26 de septiembre de 2020

Louis Althusser sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria

El filósofo francés Louis Althusser analizó la gran importancia que tuvo y ha de tener la Gran Revolución Proletaria China para un comunista, que está obligado a analizar y a aprender de ella, a la luz de la necesidad, ya subrayada por Marx y Engels, de la revolución ideológica de las masas, que tiene que ir en paralelo de la revolución de la infraestructura socialista.
Imagini pentru louis althusser china

En este sentido, la GRCP no solo fue una lucha contra el triunfo del revisionismo en la URSS y en casi todo el mundo socialista, consecuencias que el movimiento comunista sigue sufriendo hoy, estancado en los errores viejos o empeñado en las desviaciones nuevas del posmodernismo del todo vale.

El texto de Althusser es, no solo fundamental para entender por qué tuvo lugar la GRCP, sino también para analizar el fracaso del comunismo en nuestros días, en un periodo en el que la organización de los trabajadores brilla por su ausencia y la división, basada en el individualismo y la superficialidad, junto a la ausencia de esfuerzo de estudio y la huida de todo sacrificio, condenan a los comunistas al sometimiento a la ideología del capital; es decir, no solamente a aceptar sus reglas de juego, sino también a defenderlas como las correctas.

En definitiva, como afirmó Althuser en su análisis:
Imagini pentru louis althusser bandera roja

"Marx, Engels y Lenin siempre proclamaron que era absolutamente necesario dotar a la infraestructura socialista, establecida por una revolución política, la correspondiente –es decir, socialista- superestructura ideológica.

Para que ocurra esto, es necesaria una revolución ideológica, una revolución en la ideología de las masas. Esta tesis expresa un principio fundamental de la teoría marxista.

Lenin era plenamente consciente de esta necesidad, y el Partido Bolchevique hizo grandes esfuerzos en esta dirección. Pero las circunstancias no permitieron a la U.R.S.S. colocar en el orden del día una revolución ideológica de masas.

El P.C.Ch. es el primer partido en emprender él mismo junto con las masas este camino a través de la aplicación de nuevos medios, el primero en colocar en el orden del día esta revolución ideológica de masas –designada con la expresión “R.C
.”.

A pesar del enorme esfuerzo de los comunistas chinos de anteponer la necesaria revolución ideológica ("la política al frente") al huero economicismo, que irremediablemente lleva a la restauración del capitalismo, en China acabó triunfando el revisionismo contra el que la GRCP se había alzado, lo que ha llevado a la restauración no solo económica, sino también ideológica, de la tiranía del capital en la República Popular China, hoy convertida en el "gigante capitalista asiático", gran defensora del mercado global y de las reglas de juego del capitalismo. Solo aprendiendo de los errores del movimiento y partidos comunistas en la historia, se puede evitar continuar cometiéndolos, algo que Althusser nos ayuda a comprender:

Sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria




Redactado: En 1966.
Primera edición: En Cahiers marxistes-leninistes, órgano de la Union des Jeunesses Communistes (Marxistes-Léninistes), UJC(ML), no. 14/nov.-dic. 1966, pags. 5-16.
Esta Edición: Marxists Internet Archive, junio de 2013.
Fuente de la traducción al castellano: Gran Marcha Hacia el Comunismo, quien realizó la traducción en enero de 2013 y la publicó en cuatro partes con el título"Sobre la Revolución Cultural" entre el 14 de enero y el 25 de enero de 2013 para "facilitar su consulta, estudio y difusión".



Sea cual sea la posición que adopte él o ella sobre la Revolución Cultural china, a ningún comunista se le permite simple y automáticamente “afrontar” este tema, si ninguna otra forma de examen, como si se tratara de un mero hecho entre otros, como un argumento entre otros.
La R.C. no es, en primer lugar, un argumento: es, sobre todo y ante todo, un hecho histórico. No es un hecho entre otros. Es un hecho sin precedentes. No es un hecho histórico reducible a sus circunstancias, no es una decisión tomada “a la luz” de la lucha del Partido Comunista de China contra el “revisionismo moderno” o en respuesta al cerco político y militar de China. Es un hecho histórico de gran importancia y larga duración. Es parte del desarrollo de la Revolución china. Representa una de sus fases, una de sus mutaciones. Hunde sus raíces en el pasado, y se prepara para el futuro. Como tal, pertenece al Movimiento Comunista Internacional de igual forma que la Revolución china.
Es por tanto un hecho histórico que debe ser examinado por sí mismo, en su independencia y profundidad, sin reducirlo pragmáticamente a éste o aquel aspecto de la coyuntura actual. Es, además, un hecho histórico excepcional. De un lado, no tienen un precedente histórico y, de otro, presenta un interés teórico intenso.
Marx, Engels y Lenin siempre proclamaron que era absolutamente necesario dotar a la infraestructura socialista, establecida por una revolución política, la correspondiente –es decir, socialista- superestructura ideológica.
Para que ocurra esto, es necesaria una revolución ideológica, una revolución en la ideología de las masas. Esta tesis expresa un principio fundamental de la teoría marxista.
Lenin era plenamente consciente de esta necesidad, y el Partido Bolchevique hizo grandes esfuerzos en esta dirección. Pero las circunstancias no permitieron a  la U.R.S.S. colocar en el orden del día una revolución ideológica de masas.
El P.C.Ch. es el primer partido en emprender él mismo junto con las masas este camino a través de la aplicación de nuevos medios, el primero en colocar en el orden del día esta revolución ideológica de masas –designada con la expresión “R.C.”.
Esta convergencia de una tesis teórica marxista que hasta la fecha permanecía en un estado teórico con un nuevo hecho histórico que es la realización de esta tesis, obviamente no puede dejar indiferente a ningún comunista. Esta fusión no puede sino suscitar interés, tanto político como teórico.
Por supuesto, la novedad, originalidad y formas inesperadas que el acontecimiento ha adoptado son necesariamente sorprendentes y desconcertantes, suscitando todo tipo de preguntas. Lo contario sería increíble.
Dadas estas condiciones, es inadmisible llegar a adoptar una posición sin un previo examen serio. Un comunista no puede, desde la distancia en que nos encontramos, hacer pronunciamientos sobre la R.C., y por tanto juzgarla, sin haber analizado, al menos en principio, las credenciales políticas y teóricas  de la R.C. basándose en los documentos originales de que  dispone él o ella y a la luz de los principios marxistas.
Esto significa:
1. Debemos en primer lugar analizar la R.C. como un hecho político, que requiere considerar, en conjunto, lo siguiente:
- la coyuntura política en que tiene lugar,
- los objetivos políticos que establece,
-los métodos y medios que adquiere y aplica.
2. Debemos examinar este hecho político a la luz de los principios teóricos marxistas (materialismo histórico, materialismo dialéctico), preguntándonos si este hecho político está, o no, en conformidad con estos principios teóricos.
Sin este doble análisis, teórico y político a la vez –un análisis que sólo podemos esquematizar brevemente aquí- es simplemente imposible para un comunista francés juzgar la R.C.


I.

ANALISIS POLITICO DE LA REVOLUCION CULTURAL


a. Coyuntura de la Revolución Cultural
El P.C.Ch., en sus declaraciones oficiales, ha subrayado la razón política fundamental de la R.C. (los “16 Puntos”, descritos por el C.C., los editoriales de Renmin Ribao)
En los países socialistas, tras la mayor o menor completa  transformación socialista de los medios de producción, existe aún está pregunta que permanece: ¿qué camino tomar? ¿Es necesario ir todo el camino hasta el final de la revolución socialista y gradualmente pasar al comunismo? ¿O, por el contrario, quedarse a medio camino y retroceder hacia el capitalismo? Esta cuestión se nos plantea de una forma particularmente aguda. (Editorial de Renmin Ribao, 15 de agosto de 1966)
La R.C.es aquí presentada de forma inequívoca como una respuesta política a una pregunta política extremadamente precisa. Esta pregunta es declarada “aguda” y “crucial”.
Esta pregunta crucial es una pregunta concreta que es planteada al P.C.Ch. en una coyuntura política definida.
¿Qué coyuntura?
En su esencia, esta coyuntura no es, como algunos comentaristas piensan, una coyuntura “global”, a saber, el serio conflicto provocado por la agresión norteamericana contra el Movimiento de Liberación de Vietnam del Sur, contra el Estado socialista de la República de Vietnam, y por las amenazas que afectan a China. La coyuntura que explica la R.C. es en  su esencia interna al socialismo.
Pero esta coyuntura igualmente no está constituida, en su esencia, por el “conflicto” entre el P.C.Ch. y el P.C.U.S. Este “conflicto” es, en lo que concierne a la R.C., relativamente marginal. La R.C. es, por encima de todo, no una “respuesta” al “conflicto”, un argumento efectuado por el P.C.Ch. contra el P.C.U.S. La R.C. responde a otra cuestión fundamental, del cual éste conflicto es sólo un aspecto o efecto.
La coyuntura de la R.C. viene constituida por los actuales problemas de desarrollo de la Revolución socialista china. El P.C.Ch. habla de China cuando declara: “la cuestión se nos plantea de una manera particularmente aguda”. De hecho, el P.C.Ch. no plantea esta cuestión  para otros países socialistas, ni sugiere que emprendan su propia R.C. Pero también está bastante claro que la coyuntura de la R.C. no se restringe sólo  a los problemas de la Revolución china. A través de la coyuntura china, es la coyuntura de  todos los países socialistas lo que está en juego. La coyuntura china aparece, de hecho, como un caso particular de la coyuntura de los países socialistas en general.
Para comprender el problema fundamental, crucial, que forma la base de la coyuntura política de la R.C., tenemos que buscarlo donde se plantea el problema. No debemos confundirnos sobre la coyuntura. Tampoco debemos buscar este problema en la coyuntura “global” (la agresión imperialista) o en la coyuntura del “conflicto P.C.Ch./P.C.U.S.”. Debemos buscarlo en la coyuntura de la revolución socialista china y, más en general, dentro de la coyuntura de los países socialistas.
Recordemos lo que es un país socialista.
Es un país donde una revolución socialista política ha tenido lugar (tomando el poder en condiciones históricas distintas, pero que conducen a la dictadura del proletariado), luego una revolución económica (socialización de los medios de producción, establecimiento de las relaciones socialistas de producción). Un país socialista  así constituido “construye el socialismo” bajo la dictadura del proletariado y, cuando el momento llega, prepara la transición al comunismo. Es un proceso a largo plazo.
Ahora, a los ojos del P.C.Ch., un examen crítico de las “experiencias positivas y negativas” de las revoluciones socialistas –sus victorias y derrotas, sus dificultades, su progreso, su grado de avance (en la U.R.S.S., en los países socialistas de Europa Central, en Yugoslavia, en China, en Corea del Norte, en Vietnam del Norte, en Cuba) –muestra que cada país socialista se ha encontrado, o se encuentra, o se encontrará,  incluso cuando ha completado “más o menos” la socialización de los medios de producción, enfrentado con un problema crucial: el relativo al de los dos “caminos”.
El problema es el siguiente. Lo presentaremos en forma de preguntas.
En las diferentes fases de las transiciones revolucionarias que hacen que una forma social de capitalismo pase al socialismo y luego al comunismo, ¿no existe, en cada una de estas fases, un riesgo objetivo de “regresión”? ¿No es este riesgo el resultado de la política seguida por el partido revolucionario, su corrección o falsedad; no sólo su línea general, sino también las formas específicas que es aplicada? ¿En el modo que la jerarquía y articulación de los objetivos está determinado y en los mecanismos objetivos (económicos, políticos, ideológicos) llevados a cabo por esta política? ¿No existe una lógica y una necesidad a estos mecanismos  de tal modo que puedan causar al país socialista “regresar hacia el capitalismo”? Más aún, ¿acaso este riesgo no está exacerbado por al existencia del imperialismo, por su medios (económicos, políticos, militares, ideológicos), por el apoyo que puede inspirarse de ciertos elementos dentro del país socialista, ocupando algunos de los vacíos de este país (como por ejemplo la ideología), utilizando sus mecanismos para neutralizar y utilizarlo políticamente, y luego dominarlo económicamente?
Considerando este riesgo general, y utilizando los términos actualmente desplegados por el Partido Comunista de China, está el futuro del socialismo en un país completamente, es decir, definitivamente, irreversible, cien por cien asegurado basado en el mero hecho que este país ha logrado una doble revolución, tanto política como económica? ¿No puede regresar al capitalismo?
¿Acaso no tenemos un ejemplo de una regresión tal: Yugoslavia?
¿No es posible, entonces, que un pais socialista pueda conservar, incluso durante un largo tiempo, la forma o formas externas (económicas, políticas) de socialismo, al tiempo que se va dejando  progresivamente neutralizado y luego utilizado políticamente y dominado económicamente por el imperialismo?
Este problema guarda relación con la tesis del P.C.Ch. sobre el riesgo que un país socialista puede “retornar” al capitalismo. Es sobre la base de esta tesis general que es posible afirmar que los países socialistas se encuentran constantemente confrontados con una alternativa entre los dos “caminos”. Esta alternativa puede, en determinadas circunstancias, convertirse en particularmente crítica, incluso hoy. Por tanto, dos caminos se abren ante los países socialistas, a la vista de los resultados obtenidos en su revolución:
-  el camino revolucionario, que conduce más allá de los resultados obtenidos, hacia la consolidación y desarrollo del socialismo, luego hacia el paso al comunismo.
-  el camino regresivo, que se repliega de los resultados obtenidos, hacia la neutralización y posterior utilización y más tarde dominación y “digestión” económica de un país socialista por el imperialismo: el camino de la “involución hacia el capitalismo”.
Así pues, la alternativa entre los dos caminos es esta: o bien “detenerse a medio camino”, que en realidad significa dar marcha atrás, o no “detenerse a medio camino”, es decir, seguir avanzando hacia adelante.
En los textos oficiales chinos, el primer camino se caracteriza, en forma abreviada, como el camino “capitalista” (es la cuestión de “los dirigentes que toman el camino capitalista”), y el segundo camino se caracteriza, nuevamente en forma abreviada, como “el camino revolucionario”.
Tal es el problema político dominante planteado por la coyuntura política de la R.C.

b) Objetivos políticos de la Revolución Cultural
Para China, la R.C. ofrece una respuesta a esta pregunta, una solución a este problema. Para China: pero está claro que esta solución, al igual que este problema, sobrepasa infinitamente la coyuntura china tanto en su importancia como en sus efectos.
El P.C.Ch. declara: estamos en una encrucijada. Debemos escoger: o bien detenernos a medio camino, en cuyo caso nosotros de hecho, incluso si afirmamos lo contrario, tomamos el camino de la involución, el “camino capitalista”, o nos decidimos a marchar adelante, tomamos los pasos necesarios, y entonces nos encaminamos por “el camino revolucionario”.
Es precisamente en este punto en la coyuntura china que la R.C. interviene.
El P.C.Ch. declara que, con objeto de reforzar y desarrollar el socialismo en China, a fin de asegurar su futuro y protegerlo de una manera duradera de cualquier riesgo de involución, debe añadir una tercera revolución a las anteriores revoluciones políticas y económicas: una revolución ideológica de masas.
El P.C.Ch. llama a esta Revolución ideológica de masas la Revolución Cultural Proletaria.
Su objetivo final es transformar la ideología de las masas, reemplazar la ideología feudal, burguesa y pequeñoburguesa que aún impregna a las masas de la sociedad china por medio de una nueva ideología de masas, proletaria y socialista –y de esta manera dotar a la infraestructura económica socialista y a la superestructura política de la superestructura ideológica correspondiente.
El objetivo final define el objetivo más lejano de la C.R. La R.C. sólo puede ser un proceso de larga duración.
Sin embargo, el objetivo final desde ahora en adelante depende en el problema esencial y dominante de la coyuntura: el problema de la encrucijada, el problema de los dos caminos.
La articulación de este objetivo destaca claramente en todos los textos oficiales chinos estableciendo la jerarquía de los actuales objetivos: “El movimiento en marcha tiene como principal objetivo aquellos que, en el Partido, mantienen posiciones de dirección, y han tomado el camino capitalista”. Es por tanto dentro del Partido, de donde depende todo, es con el propio Partido, que la R.C. debe iniciarse, mientras a la vez se desarrolla en otros dominios. La R.C. plantea, de manera inmediata  directa, una pregunta a  los dirigentes, la pregunta esencial, la pregunta de qué camino están tomando, el camino que tienen intención de tomar: el “camino capitalista” o el “camino revolucionario”.
El objetivo esencial inequívoco indica el problema central al que responde la R.C.
Por supuesto, la R.C. tiene, a partir de este punto, otros objetivos. Al igual que la ideología está presente en todas las prácticas de una sociedad determinada, la R.C. asume el máximo posible en las formas de la ideología que interviene en las prácticas económicas, las prácticas políticas, las prácticas pedagógicas, etc.
En todas estas esferas, la R.C. define objetivos a corto plazo, planteados con miras a sus objetivos más distantes. Todos están articulados en última instancia teniendo en cuenta solucionar el problema esencial: el problema de los dos caminos.

c) Medios y métodos de la Revolución Cultural
En cuanto a los medios y métodos de la R.C., descansan en el principio de que la R.C. debe ser una revolución de las masas que transforma la ideología de las masas y está realizada por las propias masas.
No es simplemente una cuestión de transformar la ideología o reformar la comprensión de algunos intelectuales o algunos dirigentes. No es siquiera una cuestión de transformar la ideología sólo del Partido Comunista, suponiendo que tal cosa fuera necesaria. Es una cuestión de transformar las ideas, los métodos de pensar, los métodos de actuar, las costumbres de las masas de todo el país, varios centenares de millones de personas, campesinos, obreros, intelectuales.
Ahora, una transformación tal de la ideología de las masas sólo puede ser el trabajo de las propias masas, actuando dentro y a través de organizaciones que son organizaciones de masas. La política del P.C.Ch. consiste, entonces, en hacer el llamamiento más extenso posible y tener la mayor confianza en las masas, y en invitar a todos los dirigentes políticos a seguir, sin indecisiones e incluso con una cierta audacia, la “línea de masas”. Es necesario dejar que las masas hablen, y tener confianza en las iniciativas de las masas. Los errores, inevitables en todo momento, tendrán lugar: serán corregidos dentro del movimiento, las masas se educarán a sí mismas dentro y a través de la acción. Pero debemos evitar a toda costa refrenar o restringir este movimiento de antemano, con el pretexto que los errores o excesos son “posibles”: esto quebraría el movimiento. Es también necesario prever que existirán resistencias, a veces considerables, al movimiento de masas: son normales, dado que la R.C. es una forma de la lucha de clases. Estas resistencias provendrán de los representantes de las antiguas clases dominantes y también pueden provenir, en algunos casos, de masas mal dirigidas o mal atendidas, e incluso pueden provenir de ciertos dirigentes del Partido. Será necesario tratar todos los casos de manera diferente, distinguiendo a los enemigos de los amigos, entre adversarios, distinguiendo entre los elementos hostiles e irreductibles, los dirigentes que están atascados en sus métodos o confusos, aquellos que son reacios y aquellos que son débiles. En ningún caso, incluso contra el enemigo de clase burgués (crímenes castigados por la ley), se debe recurrir a los “golpes” y recurrir a la violencia, pero siempre al razonamiento y la persuasión.
Las masas sólo pueden actuar en organizaciones de masas. Los medios más originales e innovadores de la R.C. se encuentran en el surgimiento de organizaciones específicas a la R.C., organizaciones distintas de otras organizaciones de la lucha de clases (sindicato y Partido). Las organizaciones específicas a la R.C. son organizaciones de la lucha de clases ideológica.
Estas organizaciones parecen haber surgido originalmente como resultado de iniciativas desde la base (creación de círculos, grupos de estudio, comités populares). Igual que Lenin hizo con los Soviets, el P.C.Ch. reconoció su importancia, las apoyó y extendió su ejemplo a toda la R.C., entre los obreros, campesinos, intelectuales y la juventud.
El P.C.Ch. es muy cuidadoso de vincular estas nuevas organizaciones a las antiguas. Esa es la razón por la que constantemente se nos recuerda que la R.C. es llevada a cabo bajo la dirección del Partido, y que los objetivos de la R.C. deben ser constantemente combinados, tanto en las fábricas y los campos, con objetivos ya definidos para la “educación socialista”, que las organizaciones estudiantiles no deben intervenir en las fábricas ni en los sectores campesinos, donde los obreros y campesinos desarrollarán ellos mismos la R.C., que la R.C. no debe entorpecer la producción sino asistirla, etc.
Al mismo tiempo, el P.C.Ch. declara que estas son organizaciones juveniles de masas, principalmente la juventud urbana, compuestas por tanto por la mayor parte de estudiantes de escuelas superiores y universidades, y que son actualmente la vanguardia del movimiento. Es una situación objetiva, pero su importancia política es clara. De un lado, de hecho, el sistema educativo vigente para la educación de la juventud (no olvidemos que la escuela marca profundamente a las personas, incluso durante periodos de mutación política), era en China un bastión de la ideología burguesa y pequeño burguesa. De otro, la juventud, que no ha experimentado luchas y guerras revolucionarias, constituye, en un país socialista, un asunto muy delicado, un lugar donde el futuro está en gran parte en juego. La juventud no es únicamente revolucionaria por el hecho de haber nacido en un país socialista, ni por crecer escuchando historias de las hazañas de sus mayores. Si, pese a todas las energías de su edad, se encuentra, debido a errores políticos, abandonada a un caos o “vacío” ideológico, se entrega entonces a formas ideológicas “espontaneístas” que llenan incesantemente este “vacío”: ideologías burguesas y pequeño burguesas, ya sea heredadas de su propio pasado nacional o importadas desde el exterior. Estas formas encuentran sus puntos naturales de apoyo en el positivismo, el empirismo y el tecnicismo “apolítico” de los escolares y otros especialistas. A cambio, si un país socialista asigna a su juventud una gran tarea  revolucionara y la educa para esta acción, no sólo la juventud contribuirá, en la R.C., a la transformación de la ideología existente; se educará y transformará su ideología. Es en la juventud que la ideología, de cualquier tipo, tiene el mayor impacto. La cuestión es saber qué ideología debe actuar sobre la juventud de un país socialista. La R.C. responde, en general, a esta cuestión. Las organizaciones de la juventud de la R.C. dan la respuesta a la juventud.
Finalmente, debe señalarse que el llamamiento para la R.C., el llamamiento a las masas, el llamamiento para el desarrollo de las organizaciones de masas de la R.C., sus métodos, incluyendo las condiciones de crítica de los dirigentes de “emprenden el camino capitalista”, son realizados por el Partido Comunista, que por tanto mantiene la organización clave, central y dirigente de la Revolución china. También debe señalarse que el Partido estableció, con gran insistencia, la ley teórica y práctica de la R.C., su ley suprema: “el Pensamiento Mao Tsetung”, es decir, el marxismo-leninismo aplicado a la existencia de la Revolución china y el socialismo, el marxismo-leninismo enriquecido por esta experiencia, y expresado en una forma directamente accesible para las masas.
La R.C. es, por tanto, ni la exaltación de un “espontaneísmo” ciego de las masas, ni una “aventura” política. El llamamiento a las masas, la confianza en las masas y la creación de organizaciones de masas corresponde a las necesidades y posibilidades de las masas. Pero al mismo tiempo, la R.C. es una decisión considerada y deliberada, emprendida por el Partido: se asienta en un análisis científico de la situación, y por tanto en los principios de la teoría y práctica marxistas. De forma similar, la suprema ley de la R.C. es, en la teoría al igual que en la práctica, el marxismo-leninismo.
Tales son la coyuntura, los objetivos, los medios y los métodos de la R.C.

II. 

REVOLUCÍÓN CULTURAL Y PRINCIPIOS TEÓRICOS MARXISTAS


Naturalmente, este análisis político de la R.C. plantea toda una serie de problemas teóricos.
La R.C. propone, con sus decisiones, un número de nuevas tesis políticas: el riesgo de “involución” de un país socialista hacia el capitalismo, la continuación de la lucha de clases en un régimen socialista tras la transformación, mayor o menor, de las relaciones de producción, la necesidad de una revolución ideológica de masas y de organizaciones de masas específicas para este revolución, etc.
¿Estas nuevas tesis políticas se ajustan a la teoría marxista?
a) La tesis central, que plantea los problemas teóricos más importantes, es la tesis concerniente a la posibilidad de “involución” de un país socialista hacia el capitalismo. La tesis se desarrolla en contra de muchas convicciones ancladas en las interpretaciones ideológicas del marxismo (interpretaciones religiosas, evolucionistas, economicistas)
Esta tesis es, de hecho, impensable si el marxismo es una filosofía esencialmente religiosa que garantiza el socialismo presentándolo como el objetivo hacia el que la historia humana ha trabajado siempre. Pero el marxismo no es una filosofía de la historia, y el socialismo no es el “final” de la historia.
Esta tesis sería igualmente impensable si el marxismo fuera un evolucionismo. En una interpretación evolucionista del marxismo, existe un orden necesario y garantizado de modos de producción: uno no puede, por ejemplo, “saltarse” un modo de producción. Esta interpretación ofrece una garantía de que siempre estás moviéndote hacia delante, excluyendo por tanto en principio cualquier riesgo de “involución”: desde el capitalismo sólo, podemos proseguir hacia el socialismo, y desde el socialismo al comunismo, no hacia el capitalismo.
Y cuando, por necesidad, el evolucionismo debe admitir la posibilidad de “involución” piensa que el retroceso es para regresar a las viejas formas del pasado, que han permanecido inmutables en sí mismas. Pero el marxismo no es evolucionismo. Su concepción de la dialéctica histórica permite demoras, distorsiones, involuciones sin repetición, saltos, etc. De este modo, para el marxismo, ciertos países pueden “pasar al socialismo” sin haber “pasado a través” del capitalismo. Esta es la razón por la cual es posible la involución hacia un modo de producción que ha sido en principio superado (por ejemplo Yugoslavia). Pero es por esta misma razón que esta involución no es un retorno puro y simple al pasado, hacia un pasado intacto, hacia viejas formas: ocurre a través de un proceso distinto, la inserción de nuevas formas (formalmente socialistas) en un sistema de modo de producción capitalista, produciendo una forma original de capitalismo bajo “apariencias” socialistas.
La tesis de la “involución” sería, finalmente, imposible si el marxismo fuera economicismo. En una interpretación economicista del marxismo, la abolición de las bases económicas de las clases sociales es todo lo que es necesario para confirmar la desaparición de las clases sociales, y con ellas, la lucha de clases y la necesidad de la dictadura del proletariado, y por tanto, el carácter de clase del Partido y del Estado –con el fin, en otras palabras, de poder declarar que la victoria del socialismo ha sido “asegurada definitivamente”. Pero el marxismo no es economicismo.
b) De hecho, una clase social no se define únicamente por las posiciones de sus miembros en las relaciones de producción y por tanto por las relaciones de producción: se define también, al mismo tiempo, por su posición en las relaciones políticas e ideológicas, que permanecen como relaciones de clase mucho después de la transformación socialista de las relaciones de producción.
No hay duda que lo económico (las relaciones de producción) define a una clase social en última instancia, pero la lucha de clases constituye un sistema y actúa a distintos niveles (económico, político, ideológico); la transformación de un nivel no hace desaparecer las formas de la lucha de clases en los otros niveles. De esta manera, la lucha de clases puede continuar bastante virulentamente en el nivel político, y sobre todo en el nivel ideológico, mucho después de la supresión más o menos completa de las bases económicas de las clases poseedoras en un país socialista.
Es, por tanto, esencialmente en relación a las formas de la lucha de clases política y especialmente ideológica que las clases sociales se definen: dependiendo en el lado que se posicionen en las luchas políticas e ideológicas.
Esto no significa que la determinación de las clases sociales por la economía esté en un paréntesis. En los países socialistas, dependiendo de las etapas de su historia, persisten ciertas relaciones económicas (al menos la producción de mercancías a pequeña escala, que tanto preocupó a Lenin) que constituyen una base económica para la distinción entre clases y para la lucha de clases. Igualmente, notables diferencias en los ingresos pueden servir como soporte económico para las distinciones necesarias para la supervivencia de una lucha de clases que se materializa fuera de la esfera económica: en el dominio político, y, por encima de todo, en el dominio ideológico.
c) Esta es la cuestión esencial: la tesis de la “involución” presupone que, en una cierta coyuntura en la historia de los países socialistas, lo ideológico puede convertirse en la cuestión estratégica en la cual se decide todo. Es, por tanto, en la esfera ideológica que se localiza la encrucijada. El futuro depende en lo ideológico. Es en la lucha de clases ideológica donde se juega el destino (progreso o retroceso) de un país socialista.
Esta tesis relativa la posibilidad de un papel dominante para lo ideológico en la coyuntura de la historia del movimiento obrero sólo puede desarrollarse contra los “marxistas” economicistas, evolucionistas y mecanicistas, es decir, aquellos que no saben nada de la dialéctica materialista. Es sorprendente sólo para aquellos que confunden la contradicción principal y secundaria, el aspecto principal y secundario de la contradicción, la revocación de los aspectos y contradicciones principal y secundaria, etc., en resumen, aquellos que confunden la determinación en última instancia de lo económico con la dominación de esta o aquella instancia (la económica, política o ideológica) en este o aquel modo de producción o en esta o aquella coyuntura política.
En su decisión y desarrollo, la R.C. llega por tanto a proclamar dos tesis:
- 1. En un país socialista, el proceso de “involución” puede iniciarse con lo ideológico; es a través de lo ideológico que ocurrirá el efecto que progresivamente tocará la esfera política y luego económica.
- 2. Es emprendiendo una revolución en la esfera ideológica, en dirigir la lucha de clases en la esfera ideológica, que resulta posible impedir o luchar contra este proceso y dirigir a un país socialista en la otra dirección: por el “camino revolucionario”.
Formalmente, la primera tesis significa: una vez que un país socialista ha suprimido las bases económicas de las viejas clases sociales, puede pensar que ha suprimido las clases y por tanto la lucha de clases. Puede pensar que la lucha de clases ha sido superada, incluso aunque continué actuando en el dominio político y principalmente en el dominio ideológico. No ver que la lucha de clases puede desenvolver en su forma más pura (por excelencia) en la esfera ideológica es abandonar la esfera de lo ideológico a la ideología burguesa, es abandonar el terreno al adversario. Si el adversario está en el campo de batalla sin ser identificado y tratado como un adversario, entonces está llevando la batuta, y no nos debe sorprender cuando gana territorio. Lo que puede sobrevenir es la instalación de mecanismos ideológicos, políticos y económicos conducentes a la restauración del capitalismo. Lo que puede sobrevenir es la neutralización política, luego la utilización política y luego la dominación económica del país socialista por el imperialismo. De hecho, es impensable que un país socialista pueda permanecer socialista mucho tiempo si se basa de hecho en esta contradicción: una infraestructura socialista y una superestructura ideológica burguesa.
La R.C. saca sus conclusiones de esta contradicción: debemos emprender una revolución en la ideológico a fin de dar al país socialista para que esté dotado con una infraestructura socialista y una superestructura ideológica socialista.
Esta tesis no es nueva. Marx y Lenin la recuerdan constantemente. Marx afirmó que por cada infraestructura debería existir la “correspondiente” superestructura propia, y que en una revolución socialista no es sólo lo político y lo económico lo que debe cambiar sus bases y formas, sino también lo ideológico. Lenin habló abiertamente de la necesidad vital de la revolución cultural.
Lo que es nuevo es que esta tesis teórica está hoy en el orden del día de la política práctica de un país socialista. Por primera vez en la historia del movimiento obrero, un país socialista considera necesario poner en acción esta tesis, y se encuentra capaz de hacerlo.
No es suficiente decir que esta tesis es, fundamentalmente, clásica- La práctica de su puesta en acción es algo completamente nuevo, clarificando a su vez esta tesis teórica y los principios sobre los que se basa. Es imposible emprender una revolución ideológica de masas sin aprender algo nuevo sobre tanto la ideología como sobre las masas. Estamos comenzando a ver que la R.C. no plantea simplemente problemas teóricos con respecto a tesis teóricas existentes: dirige nuestra atención a nuevos conocimientos teóricos que su práctica produce y requiere.
d) Es en este sentido que la R.C. pone en juego principios marxistas concernientes a la naturaleza de lo ideológico.
¿Cuál es el ámbito de lo ideológico?
La teoría marxista muestra que cada sociedad comprende tres niveles específicos, instancias o ámbitos:
- el económico  ————-> infraestructura
- el político  ——————> superestructura
- el ideológico
Estos “niveles” están articulados entre sí de un amanera compleja.
Es lo económico lo que es determinante en última instancia.
Cuando utilizamos una metáfora arquitectónica (la de una casa: infraestructura/superestructura), decimos que lo  ideológico representa uno de los niveles de la superestructura. Hacemos esto para indicar su posición en la estructura social (superestructura y no infraestructura), su relativa autonomía con relación a lo político y lo económico, y al mismo tiempo sus relaciones de dependencia con relación a lo político y lo económico.
Si, por el contrario, queremos sugerir la forma concreta de existencia de lo ideológico, es mejor compararlo a un “cemento” más que al suelo de un edificio. De hecho, lo ideológico se filtra, en todas las habitaciones del edificio: en la relación de los individuos a todas sus prácticas, a todos sus objetos, en sus relaciones con la ciencia, la tecnología, las artes, en sus relaciones a la práctica económica y la práctica política, en sus relaciones “personales”, etc. Lo ideológico es lo que, en una sociedad, distingue y cimienta, ya sean distinciones técnicas o de clase.
Mientras lo ideológico regula las relaciones “vividas” de los individuos en relación a sus condiciones de existencia,  a sus prácticas, a sus objetos, a sus clases, a sus luchas, a su historia y a su mundo, etc., lo ideológico no es individual ni subjetivo en su carácter.
Como todos los “niveles” de la sociedad, lo ideológico está formado por relaciones sociales objetivas. Igual que existen relaciones sociales (económicas) de producción, existen también relaciones sociales políticas y “relaciones sociales ideológicas”. Esta última expresión es utilizada por Lenin (en “¿Quiénes son los `amigos del pueblo´?”). Deben tomarse al pie de la letra. A fin de conocer lo ideológico, debemos conocer estas relaciones sociales y de qué se componen.
Efectivamente, ¿de qué se componen estas relaciones? No sólo se componen de sistemas de ideas-representaciones, sino también de sistemas de conductas-comportamientos; por tanto, de sistemas tanto “teóricos” como “prácticos”. Lo ideológico incluye no sólo sistemas de ideas (ideologías en el sentido estricto), sino también sistemas de prácticas de conducta-comportamiento (hábitos o costumbres).
Las ideas y costumbres están relacionadas dialécticamente. Dependiendo en la situación de clase y la coyuntura, puede haber o bien una identidad parcial o general, o una discrepancia o contradicción entre ideas y costumbres. En la lucha ideológica, es muy importante reconocer las ideas y costumbres que el partido del adversario ideológico encarna, al igual que es muy importante saber cómo hacer las distinciones necesarias entre ideas, o entre ideas y costumbres. Los grandes revolucionarios siempre han sabido cómo hacer estas distinciones y mantener lo que es “bueno” del pasado mientras han rechazado lo que es “malo” en el ámbito tanto de las ideas como de las costumbres. Sea cual sea el caso, una revolución ideológica debe ser necesariamente una revolución no sólo en ideas –o ideologías- sino también en conductas y comportamientos prácticos –o costumbres.
Esta doble naturaleza de lo ideológico nos permite comprender que las tendencias ideológicas pueden inscribirse en determinados comportamientos y en determinadas conductas prácticas al igual que en ideas. Nos permite comprender que determinadas “costumbres” o “hábitos de trabajo” y “hábitos de dirección”, un determinado “estilo” de dirección, puede tener una significación ideológica, y ser contraria a la ideología revolucionaria, incluso cuando son las acciones de los dirigentes socialistas. La ideología burguesa puede por tanto encontrar apoyo en determinadas prácticas, es decir, en determinadas costumbres políticas, técnicas, burocráticas, etc., de los dirigentes socialistas. Si estos “hábitos de trabajo” y “hábitos de dirección” se multiplican, ya no son “peculiaridades” o flaquezas: pueden ser o convertirse en señales de distinción social, tomar partido (conscientemente o no) en la lucha de clases ideológica. Por ejemplo, el comportamiento burocrático o tecnocrático de los dirigentes, ya sean dirigentes económicos, políticos o militares, pueden constituir muchos puntos de apoyo, dentro del dominio ideológico de un país socialista, para la ofensiva ideológica de la burguesía.
Si la R.C. aborda seriamente este peligro, es porque está en conformidad con la teoría marxista de la ideología. Pero al mismo tiempo, abordándolo seriamente, está obligada a profundizar su teoría, y por tanto a llevarla más allá.
e) Finalmente, la R.C. pone en juego los principios del marxismo con respecto a sus formas y organizaciones.
En realidad, la tesis del P.C.Ch. supone que existen organizaciones de masas específicas a la R.C., y por tanto que estas organizaciones son distintas del Partido.
Lo que claramente plantea el problema, para muchos comunistas, es la existencia de estas nuevas organizaciones que son diferentes del Partido.
La cuestión de las organizaciones de la lucha de clases y su distinción, es una vieja cuestión del movimiento obrero.
Fue establecida por Marx, Engels y Lenin en la medida que era un asunto de organización de la lucha de clases económica (el sindicato) y la organización de la lucha de clases ideológica (el Partido). Esta distinción funcional correspondía a una distinción en términos de forma. El sindicato era una organización de masas (sin centralismo democrático). El Partido era una organización de vanguardia (con centralismo democrático).
Hasta ahora, el Partido ha sido responsable para tanto la lucha política como la lucha ideológica. La C.R. añade esta innovación sorprendente, creando un nuevo y tercer tipo de organización: una organización específica a la lucha de masas ideológica. Es indudable que llamada a aplicar las decisiones del Partido. Pero es diferente de él. Además, este tipo de organización se distingue del Partido en la medida que es, como los sindicatos, una organización de masas (no es gobernada por el centralismo democrático: se dice que los dirigentes de estas organizaciones de la R.C. deben ser elegidos “como los diputados de la Comuna de París”).
¿Pero está esta sorprendente innovación en conformidad con los principios teóricos del marxismo?
Formalmente, se puede decir que la distinción entre organizaciones refleja la distinción entre instancias o niveles de realidad social. Una organización de masas para el nivel económico (sindicato); una organización de vanguardia para el nivel político (el Partido); una organización de masas para el nivel ideológico (las organizaciones de la R.C.).
Pero quizás debemos ir más allá y preguntar por qué este tercer tipo de organización, que no existía antes, y que Marx y Lenin no anticiparon, es de ahora en adelante indispensable en un país socialista.
Podemos sugerir, prudentemente pero no sin razón, que la respuesta a esta pregunta se puede encontrar en el cambio de posición tanto del Partido como del sindicato con respecto al Estado en un régimen socialista.
Tras la primera toma revolucionaria del poder, durante la dictadura del proletariado, el Partido debe asumir la dirección del Estado, el poder del Estado y el aparato del Estado. En este caso, una fusión parcial pero inevitable ocurrirá entre el Partido y el aparato del Estado.
De esta manera, se plantea un serio problema, uno que Lenin subrayó en términos dramáticos en los textos de finales de su vida (“Purgando el Partido”, “¿Cómo Debemos Reorganizar la Inspección Obrera y  Campesina?”): ¿cómo debemos regular las relaciones entre el Partido y el Estado a fin de evitar los obstáculos de burocracia y tecnocracia al igual que sus graves efectos políticos?
Lenin buscó la solución a este problema en un organismo: la Inspección Obrera y Campesina. Este organismo era una emanación del Partido. No era una organización propiamente hablando. Mucho menos una organización de masas.
El problema planteado por Lenin en términos dramáticos (era consciente que esta solución excedía a las fuerzas entonces existentes en la U.R.S.S.), fue respondido, cuarenta años después, por el P.C.Ch. con la R.C.
Responde a esta pregunta estableciendo no un organismo para supervisar las relaciones entre el Partido y el Estado, sino estableciendo un movimiento de masas y una organización de masas cuya tarea “principal” consiste hoy, en la R.C., en identificar y criticar a los dirigentes que se han separado de las masas, que se comportan de manera burocrática y tecnocrática, que por sus ideas o sus “costumbres”, hábitos de vida, trabajo y dirección, abandonan el “camino revolucionario” y “emprenden el camino capitalista”.
La R.C. añade una solución completamente nueva al problema planteado por Lenin. El tercer tipo de organización, responsable para la tercera revolución, debe ser distinto del Partido (tanto en su existencia como en su forma organizativa) a fin de obligar al partido a distinguirse del Estado, en un periodo durante el cual está en parte forzado, y en parte tentado, a fusionarse con el Estado.
Si estos análisis son, pese a su naturaleza esquemática, correctos en principio, está claro que la R.C. es de interés, directa o indirectamente, a todos los comunistas.
El gran interés político y teórico de la R.C. es que constituye  un recordatorio solemne de la concepción marxista de la lucha de clases y la revolución. La cuestión de la revolución socialista no se soluciona definitivamente por la toma del poder y la socialización de los medios de producción. La lucha de clases continúa bajo el socialismo, en un mundo ensombrecido por las amenazas del imperialismo. Es por tanto por encima de todo en la esfera ideológica que la lucha de clases decide la suerte del socialismo; progreso o involución, camino revolucionario o camino capitalista.
Las grandes lecciones de la R.C. van más allá de China y de los otros países socialistas. Son de interés al conjunto del movimiento comunista internacional.
Nos recuerdan que el marxismo no es ni una religión de historia, ni evolucionismo, ni economicismo. Nos recuerdan que el dominio de lo ideológico es uno de los campos de la lucha de clases, y que puede convertirse en el lugar estratégico donde se juegue, bajo determinadas circunstancias, la suerte de la lucha entre clases.
Nos recuerdan que existe una vinculación extremadamente estrecha entre la concepción del marxismo y la lucha de clases ideológica.
Nos recuerdan que cada gran revolución sólo puede ser la obra de las masas, y que el papel de los dirigentes revolucionarios, mientras dotan a  las masas de los medios para orientarse y organizarse a sí mismas, mientras les proporcionan el marxismo-leninismo como brújula y ley, es estar presentes en la escuela de las masas, a fin de ayudarles a expresar su voluntad y resolver sus problemas.
No es una cuestión de exportar la R.C. Pertenece a la Revolución china. Pero sus lecciones teóricas y filosóficas pertenecen a todos los comunistas .Los comunistas deben tomar prestadas estas lecciones de la R.C. y beneficiarse de ellas.

9 de septiembre de 2020

Mapa de los monumentos conmemorativos de las Brigadas Internacionales en todo el mundo

En muchos lugares del mundo se pueden encontrar monumentos conmemorativos dedicados a los voluntarios de las Brigadas Internacionales que, en la Guerra Civil Española, apoyaron la República con el fusil en la mano o con otro tipo de colaboración (médicos, periodistas, técnicos, etc.). 

Junto con otras organizaciones de camaradas y voluntarios, la Asociación "Stichting Spanje 1936 – 1939" está elaborando un mapa de estos monumentos, que se puede consultar a continuación:




Visto en La Espina Roja

23 de agosto de 2020

Cántico, de Donato Ndongo-Bidyogo; el saqueo de África

África dispone del 60% de las materias primas mundiales y del 40% de tierra cultivable, hecho que no pasa desapercibido para la voracidad de las grandes potencias, que siguen peleándose hoy por el control de sus ricos recursos.

En la siguiente imagen se pueden comprobar los principales minerales existentes en cada país africano, lo que explica, en gran parte, el enorme interés de las viejas potencias por el más rico continente del planeta, como Francia y Estados Unidos, además del de las nuevas, y también muchos acontecimientos dramáticos en diferentes partes de África en el marco de este conflicto interimperialista en creciente ebullición en el siglo XXI.





África sigue siendo la víctima de las potencias rapiñeras, y, al respecto, nos viene a la memoria un poema, titulado "Cántico", del, quizás, más importante y conocido escritor de Guinea Ecuatorial, Donato Ndongo-Bidyogo, que fuera fundador de la Unión Revolucionaria de Guinea Ecuatorial (URGE) durante el teórico proceso de independencia como colonia española, aunque finalmente siga siendo hoy un país en manos de los intereses de las multinacionales extranjeras y la burguesía compradora local (como sucede con todos los países del continente).

En "Cántico", Donato Ndongo-Bidyogo nos habla de este imperialismo que somete a los pueblos, incluso a veces bajo la justificación de ayudarle a desarrollarse. Por las "buenas" o por las malas,  la historia sigue siendo la misma: "Yo canto con mi pueblo  / una vida pasada bajo el cacaotero / para que ellos merienden cho-co-la-te".

Cántico - Donato Ndongo-Bidyogo

Yo no quiero ser poeta
para cantar a África.
Yo no quiero ser poeta
para glosar lo negro.
Yo no quiero ser poeta así.

El poeta no es cantor de bellezas.
El poeta no luce la brillante piel negra.
El poeta, este poeta no tiene voz
para andares ondulantes de hermosas damas
de pelos rizados y caderas redondas.

El poeta llora su tierra
inmensa y pequeña
dura y frágil
luminosa y oscura
rica y pobre.

Este poeta tiene su mano atada
a las cadenas que atan a su gente.
Este poeta no siente nostalgia
de glorias pasadas.
Yo no canto al sexo exultante
que huele a jardín de rosas.
Yo no adoro labios gruesos
que saben a mango fresco.

Yo pienso en la mujer encorvada
bajo su cesto cargado de leña
con un niño chupando la teta vacía.
Yo describo la triste historia
de un mundo poblado de blancos
negros
rojos y
amarillos
que saltan de charca en charca
sin hablarse ni mirarse.

El poeta llora a los muertos
que matan manos negras
en nombre de la Negritud.
Yo canto con mi pueblo
una vida pasada bajo el cacaotero
para que ellos merienden cho-co-la-te.

Si su pueblo está triste,
el poeta está triste.
Yo no soy poeta por voluntad divina.
El poeta es poeta por voluntad humana.

Yo no quiero la poesía
que sólo deleita los oídos de los poetas.
Yo no quiero la poesía
que se lee en noches de vino tinto
y mujeres embelesadas.

Poesía, sí.
Poetas, sí.
Pero que sepan lo que es el hombre
y por qué sufre el hombre
y por qué gime el hombre.

8 de agosto de 2020

RBC: La pandemia se está expandiendo en la India (CIAGPI)



La Red de Blogs Comunistas (RBC) comparte a continuación una importante y reciente declaración del Comité Internacional de Apoyo a la Guerra Popular de la India (CIAGPI) respecto a la situación actual del país y de los presos políticos en el contexto de la pandemia. Destaca en su mensaje la idea de que el coronavirus, lejos de amortiguar las contradicciones entre el imperialismo y el pueblo, las aviva e incrementa:
...................

"La pandemia se está expandiendo en India. Es el tercer país del mundo después de Estados Unidos y Brasil. En las últimas horas, ha habido 30 mil infecciones, el total de casos es de 1 millón y las muertes son de 24 mil. Los estados más afectados son Maharashtra y Tamil Nadu, seguidos de Karnataka. El nuevo bloqueo decidido por el régimen fascista afecta a 12 estados, incluido Bihar. Estos son los estados más pobres. Al mismo tiempo, Bangalore también se ve afectado, que es el centro tecnológico más desarrollado de la India, donde se encuentran las oficinas centrales de Microsoft, Apple y Amazon. Más de 3 millones de trabajadores han perdido sus empleos y están llegando a sus aldeas. 

Red de Blogs Comunistas: Comunicado del Comité Internacional de Apoyo a la Guerra  Popular en la India
El sistema de salud en la India muestra todo su atraso para una gran población y la ausencia de atención médica real.

El Partido Comunista de la India maoísta ha estado luchando desde abril para defender las condiciones de las masas. El portavoz del Comité Central calificó al coronavirus como un "arma biológica" que tiene sus raíces en las políticas imperialistas. Solicitó que al menos el 10% del producto interno bruto se destinara a la nutrición y la salud de las masas; Denunció que el gobierno de Modi no dudó en continuar la exportación proimperialista de medicamentos químicos a los Estados Unidos, a pesar de las dramáticas necesidades de las masas indias.

Es en este contexto que un drama en el drama está compuesto por presos políticos que, además de ser víctimas de la represión fascista del gobierno, arriesgan sus vidas y su salud en las cárceles del régimen.

El PCI (Maoista) pidió la liberación inmediata de Varavara Rao, un artista intelectual revolucionario, conocido y apreciado por las masas indias, y del profesor Saibaba, una figura prominente de la oposición democrática revolucionaria al régimen de Modi y al sistema indio servidor del imperialismo.

La lucha contra la represión y la liberación de estos prisioneros políticos es parte de la resistencia de las grandes masas populares en lucha, y al mismo tiempo es parte de la denuncia del gobierno de que usa la fuerza policial, usando el lockdown, en contra de las masas y que nada hace por la seguridad de los médicos, trabajadores y trabajadoras de la salud.

Por esta razón, hoy más que nunca es necesario desarrollar la denuncia del gobierno de Modi, intensificar la solidaridad con las masas indias que luchan y han tomados las armas, ampliar la demanda de la liberación inmediata de Varavara Rao y Saibaba en todos los países.

El Comité Internacional de Apoyo para la Guerra Popular en India siempre ha estado involucrado en esta batalla y hoy llama urgentemente a una nueva fase de movilización. A través de la represión de estos dos intelectuales, un número impresionante de militantes, profesores, estudiantes y artistas, miembros de organizaciones democráticas se ven afectados; El terrorismo de estado se practica contra la libertad de prensa, de opinión en un país donde el régimen aprueba leyes racistas y discriminatorias, como la última sobre ciudadanía que afecta a millones de musulmanes.

El desarrollo de la pandemia también convierte las cárceles en trampas mortales.

Por lo tanto, el Comité pide un nuevo día internacional de información, acción y solidaridad para el 28 de julio, el día en que se desarrolla la gran acción de los maoístas y los luchadores de la guerra popular durante la semana de los mártires de la revolución.

El Comité hace conocer propio en este dia los numerosos documentos que circulan en India y en todo el mundo en apoyo de esta batalla.
În India, Guvernul Delhi înființează centre COVID-19 în săli de banchete

Más de 130 intelectuales de renombre han firmado una apelación alegando que el deterioro de las condiciones de salud del profesor Saibaba y Varavara Rao y el brote de Covid en las cárceles ponen en peligro sus vidas y exigen su libertad inmediata bajo fianza. Documentos de la misma naturaleza están firmados en Bangladesh y por grupos de diputados en el mismo parlamento indio. 

En vista de esto, el Comité pide algunos objetivos inmediatos:

-difundir estos documentos por todos los medios en internet;

-organizar un mail bombing para el día 28 enviado a la prensa internacional, a las embajadas indias, a los ministros de asuntos exteriores y de justicia del mayor número de gobiernos, al Parlamento Europeo, a la Corte Internacional de Justicia;

-organizar asambleas, manifestaciones y todo tipo de acciones que, junto con mensajes de solidaridad, permitan ampliar el frente de movilización; En particular, para esta última tarea hacemos un llamamiento a todas las organizaciones políticas y sociales que se ocupan de la prisión, la represión, la solidaridad internacional e internacionalista.

Estas son iniciativas que ya están en marcha en algunos países en los últimos meses. Lo que se pregunta en el día internacional es su concentración, socialización que puede desarrollar una campaña prolongada con el objetivo de obtener resultados concretos durante estos meses caracterizados por la pandemia".

4 de agosto de 2020

La huída del rey

La imagen puede contener: una o varias personasParafraseando a Valle-Inclán, "cuando un Borbón se va, no se va por rey, sino por ladrón", aunque, analizando la historia de España, decir Borbón y ladrón en la misma frase no es más que una redundancia malsonante, más por el apellido que por el adjetivo. En realidad, los tres últimos reyes Borbones se escaparon de España por ladrones, cualidad que les debe venir de familia, como otros tantos vicios y faltas.

Juan Carlos I, Borbón rey de España por la gracia del terrorista genocida y dictador Franco, garante de la continuidad del franquismo maquillado como democracia, no es una excepción en tal malhadada familia, sino la norma. Su supuesto amor a España se reduce a los beneficios económicos que chupa de ella, es decir, de la sangre, el sudor y el trabajo de los españoles; y, como se ha podido ver, como toda su familia, no han tenido reparo en recurrir a la sangre si sus súbditos se niegan a que vivan sin dar palo al agua.

Ahora, acosado por fín por algo de justicia (extranjera, por supuesto, que la española ni es justicia ni es na), la Casa Real, esa gravosa organización delictiva, intenta que la huída del rey emérito parezca una renuncia, un sacrificio, una acción por el bien de la patria, en lugar de la vulgar huída de un delincuente. Y los medios de comunicación españoles, en vez de investigar y proclamar la verdad, como debe hacer la prensa democrática, aplaude y hace genuflexiones ante tal servicio a España.

Sin embargo, la realidad es otra: Juan Carlos, y la Casa Real española con él, han empezado a verle los pies del lobo y se temen del futuro mordisco. Después de años de vergonzosa impunidad, de llevar una vida de lujos y derroches a costa del erario público, de convertir la institución real en un negocio privado en base a comisiones, a regalos y a chanchullos varios, empieza a salir a flote toda la mierda que los capos Borbones han dejado en los últimas décadas (si algo han hecho bien los Borbones en la historia de España ha sido solo eso, cagarse en sus súbditos).

El rey emérito, Juan Carlos de Borbón y Franco, huye, escapa, se escabulle de la justicia ahora que ha perdido la impunidad total que nos impusieron en la Constitución del 78, la última ley franquista. Se va como lo que siempre fue y nos intentaron ocultar sus bufones de la prensa: como un ladrón, un delincuente y un sinverguenza. Y estos términos son aplicables también a sus cómplices, como su propio hijo, hoy también rey Borbón por la gracia de Franco.

La imagen puede contener: texto
Con la complicidad de los partidos políticos, incluyendo a Podemos, en vez de arrestarle o, al menos, quitarle el pasaporte para que esté disponible ante la policia y la justicia, se aplaude su gesto o se justifica a la Casa Real, como siempre se han ocultado o reido sus delitos continuos.

El rey no se va por el bien de España. Por el bien de España tiene que ponerse a disposición judicial y ser juzgado, devolver todo lo que ha ganado ilícitamente y contarnos todos sus negocios sucios y corruptos que, como es evidente, no son individuales, aunque el fuera durante años del capo jefe de la mafia real a la que ningún español ha votado. Por el bien de España, los Borbones tienen que irse (si se aplicara la justicia, con seguridad a la cárcel), y esta vez que sea para siempre.

3 de agosto de 2020

Mujeres guerrilleras de la Revolución Mexicana

El papel de la mujer en la Revolución mexicana fue extraordinariamente importante, aunque muchas veces se tienda a mantener en el olvido. No obstante, cómo dirían más tarde Lenin o Mao, sin la participación de la mujer trabajadora y campesina ninguna revolución puede llegar a ningún lado. Las trabajadoras y campesinas mexicanas lo demostraron con creces luchando contra la tiranía y con el fin de que la tierra fuera para quien la trabajara, codo a codo con los líderes revolucionarios más conocidos, como Emilio Zapata o Pancho Villa.

Al lado de estos nombres, también merecería estar, sin duda alguna, la guerrillera Petra Herrera, que dirigiría al ejercito revolucionario en la batalla de Torreón, en mayo de 1911, y que finalmente crearía su propio batallón de mujeres ante la negativa de Pancho Villa a nombrarla general.

Compartimos a continuación algunas fotos de aquellas mujeres mejicanas que demostraron, también entonces, como había pasado ya en la Revolución Francesa, en la Comuna de París o como tendría lugar después en Rusia o en China, que en la lucha contra la tiranía y la opresión, en la guerra de clases, hombres y mujeres son ante todo camaradas con un objetivo común y claro: el final de toda explotación de un ser humano por otro.
Petra Herrera, "la Generala"
Petra Herrera, "la Generala"


Petra Herrara, "la Generala"




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