11 de mayo de 2017

Y toda China cambiará de color

Y en mayo de 1963, Mao dijo:

«La lucha de clases, la lucha por la producción, y la experimentación científica son los tres grandes  movimientos revolucionarios para construir un poderoso país socialista. Constituyen una garantía real de que los comunistas se verán libres del burocratismo e inmunes al revisionismo y el dogmatismo, y permanecerán siempre invencibles; una garantía segura de que el proletariado, en unión con las amplias masas trabajadoras, podrá llevar adelante la dictadura democrática. 

Si no se desplegaran estos movimientos y se permitiera salir a escena a los terratenientes, campesinos ricos, contrarrevolucionarios, elementos nocivos y monstruos y demonios, nuestros cuadros cerrarán los ojos y muchos, en vez de distinguir entre los enemigos y nosotros, llegarán hasta a colaborar con ellos y serán corrompidos, divididos y desmoralizados y, en consecuencia, serán arrastrados al campo enemigo o los enemigos lograran infiltrarse en nuestras filas; y si muchos de nuestros obreros, campesinos e intelectuales cayeran víctimas de las tácticas blandas o duras del enemigo, entonces no haría falta mucho tiempo, tal vez unos cuantos años, o una década, o varias décadas a los sumo, para que se produjera fatalmente una restauración contrarrevolucionaria a escala nacional, el partido marxista-leninista se transformará en partido revisionista o en partido fascista, y toda China cambiará de color
.» (El Libro Rojo).

10 de mayo de 2017

Crónica de la visita a la Exposición del Centenario de la Revolución de Octubre de 1917 de Espacio de Encuentro Comunista, Valdemoro, Madrid

Recientemente los camaradas de Espacio de Encuentro Comunista han organizado en Valdemoro, Madrid, una nueva exposición sobre el Centenario de la Revolución Soviética.

Una camarada de aquella localidad madrileña nos ha enviado sus impresiones después de la visita, que publicamos a continuación.

La exposición se puede visitar hasta el próximo día 14 en la Biblioteca pública Ana María Matute, en la Avenida de Hispanoamérica s/n de Valdemoro.

Como dice la camarada, "Tenemos mucho que aprender de la historia y hay que reivindicar el pasado, especialmente acontecimientos como la Revolución Soviética, en pro de nuestros derechos, hacer que la lucha del pasado no sea sólo un símbolo, sino una causa a defender y a continuar, para reconocer y honrar la memoria y la dignidad aquellos que la iniciaron y, por supuesto, también la nuestra".

!Felicidades a los camaradas del EEC por su esfuerzo de difusión de aquella Revolución que cambió el mundo!


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Visita a la Exposición del Centenario de la Revolución Soviética organizada por Espacio de Encuentro Comunista en Valdemoro

En estos días en los que se celebran las fiestas patronales de Valdemoro, ha llegado a esa localidad
del sur de Madrid una interesante exposición en recuerdo del Centenario de la Revolución de Octubre, que la clase trabajadora mundial celebra este año.  Después de visitarla, la convicción de que mirar hacia aquella revolución que cambió el mundo se reafirma, a la vez de la importancia de su repetición.

En la sala de exposiciones de la Biblioteca Ana Matute de la localidad madrileña parece que se ha vuelto a los años 80, cuando las exposiciones eran culturales, instructivas, sencillas, directas y clarificadoras. Clarificadores cartones colgados en las tres paredes principales de la sala, con textos resaltados en rojo y negro guían al interesante durante el recorrido. Textos llenos de una información que durante estos últimos años se ha intentado ocultar a los ojos de los estudiantes porque el comunismo lleva ya unos años que no está de moda.

Pero Espacio de Encuentro Comunistas y, junto a esta organización, las bases de la Comarca de Las Vegas, ha organizado esta pequeña gran exposición con el fin de recuperar el espíritu comunista y, más concretamente, la victoria del pueblo ruso contra el capitalismo durante la Revolución de Octubre de 1917, que abriría las puertas a las luchas similares en todo el mundo.

En esta exposición podemos ver los elementos claves de ese período que discurre desde los años 17 al 21 del siglo pasado. Empezando por la situación del pueblo ruso en esos años, cuando el hambre y la pobreza creados por el poder de la Rusia Imperial provocó que las enormes diferencias de clases provocarán la revuelta general contra del capitalismo imperante, dirigida y organizada por el Partido Bolchevique.

Muchos creerán que fue una etapa tan lejana a nuestro días que no tiene ningún sentido recuperarla en estos primeros años del siglo XXI, pero creo que, muy al contrario, estamos más cerca de aquella situación de lo que imaginamos.

El arranque de la revolución surgió de forma pacífica  en 1905, con la intención del pueblo manifestándose pacíficamente e intentando hacer entrega al Zar de un manifiesto de reivindicaciones en pro de su mejora social y económica. Pero la respuesta fue una dura represión gubernamental con varios fallecidos y muchos detenidos. Aquello provocó la reacción del trabajador, del ciudadano, con nuevas  manifestaciones, huelgas y protestas que asustaron al poder zarista y que nuevamente, tomó la fuerza por la mano y realizó una represión continua y descabellada.

Pero fue el año 1917 cuando las dos revoluciones dieron paso a un nuevo estado.

En el período comprendido entre febrero y octubre de 1917 tuvieron lugar dos revoluciones. Mientras que la de febrero provocó el destronamiento del zar y la creación de un Gobierno provisional burgués, la de Octubre acabó con ese débil gobierno por parte de los bolcheviques y dio arranque al primer estado socialista de la historia.

El motivo político, al estar el poder en manos de los zares y en manos de la iglesia, ambos de espalda al pueblo, a la sociedad, y el motivo social de miseria del pueblo, provocó el levantamiento de estos últimos al grito de paz,pan y tierra, los elementos básicos  justicia que reclamaba aquellos años el pueblo ruso.

Quizá, el explicar aquí, la historia de la revolución esté de más, pero lo que sí interesa ver, y creo que esta exposición lo ha demostrado, es la similitud existente entre aquellos principios del XIX con los años que hoy vivimos. Zares o Reyes, gobiernos liberales capitalistas, laxitud con el poder eclesiástico, oídos sordos y ceguera a la realidad de la población. Todo ello muestra una reiteración de la historia en nuestros días. La revolución rusa se enfrentó contra el capitalismo asfixiante y aniquilador, profundizó la lucha de clases invirtiendo el poder dirigente, dejando el control de industrias y del gobierno en manos de los soviets obreros, del proletariado, del trabajador y del campesino a través del gobierno del pueblo.

La revolución fue una ofensiva contra la explotación de clase, la explotación de genero, contra toda explotación,  y convirtió en necesidad la fuerza de la cultura para crear los verdadero cimientos de la sociedad.

La guerra civil, la intervención internacional contra el gobierno de los trabajadores,  la creación de los
soviets, la III internacional, la revolución cultural y las vanguardias artísticas, todo ello queda reflejado en esta exposición. La posterior proyección del la película/documental “Octubre”, de Serguéi Eisenstein,  puso la guinda final a esta interesante jornada homenaje a esta revolución centenaria y, a la vez, actual.

Pero lo que invita a pensar esta fugaz visita al mundo obrero del siglo pasado, a la sociedad hirviente de hace 100 años, es comprobar que no estamos ni mucho menos mejor que antes, sino más bien al contrario en muchos aspectos sociales. Ha vuelto la represión, tanto física como contra la libertad expresión. El término comunista sigue siendo un estigma en el vocabulario de hoy en día. La cultura y la educación pasa por sus  peores momentos de nuestra historia. El capitalismo manipulador sigue siendo la guadaña de nuestras vidas en todos sus segmentos. Y mientras parece que en algunos rincones algunas voces intentan gritar de nuevo "paz, tierra y pan", la situación “borreguista” que tenemos en este siglo, donde la manipulación ha hecho verdaderos estragos, provoca que el fuego incipiente de lucha y protesta se extinga sin remisión.

La revolución de octubre del 17 fue dura pero, sin embargo, aunque esto la propaganda del capital no lo suele contar, no provocó un gran número de bajas en realidad. Fue una lucha movida por la necesidad y la razón. Es evidente que hoy en día necesitamos un nuevo asalto a los palacios de invierno. Esta sociedad no puede seguir huérfana respecto a la lucha sindical y obrera. Estamos retrocediendo, con conocimiento resignado, en nuestros derechos y dignidad como clase social, con los tejemanejes criminales del capitalismo, por su propia esencia carente de escrúpulos y de límites, más allá de sus propias egoístas necesidades. 

Tenemos mucho que aprender de la historia y hay que reivindicar el pasado, especialmente acontecimientos como la Revolución Soviética, en pro de nuestros derechos, hacer que la lucha del pasado no sea sólo un símbolo, sino una causa a defender y a continuar, para reconocer y honrar la memoria y la dignidad aquellos que la iniciaron y, por supuesto, también la nuestra.

Tortuga Roja (Valdemoro)

3 de mayo de 2017

Dos monumentos a Robespierre erigidos por los trabajadores soviéticos

 Estatua del revolucionario francés Maximilien Robespierre,
de la escultora rusa Beatrice Y. Sandomirskaya (1894-1974).
Fue inaugurada el 3 de noviembre de 1918 y destruida
 cuatro días más tarde por los contrarrevolucionarios
Después de su asesinato en la guillotina en aquel infausto 28 de julio de 1794 (10 Termidor del año II de la Revolución), el recuerdo de Robespierre fue pisoteado por sus enemigos, aquellos que anteponían su enriquecimiento, sus intereses personales y sus ambiciones a los del pueblo. La contrarrevolución intentó borrar su memoria y hundir en el mar del olvido al que fue, junto a Saint-Just, Marat y otros jacobinos, fue uno de los grandes líderes revolucionarios que intentaran crear el reino de la felicidad para todos los hombres en la tierra, en lugar de en un supuesto más allá, luchando contra la incipiente burguesía capitalista que, al final, dado que las condiciones materiales no eran todavía las adecuadas para el triunfo de la Revolución, al contrario, no pudieron evitar que se desarrollara.

Mientras Napoleón Bonaparte, la figura histórica que surgiría después de su asesinato como símbolo de los restos desvirtuados de aquella Francia de la Igualdad, la Fraternidad y la Libertad, como encarnación del triunfo de la burguesia y el capital, fue recordado en efigies, monumentos y calles en casi todos los paises de Europa y el mundo, de Robespierre todo se intentó borrar.

No obstante, aquel que consideraba que la igualdad era imprescindible para alcanzar la libertad, que los enemigos eran los ricos, o que la virtud estaba en la vida austera y sin lujos, se convirtió en una pesadilla para los estafadores, especuladores, bandidos, explotadores y aprovechados de los años de la Revolución Francesa y hasta la actualidad.
Sin embargo, hubo dos monumentos a Robespierre erigidos en 1918 por las masas populares, por el pueblo, tras el primer triunfo real en la historia de una revolución popular, en este caso, dirigida por los trabajadores.

En primer lugar, el monumento a Robespierre en San Petesburgo, la futura Leningrado, un monumento que se deterioró por el paso del tiempo, porque los trabajadores lo erigieron con los materiales que tenían a mano, como cuenta Albert Mantfred, en el tercer capítulo de Tres retratos de la Revolución, en el que hace un análisis marxista de la figura del revolucionario de Arras. Este monumento ya no se conserva, aunque en el momento de la primera edición de esta obra, editada en 1979 por la Editorial Progreso en Moscú, todavía existía a las orillas del Neva un malecón denominado con el nombre del terror de la burguesía francesa y mundial, Robespierre.

En segundo lugar, existío otro en Moscú, realizado por los propios trabajadores y hecho estallar por los contrarrevolucionarios el mismo año en el que se erigió, en 1918, como describe Elizabeta Drabkina, en su obra Pan duro y negro.

A continuación, compartimos los fragmentos que los dos autores citados dedican a los monumentos dedicados a Maximiliano Robespierre, únicos en el mundo y elevados en memoria de sus sueños de un mundo justo, de su lucha por un mundo sin explotación, y de su esfuerzo por dirigir una revolución contra la incipiente burguesía que, entonces, era todavía imposible de llevar hasta el final porque no existían aún las condiciones materiales para ello, como poco más tarde demostrarían Marx y Engels, ciertamente sus continuadores.

Los relatos que compartimos a continuación nos recuerdan como el revolucionario francés fue amado tanto por los saint-culottes contemporaneos, los desposeidos del siglo XVIII, como por los trabajadores y campesinos rusos en su lucha por emanciparse de la miseria y la explotación, que le consideraron uno de los suyos. En realidad, Robespierre fue el lider de las aspiraciones de las masas explotadas, excluidas, saqueadas, y por ello fue y será recordado siempre como uno de los que marcaron el camino hacia la construcción de un mundo donde la igualdad y la solidaridad sean los dos pilares básicos de la libertad.

"El interés del pueblo es el interés común; el interés de los ricos es un interés privado". "Es necesario dotar a los descamisados de armas, pasión, conocimientos. O exterminamos a los enemigos interiores y exteriores de la República, o perecemos con ella" , son frases del lider jacobino recordadas por Elizabeta Drabkina.

Los que acabaron con él, los termidorianos, volvería a actuar más tarde también en la Revolución Soviética, tras la muerte de Stalin, como también actuarian en China tras el fallecimiento de Mao. Porque, como señaló este último, el enemigo de la revolución está siempre agazapado, dentro del propio partido, entre los aliados, y la lucha contra él, la lucha de clases, ha de ser continua, sin bajar nunca la guardia y, sobre todo, sin piedad.

Monumento a Robespierre (Elizabeta Drabkina,  Pan duro y negro).

En cierta ocasión nuestros muchachos de la Unión de la Juventud armaron un alboroto increíble:

Robespierre el día de su ejecución, por David
- ¡Es una vergüenza! ¡Pronto será el aniversario de la Revolución y hay que ver lo que está pasando! ¡Como bajo el régimen zarista!

- ¿Qué había ocurrido? ¿Qué pasaba?

- ¡Te imaginas! Por todo Moscú han colgado retratos de burgueses. Jetas mofletudas, lustrosas, con monóculo; y ellos se repantigan y con descaro muestran los dientes a la revolución proletaria.

- ¡No digas tonterías! Eso no puede ser.

- ¿Que no puede ser? ¡Vamos y lo veréis!
Fuimos… En la travesía Stoléshnikov, en la Neglínnaia y en la Tverskaia habían colgado enormes anuncios de cigarrillos "Sir" a todo lo largo de las fachadas. En ellos se veía a un mundano gentleman con monóculo. Fumaba un cigarrillo y arrojaba una bocanada de humo.

- ¿Qué dices ahora?

- Efectivamente, es una vergüenza.

Decidimos ir a protestar al Soviet de Moscú. Nos escucharon con atención, cosa poco frecuente incluso en aquellos tiempos poco burocráticos; tomaron nota de lo que decíamos y prometieron descolgar inmediatamente aquellos carteles o embadurnarlos. Al día siguiente, en efecto, aparecieron en las calles obreros con cubos de pintura. A grandes brochazos liquidaron aquellas fisonomías burguesas y demás anuncios, con el asenso de los espectadores: "Han colgado ahí esa porquería ensuciando toda la ciudad. Puro mercantilismo. ¡Como si a la gente no le hiciera falta otra cosa!"
Durante el mes siguiente, en Moscú, se inauguraron probablemente más monumentos que a todo lo largo de su historia precedente y futura.

Un domingo, precisamente cuando se celebraba el I Congreso del Komsomol, se inauguraron de golpe cuatro monumentos: a Shevchenko, a Koltsov, a Nikitin y a Robespierre.

- ¿A dónde vamos? -se preguntaban los muchachos en la residencia de los delegados al Congreso-.

¿Al de Koltsov? "¡Animo, Sivka!" No, no es de nuestra época. ¿Al de Nikitin? "Me cayeron en suerte tristes canciones...", tampoco nos va. Merece la pena contemplar a Shevchenko, y mejor aún a Robespierre: "El interés del pueblo es el interés común; el interés de los ricos es un interés privado". "Es necesario dotar a los descamisados de armas, pasión, conocimientos. O exterminamos a los enemigos interiores y exteriores de la República, o perecemos con ella". En una palabra: ¡Incorruptible! ¡Vamos, camaradas, al monumento a Robespierre!

Se había decidido erigirlo en el Jardín de Alejandro. Cuando llegamos, el monumento estaba tapado con un trozo de tela y el pedestal rodeado de guirnaldas de flores naturales. Se habían congregado no menos de cinco mil personas. Los representantes de los distritos obreros llegaron portando banderas rojas y coronas de crisantemos blancos y color lila.
La cabeza de Luis XVI, Luis Nicolas Lemasle


Apareció Piotr Guermoguénovich Smidóvich, presidente del Soviet de Moscú. La orquesta interpretó La Marsellesa. Smidóvich tiró de la tela y el monumento a Robespierre quedó descubierto a los presentes. Se concedió la palabra al comunista francés Jacques Sadoul.

Dos meses atrás, Jacques Sadoul era todavía funcionario de la misión militar francesa. Su biografía era poco corriente. Abogado, hijo de una combatiente de la Comuna de París, ingresó siendo muy joven en las filas del Partido Socialista y fue elegido secretario de la federación de dicho partido en el departamento de Vienne. Durante la primera guerra mundial, se adhirió a los social-patriotas, trabajó en el Ministerio de Abastos, siendo la mano derecha del rabioso chovinista Albert Thomas, quien le envió en septiembre de 1917 a la misión francesa en Rusia como hombre capaz de hacer entrar en razón a los obreros rusos y persuadirles de que continuaran siendo carne de cañón para los imperialistas de la Entente.

Cuando Sadoul llegó a Rusia y se entrevistó con Lenin y otros bolcheviques, cuando vio con sus propios ojos la revolución rusa, comenzó a apartarse de las posiciones del social-patriotismo francés. Sus nuevos puntos de vista los expuso en una serie de cartas enviadas a Francia, que luego reunió en un libro bajo el título de ¡Viva la Revolución Proletaria! En agosto de 1918, Sadoul rompió definitivamente con la misión militar francesa e ingresó en el Partido Comunista,

Era un auténtico francés, alegre, vivo, ingenioso, galante. Al pasar junto a él por Moscú, con guerrera y enormes zapatones de soldado, Sadoul inclinaba su elegante figura, te tendía la mano al atravesar la calle, lo que te hacía darte cuenta de repente de que eras una dama.

Jacques Sadoul se encontraba al pie del monumento a Robespierre y dirigiéndose al pueblo ruso pronunciaba un discurso como comunista y como francés.

- La burguesía ha tratado por todos los medios de minimizar la importancia de la Revolución Francesa y deshonrar a Maximiliano Robespierre -decía-. A nadie odiaba tanto como a este honesto y fiel revolucionario. El Poder soviético erige un monumento a Robespierre, mientras que Francia carece de un monumento semejante. La burguesía ha calumniado a Robespierre del misma modo que ahora difama a nuestros jefes. Robespierre sabía que solamente se puede organizar el nuevo régimen destruyendo todo lo viejo. Al ejercer el terror rojo, no era más que un ejecutor de la voluntad del pueblo, cuya ardiente ira expresaba. ¡Viva la Revolución Francesa pasada y futura!

- ¡Hurra! -gritaron alrededor-. ¡Viva la Revolución! ¡Viva el comunismo! ¡Viva el proletariado francés!

La orquesta tocó La Marsellesa. Mantearon a Sadoul, le besaron, la gente le invitaba a su casa.
En unos días se erigieron, poco menos que en todas las plazas de Moscú, monumentos a revolucionarios, poetas y escritores. Sólo unos cuantos estaban fundidos en bronce; la mayoría eran de hormigón, de un hormigón de pésima calidad. En todas las secciones artísticas había entonces camaradas que, no se sabe por qué motivo, veían el camino real del arte proletario en el futurismo. Por tal motivo los monumentos tenían forma de cubos rectangulares, coronados por troncos achatados representando las cabezas. El tiempo, con su acción destructora, terminó de afearlos por completo. Pero a nosotros, aquellas primeras obras de la Revolución nos parecían hermosísimas, y éramos sinceros de verdad al decir llenos de entusiasmo que los monumentos perdurarían en la eternidad.

Todo esto lo miraba de reojo la roña intelectual, de la que Chéjov decía mofándose: "Es muy inteligente, educado, se ha graduado en la Universidad, incluso se lava por detrás de las orejas". Esta roña oía conferencias filosóficas de Shpet, se consideraba admiradora de la escuela fenomenológica de Husserl, aplaudía los "Jalones", a Miliukov, a Struve y a Tugán-Baranovski, asistía a los estrenos de obras de Maeterlink, leía con pasión a Vladímir Soloviov, declamaba los versos de Viacheslav Ivanov; de día visitaba las inauguraciones del "Mundo del arte" y "La Sota de Oros" y terminaba las noches con cupleteras en los reservados del "Yar", Por todo eso suponía que ella, y sólo ella, era la sal de la tierra rusa. No habiendo sabido o podido todavía unirse a Denikin o Kolchak, participaba en la medida de sus fuerzas en los complots contrarrevolucionarios, usaba de sarcasmos y urdía algo.
Esta roña parecía que palpaba los monumentos con su mordaz mirada, percibía su fealdad, descubría las manchas causadas por la humedad, señalaba con el dedo los defectos y grietas del deleznable hormigón y profetizaba triunfante que los monumentos se vendrían abajo rápidamente. Esto era verdad, pero sólo su verdad, la verdad de los parásitos.

¿Y nuestra verdad? ¿En qué consistía? En que el proletariado llamaba a las grandes figuras del pasado a situarse a su lado, en sus filas. Y las más preclaras mentes, los mejores corazones de la humanidad marcharon con la clase obrera al asedio de los bastiones del capitalismo.

Allí donde hay combates, hay víctimas. La noche del 7 de noviembre de 1918 el monumento a Maximiliano Robespierre, alzado junto a la muralla del Kremlin, fue volado por una mano criminal...

Epílogo del Capítulo III, Albert Mantfred, Tres retratos de la Revolución

Nuestra narración se aproxima a su fin. Que me disculpe el lector si en lugar de un epílogo, de conclusiones fundamentadas y meticulosamente argumentadas,  que  resuman  los  resultados  de  los  procesos  históricos que  hemos  relatado  en  el  presente  libro,  me  permito  evocar  algunos recuerdos personales.

Nací y crecí en Leningrado. Allí fueron enterrados mi madre, mi abuelo,  mis  bisabuelos.  Y aunque  ya  hace  muchas  decenas  de  años  que  no vivo en el lugar en que nací, continúo sintiéndome muy atado a él y de vez  en  cuando  regreso  a  la  ciudad  con  la  que  estoy  íntimamente  familiarizado y en la que todo me recuerda la lejana época de mi infancia y mi juventud.

Estatua de Robespierre por Sarra Lebedeva (1920)
Al  igual  que  muchos  leningradenses de  la  vieja  generación,  al  llegar  a esa ciudad, me alojo en un hotel y el teléfono de mi habitación permanece  mudo.  En  esa  ciudad  ya  no  me  queda  ningún  pariente,  ningún amigo cercano. Tampoco existe ya el cementerio en el que fueron enterrados  mis  padres  y mis  antepasados.  Cada  vez  que  viajo  a  mi  ciudad natal  visito  el  cementerio  Piska-rióvskoie  y  permanezco  allí  durante largo  rato  observando  las  largas  filas  de  tumbas  anónimas,  en  cuyas lápidas sólo figuran los años: 1941, 1942, 1943, 1944. Bajo estas lápidas yace todo aquello que estuvo relacionado con los años de mi infancia, con mi destino.

Al  visitar  Leningrado  deambulo  por  las  calles  de  mi  lejana  infancia  y mi juventud. Y allí, al pasar junto a las casas de piedra que conozco tan bien  y  que no  han cambiado  a lo  largo  de  las décadas,  retorno  mental- mente a los años pasados, a una época que jamás volverá.

Cuando  estoy  en  Leningrado  me  ocurre  algo  extraño:  la  memoria  me hace  retroceder  hacia  los  acontecimientos  del  primer  año  de  Revolución. En  agosto  de  1918,  varios  meses  después  del  triunfo  del  Gran Octubre,  en  Moscú,  en  el  parque  Alexandrovski,  ubicado  junto  a  las murallas del Kremlin, tuvo lugar una gran celebración. En cumplimiento  de  un  decreto  del  Consejo  de  Comisarios  del  Pueblo  firmado  por Lenin  sobre  la  erección  de  monumentos  a  la  memoria  de  destacados revolucionarios del pasado, fue inaugurado solemnemente uno en honor al líder de la Revolución Francesa Maximilien de Robespierre.

El  monumento  al  dirigente  de  la  Revolución  Francesa  fue  uno  de  los primeros  erigidos  en  la  capital  de  la  joven  República  Soviética.  En aquellos primeros  meses  del  Poder  Soviético, cuando  ya  había  comenzado  la  guerra  civil,  cuando  la  República  experimentaba  una  enorme escasez  de  todo de  pan,  combustible,  metal,  armas ,  el  pueblo  que combatía contra los enemigos no tenía bronce ni mármol para construir el  monumento  al  gran  jacobino.  Tampoco  había  tiempo  para  erigir  un monumento que perdurara durante siglos.

Transcurrieron  algunos  años  y  la  imagen  escultórica  de  Robespierre, hecha de un material poco resistente, comenzó a deteriorarse, y al cabo de poco tiempo quedó destruido. Hoy en día resulta imposible encontrar el monumento ni el lugar donde estaba situado.

Cada  vez  que  visito  Leningrado  recuerdo  ese  efímero  monumento  a Robespierre en el parque Alexándrovski de Moscú. He aquí por qué.

Ya he dicho que al llegar a la ciudad de mi infancia y mi juventud recorro los lugares que me son en particular queridos. Si hoy ustedes visitan Leningrado cuna de la Revolución Rusa si recorren la avenida Liteini hasta el final, hasta las orillas revestidas de granito del Neva y doblan hacia la derecha podrán ver un gran letrero de esmalte azul que salta a la vista: Malecón Robespierre.
Malecón  Robespierre...  Ese  nombre  le  fue  otorgado  en  los primeros días  de  la  Revolución,  poco  después  de  la  insurrección  armada  de  Octubre y lo ha conservado hasta nuestros días.

Cada  vez  que  visito  mi  ciudad  recorro  el  malecón  Robespierre,  a  lo largo  de  las  orillas  de  granito  del  Neva.  También  Usted,  lector,  puede hacer ese recorrido. No lo lamentará. Y si desde el malecón Robespierre  contempla  directamente  a  lo  ancho  del  Neva,  en  la  orilla  opuesta verá los contornos bien definidos de la imagen escultórica de Vladímir Ilich  Lenin  sobre  un  carro blindado, con el brazo  extendido hacia adelante.

Observe  ese  esmalte  azul  del  letrero: Malecón  Robespierre  y  el  monumento a Lenin que se alza a lo lejos, del otro lado del Neva.

 En  esa  asombrosa  conjugación  de  nombres,  grabados  en  la  piedra  y  el metal  de  la  ciudad  revolucionaria,  en  ese  mudo  diálogo  entre  dos  épocas tan diferentes Usted oirá la voz de la historia, percibirá el nexo vivo que une las épocas, el principio y el fin, que unen con hilos invisibles el lejano siglo XVIII y sus héroes al mundo nuevo que nació en el XX.

30 de abril de 2017

RBC: ¡Viva el Primero de mayo! Día en que los obreros de todos los países conmemoran su despertar a una vida con conciencia de clase


Tras el final del status quo pactado tras los acuerdos de Yalta, en 1945, después de la autodestrucción de la Unión Soviética en 1991 por parte de la clase que hoy gobierna la Federación Rusa, grandes movimientos geoestratégicos y de competencia económica global agitan el mundo. El capitalismo en su fase imperialista se reajusta, después del dominio unipolar por parte de Estados Unidos durante más de 25 años desde la desaparición de la Unión Soviética, y la cadena que ya definiera Lenin que forma el capitalismo global se rehace entre grandes convulsiones crecientes.

Por un lado, Estados Unidos intenta por todos los medios mantener su dominación, frente a las nuevas potencias capitalistas que le ponen en aprietos en la competencia por los recursos naturales y el control militar o económico de los países donde estos se encuentran; por otro, China y la Federación Rusa intentan hacerse con el control de los territorios donde Estados Unidos está en retroceso,tratando, como la República Popular, de ponerse al frente de la defensa del libre mercado o, como Rusia, implicándose militarmente en sus países aliados para asegurarse un buen lugar en la pole position de los graves conflictos que están por llegar.

La Unión Europea lucha por seguir la estela de estas potencias buscando, de momento, un equilibrio entre el apoyo a su antigua cabeza político-militar, Estados Unidos, pero sin quitar el ojo al resto de potencias, para mantenerse al acecho ante cualquier cambio.

Mientras tanto, esa brutal competencia económica también se expresa en la explotación de la fuerza de trabajo, cuyo coste en las antiguas potencias capitalistas es insostenible para ellos ante las condiciones ínfimas que tienen los trabajadores chinos o rusos, por no hablar de otras potencias emergentes como India o Brasil. Ante la necesidad, según la bárbara lógica capitalista, de competir entre ellos, en Estados Unidos y Europa la represión se acrecienta, intentando poner sobre la espalda de la clase obrera el coste de la lucha interimperialista entre los eslabones de la cadena capitalista.

No se trata, por supuesto, de los caprichos de la burguesía estadounidense, china o rusa, sino de las condiciones indefectibles del capitalismo, sus reglas intrínsecas de funcionamiento. Algo que ya demostraran en sus escritos y enseñanzas los grandes líderes del movimiento comunista internacional, desde Lenin, hasta Stalin o Mao, además de otros muchos que llenarían este pequeño texto de nombres gloriosos.

Los trabajadores solo tienen un camino para hacer frente al destino reservado para ellos por la oligarquía capitalista: el de la lucha. Ante el futuro de convulsiones en el enfrentamiento por el nuevo reparto del mundo y el control de los recursos entre las potencias capitalistas, en el combate económico, político o, incluso, militar, por ocupar puestos más altos en la cadena imperialista que une a todos los estados sometidos a la dictadura del capital, la organización de la clase obrera para enfrentarse a los parásitos de cada estado, el internacionalismo para poner por encima los intereses de los hermanos de clase de cualquier pueblo frente a los de la burguesía local o internacional, es la única solución.

Damos la palabra, para terminar, al líder de la Revolución que cambió el mundo hace 100 años y que probó que los trabajadores no necesitan de los parásitos capitalistas para construir una sociedad mejor, Vladimir Lenin, con motivo de la cercanía del 1 de mayo, día de la lucha de la clase obrera por su emancipación, palabras que en la Red de Blogs Comunistas hacemos nuestras:

"Se acerca el Primero de Mayo, día en que los obreros de todos los países conmemoran su despertar a una vida con conciencia de clase, su solidaridad en la lucha con­tra toda violencia y toda opresión del hombre por el hombre, en la lucha por liberar a millones de trabajadores del hambre, la miseria y la humillación. Dos mundos se alzan frente a frente, en esta grandiosa lucha: el mundo del capital y el del trabajo, el mundo de la explotación y la esclavitud, y el de la fraternidad y la libertad.(...) sólo el proletariado conciente y organizado podrá asestarles el golpe de muerte. Sólo el proletariado consciente y organizado podrá conquistar para el pueblo la verdadera liber­tad, no una libertad falsificada. Sólo el proletariado consciente y organizado podrá desbaratar todo intento de engañar al pue­blo, de coartar sus derechos, de convertirlo en mero instrumento en manos de la burguesía. ¡Camaradas obreros! ¡Preparémonos con redoblada energía para el combate decisivo que se acerca! ¡Que se estrechen las filas de los proletarios socialdemócratas! ¡Que su voz se propa­gue con amplitud cada vez mayor! ¡Que la agitación en torno de las reivindicaciones obreras se despliegue cada vez con mayor audacia! ¡Que la celebración del Primero de Mayo atraiga a nuestra causa miles de nuevos combatientes y engrosé nuestras fuerzas en la grandiosa lucha por la libertad de todo el pueblo, por la emancipación de todos los trabajadores del yugo del capital!"


¡Viva el 1 de mayo, día de la lucha de la clase trabajadora por su emancipación!

¡Por un 1 de mayo combativo e internacionalista!

¡Por una clase obrera organizada, antimperialista y revolucionaria! 

RED DE BLOGS COMUNISTAS (RBC)

27 de abril de 2017

Protestas en Corea del Sur ante la instalación de un nuevo sistema antiaéreo norteamericano

Estados Unidos ha decidido instalar un sistema antiaéreo llamado THAAD en su colonia Corea del Sur, dirigido contra la supuesta amenaza norcoreana; es decir, por amenaza Washington y el resto de países (parece que incluído la propia China o Rusia) de ese eufemismo llamado "comunidad internacional"  considera que Corea del Norte intente tener armas nucleares para intentar garantizar su soberanía, en vistas de la suerte corrida por otros paises  más crédulos que renunciaron a ello (vease Libia, Irak o la propia Siria). 
Imagini pentru protestas thaadSin embargo, que Corea del Sur esté prácticamente ocupada por tropas norteamericanas no significa que el pueblo coreano, que es uno aunque esté dividido, se sienta muy feliz por esa situación. Al contrario, y a pesar de la propaganda de los medios de desinformación del imperialismo, Corea del Sur, es decir la parte desgajada por la invasión americana de 1950 y ocupada bajo el disfraz de alianza miltar por los marines yankees, no es una balsa de aceite y prácticamente cada día hay protestas frente a la agresividad contra los vecinos (hermanos) del norte y el ambiente bélico fomentado por EE.UU. y el peligro que eso supone para toda la península coreana.
Una muestra de esa creciente protesta es la propia legislación surcoreana, que intenta evitar la solidaridad entre las dos partes de la nación criminalizando todo apoyo o acercamiento a Pyongang. La propia presencia militar masiva de EE.UU. denota que Corea del Sur no es ni mucho menos un país sometido. 
Imagini pentru corea del sur bases
Recientemente, y durante el proceso de instalación del nuevo sistema antiaéreo norteamericano en Corea del Sur, para bien de las multinacionales armamentísticas y mal para todo el pueblo coreano, tanto el del norte como el que convive con la presencia de miles de soldados gringos al sur de paralelo 41, se pudo comprobar la resistencia de esos contra los planes de la oligarquía mercenaria local y Washington.  Lo cierto es que Estados Unidos le tiene muchas ganas a los coreanos del norte desde aquella humillante derrota en 1950 por el ejército chino y los guerrilleros de Corea, que hicieron correr con el fusil entre las piernas a los mercenarios del Tío Sam.
Miles de manifestantes pidieron a lo largo de las carreteras del país que no se continúe con las provocaciones belicistas contra los hermanos del norte, mientras tiraban piedras contra los convoyes militares y al grito de "!Yankees go home!", como se ve en los siguientes videos.
Por supuesto, las protestas casi diarias también son contra la miseria provocada por el dominio del capital y la explotación de recursos y trabajadores, que obliga, por ejemplo, a miles de jóvenes surcoreanas, a prostituirse para poder sobrevivir  en los alrededores de las bases del ejército de ocupación, (al que la corrupta presidente de Corea del Sur denomina "alíado"), con el beneplácito de los medios de propaganda y del propio gobierno de Seul.


24 de abril de 2017

Sobre las elecciones francesas, en pocas palabras

Pintada en París tras la primera ronda de la farsa electoral organizada por la dictadura capitalista francesa (23/4/17)

Sólo los canallas o los bobos pueden creer que el proletariado debe primero conquistar la mayoría en las votaciones realizadas bajo el yugo de la burguesía, bajo el yugo de la esclavitud asalariada, y que sólo después debe conquistar el poder. Esto es el colmo de la estulticia o de la hipocresía, esto es sustituir la lucha de clases y la revolución por votaciones bajo el viejo régimen, bajo el viejo poder" (Lenin, “Saludo a los comunistas italianos, franceses y alemanes”, Obras Completas, Tomo X (1919-1920), Progreso, Moscú 1973)

23 de abril de 2017

Las órdenes de Mao a los voluntarios chinos en Corea (y las amenazas de Xi Jimping)

El periódico chino 'Global Times' señaló el pasado miércoles que la "sociedad china" aprobaría "severas medidas restrictivas nunca antes vistas contra Corea del Norte", debido al empeño de Pyonyang en defender su soberanía mediante el desarrollo de proyectos nucleares con fines civiles y militares. Las medidas que podría tomar Beijing, especialmente después del encuentro de Trump con Xi Jinping, incluyen una "restricción a la importación de petróleo" en el caso de que Pionyang continúe con sus acciones "provocativas" (palabra utilizada por el diario chino)
Imagini pentru xi jinping y el capitalismo

Recordemos que Xi Jinping ha sido el primer presidente chino de la Historia en dar un discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, coincidiendo, además, con la semana en la que Donald Trump ha sido investido oficialmente como presidente de Estados Unidos. El martes 17 de enero de 2017 el mensaje del Jefe de Estado chino y máximo representante del Partido Comunista de la República Popular dejó boquiabiertos a sus oyentes haciendo una de las más contundentes defensas de la globalización capitalista y del libre comercio.

En este marco es en el cual hay que entender las declaraciones del diario chino, en el del progresivo desenmascaramiento del PCCh y de China en general como país capitalista y por lo tanto (Lenin dixit) capitalista, como se demuestra, por ejemplo, en el libro de B.N.Turner, Is China an imperialist country? Considerations and Evidence. En este libro se describe como gran parte de los grandes capitalistas chinos son miembros, sin ningún problema ni oposición del propio partido, del Partido Comunista

"Un gran número de estos "capitalistas rojos" se han unido al PCCh en los últimos doce años ¡Un segundo grupo de "capitalistas rojos" ya estaban dentro del PCCh cuando se convirtieron en capitalistas! En 1992, el PCCh comenzó a alentar a los miembros del Partido a iniciar sus propias operaciones comerciales privadas. Esto es lo que se conoce como xiahai, o "zambullirse en el mar" de la empresa privada. Estos capitalistas xiahai estaban actuando según la conocida buena nueva de Deng Xiaoping de que "hacerse rico es glorioso" y, generalmente, han mantenido su membresía en el PCCh para mantener sus conexiones políticas e influencia. En 2002, aproximadamente una quinta parte de los empresarios privados de China ya eran miembros del PCCh, y dos tercios de ellos eran capitalistas xiahai ¡Algunos de los "capitalistas rojos" más importantes de China figuran ahora en la lista Forbes del top de los multimillonarios del mundo!"

Así que, ¿por qué ha de sorprendernos que China, la defensora del "mercado libre y la globalización" y el país donde los capitalistas y el Partido único dirigente forman una unidad de objetivos evidente, se convierta en portavoz de los intereses de la eufemísticamente llamada "comunidad internacional" (en realidad, "intereses del imperialismo global") frente a sus tradicionales aliados? Y esto, sobre todo teniendo en cuenta que los norcoreanos también se llaman comunistas y, por oposición, remarcan todavía más la verguenza de la traición a la clase trabajadora china y a la clase obrera mundial por parte del Partido Comunista Chino.

Traición también a la propia Revolución China y al líder que dirigió al pueblo chino hacia su liberación, Mao Tse Tung, que no tuvo ninguna duda, antítesis de Xi Jimping, a la hora de ordenar a los voluntarios chinos que acudieron a apoyar al pueblo coreano frente a la agresión imperialista de Estados Unidos y sus lacayos:

Imagini pentru chinos en corea"Camaradas dirigentes a los distintos niveles de los Voluntarios del Pueblo Chino:

    1. A fin de ayudar al pueblo coreano en su guerra de liberación, rechazar el ataque de los imperialistas norteamericanos y sus lacayos y salvaguardar con ello los intereses de los pueblos de Corea, China y de todo el Oriente, ordeno a los Voluntarios del Pueblo Chino marchar inmediatamente hacia el territorio de Corea para que, actuando en coordinación con los camaradas coreanos, combatan a los agresores y conquisten la gloriosa victoria.

    2. Una vez dentro del territorio de Corea, los Voluntarios del Pueblo Chino deben comportarse de manera fraternal y respetuosa para con el pueblo, el Ejército Popular, el gobierno democrático, el Partido del Trabajo y los demás partidos democráticos de Corea y para con el camarada Kim Il Sung, líder del pueblo coreano, y observar estrictamente la disciplina militar y la disciplina política; todo esto constituye una importantísima base política para garantizar el cumplimiento de su cometido militar.

    3. Deben prever en toda su gravedad las distintas situaciones difíciles que pueden encontrar y las que inevitablemente encontrarán y prepararse para vencer esas dificultades con elevado entusiasmo, valor, esmero y temple. En la actualidad, la situación internacional e interna en su conjunto es favorable a nosotros y desfavorable a los agresores; siempre que los camaradas actúen con resolución y coraje y sepan unirse con la población local y combatir a los agresores, la victoria final será nuestra.

Mao TsetungPresidente de la Comisión Militar
Revolucionaria del Pueblo Chino
 Pekín, 8 de octubre de 1950"  
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