3 de noviembre de 2010

A Miguel Hernandez, el comunista

Qué Miguel Hernández era comunista es algo que molesta a muchos, y no solamente a los mercenarios de la derecha, sino a muchos de los traidores de la izquierda, que sin saber realmente cuales son sus principios se averguenzan de aquellos que los mantienen.

Y, sin embargo, lo fue, y no solo de boquilla o de escaño, como la mayoria de los actuales, sino de acción, de lucha, de guerra, de muerte. Lo fue y, ademas, convencido de su defensa de un mundo nuevo, de un hombre nuevo, donde nadie explote a otro hombre, donde la riqueza sea de todos, y en el cual la producción sea de aquellos de quienes trabajan.

Para defenderlo, uso el arma de su poesia, pero no solo. Tambien fue al frente de batalla, cogio su fusil y disparo contra los fascistas que querian, y despues lograron (lo continuan haciendo) imponer en España un régimen donde los privilegiados, con o sin mascara democratica, hagan de su capa un sayo y se dediquen a parasitar a los trabajadores.

El que bien se merece su apodo, "el poeta del pueblo", no solo escribio sus bellas "Nanas de la Cebolla" o "Vientos del pueblo", pasando por "Como el toro", "Aceituneros" o "Menos tu vientre" (que como digo son poemas excepcionales, muestra del genio de un hombre que fue siempre, ante todo, un hombre en su mundo, en su entorno, implicado en los problemas del otro y creyente infatigable del necesario triunfo de los de su clase).

Miguel Hernandez siempre supo lo que deseaba para su pueblo, para la humanidad, incluso para su esposa o su hijo: deseaba la construccion colectiva del Socialismo, y admiraba por ello a la entonces conocida como "la patria de los trabajadores", la Union Sovietica, y, por supuesto, a sus creadores.

Entre ellos, por supuesto, Lenin o Stalin, a quienes hoy gran parte de la que se autodenomina "izquierda" ha aparcado bajo la presion o las ordenes de la propaganda capitalista. Sin embargo, Miguel Hernandez sabia lo que queria, y lo cantaba como una forma de batalla contra el sistema criminal, genocida, bajo el cual todavia hoy vivimos, el capitalismo. Su sueño era la sociedad socialista, el mundo donde ningun hombre fuera explotado por otro hombre, donde la industria, la agricultura, la ganaderia o las artes estuvieran al servicio del colectivo, de la humanidad entera, y no de unos cuantos parasitos que extraian la mayor parte de la riqueza en beneficio propio.

Asi que, a pesar de que pocos señalan y recuerdan estas poesias de combate y de clase del poeta-pastor-miliciano-padre-amante-comunista, hoy le homenajeo desde este blog recordando uno de los poemas que escribio en homenaje a la Union Sovietica y a Rusia, y a sus lideres, Lenin y Stalin. Aquellos que, por otro lado, fueron los unicos en venir a defender la Republica Española frente a la agresion fascista, con hombres solidarios y con potentes armas, mientras el resto del mundo supuestamente "democratico" miraba para otro lado esperando que el nazicapitalista Hitler preparara a su ejercito usando de sparring al pueblo español para preparar su deseado ataque a la Union Sovietica.


Miguel Hernandez era, a pesar de muchos, un convencido comunista, dispuesto a coger las armas si era necesario, y lo fue, para luchar contra los privilegios y la injusticia, y con una clara conviccion de quienes eran los aliados de los trabajadores españoles y los que les mostraban el camino para llegar a esa sociedad donde ya nunca mas seria necesario arrodillarse ante otros o trabajar a su servicio. Asi escribio poemas en homenaje a la Union Sovietica, contra la iglesia catolica, y en general en honor del personaje principal en cualquier sociedad justa y libre: los trabajadores.

Entonces habia muchos comunistas como Miguel Hernandez. Despues de años de mentiras, manipulaciones y propaganda, cocinadas por los medios capitalistas y masticada y digerida demasiado facilmente por muchos que se llaman a si mismos gente de izquierda, como él quedan pocos. Por ello, y por lo mucho que sigue fastidiando e incomodando su obra a la verdadera burguesia y a sus peones de la clase obrera, desde aqui quiero recordar su homenaje a Rusia, a su ejemplo, a su ayuda, a su entonces todavia esperanzador futuro (despues el capitalismo se encargo, desde dentro y desde fuera de la misma URSS, de transformar esa esperanza en una hecatombe que aun hoy, 20 años despues de la culminacion de la traicion, sigue arrastrando hacia el abismo a los trabajadores del mundo).


RUSIA


En trenes poseídos de una pasión errante

por el carbón y el hierro que los provoca y mueve,

y en tensos aeroplanos de plumaje tajante

recorro la nación del trabajo y la nieve.


De la extensión de Rusia, de sus tiernas ventanas,

sale una voz profunda de máquinas y manos,

que indica entre mujeres: Aquí están tus hermanas,

y prorrumpe entre hombres: Estos son tus hermanos.


Basta mirar: se cubre de verdad la mirada.

Basta escuchar: retumba la sangre en las orejas.

De cada aliento sale la ardiente bocanada

de tantos corazones unidos por parejas.


Ah, compañero Stalin: de un pueblo de mendigos

has hecho un pueblo de hombres que sacuden la frente,

y la cárcel ahuyentan, y prodigan los trigos,

como a un inmenso esfuerzo le cabe: inmensamente.


De unos hombres que apenas a vivir se atrevían

con la boca amarrada y el sueño esclavizado:

de unos cuerpos que andaban, vacilaban, crujían,

una masa de férreo volumen has forjado.


Has forjado una especie de mineral sencillo,

que observa la conducta del metal más valioso,

perfecciona el motor, y señala el martillo,

la hélice, la salud, con un dedo orgulloso.


Polvo para los zares, los reales bandidos:

Rusia nevada de hambre, dolor y cautiverios.

Ayer sus hijos iban a la muerte vencidos,

hoy proclaman la vida y hunden los cementerios.


Ayer iban sus ríos derritiendo los hielos,

quemados por la sangre de los trabajadores.

Hoy descubren industrias, maquinarias, anhelos,

y cantan rodeados de fábricas y flores.


Y los ancianos lentos que llevan una huella

de zar sobre sus hombros, interrumpen el paso,

por desplumar alegres su alta barba de estrella

ante el fulgor que remoza su ocaso.


Las chozas se convierten en casas de granito.

El corazón se queda desnudo entre verdades.

Y como una visión real de lo inaudito,

brotan sobre la nada bandadas de ciudades.


La juventud de Rusia se esgrime y se agiganta

como un arma afilada por los rinocerontes.

La metalurgia suena dichosa de garganta,

y vibran los martillos de pie sobre los montes.


Con las inagotables vacas de oro yacente

que ordeñan los mineros de los montes Urales,

Rusia edifica un mundo feliz y trasparente

para los hombres llenos de impulsos fraternales.


Hoy que contra mi patria clavan sus bayonetas

legiones malparidas por una torpe entraña,

los girasoles rusos, como ciegos planetas,

hacen girar su rostro de rayos hacia España.


Aquí está Rusia entera vestida de soldado,

protegiendo a los niños que anhela la trilita

de Italia y de Alemania bajo el sueño sagrado,

y que del vientre mismo de la madre los quita.


Dormitorios de niños españoles: zarpazos

de inocencia que arrojan de Madrid, de Valencia,

a Mussolini, a Hitler, los dos mariconazos,

la vida que destruyen manchados de inocencia.


Frágiles dormitorios al sol de la luz clara,

sangrienta de repente y erizada de astillas.

¡Si tanto dormitorio deshecho se arrojara

sobre las dos cabezas y las cuatro mejillas!


Se arrojará, me advierte desde su tumba viva

Lenin, con pie de mármol y voz de bronce quieto,

mientras contempla inmóvil el agua constructiva

que fluye en forma humana detrás de su esqueleto.


Rusia y España, unidas como fuerzas hermanas,

fuerza serán que cierre las fauces de la guerra.

Y sólo se verá tractores y manzanas,

panes y juventud sobre la tierra.

1 comentario:

Rafael Ángel dijo...

Sabía que ibas publicar estos versos dedicados a Stalin, que yo ya conocía.
En la misma línea, escogí recordar unos versos alusivos a la dignidad de la clase trabajadora.

¡Salud!

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