23 de julio de 2015

Los caídos en el atentado imperialista de Suruç



La explosión se registró en una localidad cercana a la frontera con Siria, Suruc, cuyas autoridades denunciaron en varias ocasiones el respaldo del gobierno turco al Estado Islámico, engendro creado por Estados Unidos, Israel y la Unión Europea para desestabilizar aún más Oriente Medio, con dinero, pertrechos y entrenamiento.


Recientemente, la prensa turca denunció el paso por la frontera con Siria de camiones de las fuerzas de seguridad con armamentos para las agrupaciones terroristas que operan en el vecino país árabe, Siria.

La solidaridad mundial con la ciudad de Kobane, símbolo internacional de la resistencia contra el imperialismo y sus peones fascistas, como el citado Estado Islámico, preocupaba mucho a Washington, Bruselas y Telaviv, como también a Ankara, más interesada en acabar con la resistencia kurda que con los terroristas mercenarios al servicio del imperialismo.

Por eso los voluntarios y activistas que se concentraban en Suruc para ayudar a reconstruir Kobana y Rojava se conviertieron en objetivo: se trata, sin duda, de dar un aviso a los comunistas y otros grupos solidarios que, como pasó en España en 1936, están dispuestos a viajar a los paises víctimas del terrorismo capitalista, para echar una mano o, incluso, tomar un arma para defender a los agredidos. La complicidad del gobierno turco con el kamikaze que hizo estallar una bomba matando a 30 activistas e hiriendo a más de 100, la mayoría jóvenes, es evidente.

Aunque los medios de propaganda manejados por el imperialismo intenten hacer creer, como en la Guerra Civil Española, que los estados capitalistas son neutrales en el conflicto (recordemos las palabras de Churchill: “Los que están luchando son dos sistemas antagonistas en abrazo mortal. (…) Ninguna de las dos facciones representa nuestro concepto de civilización. Esta guerra no es cosa nuestra”), en realidad, como entonces, se trata de una guerra contra la clase trabajadora, frente a los pueblos díscolos, contra el comunismo, la solidaridad y la resistencia, y tanto Churchill ayer como los grandes autoridades terroristas de hoy siempre apoyaron, apoyan y apoyaran al fascismo, ese rostro desenmascarado del capitalismo.

Como sucedió después de la Guerra Civil española, las víctimas del fascismo jamás serán olvidadas hasta que se haga justicia, y los rostros de los caídos en Suruc serán, como los brigadistas internacionales de entonces, un modelo y una inspiración para continuar la lucha hasta la emancipación total de los trabajadores y de los pueblos.

19 de julio de 2015

Grecia y la evidencia de que el capitalismo no se puede cambiar desde dentro

Julio Gambina, economista argentino, docente universitario y Presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISYP), ha analizado para el programa de radio L’Ombelico del Mondo la situación en Grecia tras la aprobación, a pesar del referendum celebrado poco antes, del plan de ajuste de la Unión Europea.

En su análisis destacan dos ideas remarcables:
En primer lugar, que no hay que mirar a Grecia como un hecho aislado, sino como una pieza más del desarrollo y avance del liberalismo y del libre mercado en todo el mundo, incluso en la América que muchos ven como "socialista", Venezuela, Argentina, Uruguay, Ecuador, etc., en el marco de la gran ofensiva del capital contra el trabajo que estamos sufriendo. Vinculó, en relación a lo anterior, la experiencia de la expansión del capital en el viejo continente con los procesos de acumulación que hoy se dan en América Latina y en otras partes del mundo.

En este sentido, Gambina nos recuerda algo evidente, aviso para ilusos que se rompen las manos aplaudiendo los avances de los BRICS: "los BRICS solo proponen la emulación del desarrollo capitalista mundial para generar condiciones de disputa hegemónica", no acabar con el capitalismo y la miserabilización de los trabajadores en todo el mundo. Como afirmara en otra entrevista anterior, la supuesta multipolarización mundial beneficia solamente a las multinacionales

En segundo lugar, y como consecuencia de todo lo anterior, Gambina saca la conclusión de perogrullo de la imposición de las mafias europeas sobre el pueblo griego, con la colaboración del reformismo de Syriza: "Grecia representa la derrota de la idea de que el capitalismo se pueda cambiar desde adentro". Es decir, cualquier lucha por la dignidad de un pueblo, por la democracia o por la emancipación y mejora de las condiciones de vida de los trabajadores se deben dar contra el capitalismo y desde fuera de las telas de araña que extiende para esclavizar a trabajadores y pueblos.

Sin embargo, el constante empeño de embaucar a la clase trabajadora con encantadores de serpientes como Syriza, Podemos o pseudosocialismos del siglo XX no llevan a otro puerto que al del triunfo, cada vez más humilante y brutal, de las grandes corporaciones y de la tiranía de la minoría, sin que parezca que golpe tras golpe, doblegamiento tras doblegamiento,  los trabajadores, salvo contadas excepciones puntuales, den muestras de estar dispuestos a parar y a cambiar la dirección del proceso, retomando la ofensiva en la lucha de clases.

Algo que, no obstante, pasará tarde o temprano, porque el propio capitalismo lleva dentro, en las mismas leyes de su desarrollo, el germen de su destrucción, y la clase obrera está destinada a ser, tarde o temprano, su verdugo.

18 de julio de 2015

18 de julio: !Basta ya de ser sus nietos olvidadizos!

Iskra Radio, el programa de radio de la UJCE en Aragón, ha realizado una presentación con motivo del aniversario del 18 de julio, diá en el que los golpistas fascistas dieron inicio a la Guerra Civil Española y a la sanguinaria dictadura que sufrió el estado español después, y de cuya podredumbre ha surgido el régimen español actual; para ello, han utilizado un poema nuestro, La fosa común.

El 18 de julio debe servir para señalar con el dedo tanto a aquellos criminales como a los que son sus herederos políticos, los que se a veces suelen autodenominarse "demócratas de toda la vida", que en vez de estar entre rejas o encerrados en un campo de trabajo para que al fín produzcan algo positivo para el pueblo, siguen ocupando altos cargos políticos, empezando por la jefatura del estado, y atesorando en sus manos las grandes empresas, muchas de ellas enriquecidas a costa del trabajo esclavo de las víctimas de la salvaje represión franquista.

Es hora de que dejemos de ser sus nietos olvidadizos y de empezar a hacer justicia:

16 de julio de 2015

El jaque mate de las élites: la brutal ofensiva de la clase capitalista contra los trabajadores contada por un colaborador de Ronald Reagan

El siguiente artículo es curioso porque no está escrito, ni mucho menos, por un revolucionario o un radical, sino por el subsecretario del Tesoro de Estados Unidos durante la presidencia de Ronald Reagan. Se trata de una interesante descripción de lo que está ocurriendo en Grecia y en Europa, en realidad, también según la opinión del conservador norteamericano, de un episodio avanzado de la lucha de clases iniciada a la par de la Revolución Industrial y que está alcanzando cotas cada vez más violentas contra la clase trabajadora en la actualidad.
Paul Craig Roberts
En definitiva, el artículo de Paul Craig Roberts, resulta de lo más revelador, y demuestra que sus enemigos saben, mucho mejor que la propia clase obrera, que lo ha olvidado e incluso rechazado, que Marx tenía razón, y que la lucha de clases es el motor de la historia; la diferencia con la teoría del padre del comunismo es que la ofensiva, salvo contadas excepciones, es hoy día de la clase capitalista.
El tal Paul Craig Roberts, en la foto con pinta de ser todo un tiburón financiero, demuestra que estos saben muy bien como funciona el mundo, mientras los explotados siguen en un mundo de falsas ilusiones, religiones, aspiraciones económicas, derechos, feminismos, animalismos, etc..., muy lejos de centrarse en lo verdaderamente importante para su libertad: derrotar al gran capital.

Por ejemplo, dice cosas tan certeras e ilustrativas sobre la actualidad como que "La Unión Soviética era un símbolo de que existía una alternativa socialista al capitalismo. El colapso soviético y el “fin de la historia” privó a la izquierda de un programa económico y dejó a la izquierda, sobretodo en Estados Unidos, solo centrada en los “problemas sociales”, como son el aborto, el matrimonio homosexual, la igualdad de género y el racismo, lo que socavó el apoyo tradicional de izquierdas a la clase obrera. La lucha de clases desapareció del escenario, se diluyó en una guerra entre heterosexuales y homosexuales, negros y blancos, hombres y mujeres".

O, siguiendo a Marx, Lenin, Stalin o Mao, y a la idea de todos ellos resumida a la perfección por el lider chino como "el poder nace del fusil", afirma una verdad de perogrullo que, paradojicamente, conocen muy bien ese 1% de parásitos que controla la riqueza mundial mientras los pueblos y los trabajadores son engañados por sus medios de propaganda con narcóticos como el pacifismo o la convivencia interclasista:

"Lo que vemos aquí, es la imposibilidad de un cambio pacífico, tal y como explican Karl Marx y Lenin. Siempre sucede lo mismo: las revoluciones y reformas fundamentales se ven frustradas o revocadas por ese 1% que se deja con vida. Marx, frustrado por la derrota de las revoluciones de 1848 y llevado por su concepción materialista de la historia, llegó a esta misma conclusión, al igual que hicieron Lenin, Mao y Pol Pot: todos vieron claramente que dejar vivir a los miembros del viejo orden, significaba que tarde o temprano habría una contrarrevolución que llevaría al pueblo, de nuevo, a la servidumbre".
La élite fascista, escondida tras su disfraz democrático, lo tiene muy claro, y el autor del artículo también. Todo lo que está pasando, desde el final de la Unión Soviética, es una ofensiva brutal de la minoría dominante, de las mafias capitalistas, contra la clase trabajadora, utilizando para ello la excusa de la crisis económica:

"Grecia sólo es el comienzo. Vemos a los rriegos expulsados ​​de su país por una economía colapsada, vemos desaparecer el sistema de bienestar social y una extraordinaria tasa de desempleo; pero toda esa pobreza, no se limitará a Grecia; se extenderá a otros países de la UE. Las mismas privatizaciones masivas, el mismo saqueo que estamos viendo en Grecia, se irá extendiendo poco a poco, paulatinamente al resto de países".

¿Podrán los trabajadores reaccionar y pasar a la contraofensiva antes de que sus explotadores cumplan de nuevo su sueño de convertirlos en esclavos?

El artículo completo lo publicamos a continuación:
Los griegos han sido derrotados. El primer ministro ha traicionado a su pueblo.

Lo ha visto todo el mundo: Syriza se ha rendido a los “agentes del 1%”, las élites económicas.
El mensaje que nos trae este colapso de Syriza, es que el sistema de bienestar social de todo Occidente será desmantelado.
Comienza el gran saqueo.

El primer ministro griego Alexis Tsipras, ha acordado que el 1% más rico saquee al pueblo 
griego y le arrebate todos los avances en bienestar social que los griegos alcanzaron en el siglo XX, después de la Segunda Guerra Mundial. Se acabaron las pensiones y la atención de salud para los ancianos.

Por lo visto, el 1% “necesita” el dinero.

Las islas griegas, los puertos, las empresas de suministro y gestión del agua, los aeropuertos, todo el rico patrimonio nacional, serán vendidos a ese 1% privilegiado. Y se lo venderán a precios de ganga, por supuesto, casi regalado. Eso sí, las facturas del agua para el pueblo, no serán precisamente gangas.
Esta es la tercera ronda de la austeridad impuesta a Grecia, una austeridad que ha requerido de la complicidad de los propios gobiernos griegos. En realidad, los acuerdos de austeridad sirven para encubrir el saqueo del pueblo griego y robárselo, literalmente, todo.
El FMI es un miembro de esa Troika que impone la austeridad, a pesar de que ahora los economistas del FMI hayan dicho que “las medidas de austeridad han demostrado ser un error”. La economía griega ha sido definitivamente destruída por la austeridad. Por lo tanto, la deuda de Grecia ha aumentado como una carga y cada ronda de austeridad hace que la deuda se más imposible de pagar.
Pero la evidencia de lo que ha sucedido, no importa. Cuando el 1% se dedica a saquear, la verdad no tiene ningún interés.

Una de las cosas más graves que hemos visto es que la democracia griega ha demostrado ser totalmente impotente. El saqueo ha salido adelante, a pesar de que el pueblo votara en su contra hace una semana. Y lo que hemos podido comprobar tras este referéndum de Grecia, es que Alexis Tsipras es un primer ministro electo que no representa al pueblo griego, sino a los intereses del 1%.
Tras lo sucedido, el suspiro de alivio de esa élite del 1%, se ha podido escuchar en todo el mundo. El último partido de izquierdas de Europa, (o lo que se hace pasar como izquierda), ha sido arrodillado, al igual que el Partido Laborista de Gran Bretaña, el Partido Socialista Francés, y todos los partidos similares de Europa.


Sin una ideología firme que la pueda sostener, la izquierda europea ha muerto, al igual que ha sucedido en EEUU con el Partido Demócrata.

Con la muerte de estos partidos políticos, el pueblo ya no tiene voz. Y un gobierno en el que el pueblo, las personas de la calle, no tienen voz, ya no es una democracia. Esto es algo que podemos ver claramente en Grecia. Una semana después de que el pueblo griego se expresara de manera decisiva en un referéndum, su gobierno los ignora y se humilla servilmente a ese 1%.

El Partido Demócrata estadounidense murió con la deslocalización de los puestos de trabajo, que destruyó la base financiera del partido en los sindicatos obreros. La izquierda europea murió con la caída de la Unión Soviética.

La Unión Soviética era un símbolo de que existía una alternativa socialista al capitalismo. El colapso soviético y el “fin de la historia” privó a la izquierda de un programa económico y dejó a la izquierda, sobretodo en Estados Unidos, solo centrada en los “problemas sociales”, como son el aborto, el matrimonio homosexual, la igualdad de género y el racismo, lo que socavó el apoyo tradicional de izquierdas a la clase obrera. La lucha de clases desapareció del escenario, se diluyó en una guerra entre heterosexuales y homosexuales, negros y blancos, hombres y mujeres.

Hoy en día, cuando los pueblos occidentales se enfrentan a un nuevo modelo de servidumbre y cuando el mundo se enfrenta al espectro de una posible guerra nuclear como consecuencia de la creencia de los neoconservadores norteamericanos de que EEUU es “el pueblo elegido por la historia” para ostentar la hegemonía mundial, la izquierda estadounidense, por poner un ejemplo, está ocupada en su batalla contra la bandera confederada.

El colapso del último partido de izquierdas de Europa, Syriza, significa que a menos que surjan partidos más decididos en Portugal, España o Italia, el testigo pasa ahora a manos de los partidos de derecha, como el Partido de la Independencia del Reino Unido de Nigel Farage, al Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia, y otros partidos ultranacionalistas de derechas, enfrentados contra el modelo de la Unión Europea.


Syriza no tenía ninguna posibilidad de éxito, pues no logró nacionalizar los bancos griegos en respuesta a la determinación de la UE de llevarlos a la fallida. Las élites griegas del 1% poseen los bancos y los medios de comunicación, y el ejército griego no muestra signos de estar del lado de su pueblo.

Lo que vemos aquí, es la imposibilidad de un cambio pacífico, tal y como explican Karl Marx y Lenin.


Siempre sucede lo mismo: las revoluciones y reformas fundamentales se ven frustradas o revocadas por ese 1% que se deja con vida.

Marx, frustrado por la derrota de las revoluciones de 1848 y llevado por su concepción 
materialista de la historia, llegó a esta misma conclusión, al igual que hicieron Lenin, Mao y Pol Pot: todos vieron claramente que dejar vivir a los miembros del viejo orden, significaba que tarde o temprano habría una contrarrevolución que llevaría al pueblo, de nuevo, a la servidumbre.
En América Latina, todos los gobiernos reformistas son vulnerables, y corren un grave riesgo de ser derrocados por los intereses económicos de las élites norteamericanas o españolas. Estamos viendo este proceso en marcha, ahora mismo, en Venezuela y en Ecuador.

Por esa razón, viendo la magnitud del problema, gente como Lenin y Mao, trataron de eliminar
el viejo orden. El holocausto de clase que provocaron en sus países fue mucho veces mayor que el holocausto judío con los nazis.Hoy en día, los occidentales aún no entienden por qué Pol Pot vació las zonas urbanas de Camboya. Occidente vende a Pol Pot como un psicópata y un asesino de masas, como un caso psiquiátrico; pero Pol Pot, simplemente actuó bajo la premisa de que si permitía vivir a los representantes del viejo orden, su revolución sería derrocada. Pol Pot se adelantó a la contrarrevolución, golpeándola con antelación y eliminando por completo a toda la clase social que podría estar inclinada a iniciar esa contrarrevolución.

En su momento, el conservador Inglés Edmund Burke dijo que el camino del progreso era la reforma, no la revolución. Las élites inglesas, a pesar de que perdieron algunos privilegios con ello, aceptaron la reforma, reivindicando a Burke, para no enfrentarse a la revolución.

Pero como podemos ver, hoy en día la izquierda está totalmente derrotada y las élites del 1%, ni tan solo tienen que aceptar ni la más mínima reforma.

Para ellos, ya solo hay una alternativa: que el resto de nosotros los obedezcamos.

Y por esa razón, podemos afirmar que somos testigos de su jaque mate final sobre el pueblo.

Grecia sólo es el comienzo. Vemos a los rriegos expulsados ​​de su país por una economía colapsada, vemos desaparecer el sistema de bienestar social y una extraordinaria tasa de desempleo; pero toda esa pobreza, no se limitará a Grecia; se extenderá a otros países de la UE.

Las mismas privatizaciones masivas, el mismo saqueo que estamos viendo en Grecia, se irá extendiendo poco a poco, paulatinamente al resto de países.


Manifiesto: Parece que todo cambia para que al final todo siga igual

El camarada Jairo Aja, seguidor y comentarista habitual de este blog, nos pide que publiquemos y distribuyamos aquí el siguiente Manifiesto, "Parece que todo cambia para que al final todo siga igual", en busca de una unidad popular de clase, alternativa a la propuesta por los socialdemócratas y reformistas como Podemos, I.U. e incluso parte del PSOE. 

Así lo hacemos, tanto por camaradería como porque estamos de acuerdo con todos su puntos:

***

MANIFIESTO: “Parece que todo cambia para que al final todo siga igual”

Con este escrito los que formamos la clase obrera queremos salir al paso de los firmantes que pertenezcan a nuetra clase y estén pensando en adherirse a las propuestas establecidas en el manifiesto MOVER FICHA POR LA UNIDAD POPULAR, que incluye firmantes que están en la órbita de I.U., incluso del PSOE.

Ante sus propuestas superficiales de mejor sanidad, mejor educación, mejor cultura, etc, pero que en el fondo solamente intentan reformar el capitalismo, los firmantes de: “Parece que todo cambia para que al final todo siga igual", vamos mas allá y pedimos la unidad popular en torno a los siguientes puntos:

1º.- Amnistía total y libertades políticas y sindicales para la clase obrera.

2º.- Expropiación de los monopolios: las multinacionales, el capital financiero, los terratenientes.

3º.- Fuera de la OTAN. y de la U.E. Desmantelamiento de las bases yanquis.

4º.- Derecho a la autodeterminación de los pueblos, respeto total de sus derechos nacionales.

Por todo ello, invitamos a los trabajadores conscientes y partidos y sindicatos de clase que se adhieran a nuestro manifiesto.

¿Luchamos para resucitar al condado de Auvernia? Contribución del blog Servir le Peuplea la comprensión de la lucha de los Pueblos dentro del Estado francés

Tras la decisión tomada en el seno de la Red de Blog Comunistas de publicar y traducir artículos propuestos por sus miembros con el fin de dar a conocer la situación concreta de diferentes paises y regiones, hemos traducido, y lo publicamos a continuación, el artículo del blog camarada Servir le Peuple, en el que analiza la lucha de liberación en Occitania en el marco de la lucha de clases:


¿Luchamos para resucitar al condado de Auvernia? Contribución de Servir le Peuple (Occitania) a la comprensión de la lucha de los Pueblos dentro del Estado francés

Nuestra lucha de afirmación y liberación como Pueblos en el marco de la lucha de clases. Estado cárcel, Pueblos negados, 'argumentos' centralistas seudoprogresistas y economía política

Al Estado francés centralizador, a lo largo de la Historia y hasta el presente, se le ha asociado, en especial, con nociones como “progreso” histórico, “modernidad” contra el “Medievo” e incluso con conceptos mucho más politizados como son el “progresismo”, el “universalismo”, las “Luces” etc., etc.; o, dicho de otro modo, con conceptos de “izquierda”, principalmente a partir de un discurso que pone en primer plano la “República” o los “valores republicanos”, nociones que, en el Estado español o en las naciones del Reino Unido, contienen aún toda una carga subversiva y revolucionaria, pero que en el Hexágono están vaciadas de sustancia y son completamente burguesas.

Es necesario indicar que el Estado francés es, de todos los existentes hasta la fecha, aquel en el que, sin duda, la burguesía se desembarazó con menos miramientos de las instituciones monárquicas, aristocráticas y administrativas, en cuyo seno había anidado desde finales de la Edad Media hasta la “edad adulta” del siglo XVIII. Desde entonces, la burguesía francesa puede revestirse con esta aura ante sus propias masas populares y el mundo entero. Algún día, no obstante, será menester, qué duda cabe, confrontar esta leyenda áurea con la realidad, en términos, por ejemplo, de radicalidad de la revolución agraria (¿afectó esto a muchos aristócratas y grandes propietarios, quienes, en otros casos, fueron simplemente sustituidos por “compradores”?) mientras existió una amplia clase campesina (hoy en día apenas quedan agricultores), o también en términos de importancia del catolicismo galicano en el pensamiento dominante que en la actualidad se declara “laico”.

En el Reino Unido o en el Estado español, a los que ya nos hemos referido, apenas sí quedan neofranquistas u orangistas que presenten la unificación estatal como un “triunfo de la civilización moderna sobre las obscuras edades medievales”. En Italia planeó durante bastante tiempo un cierto “mito garibaldino” de la Unidad, hasta el punto de que la Brigada internacionalista enviada combatir en “España” o incluso varias unidades de partidarios antifascistas (1943-45) llevaron el nombre de Garibaldi. Sin embargo, el movimiento comunista analizó la Unidad, también desde el principio (Gramsci), como una conquista colonial del Sur. Actualmente se observa una importante renovación de la conciencia sobre esta cuestión, en una línea claramente progresista (véase, por ejemplo, el sitio http://briganti.info/).

No obstante, en el Estado francés, cuando uno se aventura no ya a emitir una reivindicación independentista (sentimiento muy minoritario entre los pueblos del Estado francés, representando como máximo un 20% en Córcega ), sino simplemente a afirmar la existencia de los pueblos que hay en ese Estado, se le acusa muy a menudo de “querer hacer girar la rueda de la historia en sentido inverso”, de querer “resucitar el condado de Auvernia o el ducado de Aquitania”, etc., etc.

Se trata de un argumento tan estulto, que –como sucede a menudo ante la estolidez– nos deja atónitos, con la boca abierta, sin saber qué responder. Y a pesar de ello, es una cuestión que hay que estudiar a fondo ya que, como acabamos de decir, este tipo de razonamiento es absolutamente hegemónico.

Así pues, ¿qué podemos responder a dicho “argumento”? Pues bien, respondemos simplemente que la cuestión no reside en el difunto condado de Auvernia o el ducado de Aquitania, ni siquiera en la Córcega republicana de Paoli, sino en este mapa:



Aquí reside la cuestión para nosotros. Este mapa está extraído de un estudio “geosociológico” reciente, que dio lugar a un documental que se puede ver en francés en http://www.youtube.com/watch?v=f8sqxkCnWnI.

El mapa muestra, en blanco, los territorios geográficos que, de acuerdo con toda una serie de criterios (económicos, sociales, “conectivos” –de acceso a la información, a la cultura– o de acceso a los servicios públicos) son territorios de inclusión; y en azul, los territorios de exclusión, de desatención, las periferias. Muestra, esencialmente, dónde se concentran en el Estado francés la riqueza, el poder y las repercusiones de ambos, y dónde se concentran la explotación y todas las formas de opresión.

Lo que se dibuja con toda claridad es un cuadrilátero de blancura, esquemáticamente Ruán-Tours-Auxerre-Reims, con París en el centro, es decir, una Cuenca parisina de la que, ya a mediados del siglo XIX, se decía (Jules Michelet) que era la “verdadera Francia”, mientras que el resto no era “en absoluto lo mismo”; o hacia 1940 (el fascista Louis-Ferdinand Céline, antioccitano declarado), que sus “10 departamentos pagan más impuestos que el resto” del Estado, lo que era sin duda cierto y traducía precisamente la concentración de riqueza; y que resulta estar, también precisamente, (¿por casualidad?) allí donde el Estado se ha desplegado históricamente desde el siglo XIII. Además de ello, se observan también en blanco las metrópolis-enlace (Lyon, Toulouse, Burdeos, Nantes, Lille, etc.), enlaces del poder central; una serie de regiones costeras donde las vacaciones burguesas producen algunas repercusiones económicas; o zonas como Alsacia o el norte de los Alpes, que se benefician de la proximidad de Alemania y Suiza (columna vertebral económica europea).
Y en el resto… azul más o menos oscuro: manchas azules en las metrópolis blancas que son las zonas de exclusión urbanas (suburbios “guetos”, “zonas urbanas sensibles”), cuya población es hoy, en gran parte, de origen extraeuropeo (y que, antaño, venía de otros países de Europa… ¡o simplemente del campo y de otras regiones periféricas del Estado!); y sobre todo, mucho menos visibles en los medios, una serie de zonas relegadas en el ámbito rural, así como antiguas cuencas industriales, hoy en plena decadencia, donde se da un nivel de proletarización asombroso… que corresponden en gran medida a nuestras nacionalidades, cuya mera mención es “querer volver a los ducados de la Edad Media”.

En última instancia, lo que tenemos es, por una parte, las zonas donde la fuerza de trabajo proletaria (o campesina pobre) produce la riqueza y, por otra, las zonas donde la burguesía y la pequeña burguesía la reciben, sacando tajada del sistema: el orden social que refleja este mapa es precisamente el que queremos derribar.

¿El Estado francés centralizador, expresión del “progreso” histórico? , en efecto… En el sentido en que es la expresión, el producto y el instrumento del CAPITALISMO en tanto que fase histórica posterior y “superior” al feudalismo. ¡Pero dicho capitalismo no ha existido nunca tampoco sin multiplicar los crímenes contra el pueblo trabajador, y hoy, el orden del día es precisamente derribarlo! ¿Cómo, pues, pretender ser “anticapitalista” y conformarse con un estado de cosas que es su obra?

Como fase histórica concreta, el capitalismo se enfrentó, en efecto, con las fuerzas del feudalismo (aristócratas, religiosos y otros “antimodernos”) pero también... llevó a cabo una guerra sin cuartel contra las masas populares para aherrojarlas con las cadenas del Capital; aspecto que (por supuesto) la Historia escrita por la burguesía se ha esforzado en callar o en minimizar, pero que Marx describió perfectamente en el caso particular de Gran Bretaña. Y una vez ganada esta guerra, como sabemos todos, su base fue y sigue siendo la explotación del trabajo y la extorsión de éste, presión que se ha ido redoblando sobre las masas populares del mundo entero (ya que el capitalismo impera sobre todo o casi todo el planeta) a medida que el sistema se ha ido hundiendo en la crisis desde finales del siglo XIX (crisis de 1873 y siguientes).

Como producto, instrumento (el Estado en el sentido de sus instituciones) y base de acumulación fundamental (el Estado en el sentido de su territorio) del capitalismo en desarrollo y de su clase motriz, la burguesía, el Estado francés (absolutista, luego, alternativamente, republicano y monárquico constitucional, más tarde, definitivamente, republicano burgués) barrió, efectivamente, los viejos feudos y “el Estado en el Estado” que representaba la Iglesia… pero no solamente: también aplastó la miríada de pequeñas repúblicas populares campesinas que constituían cada pueblo o valle de montaña, e incluso las repúblicas burguesas de las ciudades, que coexistían con la autoridad señorial o a las cuales ésta se superponía; y sobre todo negó la realidad de los pueblos que se iba anexionando al compás de su expansión (occitanos, bretones, arpitanos, vascos y catalanes, corsos, picardos y ch’tis, alsacianos y de Lorena, etc.) para transformarlos en “súbditos” del rey y, posteriormente, en “ciudadanos” de la República, es decir, fuerza de trabajo destinada a generar la plusvalía del Capital.

Explotó, al servicio del Capital, a las masas trabajadoras y reprimió en sangre sus levantamientos, revueltas campesinas del siglo XVII (los Croquants occitanos, los Gorros rojos bretones) hasta las Comunas de 1871 (de París, pero también de Marsella, Lyon, Narbona, etc.).

Mucho antes y mucho mejor que muchos autoproclamados “marxistas” (incluso de nuestros días), comprendió la importancia política fundamental de la cultura; y, en consecuencia, impuso a las masas populares la lengua y la cultura de la clase dominante (lengua que fabricó en su Academia francesa a partir del habla noble y gran burguesa del Valle del Loira), a partir del siglo XVI (Edicto de Villers-Cotterêts de 1539) en la administración y a partir de la revolución burguesa (discurso del abate Grégoire de 1790) en la vida social cotidiana: cuando, pensaba la burguesía, “ellos (los obreros y los campesinos) hablen y piensen como nosotros, sólo se moverán dentro de los límites que les hayamos fijado…” Ése fue, especialmente, el papel de la escuela –esa otra gran vaca sagrada de toda la “izquierda” burguesa, incluida la autoproclamada “marxista”–, desempeñado desde el siglo XVII bajo la tutela de la Iglesia, y que en 1880, con Jules Ferry (cantor, por otra parte, de la conquista colonial), se transformó en “pública, gratuita, laica y obligatoria”. Este último exponía, por cierto, las cosas en los siguientes términos: “En las escuelas confesionales, los jóvenes reciben una enseñanza dirigida por entero contra las instituciones modernas”. En este caso el ataque apuntaba contra la Iglesia… pero también y sobre todo contra el contrapoder que ésta representaba para las masas campesinas, que había que someter definitivamente a la República burguesa. Y añadía inmediatamente: “Si este estado de cosas se perpetúa, es de temer que se constituyan otras escuelas, abiertas a los hijos de los obreros y campesinos, donde se enseñarán principios completamente opuestos, inspirados quizá en un ideal socialista o comunista, tomado en préstamo de tiempos más recientes, por ejemplo, de esa época violenta y siniestra comprendida entre el 18 de marzo y el 24 de mayo de 1871”. ¡En este caso, la alusión, alusión transparente, es a la Comuna de París, primer ensayo de dictadura del proletariado en la Historia de la humanidad!

Y todo ello, lo que acabamos de ver, el Estado francés lo hizo al servicio y en beneficio de un Capital formado por una pirámide burguesa cuya cima es la burguesía parisina, vinculada histórica y directamente al poder del Estado a su servicio; un Capital cuyos pueblos conquistados y negados (una “provincia”, de pro vincia en latín, a saber, un país “previamente vencido”, es decir, ¡conquistado!) se convirtieron en la fuerza de trabajo, y el territorio estatal, en la base primera de acumulación (antes de lanzarse a la conquista de las colonias de ultramar) para la producción de la riqueza; una riqueza que se dirige y concentra mecánicamente alrededor de París donde mora la “burguesía-amo”, la burguesía principal; lo cual da lugar a esta organización social del territorio, dividido en centros y periferias, que muestra a las claras el mapa.

Una organización socioterritorial en centros y periferias, producto de un orden social capitalista con el que precisamente pretendemos acabar…

Todo ello, hay que decirlo no obstante, no ha dejado nunca de suscitar resistencias, como lo muestra, por ejemplo, este otro mapa:


Este mapa muestra las rebeliones colectivas (es decir, los motines populares) por cantones contra las fuerzas del orden burgués entre 1800 y 1859, época de la “revolución industrial” en que la subsunción de las masas populares por el capitalismo se efectuó de manera especialmente brutal. Y si se observa, por supuesto, una concentración de estos levantamientos en los suburbios obreros de París, que hacen que, eventualmente, se tambaleen los regímenes, como en 1830, 1848, etc. (el París obrero donde se amontona, por lo demás, un proletariado… inmigrante proveniente de todas las “provincias” del Estado), también se ve con toda claridad que es en la PERIFERIA –en particular en Occitania, Bretaña y las regiones limítrofes, tierras de la Chuanería y también el Norte minero– donde se concentran las resistencias insurreccionales contra el orden capitalista triunfante… Territorios que corresponden en gran medida al azul del primer mapa; un azul que representa hoy ni más ni menos que los “CAMPOS” de la GUERRA POPULAR que queremos emprender.

El Estado francés no es ni una “expresión del progreso” entendida de manera abstracta e idealista (idea, desgraciadamente, compartida por gentes que se reclaman “marxistas”), ni tampoco una entidad “flotante” por encima de las clases y de su lucha: es –orgánicamente identificado con ella el aparato político-militar e ideológico-cultural de la clase que combatimos, ¡la burguesía!

Nuestra lucha no es una lucha “para resucitar” el condado de Auvernia o el ducado de Aquitania: es una lucha para derribar este Estado, los muros de esta prisión, y liberar a los pueblos y a sus trabajadores en ella encerrados.

No somos, para ser sinceros, “independentistas”, ni siquiera “autonomistas”: sencillamente no aceptamos ese paradigma burgués.

Somos revolucionarios que queremos el socialismo. Queremos arrebatar la mayor cantidad de territorios posible, así como los hombres y las mujeres que los pueblan, al orden capitalista para instaurar en ellos el socialismo, que es el proceso que debe conducir al comunismo. Y sobre estos espacios geográficos liberados, donde habremos abolido el orden social capitalista, empezando por sus instituciones guardianas, el Estado burgués, pretendemos establecer nuevas relaciones sociales y, en particular, nuevas relaciones entre los territorios y sus poblaciones, entre los pueblos nacionales (las nacionalidades sin sus burguesías); relaciones que no sean ya de dominación de unos y de subordinación de otros (pues la primera de las formas de dominación, la del Capital, habrá sido derribada), sino de federación democrática, fraternal y cooperativa entre los pueblos, hasta que el mundo entero, arrancado de las garras del capitalismo, entre en el comunismo. Una federación de pueblos que, como decía Lenin y lo repetirá Argala, supone pueblos libres; liberados de sus Estados-prisión y de toda relación de dominación, opresión o negación nacional: “Internacionalismo obrero significa la solidaridad de clase, expresada en el mutuo apoyo, entre los trabajadores de las diferentes naciones, pero respetándose en su peculiar forma de ser nacional.” (Argala).

Lo que queremos, en definitiva… es simplemente lo que imaginaba Lenin para la joven URSS que nacía bajo sus ojos, aunque desgraciadamente se fuera al traste por el “espíritu policíaco gran ruso”, como señalaba ya el gran dirigente bolchevique en sus últimos escritos, así como por los nacionalismos burgueses chovinistas y reaccionarios (muy especialmente en Ucrania), exacerbados por los enemigos de la “Patria de los Trabajadores” (la Alemania nazi y, más tarde, la Alianza Atlántica)1

Por todo lo anterior, nuestra afirmación del pueblo occitano, lejos ser una manifestación más nostálgica, “romántica”, del pasado medieval, es indisociable del ser comunistas. 

Como ya hemos escrito en varias ocasiones, NO HAY (sobre todo dentro de nuestro Estado metrópolis imperialista) "luchas de liberacion nacional", por un lado, y una lucha social, de clase, por otro, entre las cuales se trataría de encontrar una buena articulación, sino que nuestra afirmación y voluntad de liberación, como Pueblos negados por la construccion histórica de nuestro explotador, que es el Estado francés, son la expresión específica de la lucha de clases en nuestra situación concreta.

En definitiva, un poquito de patriotismo (en el sentido de apego a nuestros Pueblos reales, no de lealdad a la entidad "Francia"), quizás pueda parecer que nos aleja de la lucha de clases..., pero en realidad nos hace recuperarla!



1Siendo quizas necesario précisarlo, no se trata aqui de una critica destructiva y personalista de 'Stalin el Malo', a la manera antidialectica de la 'izquierda antitotalitaria' ; sino de enfocar en el aspecto especifico que nos interesa - la cuestion de las nacionalidades - contradicciones, límites de comprension, herencias del pasado (los siglos de zarismo), que forman parte del complejo proceso llevando de la sociedad de clases al comunismo, y que se han de superar. El triunfo revisionista hizo finalmente que estas tendencias chovinistas triunfaran, y los nacionalismos perifericos en reaccion terminaron provocando la disolucion de la URSS

15 de julio de 2015

La traición de Tsipras y Syriza

Contaba Heródoto que el primero de los traidores fue Efialtes, un pastor de Tesalia que había desertado de las filas de los griegos, y que en el 480 a.C. traicionó al rey espartano Leónidas ayudando al rey persa Jerjes I a encontrar otra ruta alternativa al paso de Termópilas. Esto permitió a los persas derrotar al pequeño bando de unos cuatro mil griegos entre los cuales había trescientos espartanos.

2500 años después otro traidor griego ha traicionado a su pueblo con consecuencias más drásticas, sin
duda alguna. Se trata del líder de Syriza, el ridículo Alexis Tsipras, el hombre que convocó un referendum en nombre de la democracia, para que el pueblo griego rechazara un ominoso acuerdo de refinanciación de la deuda por parte de los terroristas financieros europeo  para, inmediatamente después, correr a arrodillarse ante la troika para aceptar condiciones aun peores que las primeras ¿se ha visto alguna vez tamaña burla a los votantes? 

El acuerdo firmado por Tsipras y ya ratificado por el Parlamento ni siquiera es un tercer "rescate" (esa etiqueta inventada por los imperialistas económicos para esconder lo que es una verdadera usurpación de la soberanía nacional, la transformación de un país en una colonia humillada y dependiente), sino un acuerdo sobre los pasos que se tienen que dar para poder empezar a negociarlo. La diferencia es muy importante, porque tal cómo reconoce el documento, los términos del tercer rescate aún están pendientes de ser negociados y, con toda seguridad, serán aun peores que los de este "preacuerdo".

El documento completo, una verdadera venganza de la U.E., el FMI y el Banco Mundial contra el atrevimiento de los griegos de "opinar" (como se ha visto, ni siquiera se trataba de decidir) sobre su propio destino, lo adjuntamos completo por se quiere consultar . Hasta el premio nobel de economía 2008, Paul Krugman, ha afirmado que "las exigencias del Eurogrupo son una locura, y van más allá de la pura venganza"

Estos son los puntos más relevantes:

1- La Troika, cuya existencia había cuestionado Syriza en aquellos momentos en los que engañaba todavia a los griegos cacareando que no debía pagarse la deuda y que, en todo caso, había que renegociarla en condiciones ventajosas, se impone, convirtiéndose este en requisito indispensable para que se otorgue el tercer "rescate".

2- Antes de empezar a negociar el tercer "rescate" los griegos deben llevar a cabo una serie de medidas legislativas en el menor plazo de tiempo posible, con urgencia. Entre estas medidas están:

Para antes del 15 de julio:

-Aprobar un aumento del IVA, reformar el sistema de pensiones para hacerlo sostenible, salvaguardar la independencia de la agencia de estadística griega, introducir recortes automáticos de gastos en caso de que no se logren los ambiciosos objetivos de superávit.

Para antes del 22 de julio

-Cambiar el sistema judicial para que sea más eficiente, transponer la directiva europea sobre la resolución de entidades bancarias (es decir, los bancos podrán llevarse de Grecia los depositos de los griegos)

Una vez el Parlamento griego (esta vez nada de referendum) haya aprobado todo lo anterior podrán empezar las negociaciones de un nuevo acuerdo para conceder a Grecia un tercer "rescate". El documento recoge una serie de puntos mínimos que Grecia deberá ceder si quiere tener ese tercer rescate, entre ellos:

-Recorte en las pensiones con implementación de cláusula de déficit cero, reforma en el mercado interior griego para que sea más competitivo, para liberalizar sector cómo el de las farmacias, leche, aperturas de tiendas en domingos, etc. Privatizar el sector energético. Llegar a cabo una vigorosa reforma del mercado laboral e impedir retroceder a políticas laborales pasadas y reforzar el sector financiero.

-Otra de las imposiciones es la creación del llamado Fondo de Confianza. Para asegurar que se llevará a cabo un programa agresivo de privatizaciones el gobierno griego transferirá activos de su propiedad a un fondo independiente que procederá a vender los activos transferidos. El fondo garantizará el pago del nuevo préstamo del ESM. De los €50 mil millones, €25 mil millones se utilizarán para pagar la recapitalización bancaria (¿los bancos griegos serán ahora propiedad del fondo?) otros €12.500 millones se utilizarán para pagar deuda y los €12.500 millones restantes serán utilizados para inversión en el país. El fondo tendrá su domicilio legal en Grecia y será administrado por las autoridades griegas bajo la tutela y supervisión directa de La Troika.

-El gobierno griego deberá consultar con la Troika cualquier borrador de nueva legislación antes de enviarla al parlamento griego. Además el gobierno griego se compromete a retirar, enmendar o compensar con medidas equivalentes, toda la legislación introducida a partir del 20 de febrero que era contraria al anterior acuerdo. Por ejemplo la reapertura de la TV pública.

El documento vuelve a dejar claro que todos estos requisitos son un mínimo para poder negociar el tercer rescate.

Se estima que Grecia va a necesitar entre €82 y 86 mil millones en el marco de un tercer rescate según la primera estimación de las instituciones, aunque se va a intentar reducir la cifra vía medidas fiscales adicionales o mayores privatizaciones.

Se toma nota de las urgentes necesidades financieras de Grecia que se estiman en €7 mil millones para antes del 20 de julio y €5 mil millones adicionales para mediados de agosto. La Troika remarca la importancia de que Grecia pague la deuda impagada que tiene con el FMI y haga honor a todas sus obligaciones en las próximas semanas.

Pero lo más duro, lo que ha retrasado todo tanto tiempo es el fondo de privatizaciones que tiene que crear Grecia en Luxemburgo. Ahí transferirá activos por valor de 50.000 millones de euros para recapitalizar la banca y avalar el rescate. Es una medida sin precedentes. Desde el norte de Europa no se fían de Syriza. Y no, no habrá quita de la deuda, aunque sí ampliación de los plazos de devolución.

Por otra parte, lo que algunos miembros de Syriza, como el exministro Varoufakis, definen ya como "un golpe de estado", está creando lógicas fisuras en el partido y en el Parlamento. Algunos diputados de Syriza afirmaron el pasado viernes que "Nuestra decisión de no participar en la votación de esta noche expresa nuestra oposición al procedimiento seguido, especialmente establece de la manera más clara la necesidad de un cambio total de rumbo".

Resulta también que hasta el lider nacionalista, el ministro de Defensa de Grecia y aliado de Syriza en el Gobierno, Panos Kammenos, del partido Griegos Independientes, se negó a apoyar el acuerdo sobre la deuda, y se posicionó más a la izquierda que el impostor Tsipras, este nuevo Efialtes que engañó a muchos, entre ellos a muchos griegos, disfrazado de izquierdista y fingiendo estar del lado del pueblo (al estilo de Pablo Iglesias en España) y que, a la primera de cambio, tras el circo de otro nuevo referendum inútil, no ha dudado demasiado en abrir el camino de las Termópilas a los enemigos de los helenos.

No obstante, como sucedió con Efialtes y Jerjes I, puede que la nueva traición no haga más que abrir los ojos ante las verdaderas intenciones de la U.E. con Grecia, la de sometarla y dominarla, sin ninguna relación con el bienestar de los griegos o de la mejora de su situación económica, y que, como sucedió tras la batalla de las Termópilas, la resistencia griega se organice para acabar derrotandola como a los persas en Salamina, mientras el nuevo Efialtes acaa como su antepasado donde se merece gentuza de su calaña, siendo comida para los cerdos.

Los sindicatos griegos han convocado ya una huelga de 24 horas contra el acuerdo con la troika, empezando por los sindicatos del sector público, a los que se han añadido ya otros sectores y, probablemente, lo hagan casi todos en una convocatoria única o por separado en los próximos días y los partidos comunistas, incluyendo los que hay dentro de Syriza, están empezando a movilizar a sus militantes y a los trabajadores. Por su parte, el PAME (coalición de sindicatos de clase)  ha hecho una llamada a la lucha en las calles de Grecia mañana 15 de julio: !TODOS A LAS CALLES! !LUCHEMOS AHORA! !NO AL TERCER MEMORANDO".

Esta enésima humillación sufrida por el pueblo griego por parte de los tiburones financieros europeos, este nuevo paso hacia la pobreza, el hambre y la esclavitud, no hace más que profundizar las condiciones objetivas prerrevolucionarias, y solo falta que salte la chispa que encienda las condiciones subjetivas prenda,  haciendo que los trabajadores griegos entiendan por fin que la única forma de recuperar su libertad es organizarse, luchar y tomar el poder, dejando de confiar para siempre en traidores como el pastor Efialtes o el socialdemócrata Tsipras.

Cada nueva vuelta de tuerca contra los trabajadores debe ser un paso adelante hacia la revolución.
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