase en el ciclo anterior, de ahogarla en el magma de una sociedad aclasista, de fragmentarla en un aséptico catálogo sociológico de categorías y profesiones.

¡La diversificación de las figuras proletarias es el aspecto formal mientras que el aspecto sustancial es la degradación sistemática del trabajo (y de todo lo vivo) en mercancía! Este doble movimiento es inherente al capitalismo desde su nacimiento y es la base material donde se plantean las posibilidades y/o dificultades de desarrollo para la recomposición de la clase (de la unidad en la lucha).

7 de diciembre de 2013

Creada la página web del Comité Internacional de apoyo a la Guerra Popular en la India

El Comité Internacional de Apoyo a la Guerra Popular en la India acaba de crear una página web para informar con regularidad sobre sus actividades, campañas, noticias de la guerra popular y documentos.


Mientras recientemente el gobierno capitalista indio pidió a la Unión Europea que persiga a los que apoyan a los guerrilleros comunistas que están poniendo en jaque a la oligarquía hindú y a las multinacionales extranjeras en el país sometido a la dictadura del capital (al que los medios de propaganda llaman "la mayor democracia del mundo"), los movimientos de solidaridad con los naxalitas están creciendo por todo el mundo.

No obstante, y a pesar de las críticas de algunos téoricos de salón, los maoistas indios hoy por hoy son de los pocos que luchan con todos sus medios, en la práctica, por una sociedad sin explotación de unos hombres sobre otros, es decir, por el Socialismo.

Se puede entrar en la página en el siguiente link:

Las dos caras de Mandela

Como suele suceder cuando alguien muere, Mandela ha llenado las portadas de los grandes medios de propaganda, pero también de los blogs comunistas y alternativos, de grandes palabras elogiosas y sentidos pésames, unos alabando su lucha por la paz y la democracia y otros loando su entrega a la lucha revolucionaria y antiracista.

Mandela y uno de sus recientes amigos: Bill Clinton
En realidad, la muerte del que estuviera durante 28 años encerrado en las mazmorras del apartheid sudafricano (régimen apoyado por las democracias europeas y, por supuesto, por Estados Unidos e Israel) tras convertirse en diciembre de 1961 en el jefe de la guerrilla ‘Lanza de la Nación’ o MK, el brazo armado del Congreso Nacional Africano (ANC), y que fuera considerado como "terrorista" por Washington hasta el año 2008, años después de haberse convertido en presidente de Sudáfrica, hoy ha provocado que el presidente norteamericano, Barack Obama, ordenara poner la bandera del imperio a media asta.Mandela pasó gran parte de su vida luchando por la clase trabajadora sudafricana, contra el racismo de la Sudáfrica "blanca", y defendiendo y participando en la lucha armada (terrorista, como lo llaman los medios de propaganda de las dictaduras del capital), incluso desde su celda, aunque al final optaría por aceptar y defender una democracia burguesa (sin eufemismos, una dictadura de la burguesía) y por presidir un pais capitalista en el que los trabajadores, en su gran mayoria de raza negra, viven en condiciones igual de dramáticas que durante el apartheid.

Hoy Sudáfrica no es el pais por el que un dia luchara aquel Mandela enemigo del gran capital y defensor de la igualdad. Al contrario, se trata de uno de los famosos BRICS (Brasil, Rusia, India, China y su propio país, Sudáfrica), donde el capitalismo hace estragos y multiplica la desigualdad, mientras aumentan las fortunas de la minoria parásita (en su mayoria de raza blanca), siendo aplaudidos por la burguesia internacional como el modelo a seguir.

Hay que reconocer que Mandela ha tenido dos caras. En primer lugar, la del revolucionario que entregó gran parte de su vida a la lucha y la resistencia por una Sudafrica Socialista y por un mundo sin explotación. Sin embargo, su legado final no es admirable, sino, mas bien, deleznable. Al más puro estilo Mujica, el presidente uruguayo, también antiguo guerrillero que en su vejez pasa sus días contemplativamente como jefe del estado en su pais, cultivando patatas mientras ve con pasividad pasmosa como se reparten la riqueza de los trabajadores uruguayos mafiosos locales  y multinacionales, Mandela asumió la presidencia de Sudafrica como si se tratara de un retiro para su jubilación, mientras ante sus ojos (los ojos del hombre en teoria más poderoso del pais) se multiplicaba la desigualdad, crecía la miseria, y se mantenían las injusticias por las que un dia no dudó en estar dispuesto a matar.

En este sentido, me gustaría compartir aquí un fragmento de un comentario enviado por el camarada Sade al respecto, y que resume el legado que nos ha dejado el lider sudafricano, sin olvidar, eso si, que un día fue un modelo de compromiso y lucha para millones del comunistas del mundo entero:

Mandela, arriba a la izquierda, con otros presos
"No hay más que ver quiénes integran el coro de plañideras para delimitar en sus justos términos el alcance de su obra: incorporó a los negros de Sudáfrica a una ficción de dimensiones planetarias, llamada democracia burguesa, de la que no participan, más allá de lo formal, ni blancos ni amarillos ni, por supuesto, negros, incluidos los sudafricanos. Si a eso se añade que Mandela jamás puso en entredicho las proporciones en que está repartida y se sigue repartiendo la riqueza entre blancos y negros, tendremos una visión bastante aproximada de la trascendencia de su figura: la de un hombre que puso el color de su piel no al servicio de la liberación social de los negros pobres, sino del capital y el imperialismo".

Como se ha podido comprobar, no comparto al cien por cien estas palabras, porque olvidan, quizás injustamente, una gran parte de la vida de Mandela. Personalmente, me gustaría recordar solo la primera cara de Nelson Mandela, la del luchador, terrorista, preso político y defensor de una sociedad sin ricos ni pobres, sin explotación; sin embargo, no podemos obviar la existencia de su segunda cara, la del complice del capital, la del defensor del multipartidismo (lease, mafias diversas e impunes) y la democracia burguesa, y la del que olvidó su color de piel y su propio pasado para ponerse al servicio de los enemigos de la clase trabajadora y del imperialismo económico.

Aunque quizás, para terminar, y como puntualización al título de esta entrada y complemento al comentario citado, me gustaría compartir un pensamiento escuchado en algún lugar o leido en algún libro sobre la supuesta perversión que sufre todo el que llega al poder, y que me parece ilustrativa sobre todos aquellos que, como Mandela, acaban defendiendo aquello contra lo que un dia lucharon, (y que daría la razón a nuestro camarada):

"Es mentira que el poder corrompa. El poder simplemente desvela los verdaderos principios del que lo obstenta".

3 de diciembre de 2013

Rusia sanciona y persigue a Corea del Norte por su programa nuclear

El presidente ruso Vladimir Putin no ha tienido ningún escrúpulo en plegarse a las políticas de los suyos, los mafiosos capitalistas, y ha iniciado una serie de acciones para bloquear y sancionar a la República Democrática y Popular de Corea. En este sentido, se ha firmado un decreto, similar a los aplicados por las dictaduras del capital occidentales, en el que se ordena cancerlar el comercio de bienes y servicios con el país socialista.

Como lo informa la propia Russia Today, el decreto sancionador firmado por Putin contra Corea del Norte, responde a una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que se aprobó en marzo de este año, en condena al programa nuclear de Pyongyang.

La normativa aprobada por el presidente ruso,  prohibe negociar con el régimen norcoreano a todas las instituciones públicas rusas, así como también a empresas, bancos, organizaciones y personas.

Se entiende que el decreto no solo busca sancionar a Corea del Norte privándola de ciertos bienes y servicios, sino que además, procura vigilar y perseguir el plan nuclear norcoreano, elemento de disuasión que la nación comunista tiene contra la colonia estadounidense del sur y las potencias occidentales.

Además de prohibir la prestación de bienes y servicios, el decreto también prohíbe la ayuda financiera a las organizaciones norcoreanas que puedan contribuir al programa nuclear del país.

Como se ve, Rusia tiene claro cuales son sus grandes enemigos y, por supuesto, este no son las dictaduras capitalistas, con las que comparte régimen e ideologia, aunque sus ambiciones choquen con las de los mafiosos europeos y norteamericanos en los habituales conflictos interimperalistas, sino los paises socialistas y la idea (pesadilla) de que los trabajadores vuelvan a tomar el poder y acabar con los privilegios de los grandes delincuentes como él (u Obama).
 
fuente: El intersocial

Turismo de lujo para vivir como un pobre

Es el "glamour" de los alabados paises BRICS, entre ellos Sudáfrica, donde el crecimiento económico, como en todo este grupo de estados, se atesora en unas cuantas manos mientras la mayoria de la población vive en la miseria. Claro que si fuera al revés, probablemente recibirían una desagradable visita de los bombarderos de la OTAN o alguna otra fuerza "humanitaria" internacional.

Pero no hay nada, en un régimen sometido a la dictadura del capital, como gastar el dinero robado en necesidades inútiles e, incluso, aberrantes, y si es posible, restregándoselo por la cara a las victimas del robo. Así, a uno de estos perturbados capitalistas sudafricanos se le ha ocurrido una idea para que los suyos puedan simular vivir como los pobres. Eso si, con todos los lujos.

Por fuera tienen el aspecto de las chabolas de cualquier barrio 'maldito' en las afueras de las grandes urbes. Pero son chozas de lujo disfrazadas de favelas. Se llama Shanty Town, el nombre de uno de los suburbios de la capital de Sudáfrica, y se levantan en Bloemfontein, en medio de un coto privado de caza para que sus moradores puedan 'jugar' a vivir entre letrinas, velas, radios de galeno, lámparas de aceite y barro en la calle.

'Solo' cuesta 85 euros por noche, la mitad del sueldo medio mensual de un trabajador sudafricano. Para un millonario sudafricano, apenas una limosna.  Una muestra más de que el capitalismo solamente puede  producir barbarie y degenerados:


2 de diciembre de 2013

Comunicado de la Red de Blogs Comunistas: No debemos limitarnos a interpretar el mundo sino que tenemos que cambiarlo

NO DEBEMOS LIMITARNOS A INTERPRETAR EL MUNDO SINO QUE TENEMOS QUE CAMBIARLO

Recientemente algunos miembros de la Red de Blogs Comunistas (RBC) se han visto envueltos en una agria polémica con los blogs Bitácora de un nicaragüense y Dazibao Rojo. Ante tales hechos, RBC expresa lo siguiente:

1.- RBC es una plataforma donde confluyen blogs marxistas-leninistas de diferentes tendencias (maoístas, hoxhistas, etc.) cuyo objetivo es trabajar en común a partir de lo que compartimos que, a nuestro juicio, es mucho más que lo que nos separa.

2.- Desde el respeto a las diferentes interpretaciones que desde el marxismo-leninismo se han hecho, o puedan hacerse, de la historia del Movimiento Comunista Internacional –y, especialmente, del hundimiento de lo que se llamó “el socialismo real”- y en plena ofensiva del capital y el imperialismo, los miembros de RBC consideramos urgente retomar la consigna de Marx “Proletarios de todos los países, uníos” pues sin unidad de los trabajadores y sin partido del proletariado que exprese esa unidad, el destino de nuestra clase no será otro que cosechar derrota tras derrota.

3.- RBC no rehúye el debate ideológico, ni mucho menos, pero se niega a participar en discusiones de tipo sectario, entre acusaciones de herejía y lanzamiento de anatemas varios. Cuando la clase obrera a nivel internacional se encuentra sometida a todo tipo de agresiones y, mayoritariamente, sin los medios para organizar su autodefensa y contraataque, semejante actitud equivale a pisotear la definición que Engels dio del marxismo como “guía para la acción”.

4.- Hoy día nuestra tarea principal, así lo entiende RBC, es forjar la unidad de los marxistas-leninistas y templar esa unidad, también por supuesto la ideológica, en la acción: ¡Nada sin unidad, nada sin acción!

5- RBC considera  que la aplicación de las herramientas teóricas del socialismo científico a la realidad concreta exige la lucha contra el fraccionalismo que sufre el Movimiento Comunista Internacional y contra el sectarismo de todos aquellos que, anclándose en el inmovilismo de una teoría interpretada como un dogma y, por ello, incapaces de interpretar la realidad a través del materialismo dialéctico y el análisis marxista, causan un enorme perjuicio a la lucha de la clase trabajadora contra el capitalismo y el imperialismo en el aquí y en el ahora.

En definitiva, mostramos nuestra más firme condena a aquellos que autoproclamándose revolucionarios intentan poner palos al avance de la rueda de la teoría marxista-leninista, teorizando las diferencias lejos de la práctica, lo que conduce inevitablemente al sectarismo y la anatemización. Por ello, hacemos un llamamiento a todas las fuerzas revolucionarias a que procedan de igual manera en beneficio de nuestra causa común, pues no debemos limitarnos a interpretar el mundo sino que tenemos que cambiarlo (La XI de las Tésis sobre Feuerbach, de Carlos Marx)
 
RBC
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