17 de febrero de 2011

Lo que no se conoce sobre Egipto, por Vicenc Navarro

Gamal Abdel Nasser
Vicenc Navarro nos cuenta en el siguiente artículo lo que no dicen los medios de propaganda sobre la "revolución egipcia". Aunque estos se han centrado en los acontecimientos acaecidos en la plaza de Tahrir, donde habia un gran porcentaje de ciudadanos del prototipo convertido por occidente en el protagonista de las revueltas (joven, con acceso a internet en casa o en el movil, ansioso de un modo de vida occidental, es decir, participante de la minoria elitista), la realidad es que las movilizaciones obreras llevaban ya tiempo teniendo lugar en el pais, y habian puesto en alerta al ejercito ("al ejercito de Mubarak", como dice el autor del artículo, que sigue siendo el mismo tras su huida), pues muchos soldados e incluso oficiales medios simpatizaban con las protestas de sus familias y vecinos.

Vicenc Navarro afirma que la cuspide militar vio de cerca el peligro de que la revolución se les escapara de las manos, e incluso la Administración Obama estuvo en contra de la dimision de Mubarak, un excelente aliado de EE.UU. y de Israel, pero se vio obligada a cambiar de opinion y presionar para que se fuera. De ahí que cuando el director de la CIA anuncio que Mubarak dimitiría, Mubarak dimitió. Así son las cosas cuando el presidente (dictador o democrata) no es mas que un peon.

En definitiva, y existiendo complejos origenes de lo que ha terminado conociendose como la "revolucion de loto", se han sobrepuesto varios intereses. En primer lugar, la cierta revolución obrera, que llevaba tiempo sucediendo, aunque los medios de propaganda occidentales no tuvieran interes alguno en decirlo. Y en segundo lugar, los movimientos gatopardistas, organizados para transformar la explosion revolucionaria en un simple cambio de caras en el poder.

Sin embargo, y aunque por ahi se diga que los movimientos obreros egipcios estan desorganizados, hay que tener en cuenta el pasado socialista del pais (y el gran recuerdo que sigue teniendo gran parte de la población del socialismo panarabista de Nasser), y las simpatias que despiertan en parte del ejercito las protestas populares (no las del twitter sino las de las fabricas y los barrios), por lo que, teniendo en cuenta que la Junta Militar responde a los mismos intereses y amos que Mubarak (de hecho son los mismos generales financiados por Israel y EE.UU.), no es previsible que las cosas cambien en Egipto, y los problemas economicos y sociales que generaron las protestas continuaran. De hecho, el ejercito ya ha dictado ordenes para acabar con todas las huelgas y movilizaciones que tengan lugar a partir de ahora, a sabiendas de que estas se van a seguir produciendo.

Lo cierto es que las revoluciones mediaticas de Tunez y Egipto (que no las que hay realmente en sus calles) se han utilizado para, aprovechando la situacion, volver a intentar golpes de estado en otros paises mas discolos que los serviles Egipto o Tunez (como Iran, Libia o Yemen), e incluso Hillary Clinton y Obama han azuzado a sus ciudadanos a que salgan a la calle como en los dos primeros para acabar con sus "tiranos" (como han intentado ya, por cierto, a traves de sus ONG,s y servicios secretos, en mas de una ocasion).

La junta militar que gobierna ahora Egipto (la misma que gobernaba antes con otra cara) anunció ayer que el período de transición hacia un poder civil se prolongará por seis meses, acordó suspender la Constitución, disolvió el Parlamento y asumió las tareas legislativas. El temor a la continuacion de las revueltas obreras es claro, aunque los jovenes sacados a la calle para salir en las cámaras ya no los acompañaran con seguridad, pero también existe el gran temor de que los Hermanos Musulmanes, el principal grupo de oposicion, que como Hezbola en Libano tiene un importante componente social en su acción cotidiana, se ponga a la cabeza del movimiento, y que se instaure un gobierno "islamista" (es decir, "islamista" y "soberanista", pues gobiernos islamistas tambien los hay en paises como Arabia Saudi y no son ningun problema pues son aliados del Imperio y de sus intereses).

Los mismos perros con distintos collares
" LO QUE NO SE CONOCE SOBRE EGIPTO

La caída del dictador Mubarak como resultado de la movilización popular es un motivo de alegría para toda persona con sensibilidad democrática. Pero esta misma sensibilidad democrática debiera concienciarnos de que la versión de lo ocurrido que ha aparecido en los medios de información de mayor difusión internacional (desde Al Yazira a The New York Times y CNN) es incompleta o sesgada, pues responde a los intereses que los financian. Así, la imagen general promovida por aquellos medios es que tal evento se debe a la movilización de los jóvenes, predominantemente estudiantes y profesionales de las clases medias, que han utilizado muy exitosamente las nuevas técnicas de comunicación (Facebook y Twitter, entre otros) para organizarse y liderar tal proceso, iniciado, por cierto, por la indignación popular en contra de la muerte en prisión, consecuencia de las torturas sufridas, de uno de estos jóvenes.

Esta explicación es enormemente incompleta. En realidad, la supuesta revolución no se inició hace tres semanas y no fue iniciada por estudiantes y jóvenes profesionales. El pasado reciente de Egipto se caracteriza por luchas obreras brutalmente reprimidas que se han incrementado estos últimos años. Según el Egypt’s Center of Economic and Labor Studies, sólo en 2009 existieron 478 huelgas claramente políticas, no autorizadas, que causaron el despido de 126.000 trabajadores, 58 de los cuales se suicidaron. Como también ocurrió en España durante la dictadura, la resistencia obrera democrática se infiltró en los sindicatos oficiales (cuyos dirigentes eran nombrados por el partido gobernante, que sorprendentemente había sido aceptado en el seno de la Internacional Socialista), jugando un papel clave en aquellas movilizaciones. Miles y miles de trabajadores dejaron de trabajar, incluidos los de la poderosa industria del armamento, propiedad del Ejército. Se añadieron también los trabajadores del Canal de Suez (6.000 trabajadores) y, por fin, los empleados de la Administración pública, incluyendo médicos y enfermeras (que desfilaron con sus uniformes blancos) y los abogados del Estado (que desfilaron con sus togas negras). Uno de los sectores que tuvo mayor impacto en la movilización fue el de los trabajadores de comunicaciones y correos, y del transporte público.

Los centros industriales de Asyut y Sohag, centros de la industria farmacéutica, energía y gas, también dejaron de trabajar. Las empresas en Sharm El-Sheikh, El-Mahalla Al Kubra, Dumyat y Damanhour, centros de la industria textil, muebles y madera y alimentación también pararon su producción. El punto álgido de la movilización obrera fue cuando la dirección clandestina del movimiento obrero convocó una huelga general.

Los medios de información internacionales se centraron en lo que ocurría en la plaza Tahrir de El Cairo, ignorando que tal concentración era la cúspide de un témpano esparcido por todo el país y centrado en los lugares de trabajo –claves para la continuación de la actividad económica– y en las calles de las mayores ciudades de Egipto.

El Ejército, que era, y es, el Ejército de Mubarak, no las tenía todas consigo. En realidad, además de la paralización de la economía, tenían temor a una rebelión interna, pues la mayoría de soldados procedían de familias muy pobres de barrios obreros cuyos vecinos estaban en la calle. Mandos intermedios del Ejército simpatizaban también con la movilización popular, y la cúpula del Ejército (próxima a Mubarak) sintió la necesidad de separarse de él para salvarse a ellos mismos. Es más, la Administración Obama, que al principio había estado en contra de la dimisión de Mubarak, cambió y presionó para que este se fuera. El Gobierno federal ha subvencionado con una cantidad de 1.300 millones de dólares al año al Ejército de aquel país y este no podía desoír lo que el secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, estaba exigiendo. De ahí que el director de la CIA anunciase que Mubarak dimitiría y, aunque se retrasó unas horas, Mubarak dimitió.

Ni que decir tiene que los jóvenes profesionales que hicieron uso de las nuevas técnicas de comunicación (sólo un 22% de la población tiene acceso a internet) jugaron un papel importante, pero es un error presentar aquellas movilizaciones como consecuencia de un determinismo tecnológico que considera la utilización de tecnología como el factor determinante. En realidad, la desaparición de dictaduras en un periodo de tiempo relativamente corto, como resultado de las movilizaciones populares, ha ocurrido constantemente. Irán (con la caída del sha), el Muro de Berlín, la caída de las dictaduras del Este de Europa, entre otros casos, han caído, una detrás de otra, por movilizaciones populares sin que existiera internet. Y lo mismo ocurrió en Túnez, donde, por cierto, la resistencia de la clase trabajadora también jugó un papel fundamental en la caída del dictador, cuyo partido fue también sorprendentemente admitido en la Internacional Socialista.

El futuro, sin embargo, comienza ahora. Es improbable que el Ejército permita una transición democrática. Permitirá establecer un sistema multipartidista, muy limitado y supervisado por el Ejército, para el cual el enemigo número uno no es el fundamentalismo islámico (aunque así lo presenta, a fin de conseguir el apoyo del Gobierno federal de EEUU y de la Unión Europea), sino la clase trabajadora y las izquierdas, que son las únicas que eliminarían sus privilegios. No olvidemos que las clases dominantes de Irán, Irak y Afganistán apoyaron el radicalismo musulmán (con el apoyo del Gobierno federal de EEUU y de Arabia Saudí) como una manera de parar a las izquierdas. Una de las primeras medidas que ha tomado la Junta Militar ha sido prohibir las huelgas y las reuniones de los sindicalistas. Sin embargo, esta movilización obrera apenas apareció en los mayores medios de información
".

4 comentarios:

R.A.F.A.E.L. dijo...

Lo que yo decía: El pueblo egipcio, si no se organiza de verdad, va a tener que soportar una especie de mubarakismo sin Mubarak.

Maju dijo...

Vamos a ver: las protestas llevan desde hace varias semanas, las huelgas sólo empezaron dos días antes de la caída de Mubarak. Fueron la puntilla no la señal de salida.

Tunicia es un caso muy distinto: en Tunicia fue una lucha obrera el detonador y motor principal. Pero en Egipto ha sido algo más "cívico", menos claramente de clase... en parte porque los sindicatos habían sido dañados en las luchas anteriores.

No hubo ninguna gran huelga el día dos de la revolución egipcia... sólo el día 17 (más o menos).

Ahora sí que hay huelgas generalizadas pero ha costado coger carrerilla.

Eso no quiere decir que la motivación no sea una lucha de clases, que sí que lo es, sino que la lucha de clases se manifiesta en formas diversas y o únicamente en forma de organización obrera y huelga (aunque evidentemente es un elemento central).

Además la lucha de clases (en el sentido estrecho de ofensiva obrera) se manifiesta muchas veces de forma espontánea, con poca conciencia y organización, lo que sin duda la limita pero también la hace más impredecible e incontrolable.

Jose Luis Forneo dijo...

"Según el Egypt’s Center of Economic and Labor Studies, sólo en 2009 existieron 478 huelgas claramente políticas, no autorizadas, que causaron el despido de 126.000 trabajadores, 58 de los cuales se suicidaron" Las protestas llevan bastante tiempo, aunque para los medios no fueron noticia. Creo que en este caso se han superpuesto dos tipos de protestas: las sociales, comunes en Egipto donde hay una gran base obrera aunque muy perseguida, y teledirigidas, con los fines que todos sabemos (anular a las primeras -entre las cuales, por cierto, incluyo A Heermanos musulmanes, que tienen como he dicho un enorme contenido social y una extensa red de de ayuda y colaboracion). Creo que las primera protestas fueron obreras, sociales, pero lo que menos desean del mundo EEUU e Israel son estados socialistas o islamistas en el norte de Africa, pegaditos a Palestina.

La lucha de clases existia antes de las grandes movilizaciones (de hecho existe en cualquier situacion donde hay dominacion), y la plaza de Tahrir ha supuesto, en realidad, el contraataque de la clase dominante, que aunque haya sacrificado a un peon, ha conseguido salvar el pellejo y, de momento, mantener el control de la situacion. Veremos que pasa.

Saludos

Maju dijo...

Vale, sí, José Luis. Visto así sí. Navarro no lo explica muy bien pero claro que existe un fondo de lucha de clases, como dices muy reprimido, que ha estallado.

Pero el inicio de la revolución actual fue de corte "cívico", aunque imagino que muchos de los manifestantes serían trabajadores en paro. Porque el paro es un problema central en todo esto: en Tunicia hay como 40% de paro y no creo que Egipto esté mucho mejor. Y los trabajadores en paro no pueden hacer huelga (aunque pueden salir a la calle).

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